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El anmitsu es un postre japonés que se elabora con pequeños cubos de agar-agar, helado, gyūhi y diversas frutas, como melocotón, mikan, piña, cereza y otros frutos rojos. El anmitsu suele presentarse con un cuenco pequeño de jarabe negro dulce.
El verano era el más caluroso que había pasado en años, quizás era el efecto invernadero el cual calentaba a Tokio durante dicha estación. No importaba que tan fuerte colocaran el ventilador, no lograban refrescarse, es más, sentían que el ventilador solo generaba aire caliente, Denji y Power estaban acostados en la sala del departamento, completamente estirados tratando de no tocarse mucho entre ellos, pues el calor sofocante les ponía la piel pegajosa si se acercaban así sea un poco, sentían que el vapor generado por el cuerpo les derretiría.
Aki agradece que Denji ahora hacía mejores coletas de cabello, pues ya no tendrá que soportar el intenso calor que generaba el cabello suelto sobre la piel. Se asomó un momento por el mesón de la cocina, viendo a sus compañeros de casa por completo estirados sobre el piso, sin moverse, hasta parecía que estaban babeándo, decidió que seguiría en su labor.
“Que calor” Power habló, mientras tenía a Nyako acostada sobre ella, estaba soportando el calor que su peluda compañera le generaba.
Ni siquiera estaban mirando la televisión, sentían que hasta eso produciría aun más vapor si la encendían, por fin el silencio reinaba en dicho departamento. Por su lado Aki había dejado libre a Denji de su labor de cocinar ese día, todo a cambio de que saliera a comprar helados, refrescos y unas frutas. A Denji le pareció cruel que le hiciera salir de la casa con tal ola de calor, pero accedió. Hace tiempo que no comía anmitsu, pensaba que quizás a Denji Y Power les gustaría, sabía que nunca antes lo habrían probado, Denji al venir de un entorno pobre y Power por, bueno, ser Power. Aki picaba la fruta con una serie de objetos que había comprado con Denji hace poco, según el vendedor era para gente con problemas motores o que no tenían ambas manos, eso le venía como anillo al dedo a Aki, de cierta forma le hacía sentirse más útil y menos dependiente.
“Denji, ven a ayudarme” le llamó, no podía llevar todo a la sala.
“Hombre, me estoy muriendo” respondió al llamado con pereza, levantándose lento y caminando con pasos arrastrados por el suelo de madera del departamento, una vez llegó a la cocina vio a Aki agregar el helado de té verde a uno de los platos, Denji le observaba desde la entrada de la cocina, estaba un poco sorprendido de lo mucho que luchaba para no ser dependiente de alguien, de ellos, de cualquiera, como si se obligara a ser autosuficiente para sentir que valía de algo. Claro, en seguridad pública los perros que no servían los mataban, o algo similar le había dicho Makima cuando la conoció, suponía que con los humanos sería más gentil el trato.
Entró de manera sigilosa, a ver si lograba sorprenderle.
“Saca el helado de vainilla” la misión fallida de Denji le hizo colocar una cara cuanto menos rara, sin embargo, de inmediato volvió a sonreír. Hizo lo que pidió el contrario, esperando de forma más paciente posible el dulce que estaba preparando Aki “¿Puedes sacar también la crema? Casi la olvido” sin rechistar ante la orden, pues la frescura del refrigerador le quitaba un poco la sensación infernal que sentía sobre su piel.
Denji había llegado a un punto de su vida en el cual hacía cosas por Aki, sin molestias y sin pensar que estas eran órdenes, por otro lado, Aki había pasado a no dar tantas órdenes y tratar con más cuidado a quienes estaban bajo su techo. Ambos habían llegado a un punto medio, donde ambos se trataban con cariño, pero no sabían expresarse de forma correcta, pues, Aki tenía una barrera que siempre ponía entre él y el mundo, y Denji nunca ha convivido con mucha gente, nunca había tenido que expresar sus emociones y mucho menos recibió cariño del ambiente en el que se encontraba, todo era hostil, debía ver cómo sobrevivía.
No pasó mucho en la cocina, más allá de sus miradas discretas y la constante vigilancia de Denji hacía Power para evitar que ella se enterara del secreto a voces que existía entre Denji y Aki.
“Si no me quieres más en la casa mejor dímelo” Power colocó cara de asco al ver el supuesto postre que le estaba dando Aki.
“Son dulces, pruébalo”
“A mí no me engañas, bribón” Power movió su rostro a otro lado, elevando su rostro para dejar su nariz lo más lejos posible “un vegetal es un vegetal”
“Ni siquiera es un vegetal” replicó Denji, mirando de manera fugaz la pequeña, ínfima, diminuta sonrisa que tenía Aki. Agradeció poder verla, su ojo no estaba para nada entrenado, así que agradece a la casualidad de poder ver ese rostro tan inexpresivo sentir algo.
