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2024-12-24
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Una particular cena de Navidad (MXTX Universe & Characters)

Summary:

Las parejitas canon de los universos de Mo Xian Tong Xiu se conocen de la universidad. Esta vez, Shi Qingxuan y Xie Lian, quienes son compañeros de un departamento sencillo, han organizado una cena de Navidad, a la cual sus parejas y algunos amigos son partícipes. El momento de la entrega de regalos es la más graciosa, dado que se da entre risas, mucho amor y hasta frustración. La llegada de la Navidad alegra a todos y reúne a los amigos.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Llegó la Navidad y todos los invitados para la cena de Noche Buena ya habían recibido su carta de invitación. Los anfitriones serían los dos más grandes amigos de la vida y los invitados, sus grandes compañeros, amigos y amantes, aunque no todos podían asistir. Algunos de ellos estaban de viaje de negocios, otros, pasando el tiempo con sus propias familias y otros, disfrutando de su soledad porque sí, no les gustaba el bullicio de las fechas.

—¿Pero acaso no fui claro advirtiéndote que tus preciosas manos deberían estar alejadas de todas las cocinas de este mundo?

Un hermoso joven de ondeante cabellera negra que le llegaba un poco más abajo de los hombros y que utilizaba una camisa aperlada, pantalón acampanado verde manzana y unas sandalias de entrecasa color beige natural ingresaba a la cocina todo nervioso y muy dubitativo de las artes culinarias de su amigo.

—No sé por qué te empeñas en hacer algo en lo que no eres nada bueno, Taizi Dianxia.

—Ay, ya no sé cuántas veces te voy diciendo que no me tienes que llamar de ese modo. No sé de dónde sacas que soy un príncipe heredero, Qingxuan.

—¿Y es que no eres el príncipe del salón? Hasta tu novio parece alguien de alcurnia a pesar de que le gusta muchísimo vestirse de negro. ¡Y ese parche! Le da un toque siniestro y hasta lúgubre por momentos.

—Qué exagerado.

—¿Exagerado yo?—respondió el joven tomando una copa de vino medio llena—Pero si solo contigo es amable.

—Contigo también lo es.

—Eso sí. A veces compartimos ciertos puntos de vista y hasta hemos realizado buenos trabajos de investigación. ¡Somos unos estudiantes universitarios muy serios! Y me agrada bastante su sed de justicia.

Ambos jóvenes se miraron y rieron bajito. Shi Qingxuan sabía muy bien como Xie Lian y su novio, Hua Cheng, habían soportado y pasado por muchas peripecias para estar donde ahora estaban, tomados de la mano. Él era testigo de ese profundo amor.

—A-Lian, te lo pido, deja de…—no pudo completar su súplica, percibió un olor extraño.

El joven vestido de blanco que utilizaba un mandil floreado volteó sigilosamente y miró de reojo a su amigo con una cara llena de pena.

—No te diré “Te lo dije” esta vez. Entiendo que tu novio dijo que iba a hacer todo lo posible para llegar de su viaje de negocios el día de hoy. Pero ahora, ¡¿Qué vamos a cenar?! ¡No te lo hubiera permitido desde el principio!

—¿Qué sucedió?

Un hombre de porte elegante, vestido totalmente de negro se asomó por la puerta de la cocina con los brazos cruzados. Su rostro, descolocado, y sus ojos dorados miraban directamente a Shi Qingxuan.

—Sabes que nadie puede comer la comida del príncipe. ¿Por qué lo dejaste cocinar?

“Otro que me llama príncipe. Si no fuera porque él es novio de Qingxuan y porque ahorita estoy en aprietos, yo…”

—Lo siento, chicos. Volveré a…

—¡¡NO!!—Gritaron los dos muchachos al unísono.

Una voz se dejó escuchar desde fuera de la cocina.

—¿Qué ha sucedido allá? ¿Y qué es ese olor tan horroroso? ¿Se ha quemado algo?¿Necesitan ayuda?

Rápidamente, Shí Qingxuan salió corriendo de la cocina y, agitando sus manos, negó la ayuda de uno de los invitados que había llegado hace unos veinte minutos junto con un hombre de blanco, alto, guapo, que traía en las manos un libro de historia universal y tenía un aire de cultivador, líder de un clan importante. Su cabello corto y negro lo hacía ver más esbelto de lo que era. Llevaba en la muñeca derecha una cinta blanca con un bordado en forma de dos conejos en el medio. Era un ángel personificado.

—No tienes de qué preocuparte Wei Ying. Son solo gajes del oficio de nuestro querido amigo el Príncipe Heredero.

—¡¡Y dale con eso de Príncipe Heredero!!

Con una mirada coqueta, el muchacho jovial miró a Wei Ying y le comentó alegremente—: Porque sabes que las penas son más llevaderas con…¡¡alcohol!!—dijeron ambos chicos al mismo tiempo y comenzaron a reírse a carcajadas, bajo la atenta mirada de Lan Wangji, quien le alcanzó al chico vestido de rojo y negro una pequeña vasija de un buen vino que era reconocido por su buen sabor.

—No podía esperar algo diferente que venga de ti, Lan Zhan. ¡Traer “Sonrisa del emperador” ha sido la mejor decisión del mundo!

—No exageres—respondió el hombre de blanco con un rostro imperturbablemente serio y tranquilo, quien no dejaba de leer su libro de historia universal.

—Si no fuera porque ya conocemos a tu novio, su hermoso rostro y su amabilidad, pensaríamos que es un soso total—susurró Shi Qingxuan a su amigo, cerquita a su oído, riendo bajito.

—Hm—pareciera que el joven Lan los había escuchado claramente. Tenía una habilidad increíble de poder escuchar hasta el mínimo susurro.

—Je, je—rió el joven de verde y se llevó la mano hacia su boca para tapar su sonrisa burlona.

