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Summary:

Tal vez sí estaba siendo responsable de aquella distancia. Tal vez, en el fondo, tenía miedo. Miedo de que esta relación con Mingyu terminara como las anteriores.

Notes:

Qué pasó antes del live de Mingyu y Jungkook medio borrachos 🥴

Work Text:

 

Miraba el último mensaje que mandó, una conversación que fue despedida amorosamente también por quién se encontraba al otro lado de la línea, una conversación que no se continuó desde hace 5 días y su corazón estaba ansioso porque así inició el fin de sus relaciones pasadas.

Jeon Jungkook, un idol perteneciente del mundialmente conocido grupo ‘BTS’, amado y aclamado tanto por el público como los expertos, pero ese amor viene por trabajo duro detrás y él lo sabía hace bastantes años. Aún así, esa experiencia siempre se le olvida al estar enamorado.

Kim Mingyu, oh Kim Mingyu.

Su amigo idol que solo pensó en él como amigo hasta que sus sentimientos comenzaron a confundirse cada que se reunía su grupo de amigos idols. Cada que mostraba afecto en él, no solo en lo físico como abrazos y besos que se consideraban como bromas entre amigos, también en las bellas palabras que recibía admirando su belleza y talento ¿quién no se resistiría? Creyó que no era mutuo y estaba bien amándolo en secreto, pero todo ese cariño y aprecio recibido era más de lo que un amigo podría recibir. Y Mingyu se confesó tiempo después de la manera más romántica que solo en las películas podría existir, hace unos 6 meses, hace unos 6 meses comenzaron su relación y probablemente en esos 6 meses quedará.

Ambos son idols y debido a eso se entienden cuando uno está ocupado. Cuando salía con chicos que no pertenecían al mundo del entretenimiento se enojaban con él porque llegaba tarde a citas debido a sus entrenamientos de baile o canto y de eso venían las discusiones, seguida la desconfianza y finalmente el rompimiento. Jungkook, por lo sensible y sentimental que es lloraba durante días y su estado era notorio a la hora de practicar, tenía el consuelo de quienes forman su familia al cumplir 13, pero ahora ya no pueden estar para él como le gustaría y se siente peor.

Esos escenarios han abarcado su mente durante horas, tal vez está siendo muy negativo al respecto, pero si todas sus experiencias han terminado de la misma manera ¿cómo no podría?, ¿qué haría si lo peor pasara?, ¿qué le diría a su grupo de amigos que saben que están saliendo? Sería incómodo salir con ellos y coincidir con quién sería su ex ¿Acaso el grupo tendría que dividirse para no hacer sentir incómodo al otro? Sería lo peor si llegase a pasar.

¿O si su amistad termina de todos por el rompimiento? ¿Y si-?

“Ya llegamos” el chófer dijo al ingresar al estacionamiento del gran edificio donde su departamento se encontraba, aunque tiene auto no se sentía lo suficiente bien para conducir a su casa solo, por eso mismo pidió a su manager si podría el chófer de la empresa transportarlo a su hogar y ya el día siguiente recogería su auto.

Rápido y sin levantar sospechas se secó la lágrima que caía por su mejilla y con un suave “gracias” y “buenas noches” se despidió del mayor. Entrando al edificio saludó al portero siendo detenido por este comunicándole que un amigo vino a visitarlo, sonrió agradecido llamando al elevador. Mientras esperaba, revisó su celular sin encontrar algún indicio de ser comunicado por uno de sus hyungs en visitarlo. Gimió al no tener ningún mensaje ni una llamada perdida de alguno de ellos, se detuvo en el registro de llamadas, abrumado por el tiempo transcurrido de su última llamada con Mingyu.

Estos últimos días habían sido un caos en su agenda. Ensayos interminables, grabaciones que llegaban a extenderse hasta la madrugada, como es en este caso, a veces se preguntaba si tal vez, él estaba siendo responsable de tal distancia.