A Power si le terminaron gustando los ‘vegetales dulces’ y debían admitir que dicho postre le había dejado no solo un buen sabor a todos, sino que el helado y el agar-agar les había refrescado al menos un poquito, también, se tenía que destacar que la presentación era impecable, como era de esperarse de Aki.
Power había tomado la maña de tomarse una siesta después de comer, dormía en la sala si aún era de día, pero si ya el cielo se oscurecía y comenzaba a observar como las luces de la ciudad tomaban vida, decidía que lo mejor era ir al cuarto, así que aprovecho de irse a dormir con Nyako, ya que Denji y Aki estaban juntos en la terraza, tratando de quedarse lo más cerca posible sin importar generar más calor del que tenían.
Estar en la terraza con la compañía ajena siempre fue algo reconfortante para Aki, en un principio valoraba bastante su soledad, pero ahora quería compartir todo el tiempo posible con el muchacho de cabello rubio, ya era parte de su vida después de todo, por lo tanto, no tenía prisa por dejar de estar en ese instante de su vida.
Como desearía que todo fuera eterno, que su tiempo no estuviera contado.
“Quizás deberíamos arreglar” muy contrario a lo esperado, fue Denji quien rompió el momento.
“Si…” contestó sin más.
Aki agradeció a todo lo que existiera que Denji se quedara con él mientras limpiaba un poco la cocina, el desastre que había dejado para hacer los dulces era más de lo habitual, Denji estaba sin hablar, solo jugando con el agua que salpicaba como si pareciera un animal, si lo pensaba un poco mejor, era cierto que, si parecía un perro, de estos juguetones que parecen inconscientes de lo que sucede a su alrededor. Le ayudaba a guardar los pequeños cuencos de cerámica (muy elegantes, por cierto) a las alacenas de madera que había en la cocina, Aki le miraba fijamente, tanto que hasta Denji se dio cuenta de que era objeto de estudio para su roomie.
“¿Qué?”
“Te quiero, Denji”
dijo, incapaz de guardarlo más tiempo
La tensión que tenían ellos dos era más que evidente, llevaban ya bastante tiempo de esa forma, en un tira y afloja constante en el que cualquiera de los dos temía perder los estribos, esta lucha que tenían desde que se veían en la mañana hasta que se despedían en la noche, ninguno de los dos cedía, ninguno de los dos decía nada, solo retaban al otro con miradas y gestos, con acciones, esperando a que el otro cayera, y por mucho que tuvieran esta pequeña guerra de la que ni Power ni Nyako estaban enteradas, ellos tampoco sabían que esperaban al final, ¿Qué obtendrían del otro si ganaban? Aki estaba claro de que quería, se le acababa el tiempo quería saber si Denji sentía algo, así sea mínimo, por él. Pero ¿Y Denji? ¿Qué quería él?
Aki colocó contra el mostrador de la cocina a Denji, este pareció entrar en pánico y se quedó tieso por completo, con la respiración errática, la cara roja y la mirada baja, estaba completamente dominado. El ambiente parecía estar más caliente de lo usual, como si el piso estuviera hirviendo y el aire se evaporará, dándole esa sensación de asfixia a Denji.
Y es que no sabía qué hacer, pocas veces había estado en una situación comprometedora con alguien, evitaba verle, evitaba tocarle, e incluso evitaba respirar el mismo aire, se sentía que cada vez se hacía más pequeño, raro en él, ya que era contestatario e imprudente.
¿Denji le quería? No entendía bien sus emociones, no entendía bien cómo se sentía, le había dicho que le gustaba, su compañía, su manera de hablar, su forma de actuar, de verdad le gustaban ese tipo de cosas, se sentía cómodo con él, pero no sabía si le quería, y es que Makima era su adoración o al menos eso decía, pero si se ponía a comparar sus emociones y cómo se sentía al lado de cada uno había una larga diferencia. Quizás la respuesta era más fácil de lo que esperaba, sí, le quería.
¿Pero cómo decírselo? Si hasta parecía que se había ahogado con su propia lengua.
“Mírame” dijo Aki casi en un tono de súplica, bajando un poco para encontrar la vista de Denji, ¿Cuánto más debía esperar por él? ¿Acaso no notaba que se le acababa el tiempo? De verdad no quería esperar más, si ya iba a morir ¿De que valía? “Por favor, mírame”.
La voz lastimera de Aki pareció hacer efecto en Denji, este subió la vista para encontrarse con los ojos ajenos, una mirada suplicante que contuvo por completo su atención, haciendo que no se diera cuenta que la respiración de ambos parece mezclarse debido a la cercanía que tenían; no rompieron contacto visual, pero Denji pareció querer hablar.
