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nunca lo suficientemente buena para él

Summary:

"Yo deseaba ser lo suficientemente buena para él pero supongo que él siempre supo."

“¿Qué es lo que siempre supo?”

“Siempre supo que yo no valgo la pena, siempre supo que él merecía algo mucho mejor que yo. ¿Qué soy yo más que una simple sabelotodo?”

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Harry bajó corriendo las escaleras desde su habitación cuando Draco le dijo que vio la vieja camioneta de Hermione entrando al garaje. Imaginaba lo triste que debía estar su amiga luego del evento escandalosamente pomposo del día anterior. Ella es una mujer maravillosa y sacrificada, siempre veía por el bien del resto olvidándose de sí misma en el proceso. Tal como estaba ocurriendo hace semanas. 

Ron Weasley y Lavender Brown contrajeron matrimonio por la tarde de ayer en una ceremonia estrafalaria, pomposa y llena de lujos vulgares en el centro del Londres Mágico. Todo el mundo había asistido, desde ex compañeros de escuela hasta políticos muy importantes, pasando también por gente íntimamente allegada a alguno de los novios. Ese fue el caso de Hermione. Fue una sorpresa verla allí, nadie la esperaba luego de lo que el menor de los hermanos Weasley le había hecho.

Hermione había estado parada en la puerta por quince minutos antes de llamar o mejor dicho, antes de que Harry saliera a buscarla. Estaba mojada, la lluvia no había ayudado, sus ojos estaban hinchados al igual que sus labios y su nariz parecía pintada de un rojo suave. Temblaba ligeramente y aunque hubieran asumido que era por el frío claramente allí había algo más. La había arrastrado hacia el interior de su casa para dejarla cómoda en el sofá que ella siempre escogía cuando los visitaba. Ahora Harry se había sentado en el sofá doble frente a ella, con un café demasiado frío como para beberlo. Sus mirada estaba fija en los ojos chocolate de su amiga que parecían observar con excesiva atención el adorno en la pared. Él sabía que no estaba viendo nada en realidad, estaba en estado de shock y él iba a esperar a que ella dijera alguna palabra por más suelta qué resultara.

A este punto llevaban poco más de una hora y media en aquella posición, las piernas de ambos estaban entumecidas producto de lo mal que estaban sentados. Draco se había acercado a ellos en dos oportunidades; la primera para saludar a Hermione y darle un fuerte abrazo que para sorpresa de Harry fue correspondido y la segunda para llevarles té y café, los conocía lo suficiente para saber sus gustos. 

Harry suspiró profundamente y frotó sus ojos con la parte externa de sus manos en un intento de disipar las lágrimas que estaban queriendo escapar. Le partía el corazón ver a su hermana sufrir de aquella manera. Dejó la taza de café ahora frío en la pequeña mesa frente a ellos mientras maldecía internamente no haber aplicado algún hechizo para mantener la temperatura correcta. Reunió un poco de coraje y decidió romper aquel silencio. 

"Mimi, sabes que puedes hablar conmigo. Jamás te juzgaría, tampoco te criticaría. Estoy aquí para ti, siempre. Dime algo por favor."

El viento mecía las ramas del jazmín que se encontraba junto al ventanal haciendo que este sea golpeado repetidamente. La tormenta que se desataba afuera era muy fuerte; el cielo no era gris, estaba teñido de un color más oscuro y tortuoso. Una tormenta desoladora perfecta que acompañaba el angustiante estado de Hermione. 

Ella observó los restos de té que se encontraban impregnados en el fondo de su taza. Los miraba con la esperanza de que Parvati hubiera tenido razón y que allí estuvieran ocultas las respuestas que necesitaba pero sabía que no encontraría nada. Levantó su vista y por primera vez se detuvo en los ojos de Harry, tan verdes, tan vivos, tan familiares, tan cálidos. Ansiaba poder ocultar el dolor y mentir con la mirada pero eso nunca fue su fuerte.

"Hermione" su nombre se deslizó como una súplica "hablame. Suelta todo lo que tengas dentro, llora, grita, lo que sea." su voz reflejaba a pleno lo que sentía, su rol como hermano preocupado y dolido era palpable. Se puso de pie con cuidado y tratando de no arrojar nada al suelo se sentó en la mesita. Colocó una de sus manos en la rodilla de ella y apretó suavemente. "Dime que sientes, por favor. Quiero ayudarte pero no puedo hacerlo si no me hablas."

Hermione por primera vez en días sintió que no estaba sola en el mundo, que no había quedado como un fantasma atormentado dando vueltas por ahí. Con un suspiro quebrado colocó su mano sobre la de su hermano aceptando el cariño. Supo que no podía negarle a ese hombre lo que estaba pidiendo, no sería justo después de tanto. 