El sonido del elevador dio aviso de su llegada, entrando y presionando el botón de su piso.

Tal vez sí estaba siendo responsable de aquella distancia. Tal vez, en el fondo, tenía miedo. Miedo de que esta relación con Mingyu terminara como las anteriores, con una ruptura silenciosa que comenzaba con mensajes a medias y días sin llamar. Había visto ese patrón antes y no puede evitar sentirse aterrado, no sabía si esta vez sería diferente. Tal vez no estaba poniendo de su parte para llegar y encontrar soluciones o intentar conversar con Mingyu de cómo se siente al respecto.

Las puertas del elevador se abrieron, dando lugar al pasillo desértico que se dirigía a su departamento, vio la hora siendo casi las dos de la mañana. Su estómago rugió exigiendo un poco de comida para ser calmado. Con un suspiro, decidió detenerse justo frente a la puerta de su hogar, revisando el teléfono nuevamente para abrir una aplicación de comida. Sus dedos se deslizaron por la pantalla mientras buscaba, con pocas esperanzas, algún restaurante que aún ofreciera servicio a domicilio a esas horas de la madrugada.
Mientras intentaba decidir entre pollo frito y pizza, abrió la puerta de su departamento con la mano libre. Un olor familiar lo golpeó de inmediato, se detuvo en seco alzando la mirada y ahí estaban esos ojos. Aquella mirada que no veía en días, pero que siempre lo había acompañado desde que se conocieron años atrás.

Sus ojos se encontraron en un silencio cargado de emociones, como si el tiempo hubiera decidido detenerse. La puerta se cerró lentamente por sí sola, pero ninguno de los dos parecía notarlo, aquel hombre alto con una sonrisa tímida tenía dos cajas de pizza en las manos, una gran caja de pollo frito de su restaurante favorito y un paquete de cervezas aparentemente frías para acompañar en la mesa de la cocina.

Jungkook no pudo evitar soltar una risa, suave al principio, pero que de a poco fue transformándose en un llanto silencioso. Las emociones acumuladas durante días lo desbordaron de golpe, y antes de que pudiera reaccionar, Mingyu ya estaba a su lado. Alarmado, lo envolvió en un abrazo firme, sosteniéndolo como solo él sabía hacerlo, acariciando su espalda y dando pequeños besos a su cabeza.

"Amor…" La palabra salió de los labios de Mingyu con suavidad, y Jungkook contuvo la respiración por un instante a tal muestra de afecto. “¿Quieres hablar?”

Jungkook no respondió con palabras, pero con su mirada fue suficiente. Mingyu no necesitó más. Sonrió levemente y con un gesto cálido, tomó la mano de Jungkook, entrelazando sus dedos con cuidado. Lo guió hacia la cocina, donde le sirvió un vaso de agua, su forma de ofrecerle un momento para calmarse y reunir fuerzas. Sabía que lo que necesitaban ahora era hablar, enfrentarse a lo que ambos habían estado guardando.

Jungkook llevó el vaso de agua a sus labios, tomando pequeños sorbos mientras Mingyu lo observaba con paciencia, apoyado en el borde de la mesa. Ninguno de los dos dijo nada durante unos segundos que parecieron eternos, pero el silencio no era incómodo como pensaba que sería. Se sentía como un espacio seguro, una pausa para prepararse, era lo que más necesitaba.

Dejó el vaso en la mesa y exhaló profundamente, soltando un peso que sentía que llevaba cargando demasiado tiempo. Levantó la mirada, encontrándose con los ojos de Mingyu, llenos de calidez y preocupación.

“Siento que estoy fallando” murmuró, su voz apenas audible, pero era suficiente si Mingyu lo escuchaba “No sé cómo continuar esto”
Mingyu se acercó, inclinándose un poco para mirarlo de frente. Su mano encontró la de Jungkook de nuevo, acariciándola con el pulgar. “No tienes que hacerlo solo, amor. Estamos en esto juntos.”

