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you know, i know

Summary:

En donde Yoongi es el hyung favorito de Jimin, hasta que este empieza a tratarlo con indiferencia luego de regresar de sus vacaciones largas.

(o donde Min Yoongi no sabe lo que tiene hasta que lo pierde).

Chapter 1

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Jimin recorría frenético los pasillos de la empresa, subiendo piso tras piso con ansias. Ni siquiera había sido capaz de esperar al elevador. El reloj marcaba 1:50, casi 2, lo sabía porque lo había visto antes de salir disparado del estudio de danza, cuando Seokjin les había dado la noticia.

Se suponía que estuviera de regreso hacía una semana, pero su vuelo se había retrasado y luego había habido una tormenta y... honestamente ni siquiera le importaba. No era ese inusual retraso lo que a Jimin le preocupaba, ni siquiera la curiosa foto que había visto en las redes sociales de su Hyung, donde se lo veía feliz y sonriente al lado de una también sonriente chica de la que Jimin jamás había visto u oído. Lo que realmente le preocupaba era que, antes de irse, había prometido traerle una caja de las galletas especiales de su madre, esas que solo hacía para Jimin desde que era un niño y de las que tanto le había hablado. Solo que Jimin había olvidado poner su nombre en el paquete y no habían durado más de 24 horas en Seúl antes que Jungkook se las comiera todas. Había llorado toda la noche por eso, no sabía qué iba a decirle.

Jimin subió el último escalón hasta el décimo piso, no tenía idea de cómo había llegado tan rápido, si es que se había cansado ni siquiera lo notó.

No le importaba. Quería verlo.

Había imaginado ese momento desde el instante en que se fue, hacía dos meses.

(La forma en la que lo miraría.)

(Cómo despeinaría su cabello.)

El corazón de Jimin latía fuertemente mientras se acercaba a la puerta del final del pasillo.

(La sonrisa dulce que le dedicaría, desde hacía ya un tiempo sospechaba que era solo para él.)

Cuando finalmente llegó, se detuvo un instante.

(El olor de su camisa...)

Sonrió bobamente mientras sentía el frío metal de la manilla contra su piel.

(El cálido hormigueo que sentiría cuando le dijera lo lindo que se veía con ese suéter, su suéter.)

Jimin no era físicamente capaz de esperar un segundo más, lo había extrañado tanto...

Abrió la puerta del estudio.

(Su voz áspera cuando lo llamara por ese apodo por el que solo él podía llamarlo...

"Minnie.")

—Jimin.

Jimin se sintió caer hacia la realidad nuevamente. Yoongi lo observaba serio desde su escritorio. No molesto, solo... serio. Aún así Jimin sintió una pesada incomodidad bajo su pecho.

Se recompuso al instante.

—Hyung —lo llamó ansioso y esbozó una cálida sonrisa—. Estás aquí...

Jimin se adentró al estudio, cerrando la puerta tras de sí. Se mantuvo quieto. Temía que, de moverse tan siquiera un centímetro, arruinara la escena con la que había fantaseado cada noche durante los últimos 2 meses. Jugueteaba con sus dedos a la espera de una respuesta, algo que le indicara que era bienvenido luego de todo ese tiempo, no se atrevía a más.

Yoongi regresó la vista a la pantalla frente a él y continuó haciendo lo que sea que hubiera estado haciendo antes de que Jimin irrumpiera en la habitación.

—La próxima vez toca antes de entrar.

Yoongi se mantenía serio, su expresión impasible mientras tecleaba en la computadora frente a él. Jimin frunció el ceño extrañado.

—Lo siento, Hyung. Lo recordaré la siguiente vez —dijo apenado— ¿Qué tal tus vacaciones? ¿Fuiste al museo de Daegu? Dijiste que me traerías uno de esos souvenirs raros ¿Recuerdas?

Jimin hablaba enérgico mientras se balanceaba sobre sus pies. Una enorme sonrisa adornando su rostro.

—Lo olvidé, lo siento —respondió inexpresivo, aún concentrado en escribir—. Las vacaciones estuvieron bien.

