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Fiesta, alcohol y muchas chicas bonitas. No podía pedir mucho esa edad, era joven todavía, podía permitirse cualquier cosa que su cuerpo le pidiera. Después de todo, era uno de los mejores jugadores de basketball de su universidad, si a cuanto sexo se trataba podría tener a cualquiera si así lo quisiese.
- ¿quieres ir a coger Kaiser?
- No gracias.
Claro que había un impedimento, aquella razón como muchas otras tenía nombre y apellido. Observo con desinterés como aquella chica se iba enojada de ahí; Polonia era una chica bonita con un cuerpo de infarto, pero no se le era excitante para ser sinceros. Busco entre la multitud a su amigo, ya estaba tarde y muy seguramente su padre estaría preocupado.
Paso por la cocina y ahí vio a su amigo eslavo. Besaba y manoseaba a una chica la cual tenia contra el mesón, se dio cuenta lo borracho que estaba pues apenas y podía estar de pie. Ni siquiera se inmutó cuando lo separó de aquella mujer, tampoco cuando lo sostuvo de la cintura pasando uno de sus brazos por detrás de su cuello para poder llevárselo de ahí.
- ¡Oye! ¿Qué te pasa idiota? ¡Nos estábamos divirtiendo aquí! - grita aquella chica mientras se acomoda la falda
- México, tienes novio. Deja de ser tan zorra ¿quieres?
- ¡¿Y a ti que te importa?!
Hizo una mueca después de salir de aquel lugar, agradece haber encontrado primero a su amigo. De haber sido China probablemente habría terminado en una pelea, aunque bueno, lo entendía ¿a quien le gusta que su novia se metiera con cualquier hombre que le dijera bonita?. Antes de salir pidió un taxi, también había tomado también bastante alcohol, aunque la diferencia es que aún podía seguir de pie.
- Kaiser... ¿Dónde estamos? - balbucea URSS luego de abrir nuevamente los ojos y no ver a México frente suyo
- nos vamos a tu casa URSS. ¿Quieres vomitar? No quiero pasar pena con el conductor
- ay, vete al diablo perr... UGHH
No pudo terminar la frase, todo lo que había bebido salió por su boca. El alemán lo ayudó a incorporarse nuevamente para alejarse de esa zona, parecía que se iba a caer sobre el vomito.
- ay URSS, no sueles tomar hasta este punto ¿paso algo?
- ¿tengo que tener alguna razón? Solo quise beber Kaiser, no tengo porque tener una razón específica para hacerlo. ¡además estuve a punto de coger con una chica bonita!
- chica la cual tiene novio, y ese novio es nuestro compañero de equipo URSS.
- ¡BAH!
Dio un pequeño empujón a quien lo estaba sosteniendo cayéndose al suelo luego de perder el equilibrio. Second observo como su amigo no tenía intención alguna de levantarse por si solo así que se arrodillo frente a él, notando así las lágrimas que bajaban por el rostro de este.
- ... hoy lo vi cantar... una canción en inglés... detesto el inglés pero, suena tan bien cuando él lo canta... una canción tan hermosa, imagine que me la Cantaba a mi y yo... no pude con el pensamiento
Su amigo lo vio con pena, vio el taxi a lo lejos por lo cual lo ayudó a incorporarse nuevamente. Entendía perfectamente el sentimiento, el también amaba a alguien en secreto, el saber que esa maravillosa persona existía y no tenerlo entre tus brazos era una sensación agria.
- ¿a donde van jóvenes? - pregunta el taxista viendo por el retrovisor a los dos chicos
- ya le paso la dirección
El carro emprendió su viaje hasta la casa del eslavo. Second miraba por la ventana de manera aburrida, URSS se había recostado sobre el hombro de su amigo para dormir un poco antes de que su papá lo levante a gritos.
Al llegar hasta la casa del eslavo, pagaron y caminaron lentamente hasta la puerta, quedando parados ahí mismo mientras URSS buscaba sus llaves.
- ¿puedes sacar las putas llaves de una buena vez? - pregunta en un susurro el alemán quien aun ayudaba a caminar a su amigo.
- me lleva el diablo, no las encuentro - responde de la misma manera el soviético buscando entre sus bolsillos con la mano que tenía libre
Las sintió entre su chaqueta, cuando las fue a sacar la puerta fue abierta con brusquedad dejando ver al padre del eslavo.