—¡Lan Zhan! ¡No vale estarse tan serio el día de hoy! Además, ¡sabes que te adoro!—el joven que llevaba una coleta alta puso a un lado el libro que su novio leía, se sentó en sus faldas y le dio un beso sonoro en la mejilla.

El chico de blanco esbozó una ligera sonrisa para su novio alegre. —Bebe con precaución—le dijo, alcanzándole una de las doce pequeñas tinajas que había traído.

—¡Lan Wangji sabe cómo tratar a su novio! No como..

—¿...como quién?

Shi Qingxuan selló su propia boca con su mano al percatarse de que He Xuan se estaba acercando a él. Había salido de la cocina.

—¿Por qué tanto bullicio?—preguntó.

Su novio, Qingxuan, rápidamente respondió nervioso—:¡A-Xuan! ¡Eres tú! ¡Ja, ja, ja, jaa!

—Espero que este alborotador no les esté causando problemas.

—No, para nada. Estábamos a punto de echarnos unos tragos. ¿Te nos unes?—Wei Wuxian le preguntó al chico de negro.

—¡Qué olor tan particular! Como la cocina de mi mamá—un joven de lentes, de cabello corto, negro, ligeramente ondeado, que llevaba puesto un buzo gris y un brazalete de cuerito en la muñeca, zapatillas All Stars y que tenía un aspecto de nerd total, regresaba del baño, caminando de manera relajada y sobándose la cabeza. Su rostro estaba ligeramente húmedo.

—Me parece que nuestro Príncipe Heredero nuevamente ha puesto en práctica sus dotes culinarios.

—¡¿Tú también Shen Yuan?! ¡Creo que me equivoqué al pensar que eras el más correcto de todos esos, aparte de Lan Wangji!—vociferó Xie Lian desde la cocina, mientras se escuchaban risas de sus amigos.

—¡Bueno, amigo Lian, repito lo que se dice en el campus…¿Alguien sabe si ya llegó Luo Binghe?—preguntó con un tono algo despreocupado mientras miraba de reojo por todos lados.

—Aún no—respondió Wei Wuxian a lo que el joven con ropa deportiva respondió con voz aliviada—: Gracias a los dioses que todavía no.

—¡Oh! Recuerdo que tu novio, Luo Binghe, es un excelente cocinero!—comentó Shi Qingxuan muy alegre y entusiasmado, acercándose al joven Yuan.

—¿Mi novio?—se tapó parte de la cara con su mano, ligeramente nervioso.

"¡Qué novio ni qué ocho cuartos! ¡Ese niño llorón no es mi novio!"

—Es un simple compañero de clases a quien ayudo con las tareas y asignaciones—mencionó con tono irónico y continuó—. Un discípulo que me ha dejado impactado por su habilidad como actor de arte dramático, pero lo compensa con su entusiasmo y vigor... 

Todos lo miraron con extrañeza. 

—¿Qué? —miró de reojo como sabiendo que reveló un secreto—No dije nada.

De pronto, se escuchó un ruidito, como si estuviera alguien rascando una superficie. Casi todos voltearon hacia donde estaba el hermoso árbol de navidad, en cuya base se encontraban varios regalos envueltos. Al no saber exactamente de dónde provenía el sonido, no le siguieron dando importancia.

—¡Por favor, Yuan!—exclamó Wei Wuxian—No niegues lo que ya todos sabemos.

—Pe-Pero, ¿pero qué saben?—vaciló She Yuan nervioso.

—Por favor, los maestros Mu Qingfang, Qi Qingqi y hasta el tío estoico y desabrido del maestro, Lan Qiren, con asco saben lo de ustedes dos—agregó.

"¡Con un demonio! ¡¿Qué está sucediendo aquí?!

—Ya déjalo en paz, amigo Ying—exhortó Shi Qingxuan a Wei Wuxian.

—Aiya, ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Eso fue divertido! ¿A que sí, Lan Zhan?

—No—respondió sin alejar la mirada del libro que nuevamente había tomado para seguir leyendo.

—¡Ay, Lan er-gege, no seas tan aguado y dime que sí fue divertido!—respondió coqueto, cerca de su rostro. Luego se alejó un poco y comenzó a reírse acaloradamente —¡Ja, ja, jaaa!

Lan Wangji dejó de leer para dirigir la mirada hacia su novio bullicioso. Wei Wuxian sintió que la espalda se le congelaba de abajo arriba. No tuvo que decirle nada para que entendiera bien el mensaje.

—Está bien, está bien, ya entendí, Lan Zhan—respondió Wei Wuxian haciendo un puchero y volteó hacia el joven de buzo—Lo siento, Shen Yuan.

“¡Si no me disculpo, esta noche no podré dormir porque terminaré amarrado!"

—No te preocupes. Siempre es bueno tener un comediante estrella en el grupo—se burló el joven.

“Por eso, dudé en venir aquí. Prefiero evitar hacer amistad con Wei Wuxian pero no se puede negar que es un excelente alumno”.

—Pero joven señor Lan, nada de amarradas ni de nalgadas, por favor. Quiero divertirme de otro modo esta noche—Wei Wuxian coqueteaba con voz bajita en el oído de su novio. 

—Todo depende de tu comportamiento. 

—¡Ay ya!—lloró.

En el preciso instante en que Shen Yuan se dio la vuelta para ir a sentarse en un pequeño asiento y abrir su laptop para leer una novela alojada en un conocido Webtoon, lo interceptó Qingxuan.

—Sabes que no deseo molestarte pero quisiera saber si tu nov…,digo, tu amigo, Luo, viene hoy. Me enteré que es un buen cocinero.

“Creo que la idea de leer la tendré que descartar. Por eso, muchas navidades las pasé solo y en mi cuarto. Vamos a ver qué es lo que quiere. Fingiré no saber".