Con un nudo en la garganta, lágrimas luchando por escapar de sus ojos y el pecho sometido ante la angustia palpitante soltó las primeras palabras. "Me duele, me duele tanto." su voz era ronca, se rompía lentamente, palabra a palabra. Harry, que ahora sostenía su mano en la suya propia, comenzó a realizar círculos con el pulgar en un intento de infundir confort.

"Tranquila, cariño, puedes decir todo. No guardes nada que te haga doler, suelta las espinas qué yo veré que puedo hacer con ellas. "le aparto un mechón de cabello y lo colocó detrás de la oreja. "Siempre voy a estar para ti."

"Él me duele, Harry, me quema por dentro. Ron me destruyó por completo. Me duele cada parte de mi que puedo sentir. Él solo me usó, yo pensé que… creí que luego de tanto tiempo compartiendo juntos ya no me usaba, que él me quería, que sentía por mi lo que yo por él. Pero no fue así." su voz salía suave pero firme, como si se estuviera quedando sin energía tratando de evitar el quiebre. Las lágrimas aún estaban retenidas pero no sabía cuánto más podía esperar a que su hermana se desbordara. "Me prometió que no me iba a lastimar, Ron me dijo que me amaba y que no podría amar a nadie más mientras yo existiera. Me juró qué Lavender ya no estaba en su vida, que era parte del pasado y que no significaba nada para él. Que me elegía y lo haría siempre."

Harry cerró los ojos mientras su amiga parecía golpearlo con una ola de dolor qué él no esperaba o que mejor dicho, no quería escuchar ni que ella sintiera. Prestó atención mientras su mente generaba una recopilación de las veces que Ron había tenido actitudes sospechosas en el trabajo. Las muchas oportunidades en las que había atrapado a Ron hablando con Lavender de manera descarada. Él lo había confrontado recibiendo excusas vagas. También había hablado con Hermione pero de una u otra manera, Ronald siempre se salía con la suya.

"Pero" ella suspiró "yo sé que nunca fui su primera opción, ni siquiera estuve a la altura de Lavender alguna vez. Ambos lo sabíamos y fingimos lo contrario; yo fingí para cuidar lo que teníamos porque para mi era demasiado importante y Ronald fingió porque no quería perder a la persona que se arrastraba mendigando su amor. Yo quería ser para Ron lo que él era para mi. Quería que me viera, que se detuviera en mí, que me prestara atención, que se diera cuenta de lo que yo sentía por él. Quería que me quisiera, que me amara de verdad." su voz se volvió más ronca, dejó la suavidad para dar paso a la impotencia y a la tristeza en su máxima expresión. "Lo esperé tantas noches, Harry. Lo esperaba para cenar, para ver una película, para que me cuente su día y yo contarle el mio, lo esperé para salir de paseo, lo esperé para simplemente estar con él pero yo no era la persona con la que él quería compartir esos momentos." Las lágrimas finalmente vencieron y comenzaron a deslizarse por sus mejillas, serpenteando lentamente hasta perderse en su barbilla. "Yo deseaba ser lo suficientemente buena para él pero supongo que él siempre supo."

“¿Qué es lo que siempre supo?”

“Siempre supo que yo no valgo la pena, siempre supo que él merecía algo mucho mejor que yo. ¿Qué soy yo más que una simple sabelotodo?” la voz completamente rota de Hermione le destrozó el corazón a Harry. “Solo me hubiera gustado que me lo diga directamente, desde el comienzo y no que me haya dejado sola en la cama de mi departamento, desnuda en más de un sentido y con la sensación de haber sido solo un objeto con el cual descargarse. Me abandonó sin siquiera darme una palabra de despedida, sin regalarme una última mirada. Yo estaba tan llena de dolor y tan vacía, Harry, él lo sabía.”

Al concluir la última frase se arrojó a los brazos de Harry y lloró, aferrándose a su hermano como si su vida dependiera de ello. Los sollozos de ella lo llevaron a los recuerdos más oscuros de la guerra solo que esta vez su quiebre no fue por tortura física. Draco, que estaba en la cocina, sintió su piel erizarse y no pudo evitar que las lágrimas se acumularan en sus ojos. Era doloroso oirla llorar, tanto Harry como Draco estaban seguros de que así se sentirían si un dementor estuviera cerca. 