Jimin se detuvo de golpe, su expresión ensombreciéndose.

—Oh.

No dijo nada más, pero sus pensamientos iban y venían a toda velocidad. Ambos se quedaron en silencio un rato. Finalmente el mayor le dedicó una mirada rápida de reojo.

—¿Hay algo en lo que pueda ayudarte, Jimin? Necesitas que haga algo o...

—Oh. No, no. Estoy bien, yo solo...

—Entonces preferiría estar a solas, si no te molesta —interrumpió—. Tengo mucho que hacer.

Jimin sintió su corazón arrugarse hostilmente ¿Qué estaba pasando? Repentinamente sentía unas inmensas ganas de llorar. Los ojos ardientes, la garganta dura... Sabía que si se atrevía a parpadear las lágrimas ya no le tendrían compasión. Tomó un fuerte respiro antes de hablar.

—Pero... —Yoongi articuló un "mhm" con la garganta, aún sin quitar su atención de la pantalla.

Jimin no sabía qué decir. Se sentía confundido y herido. Su Hyung no era de ese modo con él, nunca lo había sido. No había habido una sola vez en todos esos años en que no lo hubiese recibido con una sonrisa y una caricia en el cabello. Incluso a veces, si Jimin tenía mucha suerte, el mayor le permitiría derretirse un instante entre sus brazos. Él no lo sabía, pero Jimin estaba dispuesto a perder un año de vida por cada uno de esos abrazos, si tuviese que hacerlo. Pero ahora Yoongi lo trataba del modo en que uno trataría a quien intenta pedirle un préstamo. Peor. Como si Jimin fuese su insistente deudor y Yoongi el inflexible prestamista que se negaba a cederle tan siquiera un centavo. Si no se iba en ese momento las lágrimas comenzarían a caer, las sentía cada vez más cerca. Pensó rápidamente alguna excusa e intentó regular su voz antes de hablar:

—Seokjin Hyung dice que regreses al departamento antes de las 4. Quiere que comamos todos juntos...

Yoongi ni se inmutó.

—Dile a Seokjin que hoy no llegaré a dormir.

—Pero Hyung...

—Estoy realmente ocupado, Jimin —volvió a interrumpirlo y, por primera vez desde que Jimin había entrado en el estudio, se volteó a verlo completamente.

Yoongi lo observó fijamente, una mirada profunda que Jimin no entendía. Nunca lo había mirado así. Jimin apartó la vista hacia sus manos, seguía jugueteando con sus dedos.

—Lo siento —susurró, la primera lágrima se deslizó por su mejilla.

—Diles a los chicos que los veré mañana en las prácticas —Jimin asintió, aún cabizbajo. No era capaz de alzar la vista, lo que menos necesitaba era que Yoongi lo viera en ese estado—. Y Jimin... —el menor se las arregló para echar un vistazo a través de su cabello sin levantar la cabeza. Yoongi había vuelto a girarse y nuevamente escribía en la computadora frente a él— Cierra la puerta cuando salgas.

Jimin volvió a asentir silenciosamente y se giró hacia la puerta para abrirla. Otra lágrima rodaba por la comisura de sus labios, no podía asegurar que fuese la segunda. Abrió la puerta parsimonioso, procurando hacer el menor ruido posible y empezó a salir del estudio. Se detuvo cuando la mitad de su cuerpo aún se mantenía dentro. Ni siquiera volteó, no tenía la fuerza de voluntad para hacerlo. Tuvo que tragar saliva antes de hablar.

—Bienvenido... Yoongi.

No quiso cerciorarse de que el mayor lo hubiera oído. Terminó por salir de la habitación y, tal como su hyung se lo había pedido, cerró la puerta tras de sí. Se alejó del estudio casi con el mismo ímpetu con el que había llegado, pero ahora las represas de sus ojos se habían abierto y no había nada que impidiera a las lágrimas derramarse violentamente...

~꩜~

Eran pasadas las 12 y reinaba en el departamento un silencio sepulcral. Sin embargo, Jimin no había logrado adormecer a su consciencia, que lo torturaba repitiendo en bucle esa interacción que había tenido con Yoongi en la tarde.