—¿Quién te dijo eso, querido niño angelical de novela?

"¿Niño angelical de novela?"

—Eh, pues, tu amigo, Shang Qinghua.

—¿Ese Avión ganador del premio Nobel de literatura infantil?

—¿Tan mal te llevas con él? Pensé que eran amigos.

"Es cierto que me lo encuentro hasta en la sopa cuando estamos en la universidad, ¿pero amigo mío? ¡Ni de joda! Me trae mala suerte con las mujeres desde que lo conozco. ¡Lloro de la frustración!"

—¿Él y yo amigos? Es complicado de explicar—comentó Shen Yuan con frialdad y con tono algo despectivo.

—Entonces, ¿es cierto o no lo de Luo Binghe?—insistió Qingxuan algo nervioso, como tratando de encontrar una solución acerca de la cena navideña estropeada.

—Sí. Es cierto—respondió algo avergonzado—. Pero no sé si es que él vaya a venir hoy.

—Está bien. Gracias. Te dejo para que leas. Me imagino que es la novela que en algún momento comentaste que habías comenzado a leer.

—Sí, ya luego te contaré.

Al ver Shi Qingxuan que su amigo comenzaba rápidamente a trasladarse al universo de su novela, lo dejó tranquilo.

“Y ahora, ¿qué cenaremos el día de hoy?”

Wei Wuxian, al ver el rostro preocupado de su amigo Qingxuan, se acercó a él y lo tomó del hombro.

—No te preocupes. Sé lo que te pasa y tengo la solución.

El joven Wei se acercó nuevamente a Lan Wangji y sacó algo de su bolsillo trasero.

—Toma, Qingxuan, para que puedas comprar una rica cena.

A Shi Qingxuan le brillaron tanto los ojos de alegría que se fue directamente a la cocina a decirle a su amigo, Xie Lian, que iba a haber una rica cena de Navidad. Tanto Qingxuan, su novio y He Xuan no eran jóvenes nada acaudalados, incluso, eran estudiantes universitarios becados, vivían del día a día y compartían el alquiler de un pequeño departamento, no como Wei Wuxian que salía con un chico rico y educado, vivían juntos en el lujoso dúplex de Lan Wangji.

—¿Dejas que él tome tus cosas sin pedir prestado?—preguntó He Xuan con incomodidad ajena.

—Hm—respondió Lan Wangji, afirmando con seriedad imperturbable.
—Ya veo.

“Este pobre hombre es un idiota enamorado o quizás confíe bastante bien en las decisiones que toma su novio. Bah, es un idiota enamorado”.

Shi Qingxuan se acercó alegremente a su novio, lo tomó del brazo y se lo llevó a la calle para comprar la cena navideña de un lujoso restaurante que alguna vez fue con He Xuan para uno de sus últimos aniversarios.

—¡No demoren en regresar que aún faltan un par de invitados!—les recordó Xie Lian alzando un poco la voz.

Para que la espera sea más dulce, Wei Wuxian encendió un parlante portátil que se encontraba en la mesa del comedor del pequeño departamento, le gustaba mucho escuchar pop y algo de rock. Tomó una copa de vino y se sirvió un poco de “Sonrisa del emperador”.

—Disculpa, mi amor, pero el día de hoy no hay música clásica que escuchar, ¿sí?—Wei Wuxian le lanzó un beso volado a su novio, quien sonrío por un segundo y volvió a concentrarse en su lectura, sin darle mucha importancia al tipo de música que su chico bullicioso dejara sonar.

Xie Lian se acercó a la parejita, que por momentos se daba unos piquitos amorosos y comentó lo avergonzado que se sentía por haber arruinado la cena navideña, a lo que el joven Wei respondió que saben que siempre lo había intentado para impresionar a su novio y a sus amigos. Lo invitó a sentarse a su costado.

—¿Deseas un poco? Anda, para que las penas se vayan volando—incitó el joven alegre a su amigo de blanco y prosiguió—¿Extrañas a tu novio?—Xie Lian se le subieron los colores al rostro y tímidamente respondió que sí.

Hacía dos semanas que Hua Cheng se había ido a un viaje de negocios a la India para cerrar un contrato millonario con el dueño de una empresa de comunicaciones muy importante.

Ciertamente el joven del parche y cabello azabache era una persona bastante habilidosa para cerrar negocios del tipo a pesar de su corta edad. Prometió regresar antes de Navidad.

Sin darse cuenta, Xie Lian le había recibido una copa a medio llenar a su amigo y se la tomó de golpe.

—Es un muy buen vino pero de todas maneras ten cuidado, amigo Lian.

Sonó el timbre.

—Parece que ha llegado uno de los dos invitados que faltan.

—Sí, solamente quedan dos. El resto está en sus planes personales.

Xie Lian se levantó del sillón para abrir la puerta y sintió un ligero mareo a causa del alcohol ingerido pero nada para preocuparse por ahora.

Para sorpresa de Wei Wuxian, quien había llegado era la hermosa señorita Yushi Huang, que traía en sus brazos una canasta de frutas y verduras frescas. La señorita Huang había estudiado ingeniería agricultura sustentable y sostenible. Tenía en su poder muchas hectáreas de suelos bien alimentados para producir frutos de alta calidad y los ofrecía en varias tiendas naturistas de la ciudad. Era muy reconocida por su fortaleza, dedicación y cuidado de la alimentación apropiada de los niños más pobres de la ciudad.

—Bienvenida, señorita Huang—saludó Xie Lian cortésmente.

—Buenas noches, joven Xie Lian.

—Pasa, por favor—la joven ingresó y Xie Lian le pidió su saco para guardarlo. Mientras lo hacía, le recordó a su invitada de llamarlo solo por su nombre, que le está agradecido por la formalidad en la maceta de llamarlo pero, al ser cercanos, no era tan necesario.

—Está bien, Xie Lian.

