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Era una noche fría en la montaña de flores y frutas, lugar donde siempre se encontraba en primavera.
El rey de cierta montaña estaba despierto en media noche, le no podía dormir, mirando al techo con una fatiga muy notable.
Su viaje al oeste había terminado, sus amigos en la fila para reencarnar, y el volviendo a ser rey... Este... ¿era su final feliz?
El pensaba que después de todo el sería, feliz, ciertamente tiene su iluminación, su fama, es una leyenda, pero... ¿qué más le queda?
Fue tanta su avaricia qué tomo y tomo hasta que ya no quedo más?
El ya no podía revelarse contra el cielo ni crecer más que esto, ahí se acabó... el elegido esta vida después de todo...
Pero su mente viajaba a otros tiempos, otra vida.
El respiro cansado, empezó a jugar con sus dedos intentando distraerse, hasta que el silencio lo harto lo suficiente para reunir la fuerza para levantarse de su cama demasiado grande para una persona.
Fue hacia la cocina algo mareado, el piso estaba frío y eso no ayudaba, incomodando aún más al rey, pero no es como si el pudiera hacer mucho al respecto, al menos no algo que tenga las energías suficientes para hacer.
Reviso su alacena buscando el durazno más maduro que pudo y al encontrar se sentó en el suelo de la cocina a empezar a masticarlo pero sin tragarlo realmente, moviendo de vez en cuanto el durazno entre sus manos
-suspiro-
Wukong empezó a hacer pequeños sonidos cansados, no era para tanto
Pero estaba empeorando
Los suspiros se convirtieron en murmullos y los murmullos en gruñidos, sus garras clavando en la piel de la dulce fruta antes de aplastarla hasta solo hacerla papilla.
Lo que quedaba de la fruta fue arrojada al otro lado de la cocina con brusquedad por un rey que ahora tenía su cabeza entre sus manos sollozando.
Era difícil desifrar en lo que intentaba no pensar en Wukong...
Pero a la vez demasiado fácil sobre quien
El mono pelirrojo se levantó con cuidado del suelo, cansado, demasiado cansado, se limpia las manos con un paño antes de decidir que hacer...
Tal vez una pequeña vigilancia por la montaña no estaría mal, le haría bien algo de aire fresco
Se dirigió a su cuarto para colocarse una camisa fina y salir por la ventana, demasiado flojo para caminar hasta la puerta principal.
Camino y camino por el paso evitando la tierra solo por comodidad.
Tenía la oportunidad por fin de disfrutar su montaña nuevamente, fue silencioso sin querer despertar a los cachorros ni a sus padres, al menos hasta llegar a la sima de la montaña, donde sabia que nadie habitaba...
Disfruto mirar las olas chocar contra la playa, ver la leve iluminación que brindaba el aro de lava e ignorando viejos recuerdos que cultivo ahí... el sabía que no le haría bien eso, pero realmente no le podía importar demasiado
Pasaron horas y horas, caminando y solo caminando, si fuera humano los pies ya le dolerían, pero para su suerte, no es humano, pero aún con eso, sus ojos empezaron a cerrarse, cosa que Wukong impidió, no estaba de humor para dormir. , aunque su cuerpo dijera lo contrario
Pero... su terquedad se lo cobro caro, una piedra, una molesta piedra logró pinchar los pies (mano?) Del rey, quien se sostuvo la extremidad entre sus manos mientras soltaba maldiciones, la incomodidad más el sueño y esto lo hizo perder el equilibrio y cuando se dio cuenta de aquello ya era demasiado tarde, rodando cuesta abajo por la montaña
Trato de esquivar aroboles y arbusto, algo que logró a medias, ya que cuando terminó de defender su pelaje tenia su merecida cantidad se hojas y ramas en su pelaje
Wukong gruño molesto sacudiendo lo que pudo y dejando lo demás para después, realmente no era su noche
Se puso de pie antes de colocar a caminar hacia su cabaña, tal vez ahora si era un buen momento para descansar.
...
Sus pasos fueron detenidos al ver una roca, no cualquier roca, una con trazos pintorescos en ella, un dibujo no tan detallado... de el y su... guerrero
El se quedó inmóvil un momento antes de pasarse una mano por la cara, tal vez tenía que quitarlo de su sistema
Con un suspiro se sentó y le dedico una mueca cansada a la piedra o más precisamente al dibujo.
Aun recuerda como lo hicieron, pinceles que creo a partir de su cabello, tintes a partir de frutas, y un Macaco planeando la pose...
El también... recuerda como Macaque sacaba la lengua mientras pintaba, como parecía tan concentrado en su obra maestra, como se mancho un par de veces sin darse cuenta, como cualquier ruido lo desconcentraba, era... gracioso
El... recordaba como Macaque juntaba toda una canasta de ciruelas para que convine con la canasta de durazno de Wukong, como le susurraba el futuro en las noches donde miraban las estrellas, su risa al escuchar algún chiste de Wukong, como el era amado por toda la manada
El rey soltó pequeñas risas al recordar la primera vez que le dio flores a Macaque, Wukong estornudo tan fuerte que todas las flores aterrizaron desordenadamente en el cabello de Macaque y este, solo se rio y empujo a Wukong, como ese ceño fruncido podía ser disipador. solo con el toque de Wukong, y cuanto el amaba abrazar al moreno
El quería hacerlo de nuevo, tal vez cuando el lo viera pedirle a lo que llaman los humanos, una cita, nunca se lo pidió, pero tal vez sus secciones de fruta contaban
Escucho a Macaque acercarse y sentarse a su lado... Wukong solo reía sin muchas fuerzas, se voltio a mirar al de pelo moreno, quien no miraba a la piedra, si no más profundo en el bosque
"¿Qué piensas?"
Pregunto Wukong con una sonrisa, ya pensando en como pedir su cita, antes de que Macaque lo mirara con su clara preocupación pero sin dejar de sonreír.
"En como... hubiera sido si hubieras elegido esta vida"
Y Wukong se despertó
El aun se encontraba en donde estaba esa roca... pero sin Macaque, el... Al fin entendió
Nunca más verás a un macaco
Podrán pasar un año, cien, tal vez mil, tal vez millones... y su Macaque no volvería con el
El no podía revelarse otra vez contra el cielo por su alma, el no podía arreglar las cosas
Macaco se fue
La persona que amaba desapareció, nunca más lo verá reír, dibujar, escuchar de el... nada
El Murió
Y la muerte es permanente
Pero Wukong desde la muerte de este no pudo comprender lo totalmente
Sus orejas jamás serán vistas, sus brazos jamás lo abrazarán, su corazón no latira, no habrá nuevos recuerdos.
Es la consecuencia más grande de todas
Una con la que tendrá que vivir
Una eternidad sin macaco nunca más
...
Y fue así, que los habitantes de la montaña por una vez se levantaron temprano
Por el desgarrador grito que se escucha esa noche
