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El precio por tu rebeldía

Summary:

Gi-Hun no podía creer lo que tenía frente a sus ojos.
Había pasado tanto tiempo buscándolo, obsesionado con poner fin a los juegos que habían quitado tantas vidas.
Y ahora, el dueño de sus pesadillas, el hombre responsable de tantas muertes, estaba allí. Frente a él.
-Mucho tiempo sin vernos, Gi-Hun -dijo Front man, su voz distorsionada por la máscara mientras permanecía sentado, tranquilo, en el sofá del diminuto departamento.
-¿Cómo me encontraste? -preguntó Gi-Hun, con la mandíbula tensa y el odio ardiendo en sus ojos.
-¿De verdad creíste que no te encontraría por quitarte el localizador? Qué ingenuo - Front man soltó una risa burlona antes de añadir- Si sigues vivo hasta ahora, es solo porque yo lo he permitido. ¿No crees que ya es hora de compensarme por tu insolencia?

Entonces el departamento quedó en un tenso silencio...

[Fanfic ubicado cronológicamente en la S2 capítulo 1]

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Cazador y Presa

Chapter Text

Gi-Hun no abordó el avión, sintiendo una fuerte determinación que nunca había sentido antes en su vida. Cada paso que daba en el aeropuerto lo alejaba de la promesa de una vida tranquila junto a su hija, y lo acercaba a lo que creía que era ahora su único propósito: detener los juegos que habían arrebatado tantas vidas. 

El bullicio a su alrededor se desvanecía mientras su mente volvía a esa última llamada.

—Jugador 456 —la voz distorsionada de Front man había resonado a través del teléfono — no olvides quién tiene el control. Da un paso en falso y no habrá vuelta atrás.

Gi-Hun había colgado la llamada con la mandíbula apretada, el dolor en su pecho casi tan insoportable como la rabia que lo invadía. Era una advertencia, sí, pero también una prueba de que el Líder aún lo vigilaba. Sin embargo, él ya había tomado una decisión.

De regreso en su antigua casa, en un baño apenas iluminado, Gi-Hun se miró en el espejo. Sus manos temblaban mientras sostenía una navaja. En un solo movimiento, arrancó el localizador incrustado en su oreja. La sangre que manchó el lavabo fue un recordatorio de que, el dolor que estaba sintiendo ahora no era nada comparado a los cientos de jugadores que sufrieron en aquellos macabros juegos.

A partir de ese día, empezó a trazar un plan.

Gi-Hun se movió de forma sigilosa, reclutando a personas. Les ofrecía una buena suma de dinero para que trabajaran en silencio rastreando al reclutador que repartía esas misteriosas tarjetas en el metro. Cada búsqueda que realizaba y cada plan que elaboraba lo mantenían ocupado durante el día, pero no conseguían apaciguar el dolor de sus recuerdos.

Cada noche, cuando se encontraba a solas en su habitación, el pasado regresaba para atormentarlo. Cerraba los ojos y el rostro de Sae-Byeok aparecía, desangrándose tras ser apuñalada en el cuello. Revivía el juego final contra Sang-Woo, los gritos, las discusiones, la sangre en sus manos cuando le dispararon a su amigo. El eco ensordecedor de los disparos de los guardias que habían arrebatado tantas vidas aún le provocaba escalofríos. Y, sobre todo, la traición del jugador 001, quien se había revelado como el creador de los juegos, lo llenaba de ira y asco.

El trauma lo consumía lentamente, pero la furia era más fuerte. Cada noche juraba que no descansaría hasta encontrar al líder.

Tenía que encontrarlo. Tenía que destruirlo.

Así, los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses, y antes de que pudiera darse cuenta, habían pasado tres años.

Ahora, el apartamento donde vivía era pequeño, apenas iluminado por un tenue foco en la sala. Gi-Hun entró después de otro largo día, cerrando la puerta con un suspiro pesado.

No había logrado encontrar ninguna pista que lo acercara al reclutador de los juegos. Era como si hubiera desaparecido sin dejar rastro. Ni siquiera las personas que trabajaban para él habían conseguido resultados, provocando que aumentara aún más la frustración de Gi-Hun.

Mientras dejaba las llaves en la mesa, una incomodidad extraña se apoderó de él, como si el aire en la habitación se hubiera vuelto más denso. La sensación lo obligó a mirar alrededor, la piel erizada, como si estuviera siendo observado.

Entonces, prendió la luz de la sala y, al instante, sus ojos se encontraron con la figura de la persona que menos esperaba ver en ese momento, sentada en el sofá, observándolo en silencio.

Su respiración se detuvo al instante.

—Mucho tiempo sin vernos, Seong Gi-Hun — dijo una voz que le heló la sangre. La máscara negra y brillante de Front man brillaba bajo la escasa luz del apartamento.