Después de salir del estudio había tenido que encerrarse un rato en uno de los baños de la empresa para calmarse, no podía permitir que alguno de los chicos se diera cuenta de su estado. Porque si lo hacían se preocuparían y entonces empezarían a hacer preguntas, y si hicieran esas preguntas entonces Jimin… Simplemente no podía permitir que lo vieran. Así que se había lavado el rostro y había esperado un poco hasta recomponerse antes de salir a buscar a Seokjin y los demás. Luego habían llegado al departamento y habían comido todos juntos (a excepción de Yoongi, evidentemente) lo que su Hyung había cocinado, conversaron un poco (Namjoon halagó a Seokjin por la comida, este se sonrojó, Hoseok mencionó un nuevo proyecto en el que estaba trabajando, Taehyung casi se atraganta con un trozo de carne y Jin lo reprendió por jugar con su comida, Jungkook hizo una broma y todos se rieron) y luego se ofreció a lavar los platos para mantener a su cabeza ocupada, cosa que el mayor agradeció. Para cuando Jimin había terminado de guardar el último plato, ya todos estaban en sus respectivas habitaciones, seguramente preparándose para ir a dormir.

Y ahora estaba ahí, varias horas después. Echado sobre su cama, inmóvil, mirando el techo como si tuviese las respuestas a todas las dudas que su mente había logrado recopilar en el transcurso de una sola tarde. Jimin le imploraba a alguna entidad imaginaria encargada de repartirle sueño a las personas que duplicara su dosis esa noche, porque aunque físicamente se hallaba exhausto, parecía que su cerebro se negaba a dejar de trabajar por las siguientes horas. Y Jimin empezaba a hartarse, francamente.

Quería dejar de pensar en Yoongi y su actitud distante de aquella tarde. Quería ignorar esas preguntas que su obstinada mente se empeñaba en formular. No importaba cuánto tratara de hundirlas, las preguntas regresaban a él, flotando hacia la superficie:

¿Por qué había actuado con tal indiferencia?

¿Estaba enojado?

¿Era por algo que Jimin había dicho o hecho?

¿Estaba bien? ¿Se le pasaría?

¿Tendría algo que ver con la chica de la foto que su Hyung había subido días atrás?

¿Lo trataría igual la próxima vez que lo viera?

¿Había algo que pudiera hacer para arreglarlo?

Se sentía ridículo. Sabía que estaba siendo ridículo. Su Hyung no tenía ningún motivo para estar enojado con él. Porque Jimin no había hecho nada malo ¿Cierto? No que él recordase, al menos, y estaba seguro de que, si hubiese hecho algo para molestar a su Hyung, lo recordaría perfectamente. En todo caso, Yoongi se lo habría hecho saber. Le hubiese dicho si es que algo de lo que había dicho o hecho lo había incomodado y lo habría corregido con dulzura, asegurándose de elegir cuidadosamente cada palabra para no lastimar al menor, tal como había ocurrido anteriormente en alguna ocasión. Jimin lo sabía, definitivamente estaba siendo ridículo. Si algo le hubiese molestado a su Hyung lo sabría, tenía que calmarse y dejar de pensar y cerrar los ojos y dormir. Sí, eso era lo que tenía que hacer, irse a dormir en ese mismo instante.

Se incorporó sobre su colchón y salió de la habitación con cuidado de no despertar a Taehyung, que dormía profundamente al otro lado del cuarto. Pensó, mientras se dirigía hacia la cocina, en lo pacífico que era el departamento a esas horas de la noche, cuando ya todos descansaban y no se oía nada más que su respiración, en lo complacido que estaría Yoongi de ese silencio, si estuviese ahí para apreciarlo.

Prendió la luz de la cocina y fue directamente hacia el cajón que usaban como botiquín de emergencias, donde guardaban los medicamentos y otras cosas de uso similar: curitas, gasas, alcohol medicinal, mucho, mucho paracetamol y otras pastillas que no conocía de nombre ni de utilidad. Buscó las que sabía que solía tomar Seokjin para dormir y se sirvió un vaso con agua.

