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PUNTADAS DE ANHELO

Summary:

Joe se sumerge, con la ayuda de su tío, en el mundo del tejido para proteger a Ox de un potencial resfriado.

Notes:

¡Feliz navidad! Espero que disfruten este regalo.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

En una tarde fresca de noviembre, Ox estornuda mientras caminamos por el bosque y revisamos el territorio.

Con el pequeño sonido, su naricita y mejillas rojas y un moquillo colgando luce tan adorable que no puedo evitar reírme. Me observa irritado y me limito a arrebatarle el pañuelo con el que iba a limpiarse para hacerlo yo mismo, él no se resiste.

―No te burles ―dice con la voz congestionada mientras limpio su nariz―. Tienes suerte de no tener que sufrir por el frío… Eres un horno andante.

―Bueno, ya que soy tan caliente, aprovechemos eso ―me acerco por detrás, le rodeo la cintura con los brazos, apoyo mi frente en su hombro derecho y aspiro bastones de caramelo y piña y épico y asombroso mientras le comparto mi calor.

Si fuera más alto, podría tomarlo y hacer que se acurruque contra mi pecho.

―oh…Joe eso se siente bien.

No tengas una erección. No tengas una erección. No tengas una erección.

Me aventuro un poco más y meto mis manos bajo su ropa para masajear su estómago con mis palmas calientes. Ox suspira profundamente, cierra los ojos, levanta la barbilla y estira el cuello hacia atrás, dejándolo completamente expuesto para mí.

No tienes ni la menor idea de lo que me estás haciendo ¿Verdad? Solo dos años más…cuando tenga dieciocho…

Antes de desanimarme, o peor, eyacular sólo por escucharlo, me separo para tomar su mano y guiarlo de regreso a nuestras casas. 

―Oye, aún no hemos terminado ―menciona sin soltarse.

―No te enfermas seguido, pero no tomaré el riesgo. Nos vamos a casa ―sentencio.

―Gracias por cuidarme tanto, Joe ―respondé sonriente y mi nombre se oye tan cariñoso viniendo de él que podría explotar.

Al ver su expresión, su sonrisa cálida acompañada de un ligero rubor, siento un impulso protector. 

No es suficiente… Podría hacer más…

Decido entonces que si el frío es una amenaza para Ox, entonces haré algo para mantenerlo caliente.

No es hasta la noche, que estoy en internet en busca de ropa de invierno para comprarle, que me encuentro con videos de tejido.

¿Qué es mejor que proteger a Ox con ropa que hice yo mismo?

 

.

.

.

 

No creí que fuera a ser fácil, pero sí que sería más rápido. Me tomó días elegir qué quería hacer y el color de la lana. Cuando me decidí por un suéter, me dí cuenta de que me llevaría mucho tiempo y varios tutoriales de Wolftube para aprender a mover las agujas.

Mi tío me encontró una tarde sentado en el suelo de mi habitación con ovillos de lana esparcidos por todas partes y mi computadora abierta frente a mí. Al ser el único además de mamá en la familia con habilidades manuales se ofreció a ayudarme, algo que sólo acepté si me enseñaba sin interferir en el regalo que sería para Ox.

Pasamos juntos una hora de cada tarde durante semanas, con yo luchando por seguir los patrones y él a cargo de enseñarme trucos y técnicas que me ayudaron a pulir mi habilidad. Hablamos de todo y de nada.

A veces él también tejía, pequeños cuervos de lana, cuando le pregunté el por qué y si pensaba regalarlos él sonrió tan cansado…

―No…ya no…alguna vez, Joe.

Ahí estaba, la sombra de la soledad que siempre lo ha perseguido, que tantas veces lo ha atormentado. Lo aplastó una vez más y todo en él sangró en profundo azúl.

Sabía que no podía continuar indagando sin que se cierre más, así que bajé las agujas y lo abracé. Lo acerqué a mí cuerpo tanto como pude, quizás no podía deshacerme de su dolor, pero sí que podía acompañarlo.

No volvió a tejer esos pequeños cuervos, y me odié por haber abierto la boca.

 

.

.

.

 

No tuve la intención de tardar tanto como para que fuera un regalo de navidad, pero no lo dí por terminado hasta que estuve satisfecho. Creí que era un buen trabajo, pero todo lo que pude ver mientras lo envolvía es todo lo malo en él. 

La manda -que por supuesto incluye a Maggie- abren sus propios regalos en la mañana de navidad y conversan suavemente, rodeados de chocolate caliente y sobras del día anterior, lo que me otorga un instante de intimidad con Ox, en el que siento el corazón a punto de estallar y finjo que el sudor en mi frente no está allí, solo para que no se note cuán nervioso me encuentro. Toda la emoción que me poseía mientras lo tejía se había esfumado en el momento de envolverlo y colocarlo bajo el árbol.