—Eso suena mucho mejor, querida Huang. ¡Los alimentos que has traído lucen totalmente deliciosos!

—Muchas gracias. Han sido recientemente cosechados. Espero que sean del agrado de todos.

El joven de blanco llevó el presente de la joven señorita a la cocina, mientras ella saludaba a la acaramelada parejita.

—¡Qué bueno verte aquí, señorita Huang! Es un gusto volverte a ver—saludó Wei Wuxian.

—Así es. Un gusto volverte a ver y a usted también, distinguido caballero, Lan Wangji.

—Después de tiempo, señorita Huang—este sintió la cabeza para saludar apropiadamente.

De pronto se escuchó:— ¡Qué carajos está pasando aquí!

—¡Buenas noches, Sheng Yuan!

—Oh, sí. Buenas noches señorita Yushi Huang. Disculpe si no la saludo apropiadamente. Estaré con usted en unos minutos—saludó rápidamente para volver perderse entre las líneas de la novela que estaba leyendo.

—Como siempre leyendo—sonrió la hermosa señorita.

—Es un nerd aburrido—se quejó Wei Wuxian.

—No te burles, Wei Ying—lo reprendió su novio y el otro nuevamente se disculpó.

Xie Lian volvió a la sala y se sentó al lado de la joven. Le preguntó si había llegado sola, que dónde estaba su mano derecha, a lo que ella respondió que tenía un asunto personal que llevar a cabo.

“¿Será que Pei Ming por casualidad llegará detrás de ella?”, se preguntó Xie Lian. “Llegará Hua Cheng hoy?”

El joven de blanco, pensativo y distraído, se volvió a llevar una copa de vino a la boca y se tomó el contenido. Wei Wuxian la había llenado nuevamente. Se comenzó a reír bajito.

—Ya para con eso, Wei Ying—le recriminó Lan Wangji.

El timbre sonó nuevamente.

Xie Lian se tambaleó un poco en el momento en que se levantó pero logró llegar a la puerta. Al abrirla, se percató del nerviosismo del joven Pei, quien, como había pronosticado el chico de blanco, había llegado casi detrás de Yushi Huang. Era el último invitado que faltaba llegar. Sigilosamente miraba hacia dentro del departamento, pero el cuerpo de Xie Lian no le permitía mirar bien hasta que finalmente pudo verla sentada en el sillón.

—¿Te encuentras bien?—preguntó el joven Lian.

—Sí, perfectamente—respondió de manera rápida y enderezó el cuerpo, mostrando una figura altiva y elegante.

Pei Ming saludó cortésmente a los demás invitados y, cuando pasó al lado de la bella joven, le recorrió un frío intenso por la espina dorsal. Eso no le detuvo y la saludó con mucha cortesía.

“Debo guardar la compostura. ¿Qué me pasa?”

—¿Y Shi Qingxuan?—preguntó Pei Ming al percatarse de la ausencia del jovial muchacho.

—Ya está por venir con la cena—respondió Xie Lian.

—¿No que la cena navideña iba a ser una hecha en casa?

—Así es, pero no quedó muy bien que digamos—se lamentó el joven de blanco.

Al joven seductor no le quedó más que toser ligeramente. Wei Wuxian suspiró.

Al cabo de unos minutos más, se abrió la puerta y ya todos sabían de quién se trataba.

—¡Regresamos con la cena! Oh, ¡qué sorpresa! Ya todos se encuentran aquí. ¿Y Luo?—Shi Qingxuan preguntó—¿Aún no llega?

—Creo que Luo Binghe ha mejorado su habilidad para llegar tarde. Lo felicitaré cuando llegue—sentenció Shen Yuan frunciendo el ceño y con un brillo en los ojos.

Nuevamente se escuchó como un ruido seco que provenía del árbol de Navidad. Todos volteaban a mirar pero, al no encontrar nada extraño, regresaron a lo suyo.

Pero Ming no dejó pasar la oportunidad para tomar el pelo a He Xuan—: Espero que te comportes y dejes comida a los demás.

—¿Lo dice el hombre que se arrastra por una mujer y hasta le quiere besar los pies?—respondió vengativamente.

—¿P-Pero qué estás diciendo? Cuidado con lo que dices.

—Yo también digo lo mismo.

—Ya, ya, paren de una vez—interrumpió El joven Qingxuan a tiempo antes de que ambos se agarraran a golpes.

Estos dos nunca se llevaron bien, desde que se vieron por primera vez. El hermano de Shi Qingxuan, Shi Wudu, le había hablado a su compañero, “Uno de los tres tumores”, acerca de He Xuan pero no en muy buenos términos y referencias.

—Qingxuan—lo llamó Pei Ming—tu hermano dice que te cuides y que te contactes con él lo más pronto posible. Está preocupado por ti.

“Ya estoy cansado de la misma situación desde hace unos años. Por eso, me fui de casa y ahora estoy aquí junto con He Xuan y Xie Lian. Quizás no sea un lugar suntuoso o de primera, pero aquí he encontrado mi lugar, mi hogar”.

—Eso haré—contestó el joven Shi, quien ya sabía de lo que su hermano le iba a hablar: de su relación con su novio. Él solo asintió y continuó sirviendo la cena. Algunos de los invitados también se pararon para colaborar.

—Les hago un recordatorio a los que no han dejado sus regalos debajo del árbol para que lo hagan en este momento—les recordó Shi Qingxuan, quién de reojo miró a su amigo Xie Lian triste, le tomó del hombro y lo consoló—: Ya verás que pronto él estará aquí. Xie Lian asintió.

A las 9 p.m., todos se acercaron a la mesa y, antes de disponerse a comer, se quedaron asombrados con el fastuoso banquete: pavo al horno relleno de jamón, trozos de cerdo y queso con sus cuadraditos de verduras y especias, acompañado con un arroz árabe bien graneado, una ensalada blanca, un puré de manzana y cuatro botellas de Bollinger, un champagne cosecha 1990 y mucha agua mineral de la mejor calidad.

