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Pocky Boy

Summary:

No era la primera vez que jugaban.
Tampoco era la primera vez que sus labios se rozaban sin decirse nada.
Y es que hay juegos que se repiten porque nadie se atreve a decir la verdad.

Notes:

Les dejo un una Playlist! porque las vibras de este one shot lo ameritan y porque soy adicta a hacer playlist temáticas

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

—¿Recuerdas esa vez que parodiamos una escena de un drama con unos peperos? —Namjoon rió mientras deslizaba sus dedos por la pantalla de su teléfono.

—¿Eh? ¿De repente recuerdas eso? —respondió Yoongi, acomodándose en uno de los sofás de la sala.

—Me topé con un video antiguo. Hombre, me veía muy delgado en ese entonces.

Yoongi se percató que la luz del día se agotaba. Sintió la tela fría del sofá contra sus brazos descubiertos, pero no quiso levantarse a buscar alguna prenda que lo abrigara. En su lugar, decidió concentrarse en el ambiente que lo rodeaba, y transformar los detalles de la sala en algo mucho más interesante que sus propios pensamientos. Pero, era muy conciente que solo quería evitar pensar en algo en particular.

Bueno, en alguien.

—¿Quieres un pepero?

Namjoon formuló la pregunta como si fuera lo más casual del mundo. Yoongi no respondió de inmediato, como si dudara en aceptar. Pero sin sorpresa; de todas maneras, ya lo veía venir.

—Está bien.

No debía pensarlo mucho. Después de todo no era la primera vez.

Sin embargo, Yoongi siempre volvía a esa primera vez. 

La más difícil.

Como si lo tuviera tatuado en su memoria, recordaba todo con nitidez. Las luces, el sonido de las cámaras, el temblor casi imperceptible de sus manos. Lo cerca que estuvieron. Estar tan cerca frente a la cámara ya era vergonzoso de por sí. Pero, se sintió mucho más abochornado por el hecho de que le haya fascinado hacerlo. 

Namjoon lucía diferente en ese entonces: un rostro con rasgos más suaves, cabello decolorado y sus ojos llorosos por reírse tanto. Eran unos niños jugando sin preocupaciones, pero sobre todo unos niños que no entendían del todo esa calidez dentro de sus pechos.

El presente volvió a instalarse con la misma suavidad con la que sus respiraciones llenaban la habitación.

Las manos de ambos permanecían en sus propios regazos, inmóviles, como si el contacto con el otro les causara temor. Pero, entonces, Namjoon cerró los ojos. 

No tenía por qué hacerlo, pero siempre lo hacía. 

Cada vez que volvían a jugar con algún pepero (aunque siempre los compraban con la intención), Namjoon cerraba los ojos en el último momento. Y a pesar de saber que lo haría, innumerable veces, el revoloteo en el estómago de Yoongi nunca hacía falta.

Hace mucho que había dejado de ser solo un juego. Se había convertido en un momento premeditado en el que podían correr el uno hacia el otro sin necesidad de hablar, sin dar explicaciones. Yoongi no tenía quejas.

Sus narices rozaron, provocando un cosquilleo que les sacó una risa compartida.

Todo esto era tan tonto. Pero, por ahora, esto bastaba.

Poco a poco, el chocolate perdía longitud y, poco a poco, sus rostros se acercaban más, hasta que Yoongi pudo sentir los labios de Namjoon sobre los suyos. No se apartaba, pero tampoco se atrevía a acercarse más.

Por ahora, estaba satisfecho con sentir el sabor de Namjoon en sus labios.

Dulce.

Notes:

Ya había publicado este pequeño texto en otro lado hace bastante tiempo jeje. Se me ocurrió este escenario imaginario porque justo me crucé con un video viejo de ellos jugando con peperos.

Nos vemos en otros dos años probablemente (mentira no, es summer break, sí sale nuevo fic)