La mente de Hermione había elaborado varios pensamientos antes de llegar a la casa de sus amigos, pensamientos que bajo ningún punto de vista la harían sentir orgullosa. Cuando volvió a su departamento luego de la boda sintió que todo había perdido el sentido, que todo lo que ella creía tener no existía. Sin sus padres, sin Ron, sin un trabajo que se vio obligada a dejar por atender las necesidades de aquel hombre que solo la usaba para descargar, sin nada. Pero algo le hizo saber que se equivocaba, que no estaba sola; una foto en su mesa de noche, allí estaban ella, Harry y Draco en uno de sus cumpleaños. Ambos la abrazaban y besaban sus mejillas mientras sonreían. Lo supo de inmediato, tenía dónde ir, tenía personas que la querían, tenía un hogar. Su hermano siempre estaría para ella, se lo había prometido y siempre cumplía. Harry siempre había logrado ser un calmante para ella y Draco con solo una mirada lograba infundir confort.

Harry, Draco y Ginny habían sido de los pocos que vivieron la verdadera relación de Hermione y Ronald. Lo que para muchos era una simple amistad arraigada en el heroísmo de quienes lograron vencer en la guerra era, en realidad, una relación de años de casi convivir. Ginny era quien más apoyaba la relación porque, siendo hermana de Ron y queriendo a Hermione en su familia, siempre creyó que en algún punto todo sería perfecto, que ellos trabajarían duro en su relación y el mundo los vería como lo que eran. Harry siempre fue más neutral, siempre trataba de estar atento para que ante cualquier situación Hermione supiera que ella contaba con su apoyo. Y Draco era un caso particular porque él odiaba a Ron, sabía que Hermione no se merecía tener a alguien así en su vida. En más de una oportunidad el heredero Malfoy había dejado en claro al menor de los Weasley que no le temblaría la mano para usar todos sus recursos y destruirlo.

Cuando Ron y Lavender anunciaron su compromiso en una de las comidas con la familia Weasley Harry casi mata al pelirrojo, solo desistió al sentir la mano de su hermana en su brazo mientras negaba suavemente. La noche anterior habían cenado los cuatro juntos, incluso Draco había fingido una arcada cuando Ron besó a Hermione. El discurso de la boda les hizo saber que Lavender no tenía idea alguna sobre la relación de su esposo con Hermione. 

Ella se alejó y trató de limpiar su rostro con las manos bajo la atenta mirada de Harry. Él no veía nada más que a su hermana, su fiel compañera, no iba a dejarla sola nunca. Sabía que Draco pensaba exactamente igual que él. 

Draco entró a la sala y se acercó a ambos con unos pañuelos para que pudieran limpiar las lágrimas de sus rostros. Se sentó en el apoyabrazos del sofá donde estaba Hermione y la atrajo hacia él en un abrazo mientras Harry aún le sostenía las manos. Se quedaron así, en silencio, por varios minutos.

“Realmente me hubiera gustado ser suficiente para él.” comentó con voz ronca mientras se alejaba de Draco, tomaba el pañuelo nuevamente y se recostaba en el sofá en un vano intento por relajar sus músculos.

“Hermione, tú solo tienes que ser suficiente para ti, para nadie más.” respondió Draco mientras le acariciaba la espalda en círculos.

“Y ya eres suficiente. Eres una persona increíble y cualquiera debería sentirse honrado de compartir el mundo contigo.” Harry le apretó la mano y le sonrió. 

“Gracias por tenerme paciencia y soportar mi llanto. Ni James debe llorar tanto como yo lo hago.” Hermione sonrió por primera vez desde el compromiso. “Y gracias por dejarme entrar, esto… ustedes… realmente me ayudaron mucho.” volvió a secarse las lágrimas y sus amigos la imitaron. 

“No tienes nada que agradecer, Mimi, siempre vamos a estar para ti. Tanto Draco como yo e incluso James que te ama. Siempre que nos necesites aquí estaremos. Te amamos y no habrá vida en la que no caminemos juntos.”

Draco se puso de pie y caminó hacia el perchero junto a la puerta, tomó un pequeño paquete de su maletín y volvió a su posición anterior. “Ten.” extendió su mano hacia Hermione. 

“¿Qué es?”

“Chocolate blanco con nuez, el chocolate siempre hace bien y este es nuestro favorito. Come. Voy a preparar tu habitación porque vas a quedarte con nosotros, no tienes la opción de irte.”

Hermione le sonrió y miró a Harry. “Gracias a ambos.”

“Siempre tendrás un lugar con nosotros.”

Hermione sonrió ampliamente con los ojos llenos de lágrimas pero ya no de tristeza. El dolor seguía presente, lo sentía y sabía que estaría allí por un tiempo pero también sabía que no estaba sola y que no tenía que sufrirlo entre cuatro paredes con recuerdos fríos. Ella se iba a recuperar rodeada de amor.

Notes:

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