—Gracias a la inmensa solidaridad de Lan Wangji, podemos apreciar una riquísima cena de Navidad. Por favor, siéntense y disfruten. ¡Buen provecho!

—¡Ah!—interrumpió Wei Wuxian—También traje estos pomos de un ají picante de mi ciudad natal. En realidad, yo mismo los preparé y lo pueden acompañar con esta deliciosa cena.

—Al final, te saliste con la tuya—Lan Wangji reprendió a su novio.

—Ya sabes cómo soy. ¡Me encanta el picante!—le guiñó y le lanzó un beso volado.

—¡A mí también!—comentó Shen Yuan muy alegre—mi nov…eh…amigo, Luo Binghe, cada vez que se me antoja, le pido que prepare una muy buena porción de ají limo, con su cebollita picada en cuadraditos muy chiquitos y limón. ¡Muy rico!

—¡Ya veo que tú y yo seremos muy buenos amigos!—celebró Wei Wuxian.

—No, no lo creo—el estudiante universitario, Shen, lo bajó de golpe a su realidad.

Los invitados comenzaron a reírse y el joven Wei solo le quedó indicar que el pomo se quedaría en medio de la mesa para cualquier si se le antoja un poco.

—Muchas gracias, Wei Ying—Xie Lian agradeció el gesto.

Pasada la hora de cenar y luego de la sobremesa, sirvieron el champagne para brindar por la amistad, por el compañerismo, el éxito en el amor y en los negocios, y la paz. Villancicos muy agradables al oído sonaban como fondo de la conversación. Algunos cantaban muy entusiastas, abrazados, y regalándose una lluvia de bendiciones del cielo. Pasaron los minutos e hicieron la primera llamada para sentarse cerca del árbol de Navidad, donde yacían todos los regalos.

—¿A dónde vas, querido amigo, Lian?—preguntó Qingxuan un tanto preocupado y con una copa de vino llena en la mano. El champagne ya se había terminado.

—No te preocupes por mí—respondió Xie Lian algo ebrio—Estoy bien. Solo voy a tomar un poco de aire en el pequeño balcón.

—Está bien, pero no te demores. Tu presencia es de vital importancia entre nosotros.

—Así lo haré.

Shi Qingxuan no había notado que su amigo, Lian, estaba abrazando un pequeño regalito. No lo soltaba en ningún momento. Mientras más lo abrazaba, más ganas tenía de llorar gracias al alcohol ingerido.

Comenzaron a caer más copos de nieve, las calles y los techos de las casas ya lucían sus blancas capas. Las luces cálidas de las fachadas resplandecían de manera singular, parecían estrellitas que bailaban al son del viento y las canciones propias de la Navidad. Algunas familias habían salido fuera de sus casas para construir renos y árboles navideños con la nieve que había caído en las últimas horas, unos cuantos niños formaban pequeños hombres de nieve y otros jalaban a sus padres para que los acompañasen, mientras estos últimos convencían a los pequeños ingresar a casa porque hacía frío. Otras familias preferían resguardarse dentro de sus hogares al lado de una cálida fogata.

Una brisa refrescante rozó el rostro níveo de Xie Lian, se subió ligeramente la chalina para tapar su nariz y su boca. Disfrutaba tanto del verano con su sol abrasador y brillante, como del invierno con su cielo estrellado y sus copos de nieve tocando las palmas de sus manos. La melancolía acechaba, trataba de no llorar.

“¿Cuándo regresarás, amor? No sabes cómo te extraño”.

—Pareciera como si te estuviera esperando toda una vida—susurró con mucha desolación.

—¿Y seguirías esperándome más allá de la vida y la muerte?

Unos brazos fuertes y muy varoniles lo rodearon por la espalda en un abrazo muy apretado. Era una voz y una calidez muy familiares para Xie Lian. Algunas lágrimas comenzaron a brotar y no dudó ni un segundo en voltear, sabiendo de quién se trataba: del amor de su vida, el dueño de su corazón.

—¡San Lang! ¡Al fin llegaste!—Xie Lian, emocionado, le daba besitos pequeñitos a su novio, recién llegado de la India.

—Sí, gege. Me tomó más tiempo de lo previsto. Disculpa por haberte hecho esperar y haberte preocupado.

Hua Cheng comentó aquello mientras secaba las lágrimas de su pareja con sumo cuidado, sus ojos mostraban un amor profundo.

—No. Ya no hay nada de qué preocuparse. Ya estás aquí.

Todos los miraban. Shi Qingxuan y Wei Ying esbozaron unas enormes sonrisas, cada uno mirando a sus novios dibujando una sonrisa muy pequeñita, casi imperceptible. Pei Ming se quedó observando a Yushi Huang y a su hermosa sonrisa. Shen Yuan se preguntaba dónde estaba su bebé llorón.

—¿Lo extrañas? ¿Quieres que esté Luo aquí?—le preguntó Yushi Huang con mucho cuidado y tacto, tanto que Shen Yuan no pudo evitar ser sincero con ella y responder a su pregunta—: Sí—se tapó el rostro con su mano para no dejar ver lo sonrojado que estaba.

—¿Y tú? ¿No extrañas a alguien especial? —preguntó el joven Shen.

—A nadie en particular. Me llena de felicidad verlos a todos ustedes aquí compartiendo un hermoso momento. Con eso me basta y sobra.

Sus palabras fueron tan sinceras que se le congeló el corazón a Pei Ming. Parecía un poco decepcionado.

En el balcón, Xie Lian aún mantenía consigo el paquetito envuelto con papel de regalo, el cual llamó mucho la atención de Hua Cheng.

—¿Ese regalo es para mí?—preguntó.

