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Diario en un vagón

Summary:

Viktor y Jayce tienen una rutina similar, toman a diario el mismo vagón y aunque no se conocen para nada, no pueden quitarse los ojos de encima.

AU JayVik

Chapter 1: Lado V

Chapter Text

Diario en un vagón.

Lado V.

Desde que había comenzado el semestre en la universidad sus días transcurrían con sencillez. A veces se sentía un poco estancado. Por más que asistiera o formara parte de investigaciones, concursos o congresos, no terminaba de encontrar un algo, una chispa que lo hicieran sentir que avanzaba. La universidad lo hacían ir más lento de lo que quería ir. Pero así había sido toda su vida. Atrapado en un sistema incómodo. La monotonía formaba parte de su vida y él solo anhelaba algo que lo apasionara.

Se encontró esperando en el andén como cada día, para su fortuna, era de los pocos que tomaban esa línea de tren a esa hora y de los pocos que tomaban el vagón que él usaba. Su horario de ese semestre parecía ser en ese punto ventajoso. No le gustaban los lugares concurridos, además no le eran convenientes debido a su pierna, así que era grato para él tomar esa ruta.

Tras unos minutos de espera, el tren arribó. Apoyó su bastón un paso al frente y avanzó. Todos los días, el mismo camino, el mismo tren, el mismo vagón y la misma persona en el mismo lugar.

Un hombre joven, como de su edad, moreno, de muy buen ver, muy alto y con una mirada chispeante en los ojos. A diferencia suya, él parecía lleno de vida y entusiasmo. Con frecuencia, desde el inicio del semestre, se preguntaba si esa persona había encontrado algo que lo apasionara. Para tener ojos así, tan brillantes, le parecían muy atrayentes. Aunque por supuesto, tampoco podía comprobar que fuera así. Mientras lo observaba, notó que al juzgar por su complexión y algunas heridas que ocasionalmente le veía, estaba seguro de que practicaba algún deporte o iba al gimnasio, parecía en muy buena forma.

Cuando lo veía cada mañana, tenía que forzarse a reprimir una sonrisa. Con el tiempo, le había tomado algo de gusto a ver esa mirada una vez al día. Le daba algo de esperanza de que él también podría encontrar algo que le apasionara pronto.

De lo que había observado, sabía que se bajaban con una estación de diferencia, asistían a sus respectivas ocupaciones y al terminar, la mayoría de las veces, coincidían en el camino de regreso. Mismo horario, misma ruta. Era extraño, así que asumió que él también debía asistir a la universidad.

En realidad, nunca se habían tomado la molestia de hablarse, o siquiera de cruzar miradas más allá de la primera vez. Cada uno se sumergía en su propio mundo y simplemente compartían el espacio con calma.

En cierto modo, Viktor lo agradecía. Temía decepcionarse si lo oía abrir la boca.

No es que viera hacia abajo a las demás personas, simplemente, estaba en un punto en el que casi se sentía un robot o un alien. Y encontrar a ese extraño fascinante y mantenerlo precisamente como fascinante, aunque no hablaran; era preferible a que dejara de ser fascinante. No quería arriesgarse a perderlo.

Al menos no por ahora.

Aun tenía que encontrar ese algo que lo apasionara. Si bien, siempre consideró las emociones humanas como algo distractor y poco relevante, estaba consciente de sus funciones en los seres vivos. Y eso era lo que lo llevaba a menudo a pensar en lo imperfecto que era el ser humano.