“Yo- “
Aki no dejó que terminara de contestar, no podía seguir esperando por Denji, pues, colocó su mano en la nuca ajena y lo atrajo para darle un beso. Denji abrió los ojos de sobre manera y se colocó más tenso, a pesar de que el beso era apenas un poco de contacto, aun así, fue suficiente como para sentir que su piel se estaba quemando, era un beso casto, puro, un toque suave. No era el primer beso de ninguno de los dos, y no es que Aki fuera un experto, pero si había tenido más experiencias que el contrario, y también tenía la fortuna de que no lo habían vomitado.
Poco a poco fue cerrando los ojos, y colocó ambas manos sobre la cara de Aki para acercarse aún más, para obligar aún más ese roce, había recibido apenas dos besos en su vida, ambos terminaron de forma estrepitosa, por lo cual no sabría decir si le gustaba tal cosa, claro, hasta que Aki le comenzó a besar de forma más intensa, sin llegar a ser brusco con él, todo lo contrario, era suave, a diferencia de Denji, quien le tomaba con fuerza e intentaba mover sus labios de una manera tosca.
Una vez Denji le dijo a Makima que seguro que de ahora en más recordaría su primer beso lleno de vomito cada que besara a alguien más, pero no, no estaba recordando eso, pero tampoco recordó el sabor a caramelo de cola de su primer beso indirecto con Makima y eso es algo que (si estuviera pensando) le dejaría atónito, este beso era distinto por completo a todos los que había tenido en algún momento, era necesitado pero suave, con un ligero sabor a té verde y frutos rojos, los ingredientes de anmitsu que habían comido hace poco tiempo.
Se notaba que era un total inexperto en el área de besar, algo que hizo sonreír leve a Aki durante este, pues Denji trataba de mover sus labios lo menos tosco posible, sin lograrlo, era incontable la cantidad de veces que ambas dentaduras chocaban, Aki pudo fácilmente evitarlo, pero el agarre bruto de Denji le impedía al menos separarse un poco, haciendo que el beso fuera más intenso.
Se sentía en el cielo, besar y ser correspondido era la mejor sensación que había tenido en mucho tiempo, tanto que le hacía reír mientras Denji intentaba seguir la intensidad del beso, Aki casi por inercia tocó los labios de Denji con su lengua, mientras intenta incrementar el contacto tocaba con la delicadeza que se toca a una flor el vello de la nuca de Denji, haciendo que este se curvara ante el escalofrío que esto le producía.
El cuerpo de Denji descansaba sobre el mostrador de la cocina, con sus manos ocupadas tomando el rostro de Aki, cuando se separaron por falta de aire se miraban a los ojos, los cuales cerraban rápidamente con tal de volverse a besar. Dejaban suspiros en los labios ajenos cuando rompían el contacto, Denji se aventuraba a poner sus manos sobre los hombros de Aki, mientras que este escurría su mano bajo la camisa de Denji.
Apenas sintió el contacto se estremeció y abrió los ojos de golpe, no sabía si era debido al frío de la mano o al toque en sí mismo, la mano contraria acariciaba el abdomen con delicadeza, y es que en ese momento Aki lo trataba como si fuera la vajilla más delicada y valiosa en su poder. Denji terminó cediendo ante el trato, soltando más suspiros en la boca contraria, su cabeza estaba concentrada por completo en las sensaciones que le daba su acompañante. El silencio ensordecedor de la casa acompañado de la luz fría de la cocina que se iba desvaneciendo fuera de esta no eran el ambiente más romántico del mundo, pero era de ellos, su momento, en el que por fin estaban juntos, en el que todas sus emociones por fin colisionaron, en definitivo, la señorita Makima tenía razón, las cosas lujuriosas se sienten mejor cuando conoces a la persona.
Denji se estaba encargando de memorizar el tacto de la mano de Aki, que tan ásperas eran sus manos, que tan suaves sus besos, como era la forma de sus labios y la textura de su piel, para que, aunque quedara ciego, pudiera reconocerlo.
Y la sesión de besos seguía hasta que ambos escucharon un maullido proviniendo de la entrada de la cocina, cosa que hizo que se separaran de forma rápida y brusca, Aki bien, Denji (por otra parte) se golpeó la parte trasera cabeza con las alacenas. Era Nyako, por suerte, sin Power. Ambos la miraron caminar por toda la cocina para buscar agua, vigilando con mimo todo su recorrido, para luego verse entre ellos. Denji sonrojado, Aki hasta despeinado y ambos con los labios rojos.
Sonrieron.
Aki colocó su mano detrás de su cabeza, Denji se tocó el cuello para checar su temperatura, tenía las manos un poco más frías que el resto de su cuerpo, pero no mucho, dejó escapar un suspiró antes de volver a ver a Aki, el cual se había encargado de rellenar el tazón con agua del animalito que les había hecho separarse.
“Yo también te quiero” dijo, tratando de contestarle a Aki lo que le había dicho antes.
