Actions

Work Header

Look What You Made Me Do

Summary:

Sus rostros estaban tan cerca que Lan Wangji podía acariciar la venda que cubría los ojos de Wei Wuxian con sus pestañas y notaba su acelerada respiración sobre los labios, creando un cosquilleo que no sabía cómo mitigar.
-------
Este fic incluye un spoiler del volumen 3 ya que está basado en una escena (ESA escena) del capítulo "Pronta Partida" desde el punto de vista de Lan Wangji.

Notes:

¡Feliz Año Nuevo y que el que viene nos regale muchas más oportunidades para escribir!

Work Text:

La personalidad de Wei Wuxian resonaba con la perfecta armonía y quietud de Lan Wangji y el choque de ambas producía un estallido avergonzante en el pecho del menor de los Jades Gemelos. Bastaba con vislumbrar en la lejanía las facciones de Wei Wuxian para que el calor de la ira invadiese su cuerpo y subiera hasta sus mejillas, incluso recurría a las técnicas más disciplinadas de meditación del clan Gusu para mantener la compostura cuando escuchaba la voz de Wei Ying.

¿Cómo podía romper su estricta concentración cuando no se tambaleaba ni ante el cadáver más peligroso?

Había encontrado a Wei Wuxian tumbado sobre una rama con los ojos vendados y una pierna colgada en el aire en una postura tan desvergonzada que Lan Wangji caería fulminado por el bochorno si descubriera que alguien le había imaginado teniendo una actitud similar.

—¿Estás aquí por la cacería al asedio? —dijo Wei Wuxian sin hacer amago de incorporarse.

Lan Wangji no se molestó en controlar el tímido color granate que se adueñó de sus mejillas. Mantuvo el silencio y se acercó unos pasos al árbol.

—No podrás cazar nada si te quedas aquí cerca.

No deseaba cazar ningún espíritu, ni fantasmas, ni cadáveres... su presa se encontraba ante él, relajado, ajeno a lo que le pasaría. Las intenciones de Lan Wangji, aunque deshonrosas si alguien las descubría, no iban más allá de darle una lección a Wei Wuxian por su despreocupación y falta de disciplina: le reduciría y demostraría que no era tan poderoso como se creía.

Llegó a su altura y, sin contenerse, dio un empujón a Wei Wuxian que hizo que se golpeara contra el tronco del árbol y le dejó desorientado. Cuando su presa levantó el brazo para apartarse la cinta, Lan Wangji se movió por instinto: sujetó su muñeca y aprisionó la otra mano evitando que pudiera activar uno de sus talismanes.

Apretó las dos manos de Wei Wuxian contra el árbol. Le tenía a su merced y le había resultado más fácil que lanzar un hechizo silenciador. Eso aplacaría el ego desatado del sirviente del clan Jiang y por fin se libraría de sus atenciones y la molesta manera con la que insistía en llamarlo por su nombre de nacimiento cuando no eran más que conocidos.

Sin embargo, no entendía bien por qué, el fuego que consumía sus entrañas había aumentado en lugar de mitigarse. ¿Acaso deseaba avergonzar a Wei Wuxian más de lo que había hecho ya?

Sus rostros estaban tan cerca que Lan Wangji podía acariciar la venda que cubría los ojos de Wei Wuxian con sus pestañas y notaba su acelerada respiración sobre los labios, creando un cosquilleo que no sabía cómo mitigar.

Interrumpió el fluir de aire caliente bloqueando con sus propios labios la boca de Wei Wuxian.

Su presa dejó de removerse, había sometido su voluntad por fin. Debía asegurarse que aprendía la lección y no apartó los labios. Demostró su superioridad aumentando la intensidad del beso, incluso le sujetó la cara para evitar que apartara el rostro y romper el contacto. Liberó toda la ira que había acumulado con cada encuentro con el desvergonzado cultivador.

Wei Wuxian no dejaba de decir frases cortantes a quienes se atrevían a oponerse a él y Lan Wangji se había imaginado que sus labios serían ásperos y afilados, pero resultaron suaves al tacto y carnosos como una fruta recién tomada del árbol. Le sorprendió lo fácil que pudo introducir la lengua en su boca y recorrerla para hacerla suya. Quiso marcar el territorio y se separó para morderle el labio inferior.

En cuanto su boca abandonó el contacto, la razón regresó a su ser. Lo que había hecho rompía incontables normas del Clan Gusu, por no hablar de su propia integridad.

Dejó a Wei Wuxian en mitad del bosque sin darle tiempo a recuperarse por miedo a que se apartara la cinta y descubriera su atrevimiento. Había caído una vez más en las provocaciones de Wei Wuxian, seguía ejerciendo su influjo maldito sobre él.

Necesitaba más disciplina. Era como uno de sus cadáveres que se movían al son de la música de su flauta y cumplían todos sus deseos, carecía de fuerzas para resistirse.