No actúes como un perdedor, le has regalado cosas antes. 

¿Pero y si no le gusta?

Calmate.

¿Y si esperaba otra cosa? 

Calmate.

¿Y si…

―Feliz navidad ―le deseo en tono bajo, listo para cualquier crítica que pueda recibir.

A cada imperfección Mark los llamó detalles, me dijo que debería apreciarlos, y me aseguró que no debo ser tan duro conmigo mismo, porque Ox amará lo que sea que le dé porque sabe que siempre viene desde mi corazón.

Y lo hace, genuinamente lo hace. Sus ojos brillan cuando abre el empapelado con diseño de pinos y sostiene la prenda frente a él. 

El suéter es de estilo tejido de cable, grueso, con cuello redondo y color crema, porque me encanta verle el cuello y sé que los de cuello de tortuga lo hacen sentir asfixiado. 

En la zona debajo del pecho, ubiqué el diseño de un pequeño lobo negro corriendo desde la derecha y en la izquierda un pequeño lobo blanco delineado en hilo negro corriendo hacia el otro. En el centro, el diseño donde ambos lobos se encuentran, con las frentes apoyadas una contra la otra.

En cada una de las muñecas se hallan los diseños de una piña en hilo marrón y un bastón de caramelo, para estos últimos aproveché el fondo blanco y solo tuve que agregar el hilo rojo.

Los diseños lucen torcidos, no logré respetar los tamaños, la piña de la derecha parece popo y el lobo blanco se ve como un perro más que como un lobo. 

Estoy a punto de explicarle todo, disculparme con él y pedirle que me lo devuelva para arreglarlo.

―¡Joe! ¿Tú hiciste esto? ―pregunta emocionado.

Y una vez más, Ox vence y barre todo aquello que me atormenta.

―Lo hice ―respondo, con una mezcla de nerviosismo y orgullo, porque Ox nunca me miente y él es el que emana calidez está vez.

Quizás lo sepa... Quizás él sepa sobre todo el amor y esfuerzo en cada puntada. No lo sé, pero cuando se quita su jersey para probarselo y todos se acercan para verlo con el suéter y felicitarme por el trabajo, siento que todo está bien. Porque Ox logra que las imperfecciones que son detalles se vean perfectos.

La mano del tío Mark sobre mi hombro y el pulso en nuestro lazo es suficiente para que entienda todo lo que me quiere expresar.

Felicidades. Orgullo. Alegría. Sobrino. Amor. Manada.

Respondo en el lazo con la misma intensidad, por siempre agradecido por su ayuda, y le doy su regalo. Creo que empiezo a enteder un poco mejor lo que dijo antes.

Elijo ignorar las miradas sucias de Carter y las cejas levantadas de mamá y de Kelly. Pues sé también que para ningún lobo en la habitación es un secreto que me revolqué y dormí con el suéter por días para bañarlo con mi aroma antes de guardarlo.

¡Nadie puede juzgarme! ¡Es un regalo para mí -aún no- compañero!

―¡Joe! ―grita el grandulón de mi enamorado al lanzarse sobre mí para envolver sus brazos en mi cuello. De repente me siento muy cansado, asique me limito a abrazarlo por la cintura, recargar mi frente sobre su corazón para oír mejor sus latidos y concentrarme en nuestros aromas combinados.

 ―¿Ahora estás calentito? ―pregunto adormilado y amortiguado por su pecho.

―¿Eh…?

Probablemente ni siquiera lo recuerde…

―¡Ja ja! ¿Pero qué dices? ―siento el resoplido de su risa sobre mi cabello. Al elevar la vista, apoya nuestras frentes juntas y continúa en tono mimado― ¿Crees que esto te salva de mí? Lo amo, pero quiero que sigas calentándome, Joe ―termina con una sonrisa traviesa y los ojos entrecerrados.

Mierda. No tengas una erección. No tengas una erección. Dos años más. Sólo son dos años más. 

―Entonces…¿Vas a seguir calentandome?

¡Dos años más!

Notes:

Hola! Gracias por leer! Fue muy divertido de escribir y espero que hayan disfrutado de la lectura. Les deseo que pasen (o hayan pasado, dependiendo desde cuál parte del mundo lean esto) una hermosa navidad. En mi caso, suelo estar triste y melancólico en estas fechas, pero escribir la historia me ayudó a pasar los días.

Pd: El siguiente capítulo de "Bienvenido a Green Creek" se publicará pronto, he tomado varias desiciones en torno al mismo y deseo que puedan leerlo dentro de poco tiempo.

Saludos!