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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-01-29
Words:
1,713
Chapters:
1/1
Kudos:
15
Hits:
73

Entre nuevas líneas y Exs.

Summary:

Julia solo quiere una venta, ya tiene dos semanas desde que empezo el mes y solo ha obtenido cuatro ventas y si no consigue al menos una, la van a despedir, por eso esta dispuesta a hacer de todo para obtener esa tan esperada venta, así sea juntar a dos exs.

Notes:

Esta historia fue un regalo de mi mejor amiga por mi cumpleaños así que todos los creditos a Redsuka🥹

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Las tardes en el call center eran, por lo general, una sucesión monótona de tonos ocupados, rechazos groseros y el incesante pitido del teléfono siendo colgado sin piedad. Julia lo sabía bien. Llevaba meses en ese cubículo diminuto, con la diadema ajustada en la cabeza y la voz pulida en cortesía comercial. Pero hoy era distinto. Hoy necesitaba, con desesperación, cerrar una venta. No por ambición, ni siquiera por cumplir con los objetivos del día, sino porque ayer no logró ni una. Y si repetía el fracaso, su supervisora no dudaría en hacerla pasar al “cuarto de feedback”, un lugar frío donde te decían con una sonrisa que estabas a un paso de perder el empleo.

Marcó el siguiente número de la lista, tragando su bostezo con resignación.

—¿Aló? Buenas tardes —dijo, como un ritual.

—¿Aló? —respondió una voz masculina, algo distante.

—Hola, le saluda Julia de Movistar. Estamos llamando para... —La llamada fue interrumpida por el ya familiar pitido de teléfono colgado.

Julia suspiró, apretando los labios. “Paciencia, Julita”, se dijo a sí misma. Y volvió a intentarlo.

—¿Aló?
—Hola, buenas tardes. Soy Julia de Movistar. Disculpe, hace poco llamé, pero se cortó la comunicación. ¿Con quién tengo el gusto de hablar?
—¡Por favor, dejen de molestar! —responde una voz irritada antes de colgar nuevamente.

Julia suspira y pasa al siguiente número de la lista.
—¿Aló? Buenas tardes.
—¿Aló?
—Buenas tardes, joven. Mi nombre es Julia... —Pero le cuelgan otra vez. Julia, persiste y vuelve a intentarlo.
—¿Hola?
—Hola, buenas tardes. Disculpe, parece que se cortó la llamada. Como le comentaba, soy Julia de Movistar y estamos ofreciendo un servicio con planes pospago...
—No estoy interesado —interrumpió el hombre.
—Entiendo, caballero, pero solo serán dos minutos de su valioso tiempo.
—No.

—Vale —dijo Julia con un tono que buscaba no sonar derrotado—. ¿Quizá conoce a alguien que sí esté interesado?

—No.

—¿Ni siquiera alguien que le caiga mal y quiera que lo molesten con llamadas?

La risa del hombre fue sincera, breve pero contagiosa. Julia sonrió. Un pequeño logro.

—Disculpe, es que este es mi trabajo, y necesito hacer al menos una venta.

—Está bien. Háblame de tus planes pospago.

Julia explicó con agilidad. El hombre, Miguel, parecía más interesado en la conversación que en el plan en sí. Algo en su tono reflejaba esa melancolía de quien busca distraerse. Y entonces, él ofreció un nombre:

—Mire, señorita, tengo un contacto al que podría llamar. Mi exnovia. Manuela.

Julia dudó un segundo.

—¿Está seguro? ¿Ella estaría interesada en este plan?

—Lo dudo. Trabaja en una mina, como yo. No hay mucha señal. Pero... no sé, tal vez le sirva. 

Julia prosigue, intentando convencerlo de que la cobertura no sería un problema para él, pero al darse cuenta de que podría aburrir al cliente, le pide el número de la exnovia. Miguel se lo dicta y, tras dudar un poco, el peruano, le dice que le informe que la llamada es de su parte.

Julia anotó el número. Agradeció el gesto y marcó el número. No sabe si logrará concretar una venta, pero al menos esta llamada parece más interesante que las anteriores.

