Chapter Text
Escuchaba el timbre sonar desde hace diez minutos, pensó que ignorando el sonido la persona se iría pero la cabeza comenzaba dolerle por tanta insistencia. Con paso lento y pesado se acercó a la mirilla de la puerta y observó a su compañero de clase y presidente del consejo estudiantil Luka.
El rubio estaba frente a la puerta esperando alguna señal de vida y sosteniendo su celular con ambas manos sobre su pecho, la mirada preocupada de Luka se hacía presente en su cara. Optó por suspirar mientras cubría de nuevo su mirilla e ignoraba los toques insistentes de su puerta y timbre.
Pasaron algunos días y las botellas de soju se iban almacenando en su departamento mientras el lugar se mantenía en una oscuridad, la luz del atardecer se filtraba por las persianas de la ventana de su habitación. Miró el reloj que colgaba en la pared de su sala, pronto comenzaría a sonar su celular y los toques suaves de su puerta.
Dicho y hecho, llamadas comenzaron a inundar sus notificaciones y su puerta sonaba. Volvió a acercarse a la mirilla y el exterior se veía extrañamente saturado, su mirada se fijó en el rubio que estaba reposando su cuerpo en el barandal del complejo de departamentos, como si supiera que estaba siendo observado Luka volteo y su mirada dorada se fijó en la mirilla del departamento. Con una mueca preocupada se acercó de nuevo a la puerta y su mirada permanecía fuertemente.
La preocupación en el rostro de Luka se vió cambiada por una sonrisa alegre mientras guardaba su celular y tocaba la puerta con su dedos, casi pudo sentir que esa mano tras pasaba la puerta y tocaba su torso. El rubio comenzó a hablar como si supiera que estaba ahí mientras hacía algunas expresiones felices y eufóricas, parecía que estaban hablando frente a frente.
—Oye, sé que estas solo. Sé que estás lamentándote. Yo lo sé muy bien. — La sonrisa de Luka se ensanchó mientras inclinaba un poco su rostro para quedar más cerca de la puerta.—Estoy temblando, dime la verdad. Es obvio, dime, ¿está funcionando?
Pudo ver los ojos dorados de Luka como comenzaba a formarse un corazón en su pupila mientras se expandía cada vez más, Luka se alejó y cuando pensó que ya se iba a ir de pronto hizo un movimiento abrupto quedando su ojo dorado frente a la mirilla, lo abarcaba todo y su pulso se aceleró, sintió en su pecho que ese ojo dorado podía ver dentro de sí mismo, un miedo le recorrió y se alejó con terror. Escuchó como pasos se alejaban y supo que por fin Luka se había ido.
Cada día a la misma hora Luka iba a su puerta y se quedaba aproximadamente una hora fuera, el frío recorrió su cuerpo mientras veía de nuevo el reloj, Luka no tardaría en llegar. Se dirigió con pasos lentos a la puerta y presenció la llegada del rubio quien con sus nudillos tocó la puerta y el timbre, se alejó un momento de la puerta y esperó con paciencia.
En sus ojos comenzaban a distorsionarse cosas y a sus oídos llegó la melodía que tarareaba Luka, parecía que quería que él lo escuchara cantar. Su ojo se dirigió hacia en frente y se topó con la mirada de Luka, tenía la pupila igual que hace unos días y su rostro tenía un ligero rubor rojo, el rubio se acercó con lentitud a la puerta y con sus manos apretó su propia camisa.
—Por favor, te deseo tanto, déjame cuidarte con ese talento que tengo de amar.—Volvió a acercar su cara a la mirilla y su ojo se podía ver demasiado claro, la sonrisa tonta en sus labios y la pupila en forma de corazón sentía que lo obligaba a abrir la puerta.
Alejó su mirada de la puerta y los toques siguieron, ya no se escuchaba el murmullo de la voz de Luka pero el timbre seguía sonando con persistencia. Con rapidez parpadeo y volvió a acercar su ojo a la mirilla, un ojo dorado lo recibió y sintió como un escalofrío recorría toda su espina dorsal. Luka volvió a abrir la boca mientras la sonrisa se ensanchaba.
—Deja caer todo tu peso sobre mi cuerpo. ¿Un amor tóxico? ¿Cómo de increíble-enfermo es eso? Compartir es querer y yo quiero sentirte. Quiero lamer tus lágrimas y salvar tu corazón diseccionado. Que duela es una debilidad pero está bien, ¿sabes? Me gustas así también.
Alejó de nuevo su rostro de la mirilla y la cubrió mientras caminaba de nuevo hasta el sofá de su sala, con su mano cubrió su rostro y tomó la botella sin terminar de soju de la mesa que estaba frente a él. De dos sorbos terminó su contenido y dejó su peso caer en el sofá.
