Work Text:
No recuerdo tu voz, ni el sonido de tu risa, pedacitos de ti que aun sostengo, tratando de que el viento no se los lleve. Aun así te recuerdo, recuerdo correr por el patio del colegio, las historias que nos contábamos.
Recuerdo cuando estaba sola, nadie quería hablar conmigo y caminaba lentamente por los pasillos, no me podía quedar en la sala, me molestaba el ruido y gritos, pero aun así tú te acercabas a mí, sin dudarlo, aunque era porque querías algo de mí, yo lo sabía, pero no me importaba, hubo un momento que te habría dado cualquier cosa, con tan solo te quedaras conmigo. Como siempre estuviste presente, a la distancia, hacías tu vida, tus cosas, pero de vez en cuando, me dedicabas un poco de tu tiempo y para mí, eso lo era todo.
Ahora veo hacia atrás y veo lo que eso me dolía, recordándome a mí misma que mientras más te daba, menos parecías quererme, pero si no daba nada, me dejarías.
Nos alejamos, ambas tuvimos nuestras razones, buenas razones. Pero aun así te extraño, la sensación de tu mano en la mía. Cada una se fue por su camino, ya no nos hablamos, mucho menos vernos, lo que fuimos ya se fue, hace tantos años, a miles de kilómetros la una de la otra.
El día que te fuiste, no éramos cercanas, era un grupo grande, dividido en dos, pero aun así creo que ese día, te fuiste con una parte de mí, no sé qué habrás echo con ella, tal vez la desechaste o quizás, solo quizás aún la tienes contigo, oculta en el fondo de tu alma. Yo a ti siempre te llevo conmigo todos los días, ahí estas dormida delicadamente y brotas de vez en cuando, con una canción, un libro, un aroma, cosas simples de la vida que te traen de vuelta a mis pensamientos.
Casualidades que llegan a ser ridículas...
cuando voy a la tienda y veo el mismo acondicionador que usabas en tu infancia.
cuando estoy en la casa de mi abuela y saca su delantal con diseño de margaritas, esas eran tus flores favoritas, es lo primero que pienso.
cuando escucho en la radio esa canción que siempre tarareabas.
cuando camino hacia el colegio y paso frente a la casa que te gustaba, en la que nos prometíamos que viviríamos cuando grandes, juntas.
cuando voy al centro y me sorprendo buscando con la vista el edificio donde estaba el departamento donde vivías.
Como siempre recuerdo tu cumpleaños y siento unas ganas inmensas de felicitarte, desearte que te encuentre muy bien, pero no tengo tu número, no tengo forma de contactarte, o tal vez es que en lo profundo de mi no quiero, tal vez tengo miedo de que ya no seas la que recuerdo, que a fin de cuentas mis sospechas son ciertas y mi nombre ya no significa nada para ti.
Ya no te tengo rencor, aunque se lo que me dañaste y me hiciste dañar a otros, de vez en cuando sales en alguna conversación en el curso, susurros indiscretos que llegan a mis oídos, sé que lo que dicen es verdad, tienen razón, pero aun en mi corazón solo queda un inmenso cariño por ti que no tengo donde poner, que nunca te voy a poder entregar y tampoco debería, porque a fin de cuentas estoy mejor sin ti, ya no tengo que pretender que te creía todo o que me caía mal tu hermana, tal vez la única forma de recuperar mi dignidad fue dejar de estar detrás de ti.
Llega a ser chistoso, lo mucho que llego amar a alguien que ya no debe recordar mi nombre.
Lo tanto que te quiero y lo tanto que me doliste.