—¿Aló?

—Buenas tardes. ¿Con la señorita Manuela?

—Sí. ¿Quién habla?

—Mucho gusto. Mi nombre es Julia, de Movistar. Estamos llamando porque me informaron que podría estar interesada en nuestros planes pospago con descuentos del 50% o 30%.

—¿Quién le dijo eso?

—El caballero Miguel.

Un silencio tenso atravesó la línea. Luego, una voz contenida:

—¿Miguel? ¿Esto es una broma?

—No, señorita. Él sugirió que podría necesitar este servicio.

Del otro lado, Manuela suspiró. Y Julia, aunque entrenada para cerrar ventas, no era indiferente a las emociones humanas. Notó el temblor, el resentimiento contenido.

—No necesito Movistar. Aquí no hay señal.

—Lo comprendo. Solo estaba siguiendo lo que él mencionó. ¿Es un familiar suyo?

—Es mi ex.

Julia hizo una pausa, suavizando la voz.

—Lamento entrometerme. Pero si él me pidió que la contactara, ¿no cree que tal vez aún le importa?

—Seguramente está solo. Sus otras conquistas no funcionaron. Miguel... simplemente no cambia —respondió Manuela con un dejo de tristeza disfrazada de ironía.

—Oh, como yo fallando con mis ventas todo el día —bromeó Julia.

Manuela soltó una risa baja, breve pero sincera.

—Puede que sí. Tal vez siga estafando personas con sus planes a futuro.

—Entiendo que tiene una mala experiencia con Movistar u otras compañías, pero soy clara con mis planes pospago. Si me permite contarle, me comenta qué le parece y, si no, terminamos con la llamada. Igualmente, estas promociones son para disfrutar durante seis meses o un año, y después puede ir a buscar otra compañía sin problema, como los hombres. —Manuela ríe un poco, y Julia ve eso como una excelente señal—. Al final, lo que importa es que usted tenga un buen servicio a un buen precio. Señorita Manuela, respeto la situación incómoda que está pasando, pero ¿me permite contarle sobre las promociones que tenemos? Seré muy breve.

Manuela había escuchado su nombre, un recuerdo que ya deberia ser lejano y olvidado, pero luego vino como un balde de agua fría. Se sintió triste y, a la vez, ilusionada por alguien que no creyó que la buscaría. Respondió con un “Yapo” porque Julia fue muy amable con ella. Y cuando terminar de escuchar sobre los planes, admite que no le sirve ningún plan en su zona, pero termina aceptando uno básico solo para que Julia logre su venta.

Mientras Julia hacía el trámite, haciendo preguntas y verificando la biometría facial, Manuela no pudo evitar preguntarse qué le había dicho Miguel sobre ella.
—Sé que sabes que soy la ex de Miguel. Hiciste esto porque quieres cerrar tu venta.
—Sí, disculpa. Sin embargo, lo hice porque él en verdad se notaba a través de la línea interesado en saber de ti, como si quisiera que supieras que aún eres importante para él.

—Él es un hombre sensible, aunque el no lo admita - dice casi riendo - bueno, es normal que pienses eso.
—Puede ser. ¿Terminaron porque trabajan en lugares diferentes, no?
—Sí, bueno, esa fue la excusa. En ese momento era mejor que hacerme más ilusiones de que él me amaría. 

—¿No la ama?
—Solo siente cariño por mí - dice con un dejo de trsteza que luego se borra por una sonrisa, peuqeña - Mira, lo disfruté por seis meses y me fui de su lado porque me podía engañar
—¿Tenía miedo de que la engañara? —Julia paró todo para saber su respuesta.
—Él había terminado con su ex hace poco. Ella en verdad lo lastimó, y yo decidí ser su consuelo. —Manuela respira profundamente—. Era la manera de estar con Miguel; no había otra forma de que él se fijara en mí.
—Señorita Manuela, no sea tan dura consigo misma.
—Ni tanto. Lo disfruté mientras pude, así como esta oferta que no sé cómo me va a servir.