—Sí—respondió Xie Lian, avergonzado—Feliz Navidad, San Lang.

—¡Es cierto! ¡Ya es la medianoche!—Shi Qingxuan dio un grito al percatarse de que el reloj marcaba las doce

—¡Feliz Navidad para todos!—se acercó a su novio dando saltitos y se colgó de su cuello—Feliz Navidad, A-Xuan. Otra Navidad juntos. He Xuan sonrió y dijo cálidamente—: Feliz Navidad, mi querido Qingxuan.

El joven alegre jaló a su novio, Xuan, cerca de la cocina para luego alcanzarle su regalo de Navidad.

—Para que “Tiburoncín” no se sienta solito, ahora lo acompañará “Payasita”.

—¿Pero por qué carajos les pones esos nombres tan…singulares, Qingxuan?

—¿Acaso no te gustan, A-Xuan? Sollozó con cara caprichosa.

—Sí, pero el nombre…ah…

He Xuan suspiró y tomó la pequeña pecera redonda de vidrio, aceptando el regalo de su novio con resignación. Al mismo tiempo, le entrega una cajita con una cinta roja sobre ella.

—¡Gracias, amor! ¡Está hermoso! Como siempre, tienes muy buenos gustos.

Shi Qingxuan le dio la espalda y se llevó el cabello hacia adelante para ayudar a su novio a colocarle su regalo: una gargantilla de cuentas de fantasía con la figura de un pez de plata en medio.

—Todo te queda tan bien, Qingxuan—le susurró un cumplido al oído y le dejó un beso en el cuello.

—¡Eres un amor! Solo espero que no te haya costado tanto.

—No debes preocuparte por eso. Me las arreglé muy bien para comprártelo. Ahora calla y date la vuelta para mirarte.

A lo lejos, Hua Cheng lo miraba de reojo y alzó ligeramente la ceja. He Xuan entendió perfecto el mensaje y solo atinó a bajar ligeramente la cabeza como signo de un pacto previo entre los dos. Mientras, el joven Shi giraba su cuerpo lentamente para beneplácito de su novio.

El esbelto joven con parche negro se giró nuevamente para mirar a Xie Lian, tomó su rostro y le dio un tierno beso.

—¿En qué estábamos?

—Cierto. Tengo algo para ti.

Hua Cheng tomó el regalo de su novio y lo comenzó a abrir. El joven de blanco estaba totalmente sonrojado y, con un tono avergonzado, le dijo—:Espero que sea de tu agrado.

Los ojos del chico de negro brillaron y una sonrisa amplia se dejó ver.

—¡Nunca dejas de sorprenderme, gege! Ja, ja, ja. ¡Tu regalo es simplemente hermoso! Deja que me lo ponga.

—¡¿Eh?! ¡Mejor no! No...

Inmediatamente, Hua Cheng se colocó su suéter de lana con colores navideños que llevaba en medio del pecho la imagen de un muñeco de nieve en forma de Xie Lian.

—Hice el par…—Xie Lian comentó tímidamente.

—¿En verdad? ¡Sí que te has esforzado mucho, gege! Alza los brazos para que te lo ponga también.

—No, no es necesario…

—Oh, no, sí que lo es. Vamos, todo lo que tus manos hacen merece ser exhibido como debe ser.

El muchacho de negro ayudó a Xie Lian a colocarse su suéter que llevaba un muñeco de nieve en forma de Hua Cheng también en medio del pecho.

—Eres hermoso, mi amor—lo halagó y luego preguntó—¿Será que esa mierdilla que llamas amigo tuyo te ha enseñado a tejerlos?

—¡San Lang! ¡Deja de llamar a Mu Qing de ese modo! Y, respondiendo tu pregunta, sí. Sabes muy bien que me cuesta mucho tejer y hacer ese tipo de manualidades. Él es muy bueno en ello.

—Ah—suspiró resignado—al menos esa parte de él no me desagrada. Terminó ayudando a mi gege otra vez.

Xie Lian le dio una pequeña palmadita en el pecho cuando, de pronto, sonó su celular.

—Es Feng Xing.

—Oh, ese perro domesticado.

—¡San Lang, ya para con eso!

Hua Cheng levantó las dos palmas como signo de que ya no diría una palabra más en contra de los grandes amigos de su novio.

Al otro lado de la sala, Wei Wuxian se acercó muy coqueto a Lan Wangji y preguntó—: ¿Será que mi novio ha preparado un regalo de Navidad para mí?

—Sí—el joven de blanco se levantó del asiento y trajo el regalo que descansaba en los pies del árbol de Navidad—Aquí tienes.

La cara del joven Wei se iluminó tremendamente y comenzó a abrir su regalo con gran algarabía.

—¡No esperaba menos de ti, Lan Zhan! Siempre tan detallista y preocupado de lo que necesito.

—No podías seguir llevando esa flauta de bambú a las clases de música.

—¡Por eso te quiero tanto!—el joven Lan recibió un abrazo apretado de su novio y un pequeño y tierno beso.

Wei Wuxian se quedó mirando su nueva flauta Celta, hecha de madera natural y con líneas rojas muy finas formando un par de aros en uno de los extremos. Bajó la mirada y nuevamente miró hacia adentro de la cajita de regalo. Preguntó:

—¿Y esta cinta que encontré dentro de la caja?

Lan Wangji no pronunció palabra. Solo miró a los ojos de su novio con cierta vergüenza, casi imperceptible. Solo sus orejas se sonrojaron ligeramente.

—Oh. Ya veo, Lan er-gege—puso sus dos manos en el asiento cerquita de su novio y le susurró—:¿Quieres que esta noche la estrenemos?

—Esperemos hasta mañana…

“¡No puedo creer lo que están escuchando mis oídos!”

Wei Wuxian sabía muy bien lo estricto que era su novio en ciertas fechas importantes en el calendario pero de igual manera insistió.

