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Los Secretos de los Bridgerton

Summary:

La familia Bridgerton enfrenta una temporada cargada de escándalos, tragedias y giros inesperados. Daphne inicia con un incidente comprometedor con Nigel Berbrooke y Anthony, bajo la presión de su título, hace un acuerdo matrimonial con Penélope Featherington. Aunque su unión empieza como un deber, Penélope se convierte en una figura fundamental para los Bridgerton, ganándose el respeto y el cariño de todos.
La prima de Penélope, Marina Thompson, complica aún más las cosas al intentar engañar a Colin con un matrimonio basado en una mentira.
Pese a los desafíos, la familia Bridgerton logra sanar y reconstruir, guiados por el amor y la resiliencia que los define. La historia celebra la fuerza de los lazos familiares y la capacidad de superar incluso los momentos más oscuros.

Chapter 1: Capítulo 1: El Escándalo de Daphne con Nigel

Chapter Text

Desde el punto de vista de Daphne Bridgerton
La música retumbaba en mis oídos mientras me movía entre los grupos de invitados en el salón, mis ojos escaneando la multitud en busca de una salida. Cada risa, cada charla alegre me parecía distante, ajena a la incomodidad que sentía apoderándose de mí. El baile había comenzado hacía poco, y me sentía atrapada entre las paredes doradas del salón de baile, rodeada de rostros conocidos que apenas lograban captar mi atención.
De repente, un peso familiar en el aire me hizo girar. Nigel Berbrooke, con su eterna sonrisa tensa y sus ojos acechantes, se acercaba a mí. No pude evitar un suspiro, un gesto casi involuntario que denotaba mi frustración. No es que fuera un hombre desagradable, pero sus atenciones eran siempre demasiado... insistentes. No me dejaba en paz.
"Lady Daphne, ¿una danza?", preguntó con su tono habitual, tan predecible como desagradable. Su voz era suave, pero había algo en ella que me hacía sentir inquieta, como si intentara convencerme más de lo que debía.
Lo rechacé educadamente, como siempre lo hacía, pero él no parecía dispuesto a escucharme. En lugar de retirarse como cualquier otro caballero, sus ojos se endurecieron. Intentó una vez más, esta vez con un tono más demandante. "No me ignores, Daphne. Ya hemos hablado de esto", dijo, dando un paso hacia mí.
Mi corazón latía con fuerza al darme cuenta de que la situación comenzaba a volverse incómoda. Miré a mi alrededor, buscando una salida, una interrupción que pudiera salvarme de esta conversación que rápidamente se estaba tornando desagradable. Pero los ojos de Nigel brillaban con una determinación que no me dejaba espacio para evadirlo. Me había acorralado en una esquina del salón, donde pocos podían vernos, y sentí un escalofrío recorrer mi columna.
"No quiero bailar contigo, Nigel", dije con firmeza, pero mi voz tembló ligeramente. No pude evitarlo, ya que la presión en el aire era tan densa que me costaba respirar.
A medida que su rostro se arrugaba en una expresión de frustración, sentí cómo la situación se desbordaba. Justo cuando mi ansiedad comenzaba a alcanzar su punto más alto, una figura apareció en mi periferia. Era Simon Basset, el Duque de Hastings. No sé cómo lo supe, pero algo en mi interior me dio la certeza de que era él quien se acercaba, y un suspiro de alivio me recorrió al instante.
Simon no dijo una palabra. En cambio, avanzó con rapidez, con una gracia y seguridad inconfundibles. Su mano firme y decidida se posó sobre el hombro de Nigel, interrumpiendo la conversación con la misma calma y autoridad que siempre parecía tener. "Me temo que Lady Daphne ha dejado claro su deseo", dijo en un tono bajo, pero que caló hondo en el ambiente.
Nigel, visiblemente molesto, intentó replicar, pero las palabras se quedaron atoradas en su garganta ante la mirada fría y decidida de Simon. "Vete de aquí", añadió Simon con un desdén palpable en su voz.
No necesito decir que la intervención fue más que suficiente para hacer que Nigel retrocediera y desapareciera en la multitud, murmurando algo sobre la cortesía de los caballeros. Mientras su figura se desvanecía, mi cuerpo se relajó por completo, y por un momento sentí que podía respirar de nuevo.
Simon se quedó junto a mí, su presencia fuerte y reconfortante, pero también algo desconcertante. Sus ojos se encontraron con los míos, y no pude evitar un leve rubor al sentir el peso de su mirada. Nunca había estado tan cerca de él, y aunque siempre había sentido una extraña atracción por él, nunca había imaginado que él fuera mi salvador.
"¿Estás bien?", preguntó Simon en voz baja, su tono suavizado por la preocupación genuina.
Asentí, sin poder articular una palabra al principio, ya que mi corazón seguía palpitando rápido, mi mente todavía intentando procesar lo que acababa de suceder. La sensación de alivio por haber sido salvada por Simon no tardó en transformarse en algo más... algo más intenso.
"Gracias", susurré finalmente, casi avergonzada por lo que acababa de ocurrir, por cómo mi reputación podía haberse visto arruinada por un simple malentendido.
Simon asintió sin decir nada más, su mirada fija en mi rostro con algo que no pude descifrar. Un silencio cómodo pero cargado de algo sin nombre se instaló entre nosotros, hasta que una risa ahogada de alguien cercano nos interrumpió. "Parece que el escándalo de esta temporada no tiene dueño", comentó un caballero, y en ese momento me di cuenta de que las habladurías ya se estaban propagando.
Aunque no sabía qué significaba todo esto para mi futuro, ni cómo afectaría mi reputación, una pequeña chispa de emoción se encendió en mi interior. Quizá, solo quizá, este escándalo tan desafortunado podría ser la puerta de entrada a algo mucho más significativo entre Simon y yo.