- ... Hola pa-
- entra URSS
El eslavo miro suplicante a su amigo, este entendió lo que quiso decir por lo cual agachó un poco la cabeza y caminó dentro de la casa.
- con permiso... - susurro el alemán sin atreverse a mirar el padre de su amigo
Fue y lo dejo en la habitación donde lo ayudó a acostarse, a quitarse la chaqueta y los zapatos para luego arrojarlo con la manta.
- pareces mi papa cuando era niño - se queja URSS acurrucándose más entre las cobijas
- ¿ah si? Actuemos como tal entonces - habla Second para luego sostener las mejillas de su amigo y plantar un beso en la frente de este - buenas noches pequeño oso
- ya lárgate
Atino a reír antes de salir de aquella habitación cerrando la puerta tras de sí. Quedó unos cuantos segundos en la oscuridad del pasillo, sintiendo su corazón latir como loco, no por el hecho de haberle dado un beso en la frente a su amigo, la sola idea de volver a cruzarse con el padre de este lo volvía loco.
- Second
Cerró los ojos con fuerza al escuchar como el mayor lo llamaba, aquel hombre no lo llamaba Kaiser como el resto de personas, eso lo hacía especial. Camino lentamente sintiendo su ritmo cardíaco aumentar gradualmente. El padre de su amigo estaba sentado en la sala con la lámpara encendida, a pesar de la situación en la que estaban no pudo evitar pensar en que podía llegar a ser incluso un ambiente muy romántico.
- Zarist...
- No recuerdo haberte dado permiso para que uses diminutivos conmigo, Second
Trago saliva, sintió su cara calentarse por la vergüenza así que solo atino a bajar nuevamente su cabeza. El mayor quien hasta ese punto estaba serio no pudo evitar suspirar con cierto cansancio. Le había dicho a URSS que regresara temprano; tras de que llega a las 3 de la mañana trae a su amigo sin abrigo ayudándolo a caminar. Definitivamente lo regañaría en la mañana, y mejor si tenia resaca.
- Ay Second, lo siento. Estuve desvelado esperando al idiota de mi hijo ¿te causó algún otro problema? - pregunta acercándose hasta el alemán sosteniendo las mejillas de este de manera paternal.
- a-a y-yo no... humm - no pudo siquiera completar bien la frase, las manos del eslavo sobre sus mejillas lo acariciaban suavemente - no señor... perdón por traerlo tan tarde
- me alegra que hallas sido tu y no su otro fastidioso amigo ¿USA es que se llama verdad?
- a mi también me cae mal
Ambos ríen silenciosamente, las suaves caricias pasaron a ser ahora un jalón de mejillas haciendo que el alemán termine por quejarse.
- también bebiste ¿al menos llamaste a tu mamá? Debe de estar muy preocupada por ti - regaña el eslavo. A pesar de que Second sea un chico que le saca una cabeza de altura y sea más musculoso que él, no le impide darle sus buenos regaños.
- ¡Auch! La llame como tres veces. Le dije que podía dormir tranquilamente porque me quedaría en otro sitio - apresura a responder, sintiendo el alivio en sus mejillas luego de que las soltaran. No estaba mintiendo, de verdad había llamado a su madre 3 veces esa noche para que supiera que este bien. Grandullón y todo pero no era rebelde con su madre.
- Bien, prepararé la sala para ti. Viendo el estado en que está URSS capaz y te vomita encima.
Vio como el eslavo se perdía entre el pasillo para ir a buscar almohadas y unas cuantas cobijas. Masajeo sus mejillas para calmar el dolor, no importaba que fuera para darle reprimendas, le encantaba que el mayor se acercara a él. Hacia notar perfectamente la diferencia de alturas, cuanto no daría por abrazarlo y decirle que lo ha estado amando por años, desde que era tan solo un chico de 6 años pisando esa casa por primera vez. Pero sabe que no puede esperar a que sus sentimientos sean correspondidos, después de todo el eslavo es un hombre hecho y derecho de 36 años mientras que el es simplemente un universitario de 18 años.
No todo esta perdido, ya tiene la mayoría de edad. Puede hacer que el mayor se enamore de él, solo había un problema con eso.
¿Cómo se lo tomaría URSS?
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