Las palabras sinceras de Mingyu parecieron romper algo en Jungkook. Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero esta vez no intentó ocultarlas.

“Tengo miedo, Mingyu. Miedo de que todo esto sea demasiado para nosotros. Que no podamos…” Agarró un bocado de aire para poder continuar “Mantenernos estables”

Mingyu estaba visiblemente inquieto, con el miedo reflejado en su rostro ante lo que podría salir de esa habitación. Sin embargo, antes de que pudiera continuar, lo interrumpió suavemente, tomando su rostro entre sus manos, mirándolo fijamente “Llegué a pensar lo mismo, pero no quiero rendirme. No contigo” Su voz tembló ligeramente mientras hacía una breve pausa, como si sus palabras le costara “Sí, nuestras agendas son una locura, sabíamos a lo que nos arriesgamos, pero no es para arrepentirnos” Volvió a detenerse “Hemos cometido errores al no poder hablarlo como es debido, con tiempo, pero te amo, Jungkook.” Pausó últimamente, acercándose al más bajo, ambas respiraciones siendo pesadas “Y estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para que esto funcione.”

Las lágrimas de Jungkook rodaron libremente ahora, pero esta vez no había tristeza en ellas, sino alivio. Apoyó la frente contra la de Mingyu, dejando que su cercanía lo calmara. “Yo también te amo” susurró “Y no quiero perderte.” Mingyu sonrió y lo abrazó con fuerza, como si en ese momento pudiera borrar toda la distancia que había existido entre ellos en las últimas semanas.

“Entonces, hagámoslo bien esta vez. Hablemos, busquemos tiempo, y cuando no podamos, cuando nuestros horarios nos sobrepasen y la comunicación se haga difícil, prometamos que encontraremos una forma de mantenernos cerca, sin importar la distancia.” Jungkook asintió, aferrándose a Mingyu. “Ya sea fingir ir al baño cuando tengamos breves descansos en nuestras prácticas o mandar una foto de nuestras actividades” Jungkook se rió por las ocurrencias de su novio. Pero estaba dispuesto a dejar ir todos sus temores.

"Últimamente siento que te estoy defraudando. Sé que está mal comparar nuestra relación con las que no funcionaron, pero no sé cómo saber si estoy haciendo las cosas bien. Nunca llegué a tener una relación sana y siempre me hicieron creer que yo era el culpable de cada ruptura. Terminé convenciéndome de que era cierto."

Jungkook volvió a secarse las lágrimas de la polera que todavía tenía puesta, mientras Mingyu, con el ceño fruncido y el corazón apretado se mantuvo callado para que pueda continuar.

"Si esto… Si nuestra relación hubiera terminado, estaba dispuesto a asumir que todo fue mi culpa, que yo fui el responsable de que no funcionara" La voz de Jungkook tembló con cada palabra, Mingyu estaba completamente perplejo por sus palabras, no tenía idea de que Jungkook había estado cargando con semejante peso estos últimos días.
Su corazón se contrajo al darse cuenta de cuánto se había estado juzgando a sí mismo. Mingyu respiró hondo intentando contener la mezcla de emociones que lo invadía, pero sobre todo una inmensa necesidad de aliviar el dolor de Jungkook.

"Mi amor" comenzó, tomando sus manos con cuidado, con miedo de romperlo aún más. "No puedo creer que hayas estado cargando con esto tú solo ¿Por qué no me lo dijiste antes?"

Jungkook bajó la mirada, no queriendo encontrarse con sus ojos "Porque supongo que, en el fondo tenía miedo... miedo de no ser suficiente, de arruinarlo todo como creí que lo hacía siempre"

Mingyu apretó sus manos con más fuerza, lo suficiente para que Jungkook sintiera su calidez "Cariño, una relación no se basa en buscar quién tiene la razón o quién se equivoca, es de dos, siempre” Hizo una pausa, inclinándose ligeramente para asegurarse de que Jungkook lo mirara a los ojos "Y tú, Jungkook... tú eres suficiente. Más que suficiente. De hecho, decir que eres suficiente se queda corto para describir todo lo que eres y lo que significas para mí."

