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Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2025-01-13
Words:
888
Chapters:
1/1
Kudos:
5
Hits:
34

Denso

Summary:

Asahi es muy denso para saber que gusta de Kisumi y que Kisumi gusta de él

Notes:

Algo cortísimo que se me ocurrió que en realidad no tiene mucha profundidad

Work Text:

Asahi vio a las muchachas despedirse con exagerada amabilidad de Kisumi antes de retirarse y éste, por su parte, sonrió tan carismáticamente como de costumbre y agitó la mano libre hacia ellas antes de perderlas de vista entre la multitud de gente del parque.

Se notaba, perfectamente, que aquellas dos jóvenes estaban coqueteando con el varón de cabellos rosados, aunque esto a él no le importaba.

—¿Qué pasa, Asahi? — preguntó Kisumi al mirar al aludido, girando el cuerpo en dirección a éste y aun sentado sobre la banca metálica que ambos compartían—. ¿Qué hay con esa cara?

—¿Qué cara? — fue la respuesta del pelirrojo, sin darse cuenta de que su rostro se fruncia en fastidio.

—Pareces celoso.

—¿Celoso? — Asahi alzó una ceja en indignación y luego rio con nada de gracia—. ¿De qué podría estar celoso? Siempre has sido popular, eso no es nada nuevo, y sabes que a mí no me interesa serlo.

—Uhm…— el hombre de pelo rosa pasó el vaso plástico que sujetaba de la mano diestra a la izquierda, para poder recargar la mejilla sobre la primera y el codo sobre el respaldo—. No lo sé.

Shīna negó con la cabeza, sin agregar nada más, y dio un sorbo a su bebida de color marrón.

—Quizás de verdad quieres ser popular— siguió Shigino, ahora recargando la sien sobre los nudillos—, aunque ya lo eres.

—No lo soy. Y aun si lo fuera, no se compararía a lo popular que tú eres.

—No te preocupes— el más alto sonrió coquetamente y se atrevió a pasar la mano diestra por el cabello rojizo que caía sobre la frente ajena, y el cual se había movido de lugar a pesar de la cera para cabello; sus dedos peinaron delicadamente a Asahi que pronto sintió un calorcito aglomerarse en sus mejillas—. Siendo popular, o no, soy una persona de un solo interés.

Kisumi volvió a recargar la cabeza con una mirada intensa que hacía al pelirrojo temblar de forma suave, aunque lo suficiente como para tener que cerrar con fuerza ambas manos alrededor del vaso plástico.

Si bien Asahi sabía que para el basquetbolista lo que decía era una broma y nada más, pues así era su personalidad, no podía evitar que dentro suyo se formara una ilusión, por más pequeña que fuera, de que se refería a él, sin embargo, no encontraba una razón para que deseara aquello.

—No estaría seguro de eso— dijo Shīna.

—¿No me ves sentando cabeza con una sola persona?

—No podría decirlo. Eres un coqueto.

—Bueno— el más alto suspiró con un deje de desesperanza y posó la mirada en el horizonte, viendo los árboles altos y el césped—. La persona que quiero que me ligue no parece querer dar el primer paso, o no todavía, y, claro, la estoy esperando, pero no voy a detener mi vida por completo solo por ello.

—¿Por qué aún la esperas?

Shigino inclinó el cuerpo solo un poco hacia el nadador, a quien miró nuevamente y directo a sus ojos rosas que permanecieron encantados con los propios como amatistas; esos dos irises claros parecían expresar algo por sí mismos, sin embargo, Shīna no podía descifrarlo por mucho que intentara.

—Porque la quiero.

—¿Aunque no te quiera de vuelta? — las cejas rojas se arrugaron en inmensa confusión.

—Sí me quiere— la sonrisa coqueta del más alto cambió a una más tierna, a pesar de que el ceño en la piel pálida se dobló en remembranza.

—Kisumi…

—Lo hace— Shigino inmediatamente interrumpió la voz preocupada y cansada de su acompañante—. Lo sé por cómo me mira, cómo me habla y cómo me cela incluso cuando no se da cuenta de ello. Es una persona dulce, muy dulce, pero es más dulce conmigo, y también es muy honesta, por eso sé cómo se siente por mí aun si no me ha dicho nada. Voy a esperar a que se dé cuenta.

Un suspiro salió de Asahi a la vez que su cara se suavizó en angustia porque su mejor amigo hablaba tan tiernamente de esta persona que, desde su perspectiva, no estaba interesada de regreso, lo que, sinceramente, le resultaba extraño, pues Kisumi era simplemente encantador tanto por fuera como por dentro. Al menos el pelirrojo consideraba que el basquetbolista lo era.

—¿No estarás viendo cosas que no son?

Shigino sonrió de forma condescendiente y examinó cuidadosamente los ojos rosas durante un corto periodo de silencio.

—No— una exhalación larga brotó del varón de cabellos rosas que, posteriormente, sorbió de su bebida—. Es algo lenta para estas cosas, así que no sabe que me gusta ni que yo le gusto, pero eventualmente lo sabrá. Soy paciente.

Los dedos largos, y torcidos por el basquetbol y numerosas fracturas a lo largo de los años, de Kisumi pasaron entre los cabellos rojos una vez más, aunque ahora en un costado de la cabeza y junto a la oreja izquierda que en un segundo se tornó rosada como los irises de Asahi que seguían preocupados; su mejor amigo estaba perdiendo el tiempo por alguien más que no debía valer la pena y que, ojalá se equivocara, terminaría por romperle el corazón.

—No quiero que te arrepientas.

—No lo haré, Asahi. Todo va a salir bien— aseguró el más alto y aprovechó para acariciar sutilmente la mejilla del aludido con el pulgar.