—¡No seas así, Lan Zhan!

—Hoy no, mañana sí.

—Ay. ¡La que me espera mañana! Ah, yayy. Eh, Lanzhita…

A Lan Wangji no le gustaba en absoluto que lo llamaran de ese modo, solo se lo permitía a su novio.

—¿Sí?

—No creas que me he olvidado de entregarte mi regalo de Navidad. Aquí está.

Lan Wangji abrió su cajita de regalo con total cuidado y, al ver su contenido, sonrió y besó a Wei Wuxian en la mejilla.

—Gracias. Es un hermoso detalle de tu parte.

“Wei Ying es tan bueno con sus manos. Siempre llevaré este colgante conmigo”.

—Yo sé perfectamente que es algo muy pequeño, pero lo hice con mucho cariño. Espero que este colgante hecho de cerámica al frío con nuestras figuras chibis sea de tu agrado.

—Lo es—tomó el colgante y lo colgó en su morral de cuero.

—¿Le pondrás algún nombre? —preguntó el joven Wei.

—Wangxian.

Wei Wuxian entendió perfectamente que eran sus nombres combinados. Se colgó del cuello de su novio y le dio un beso en sus labios.

Por otro lado, la señorita Huang se acercó a Xie Lian, quien hacía unos minutos atrás también se había sentado en el sofá junto con su novio. Se percató de un objeto brillante en uno de sus dedos de la mano derecha.

—Hermoso anillo, Xie Lian.

Avergonzado, respondió—:Gracias. San Lang me lo trajo de la India.

—No podía ser menos. Ningún regalo se iniguala a tu belleza, gege.

—¡San Lang!—se llevó la cara al rostro para cubrir su sonrojo.

—Amigo, Xie Lian, Ya me tengo que retirar. Hay alguien que me está esperando en casa.

—Te entiendo. Muchas gracias por haber asistido.

—Muchas gracias por tenerme en cuenta e invitarme a tu cena navideña.

Los dos amigos se dieron un abrazo y Xie Lian la acompañó hacia la puerta. Con un adiós, Yushi Huang se despidió de todos y les deseó muchas bendiciones.

Al cerrar la puerta, Xie Lian se percató de que Pei Ming trataba de ocultar su desazón a como diera lugar.

—¿La señorita Huang ya se fue?— preguntó.

—Así es—respondió Xie Lian rápidamente.

—Y yo que quería…

—¿Querías qué?

—No, nada. Más bien, me retiro. Gracias por la invitación. La cena estuvo deliciosa.

Tomó rápidamente su regalo que también estaba debajo del árbol de Navidad y se despidió de todos.

—Pobre Pei Ming—alegó Shi Qingxuan, que llegó a escuchar al joven altivo—pero se lo tiene merecido por andar coqueteando por ahí.

—Tengo la impresión de que nuestro querido amigo Ming ha sentado cabeza pero la tendrá muy difícil—comentó Xie Lian.

—Cuando lo vuelva a ver, le voy a dar algunos consejitos para poder hacer caer rendida a sus pies a la señorita más difícil de conquistar de la universidad. ¡Ja, ja, ja, ja!—rio Wei Wuxian a carcajadas...er...no, no dije nada.

Wei Wuxian sintió la mirada gélida de su novio y atinó a cerrar la boca.

A un lado del sofá, Shen Yuan estaba esperando la oportunidad para agradecer por la invitación y despedirse correctamente. El amigo Qingxuan se le acercó.

—Amigo, Yuan. Yo personalmente invité a Binghe a la cena Navideña. ¿Sabes por qué no llegó a venir?

—De verdad que me encantaría ser un genial GPS para poder ubicarlo.

"Cuando encuentre a ese discípulo mío, ¡le daré tremenda tunda que no se olvidará de mí por semanas!"

Nuevamente un sonido como golpe sonó debajo del árbol de Navidad. Todos los que estaban en la sala voltearon hacia esa dirección y se percataron de que quedó una caja grande sin abrir.

—¿Por qué no vas tú a ver lo que es, Shen Yuan?—le preguntó Xie Lian.

—¿Yo?

—Sí. Estás más cerca de ella.

—Está bien, está bien—respondió de manera quejumbrosa.

Cuando el joven Shuan abrió la caja, se dio tremenda sorpresa.

—¡Shizun! ¡Shizun! ¡Shizun! ¡Al fin se acordó de abrir esta caja!

Todos miraban asombrados a Luo Binghe, quien había esperado pacientemente por horas para darle una gran sorpresa a su “Shizun”.

—¿Shizun?—todos se preguntaron.

—N-No. No es nada. ¿Pero que carajos es esto, Binghe?—preguntó Shen Yuan casi susurrando—¿Por qué estás aquí? ¿T-Tú eres mi regalo de Navidad?

—¡Síii! ¡Feliz Navidad, Shizun! Ya no me llames la atención…

Luo Binghe, cuyo cuerpo estaba amarrado con cintas rojas alrededor de su tronco, piernas y muñecas, se abalanzó al muchacho con algo de dificultad, pasó sus brazos por detrás del cuello de Shen Yuan y le dio un abrazo bien apretado, con lágrimas en sus ojos.

—Tengo algo de vino también…—agregó.

El joven de buzo se puso colorado hasta los pies, sacó un abanico de su mochila y le empezó a golpear la cabeza con los ojos cerrados.

—Deja de estar diciendo esa cosas en frente de los demás—reprendío a Luo Binghe en voz bajita.

—Lo siento, Shizun—más lágrimas se le escapaban.

El joven Shen interrogó al resto—: ¿A-Alguien de ustedes sabía de esto?

Todos se miraron a los ojos y recibió un “No" de respuesta.

—Yo—el joven de blanco alzó la mano.

