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El evento de mayor interés en el mundo de la moda era la Pasarela del Valle. Las empresas de estatus y las mejores agencias de modelaje luchaban por un cupo en el escenario para mostrar sus obras y a sus etéreos modelos.
Además, cualquier artista que tuviera la suerte de presentarse en ella catapultaba su carrera al estrellato.
El estrés era latente, gritos y órdenes por aquí y por allá llegaban a los oídos de cada dama y jovencito. Dragonstone Wings se preparaba, la agencia de renombre tenía uno de los mejores camerinos, pero no estaba exenta del caos.
Jacaerys gimió cuando le halaron el cabello, dándole una mala mirada a la estilista. Esa pelirroja parecía odiarlo, no era su culpa que ella estuviera embarazada. Él no era el padre.
Pero debía admitirlo, sus rizos estaban quedando hermosos. El maquillaje en su rostro era ligero, un delineado en color plateado decoraba los alrededores de sus ojos avellanados.
Fue vestido en segundos, el traje negro con incrustaciones de rubíes y siluetas de dragones bordadas lo hacían ver espectacular. Después de todo, él era el nuevo modelo y sería el primero en pisar la pasarela.
Jacaerys Targaryen, hijo de Rhaenyra "La Reina" Targaryen, dueña y señora de Dragonstone Wings, eso hacia al joven el Príncipe de Dragonstone, de alguna forma.
Ya tenía edad para modelar en la empresa de su madre y claramente iba a debutar a lo grande. Tan grande como las escamosas alas rojas que cargaba en su espalda.
Tomó una respiración profunda y se encomendó a las catorce velas antes de salir al escenario. Paso tras paso, los reflectores lo iluminaron. Caminó con gracia, su mirada al frente y actitud segura e impenetrable llamó la atención de inmediato.
Cabello rizado y castaño, piernas largas y bien formadas, mandíbula definida y ojos destellantes.
"Es un malvado angel con alas de dragón" fue lo que él bajista de los Winter Wolves pensó, totalmente idiotizado por la caminata del modelo. Él no sabía nada de ese mundo, pero sabía que ese bonito chico se vería hermoso debajo de él.
La mano de Jace se posó en su cintura cuando llegó al frente del escenario, alzando la barbilla y guiñando un ojo al público. Cregan lo tomó personal, soltando un jadeo. Era demasiado... Exótico.
Durante toda su pasarela, el músico no pudo sacar su mirada del modelo. Iba a morir de un ataque al corazón. Solo volvió en sí cuando el chico salió de su vista.
Demonios, ¿Qué rayos acababa de pasar?
Cuando su turno de estar en el ojo del huracán llegó, no pudo pasar de recorrer el lugar con sus orbes en busca del jovencito que lo había hipnotizado. Sus dedos danzando en el bajo al ritmo de Ice & Fire cuando por fin lo encontró.
Primera fila, ahora usando un traje azul rey con detalles parecidos a la espuma marina, una tiara con rubíes y zafiros en medio de las voluminosas ondas.
Parecía un príncipe. Y Cregan estaba muy dispuesto a corromper a la realeza.
