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Su propia familia

Summary:

Sae lleva a su novio Shidou a conocer a su familia, el cual se encuentra embarazado.

Notes:

Día 7: Conociendo a la familia del otro en Navidad

Work Text:

Aunque su rostro no lo demostraba, Sae se sentía nervioso. Llevaban solo seis meses de relación, pero ya se sentía listo para presentar a Shidou, aunque había otra razón importante por la que lo presentaría; quería aclarar que aún sin eso igual lo hubiera presentado, pero sabía que nadie le creería eso.

Sae era un alfa con la vida realizada, era un futbolista exitoso e incluso en el amor le iba bien, había conocido al omega con el que quería pasar el resto de su vida, y a pesar del poco tiempo juntos, pronto iban a formar una familia, las cosas no podían ser mejor, pero la opinión de sus familiares siempre podía complicar todo.

Era Navidad y Sae presentaría a su familia a su novio Shidou, el cual se encontraba embarazado de él.

«Qué vulgar». Fue lo primero que pensó Rin al abrir la puerta y ver al novio de su hermano.

Sae sabía que la parte más difícil sería que su hermano menor omega se llevara bien con Shidou; así que prefirió no comentar nada al ver el notable disgusto en la cara de Rin.

—Bienvenido, Nii-chan…
—Él es Ryusei Shidou, mi novio. Demonio, él es mi hermano Rin.
—¡Es muy lindo! —Shidou no estaba interesado en fingir apariencia, siempre era fiel a sí mismo y eso era algo que le gustaba a su alfa—. Mucho gusto en conocerte, Rin-Rin.
—¿A quién llamas Rin-Rin? —El menor de los Itoshi tampoco era alguien que fingiera para aparentar, por lo que no fue capaz de ocultar su hostilidad.

Sae ya estaba acostumbrado a ambos, los dos omegas salían completamente de los estereotipos de su casta, sobre todo en personalidad.

—No me importa si no se llevan bien, solo no perturben a mamá y papá.

Los padres de los Itoshi quedaron asombrados al ver a Shidou, no era el tipo de pareja que esperaban para su hijo mayor, pero tampoco tenían intenciones de ponerse en contra. Trataron con amabilidad al omega, el cual intentaba mantenerse respetuoso, pero sin perder su esencia.

—Yo también me dedico al fútbol, solo que ahora me encuentro con licencia médica —contó Shidou.
—¿Por qué? ¿Estás enfermo? —La señora Itoshi se vio interesada.

Se encontraban todos sentados en una gran mesa, degustando una cena navideña, Shidou comía bastante, lo cual irritaba a Rin, pero halagaba a su madre que se había dedicado a cocinar ese día; que Shidou se viera tan interesado en su comida ayudó a que la mujer comenzara a aceptarlo como yerno.

—No, solo necesito descansar unos meses.

Rin estaba justo llevando un bocado a su boca, cuando Shidou respondió a la pregunta de su madre, el tenedor cayó de su boca y dirigió una mirada desconcertada a Sae, el cual prefirió ignorarlo.

«Nii-chan, ¿qué hiciste?», solo pudo pensar.
—¿Por qué necesitas descansar? ¿Te lesionaste? —Esta vez fue el señor Itoshi el interesado en saber.

Mientras el Itoshi omega llevaba sus manos a su frente, procesando lo que ya se había dado cuenta, Shidou sonrió con nerviosismo.

—No, nada de eso, estoy muy bien en realidad. —Por primera vez en la noche Shidou se puso nervioso, de seguro por las hormonas del embarazo.

Shidou siempre había sido alguien independiente, lo que otros pudieran opinar de su persona le daba igual, incluso cuando había comenzado a salir con Sae jamás se sintió preocupado de causar rechazo en él. Sae lo aceptó tal cual era y se enamoró de él, eso lo sabía bien, pero las inseguridades comenzaron a agobiarlo desde que había quedado embarazado. Su alfa no lo abandonaría, pero en caso de que eso pasara Shidou no tenía problemas para salir adelante por sí solo; aun así, no quería ser rechazado.

Sae tomó la mano de su omega y mantuvo una mirada firme frente a sus padres.

—Ryusei está embarazado, vamos a ser padres.

Los señores Itoshi abrieron su boca con impresión, Rin solo soltó un suspiro al escuchar la confirmación de lo que ya se imaginaba. El lugar se llenó de un silencio incómodo, el cual comenzó a angustiar a Shidou, Sae lo notó por sus feromonas, por lo que estuvo a punto de anunciar que se irían, pero Rin habló primero.

—¿Así que voy a ser tío? —Un sonrojo se apoderó de las mejillas de Rin—. Qué linda noticia, fe-felicidades.

Sae miró con sorpresa a su hermano menor, el cual se levantó de su asiento y se fue directo a abrazarlo; después se paró frente a Shidou y su rostro se puso más rojo por lo que iba a decir.

—Bienvenidos a la familia, tú y mi sobrino.

Shidou no esperó que su cuñado que en cuanto llegó lo miró con rechazo, sería el primero en aceptarlo. No pudo aguantar su emoción y atrapó en un abrazo a Rin.

—¡Gracias, Rin-Rin!
—Suéltame, que te acepte como cuñado no significa que te vaya a tomar cariño.
—Eso dices ahora, pero no seas tsundere.
—¿Que no sea qué cosa? —A pesar de sus palabras, Rin no hizo ningún gesto para intentar sacárselo de encima.

Al poco tiempo, los señores Itoshi salieron de su shock y se acercaron a felicitar a los futuros padres.

Shidou pudo sentirse calmado al fin, los padres de su alfa lo aceptaron como nuevo miembro de la familia, al igual que su cuñado que a pesar de ser alguien difícil de tratar les daba su apoyo genuino.

Una pequeña sonrisa se formó en el rostro de Sae, una sonrisa que solo Shidou era capaz de provocar.

—¿Y cuándo se casarán? —preguntó de repente la señora Itoshi.

Los rostros de Sae y Shidou se pusieron rojos, a pesar de estar esperando un bebé, pensar en el matrimonio era algo que los avergonzaba.

—Mamá… —Rin la llamó, con el rostro rojo también y sintiéndose irritado—. No vayas tan rápido.
—No llevan ni uno año juntos y tu hermano ya embarazó a su omega, ellos son lo que van muy rápido —contestó el señor Itoshi.
—Eso es cierto —comentó Shidou—. Igual no se preocupen por el matrimonio, con el embarazo ya dejé totalmente atado a su hijo. —Los señores Itoshi se quedaron en completo shock con lo escuchado, Rin solo tapó su rostro con sus manos, tratando de entender qué le había visto su hermano a ese omega.
—Ya es hora de que nos retiremos —Sae habló con rapidez y nerviosismo.

El alfa tomó la mano de su novio y agradeció por todo a su familia, saliendo de inmediato de la casa. Ya afuera, Sae llevó una mano a su frente y Shidou comenzó a reír a carcajadas.

—Tu familia me cayó muy bien, Sae-chan.

Mientras Shidou seguía riendo, Sae lo calló con un beso en los labios.

—Me alegra, demonio, pero ya es hora de volver a casa.

Shidou sonrió con emoción y tomó la mano de Sae, le había encantado conocer a la familia de su alfa, pero también le emocionaba un montón formar su propia familia con él.

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