A insistencia de Luo Binghe, Xie Lian penosamente terminó aceptando el pedido del chico llorón. Deseaba darle una sorpresa a su “Shizun” por Navidad, como agradecimiento a toda la ayuda que había recibido de su parte para sus estudios.

—Lamento no haberte dicho nada, Yuan—Xie Lian se disculpó.

—No te preocupes. Entiendo perfectamente tu posición.

Cerca del lugar, se dejaban ver unos fuegos artificiales en el blanco cielo. Todos miraron hacia el balcón. Shi Qingxuan llamó a todos para observar el espectáculo desde el balcón.

—¡No seas un aguafiestas, A-Xuan! —el joven Qingxuan se quejaba de su novio porque no se quería levantar de su asiento.

—Sabes que no me gustan los fuegos artificiales.

—Vamos, solo será un momento.

—Ah, está bien. Solo si me das un beso ahora mismo.

El muchacho alegre bajó la cabeza hasta la altura de la de su novio y le dió un beso apasionado.

—Feliz Navidad, A-Xuan.

—Feliz Navidad, amor.

El chico de negro se levantó y acompañó a su novio hasta el balcón, donde ya se encontraban Xie Lian y Hua Cheng.

—¿Y este “Shidi” va a recibir un regalo?—preguntó Luo Binghe con ojitos de perrito abandonado.

El joven de lentes lo miró aún con un poco de furia en los ojos.

—¿No hay?—comenzó a llorar.

—Ya, ya. Basta. Aquí tienes.

Luo Binghe tomó el regalo y rápidamente lo abrió. Su sorpresa fue grande y su alegría también.

—¿Vamos, Lan Zhan? Sé que te gusta que veamos juntos los fuegos artificiales—Wei Wuxian tomó de la mano a Lan Wangji, quien no dudó en complacer a su pareja.

—Vamos.

—¡Ay!—El joven Wei dio un gritito al sentir una mano en su trasero—¡Lan Wangji!

El joven imperturbable sonrió a su pareja. —Feliz Navidad—le dijo.

Shen Yuan se paró para acompañar a sus amigos al balcón, pero fue detenido por Luo Binghe.

—¿No te gustó que yo fuera tu regalo de Navidad?—preguntó el joven Luo mientras se escondía su cara en el pecho de Shen Yuan.

—No es que...

—¿Entonces sí? 

—Bueno, quizás un poco. 

Luo Binghe se emocionó tanto que se subió hacia sus labios para darle un beso. Shen Yuan puso una de sus manos en su boca para detenerlo y miró hacia donde estaban sus amigos para saber que no hayan mirado. 

—Deja de hacer esas cosas.

—Pero...—nuevamente unas lágrimas se querían asomar por las comisuras de sus ojos. 

—Ay, qué diablos...

Shen Yuan sacó nuevamente su abanico y, con un ademán certero, los dos rostros se ocultaron detrás de él para darse un beso sin que nadie se diera cuenta, o por lo menos eso era lo que él pensaba.

Unos momentos después, las tres parejas se encontraban en el balcón mirando los fuegos artificiales, pero Shi Qingxuan, que era muy observador, se percató de un objeto que rodeaba el cuello de Luo Binghe. Curioso, preguntó—:Qué bonito regalo. ¿Qué es con exactitud?

—¿Acaso no es un collar para perro?—preguntó Wei Wuxian con cierta duda.

He Xuan soltó unas risotadas ahogadas y Hua Cheng miró con cierta singularidad, como dándole una idea.

—Sea lo que sea, todo regalo que me dé mi “Shizun” será bien recibido por mi persona.

Shen Yuan no sabía dónde poner su cara, que era una combinación de furia, sorpresa y frustración. Nunca pensó que su “discípulo” quisiera utilizarlo inmediatamente.

—Ja, ja. Bueno, bueno. Que lo aprovech…!

Wei Wuxian quiso burlarse de los dos, pero su boca fue inmediatamente cubierta por una mano blanca como la nieve. Lan Wangji había parado a esa lengua filuda y traviesa.

—Hmmm…¡Hmmmm!

—Suficiente por hoy.

Ni bien concluyó el despliegue de fuegos artificiales, sonó un celular. Era una llamada entrante para Hua Cheng.

—Es Yin Yu. ¿Alo? Te escucho…Ok…Ya veo…No me he olvidado…Feliz Navidad.

—¿Qué quería Yin Yu?—preguntó Xie Lian curioso.

—Yo lo respeto mucho porque es mi mano derecha en cuanto a negocio se trata, pero cuando se trata de Quan Yizhen, se vuelve un hombre todo tembleque, no sabe atar, ni desatar.

—¿Qué sucedió?

—Nada para preocuparse. Quiere que le dé nuevamente a ese niño esa camisa de fuerza para que se lo ponga y lo deje en paz.

—Ay—se lamentó el muchacho de blanco. ¿No crees que es demasiado extremo?

—No te preocupes. Es cosa de ellos. Así ellos se entienden.

—Ay, San Lang.

—Feliz Navidad, gege.

—Feliz Navidad, mi amor.

Shi Qingxuan abrazó con un brazo a Xie Lian y con el otro, a Wei Wuxian, alzó la voz y con toda algarabía dijo:

¡Muchas bendiciones y paz para todos mis amigos y gracias por estar aquí en este humilde hogar! ¡Feliz Navidad!

¡FELIZ NAVIDAD!

Notes:

Espero que les haya gustado este one-shot navideño y les haya sacado una sonrisa. Los personajes de Mo Xian Tong Xiu son muy especiales y entrañables para mí. Les deseo mucha felicidad y bendiciones todos los días. ¡Feliz Navidad!

Agradezco a Duplica_Bishop por ser mi sensei en el arte del sarcasmo!!! Cómo me ha costado serlo para comprender más la forma de comunicarse de Shen Yuan!! Y con su ayuda creo haberlo logrado! :)