Miró las botellas que se hallaban en la mesa frente a él y analizó la situación, los días habían sido extraños después de haberse encerrado en su apartamento y aislarse de todos. Las llamadas de Luka, los mensajes de texto insistentes y las visitas a su vivienda ya no eran normales, claro, con Luka tenía una relación amistosa demasiado cercana pero sentía que era algo excesivo ir todos los días después de clases y situarse frente a su puerta una hora.
Por los comportamientos que había visto que Luka tenía y algunas señales una pregunta comenzó a formularse en su mente... ¿Luka estará enamorado de él?
Quizás era descabellado pero tenía sentido entre más lo meditaba. Suspiró y se levantó para encaminarse a su habitación. Tendría que consultarlo con la almohada.
Al día siguiente se levantó con un poco más de energía de la habitual, lo cual le extraño, hace mucho no tenía esas ganas de movilizarse por su apartamento, vió todas las botellas, paquetes y cartones de soju y ramen que estaban esparcidos por el suelo, fue por bolsas de basura y alguna escoba que le ayudara a recoger la basura esparcida.
En ese momento su vista se perdió en el calendario que colgaba de su pared, habían pasado aproximadamente dos meses desde que se había encerrado en su apartamento y no daba señales de vida, dos meses en los cuales Luka había asistido sin falta a su puerta y un mes con tres semanas desde que habían comenzando esos extraños comportamientos.
Cuando terminó de recoger todo sonó una alarma en su celular, faltaban diez minutos para que Luka llegara, su corazón se aceleró al pensar en la concusión a la que había llegado días atrás, pero simplemente sacudió la cabeza y dejó la bolsa de basura cerca de la entrada. Se acercó a la mirilla y esperó. Ese día Luka no llegó.
Días siguientes Ivan repetía la misma rutina, se levantaba, acomodaba un poco el desastre que había hecho durante dos meses y esperaba cerca de la puerta a que los llamados incesantes de Luka se presentaran, lo cual ya no sucedió.
El tiempo comenzó a transcurrir demasiado lento de nuevo, la curiosidad y desesperación se hicieron presentes en su cuerpo, los ataques de ansiedad por las noches lo despertaban y sentía que quería morir. Un día decidió volver a los malos hábitos, las botellas de soju se volvieron a juntar en la mesa de la sala y los anocheceres se hacían más sofocantes.
Habían pasado diez días desde que Luka no se había presentado frente a su puerta cuando sucedió, el timbre sonó de nuevo y las llamadas volvieron a inundar su barra de notificaciones, sintió su corazón acelerado y caminó con desesperación a la mirilla de la puerta. Ahí pudo verlo, el mismo cabello rubio, uniforme escolar y una mochila cruzada, la diferencia era que en la cara de Luka había señales de golpes o parches que cubrían donde la piel se había abierto.
Los ojos negros miraron el aspecto del rubio y su corazón se hundió frente a la imagen que se le presentaba, colocó ambas manos en la puerta y una ansiedad crecía junto al sudor que se acumulaba por querer abrir. ¿Qué le diría a Luka? No podría actuar como si nada hubiera pasado, como si no hubiera ignorado cada llamada, mensaje o toque en su puerta.
Las visiones volvieron y el entorno de afuera comenzaban a distorsionarse, la cara de Luka cambiaba de una mueca preocupada a una sonrisa enloquecida, sostuvo su cabeza con ambas manos y tiró de su cabello mientras un quejido salía de su garganta, volvió a la mirilla como si Luka pudiera ver su desesperación y soltó un jadeo. El rubio se encontraba frente a la puerta y un velo de novia cubría sus rasgos.
—En la salud y en la enfermedad estaré a tu lado. Siempre velaré por tí, así que no hay nada que temer.—La voz de Luka se filtró por la puerta mientras el cielo afuera se veía con colores brillantes. Cerró los ojos un momento y cuando los abrió de nuevo, el entorno volvió a ser normal, no había presencia de Luka hasta que miró hacia abajo y el cuerpo del rubio se levantó con rapidez y su ojo volvió a quedar demasiado cerca del ojo negro que miraba dentro del apartamento.
El mundo volvió a distorsionarse mientras escuchaba la voz de Luka diciendo palabras que no entendía, sus manos jalaron su propio cabello azabache y la ansiedad por querer abrir la puerta se hizo más presente, el corazón se aceleró e imágenes distorsionadas inundaban su visión y su mente.
El canto del rubio sonó más fuerte en su cabeza y las ganas de devolver su bebida se extendieron por su tráquea, la mirada oscura cayó hacía el pomo de la puerta y tiró de él con fuerza mientras las voces se desvanecían y quedó frente a frente con Luka.
Los ojos dorados brillaron y se abrieron con sorpresa mientras recorría su rostro, unos brazos rodearon la figura del rubio y el temblor se hizo presente en ambos cuerpos.
—¿Ivan?