Su voz estaba impregnada de ternura, pero también de una certeza que no dejaba espacio para las inseguridades de Jungkook.

Jungkook parpadeó, sorprendido por la firmeza en las palabras de Mingyu, y sintió cómo algo dentro de él empezaba a romperse, pero esta vez no en dolor, sino en alivio. Una última lágrima recorrió su mejilla, pero antes de que pudiera limpiarla, Mingyu la atrapó con uno de sus dedos con una sonrisa suave y sincera.

"Prométeme que, si vuelves a sentirte así, me lo dirás, no quiero que sigas guardándote todo esto solo ¿está bien?"

Jungkook asintió lentamente, su voz apenas un susurro "Lo prometo"

Y en ese instante, aunque las heridas aún no estaban del todo sanas, ambos sintieron que habían dado un paso importante hacia algo más fuerte, más real.

"Algo me dice que no haz comido en todo el día" comentó Mingyu con una ceja arqueada, mientras Jungkook soltaba una risa nerviosa y asentía con vergüenza. "Estás a pocos días de estrenar tu canción y no comer nada solo te hará daño, mi vida" añadió con un tono de mezcla de preocupación y cariño.

No necesitaba decir más. En cuanto un rugido de tripas rompió el silencio, Mingyu suspiró, divertido y comenzó a servir la comida que había traído, se aseguraba de colocar porciones generosas en el plato de Jungkook.

Mientras lo observaba moverse con tanta naturalidad, cuidando de él incluso en los pequeños detalles, Jungkook sintió un nudo en la garganta. ¿Cómo había podido siquiera pensar en dejar que el miedo y la inseguridad lo alejaran de este amor? Mingyu no solo le ofrecía su apoyo, sino que también le mostraba que era digno de ser querido de una forma tan sincera y desinteresada.

"Gracias… cariño" sintió sus mejillas calientes ante el apodo que murmuró en voz baja. Mingyu se giró hacia él y sonrió, esa sonrisa cálida que siempre lograba calmar el torbellino dentro de Jungkook.

"Siempre" respondió con suavidad, antes de sentarse a su lado, como si estuviera dispuesto a quedarse a su lado tanto como fuera necesario.

Se acomodaron en el centro de la sala, hundiéndose en el sofá mientras colocaban la comida, un poco fría por la espera, pero que sabía mucho mejor gracias a la compañía mutua. Entre bromas, anécdotas y besos robados, su conversación fluía como si el mundo ya no importa en ese momento.

"¿Y esa cara larga?" preguntó Mingyu con una sonrisa ladeada y los ojos un poco borrachos por las latas de cerveza que habían compartido.

Jungkook suspiró, bajando un poco la mirada antes de confesar y con un puchero acompañando su rostro dijo: "Extraño a ARMY."

Mingyu sonrió ante aquellas palabras. Sabía cuánto significaba el fandom para su pareja, el cariño y apoyo incondicional que le habían dado a lo largo de los años. Sin pensarlo dos veces el menor alzó su celular con una chispa de emoción en los ojos, un poco borracho al igual que su novio.

"Tengo una idea" dijo con entusiasmo, mientras buscaba una aplicación en particular que le permitía comunicarse con los fans. La posibilidad de volver a conectarse con ellos y, al mismo tiempo, compartir indirectamente ese momento íntimo con Mingyu llenaba a Jungkook de alegría.

"Hagamos un live" propuso, sus palabras rebosantes de emoción. Mingyu no pudo evitar reírse ante el entusiasmo de su compañero, dejando que su sunbae tomara el control.
Y con un último beso, empezaron el Live.