Gi-Hun retrocedió un paso, su cuerpo entero en alerta, y apretó los puños.

—¿Cómo me encontraste? —preguntó, forzando la voz, aunque no pudo evitar que temblara.

Front man se levantó lentamente del sofá, el movimiento tan calculado como la misma voz distorsionada que volvió a hablar.

—¿De verdad creíste que no te encontraría por quitarte el localizador? Qué ingenuo — su risa burlona resonó en la sala. 

Gi-Hun no podía moverse. La sola presencia del Líder le provocaba un miedo profundo, pero sabía que no podía amedrentarse.

—Si sigues vivo hasta ahora, es solo porque yo lo he permitido — con apenas un par de pasos, ya estaba frente a Gi-Hun — ¿No crees que ya es hora de compensarme por tu insolencia?

Gi-Hun soltó un suspiro entrecortado, sus manos sudaban, pero se negó a mostrar debilidad. Sabía que las palabras de aquel hombre solo buscaban provocarlo.

—¿Compensarte? —preguntó, la voz rasposa por la tensión. No podía evitar el temblor en su garganta, pero se mantenía firme.

—Oh, Gi-Hun, ¿aún no lo entiendes? — Frontman se inclinó ligeramente hacia adelante, sus palabras llenas de veneno — He venido aquí para darte un castigo... por no obedecerme cuando te advertí que dejaras de intentar detener los juegos.

Gi-Hun sintió un terror creciente en su pecho. Ya no podía soportarlo más. Sus dedos buscaron la pistola que tenía oculta bajo la chaqueta, fue lo único que pensó para poder enfrentarse al hombre que lo había arrastrado a este infierno. La sacó rápidamente, pero antes de que pudiera apuntar, una mano lo detuvo con una fuerza brutal.

Frontman había sido más rápido, demasiado rápido.

—Eres tan predecible — la voz de Frontman era fría pero burlona. Con un solo movimiento, le arrebató el arma y la dejó caer al suelo con un sonido metálico.

Gi-Hun maldijo entre dientes, pero no perdió la compostura.

Dio un paso atrás, cada músculo tenso, pero no pudo evitar la creciente sensación de desesperación. Necesitaba salir. Necesitaba huir.

Alcanzó la puerta con rapidez, y al intentar girar la manija, sintió que algo lo detenía. La puerta no cedía. Algo, o alguien, la estaba bloqueando al otro lado.

Miró rápidamente hacia atrás y vio la sombra de Frontman acercándose a gran velocidad. En un abrir y cerrar de ojos, estuvo a su lado y lo empujó contra la pared con tal fuerza que le quitó el aliento. El impacto hizo que su cabeza se estrellara contra la superficie fría, y Gi-Hun soltó un jadeo de dolor, con la visión momentáneamente nublada por el golpe.

—¿Creíste que podrías escapar tan fácilmente de tu castigo? — la voz de Front man fue un susurro cruel en su oído, cargado con veneno. Con una mano, lo inmovilizó contra la pared, sus muñecas atrapadas con una fuerza aterradora. Gi-Hun intentó resistir, pero fue en vano.

— Qué estúpido — continuó, su tono sarcástico resonando en la sala — pero al menos eso es lo que me divierte de ti.

Gi-Hun intentó liberarse, pero cada intento sólo le costaba más fuerza. El miedo crecía en su interior, un miedo que no podía controlar. Pero Front man no parecía tener prisa, disfrutaba del espectáculo.

La voz distorsionada de Front man adquirió un filo peligroso, casi juguetón, mientras inclinaba la cabeza hacia un lado, observando a Gi-Hun en silencio como un depredador evaluando a su presa.

—¿Todo este tiempo creíste que eras el gato, tratando de atrapar al ratón? — murmuró, la burla impregnada en su tono — Qué ingenuo. No te diste cuenta que yo siempre he sido el cazador... solo que no me apetecía reclamarte ... hasta ahora.

La presión en las muñecas de Gi-Hun aumentó, y su aliento se entrecortó al sentir el frío de la máscara de Front man tan cerca de su rostro.

—Debo admitir que me he divertido estos tres años con nuestro pequeño juego — murmuró, su aliento gélido rozando la piel de Gi-Hun — pero toda cacería tiene su fin, y ésta es la parte donde el gato atrapa al ratón... y se la devora.

El terror se apoderó de Gi-Hun mientras sentía que todo su cuerpo temblaba. Sabía que había llegado al límite. Ahora estaba atrapado entre las garras de su peor enemigo.

 

Notes:

El siguiente es el último capítulo, que será +18 dark.
Tal vez me demore un par de semanas, ya que mi atención principal está en mi otro fanfic de esta misma pareja que se llama "Mi Variable Faltante", que también es una historia oscura y va vamos más de la mitad de la historia. En fin...

Gracias por leer hasta aquí!