—Hizo bien. Los hombres no valen la pena, pero este plan quizás le sirva. ¿Su celular es gama media-alta?
—Sí.
—Entonces sí funcionará, al menos por seis meses. Después lo desecha o paga el plan completo de 10.990 pesos. - la frase le sale casi mecanicamente - Quiero ser clara: el descuento del 50% es por seis meses. Necesito que le quede claro para evitar cualquier malentendido.
—Bien. ¿Ya está listo?
—Sí. Por favor, apunte su número de orden.

—Le servirá seis meses. Después puede desecharlo, o quedarse, si le funciona. Como todo en la vida.

Cuando Julia terminó el registro, Manuela anotó su número de orden. Y antes de colgar, soltó algo que Julia no esperaba:

—Vi a Miguel con otra. En sus estados de WhatsApp. Por eso lo bloqueé. Me dolió que fuera tan rápido para reemplazarme.

Julia, sorprendida, quiso saber más.

—¿Estaba con alguna frase? ¿Un corazón? ¿El emoji del fuego?

—Nada. Solo una foto. Pero fue suficiente.

Julia pensó que tal vez había una historia más profunda detrás. Quiso protegerla, aunque no la conocía.

—Julia, gracias. Ya me retiro. Tu chip se activará y podrás hacer tu venta completa

—Sí, gracias, señorita Manuela estamos a su servicio, desea algo más en que lo que le pueda ayudar.

—Claro, dile a Miguel lo siguiente: ¡VETE A LA MIERDA, CULIAO! —Y colgó.

Julia se quedó mirando el teléfono, atónita. Había cerrado la venta, sí. Pero también había presenciado el eco de una herida aún abierta.

Horas después, decidió llamar a Miguel.

—¿Aló?

—Hola, soy Julia de Movistar. Solo quería agradecerle. Su referido aceptó un plan.

—¿En serio? ¿Manuela aceptó?

—Sí. Aunque... también me pidió que le transmitiera un mensaje.

—¿Qué dijo?

Julia se detuvo. La llamada estaba siendo grabada.

—Nada que pueda repetir. Pero... no fue precisamente amable.

—Entiendo —dijo Miguel, con voz apagada.

—Por cierto, ¿usted subió una foto con otra mujer después de terminar con ella por sus estados de WhatsApp?

—¿Una mujer?

— Sí. Ella me dijo usted estaba con alguien después de terminar con ella y que inclusó publicó una foto comprometedora. Fue en verdad cruel con ella.

Miguel trataba de procesar si había salido con alguien porque no recordaba nada.
—La única mujer con la que subí una foto fue con Micaela, y es mi hermana.—Miguel dijo lo último con algo de asco.

Julia levantó las cejas.

—Pues Manuela pensó otra cosa.

—¿Ella aún piensa mal de mí?

—No la culpe. Se sintió reemplazada.

—Nunca fue así. Nunca dejé de pensar en ella.

Julia sonrió.

—Quizás pueda aclarar eso. Pero necesitará pruebas. Y tiempo.

—¿Tú crees que hay una oportunidad?

—Dependerá de cómo lo maneje. Por cierto, ¿le interesaría un plan pospago? Si lo adquiere, le cuento cuándo y dónde estará ella mañana...

Miguel rió, incrédulo.

—¿Estás chantajeándome para una venta?

—Exacto. Es mi trabajo. ¿Qué dice?

—Trato hecho.

—Listo y para continuar con su venta. Primero, ¿me brinda su número de RUT, por favor? 

Y así Julia finalmente logra no una, sino dos ventas. Todo a costa del dolor de una ruptura y dos personas que, en el fondo, desean volver a empezar para volverse a amar o quizás destruirse una vez más. Pero eso depende de ellos. Si los planes se activan, significa que volvieron o que ella es muy buena vendedora. Sonríe y se pregunta qué pasará el segundo sábado de este mes en la comuna de Punta Arenas.

 

 

Notes:

Psdt: Una historia que literalmente sucedió en la vida real, asi que si les llama un call center, ya saben el porqué 😗🤭