Chapter Text
Era un espíritu de vida.
No era más que un espíritu invadiendo el cuerpo de un niño humano muerto.
Sin vida propia, sin sentimientos, solo tomando algo que no era suyo, tomando las riendas de un cuerpo y una vida que no eran para mí.
Mi cuerpo se congeló al momento, lágrimas brotaron de mis ojos sin control, mis oídos se taparon; solo podía escuchar mi sangre bombeando un corazón que no merecía, un corazón que no era mío. No podía ver, no podía escuchar, todo a mi alrededor desapareció, todo lo que sentía era una horrible realización.
No soy Percival, no soy humano.
Soy una desgracia-
-PERCIVAL-
-Eh-
Parpadeé al escuchar mi nombre, y comencé a enfocar mis ojos, podía ver varias sombras a mi alrededor, poco a poco, mis ojos se enfocaron a través de la niebla que se extendió por mi cabeza.
Anne estaba justo frente a mí, mirándome fijamente, mientras su cara estaba en un ceño fruncido con preocupación, Donny estaba a mi izquierda, gritándome algo mientras me sacudía el brazo exasperado.
Detrás de ellos pude visualizar a los demás, Tristán e Isolde con caras consternadas, Gawain por igual, sin saber qué hacer con sus manos.
Gire mi cabeza a un lado al sentir dedos apretados en mi antebrazo, Ah, era Nasiens, como ya era costumbre, se aferró a mi brazo izquierdo, con una mezcla de miedo y preocupación en su rostro perfilado, con lágrimas a punto de derramarse de sus ojos dorados.
Todos estaban a mi alrededor, hablándome, mis queridos amigos y compañeros.
Cuando baje del dedo de dios, nunca pensé que mi vida sería todo una aventura, llena de amigos, compañeros y personas que siempre estarían ahí para mí, apoyándome en todo.
Personas que estarían a mi lado peleando en batallas como hermanos y apoyándonos en los malos y buenos momentos.
Al conocerlos, se llevaron los mejores meses de mi vida...pero...yo no era más que un recipiente con conciencia, no era más que un falso humano, que traía desgracia a todos a mi alrededor, a mi abuelo, a mi padre. Al final traería la perdición para mis también amigos..
Fue en ese momento que tomé una decisión.
No sería más quien traería desgracia a nadie nunca más.
Los miré a todos por última vez, con los ojos llorosos y con una gran sonrisa. Y volví a mirar al mini-Percival que me extendía la mano.
-Acepto volver contigo mini-Percival- y así, lo último que vi antes de que mi alma se separara de mi cuerpo, era la cara llena de lágrimas y horror de Nasiens..