Todo estaría bien. Todo estaba bien. Ciertamente estaba siendo injusto con su Hyung. Acababa de regresar de un largo viaje, de ver a su familia, con quienes sabía no tenía una “relación ideal” (como el mismo Yoongi había mencionado en algún momento), obviamente estaría cansado, física y psicológicamente. Además había vuelto directamente a prepararse para el comeback, seguro tenía un montón de trabajo acumulado. “Estoy realmente ocupado” había dicho, y Jimin, en un impulso de egoísmo, no había tomado en cuenta nada de eso. Se había concentrado únicamente en cómo todo aquello lo estaba haciendo sentir, olvidando por completo los sentimientos de su Hyung. Ahora se sentía tonto y desconsiderado. Quería ir y pedirle perdón a Yoongi por haberlo interrumpido cuando seguro estaba tratando de descansar o, en un escenario completamente opuesto, terminar todo su trabajo pendiente. Su Hyung siempre era tan considerado con él, cómo es que Jimin había podido ser así de egoísta, no lo entendía y quería…

El sonido de la puerta abriéndose y cerrándose interrumpió la línea de sus pensamientos. Jimin levantó la vista de su vaso.

—Hyung —no pudo evitar la oleada de calidez que se instaló en su estómago al ver al mayor parado frente a él.

Yoongi le dedicó una mirada confundida, estaba claro que no esperaba encontrar a nadie despierto.

—¿Jimin? —se veía exhausto, como si no hubiese dormido en días. Jimin volvió a sentirse culpable.

—Pensé que te quedarías en tu estudio. Dijiste que no regresarías a dormir hoy… —susurró esto último.

Yoongi lo observó fijamente durante un instante que a Jimin se le hizo eterno antes de responder.

—Ya es otro día ¿no?

Lo dijo casi como si no hubiese tenido que pensar en la pregunta, como si esa fuera su respuesta predeterminada para ese tipo de situaciones. En otras circunstancias, Yoongi hubiese hecho algún chiste al respecto para seguidamente despeinar su cabello con afecto, luego lo habría mandado a dormir. “Vas a arrepentirte mucho en la mañana si no te vas a dormir ahora mismo, Minnie” diría con cariño, y Jimin hubiera obedecido casi sin rechistar. Ahora la voz de Yoongi sonaba irónica y una punzada de dolor atacó su pecho. Tuvo que recordarse que era temporal, que su Hyung estaba muy cansado y era normal, incluso si nunca antes había reaccionado así bajo circunstancias similares, que actuara un poco distante.

—Supongo que tienes razón…

Yoongi le dio una última mirada y emprendió camino hacia las habitaciones.

—No te vayas a dormir muy tarde —no se detuvo cuando dijo eso último. Jimin lo vio desaparecer en la oscuridad.

“Todo está bien. Todo estará bien” pensó.

Puso la pastilla sobre su lengua y se la tragó de un solo sorbo de agua. Apagó las luces y se dirigió de vuelta a su habitación.

Solo tenía que darle un poco de tiempo…

~꩜~

—¿Estás diciendo que me vería feo con ojeras? —preguntó con fingida indignación, y no pudo contener la pequeña risa que se le escapó al final.

Yoongi respondió riendo con él. Una risa corta y certera que a Jimin le significaba complicidad.

—Eso sería imposible, ya lo sabes —contestó con una sonrisa dulce.

—¿Saber qué?

Se encontraban en el estudio del mayor, eran casi las 11 y la estancia estaba repleta de platos y cajas de comida que habían pedido para cenar. Jimin abrazaba sus rodillas, su barbilla descansando sobre estas, y Yoongi lo miraba desde su escritorio, donde había estado comiendo junto a Jimin originalmente, antes de que el menor decidiera que el sillón era un mejor lugar para dejarse estar.

Yoongi lo miró un rato con detenimiento. Su mirada era suave y calmada, examinaba a Jimin con parsimoniosa determinación, no parecía sentir vergüenza de que el menor lo supiese observándolo. El mayor se puso serio de pronto.

—Que eres hermoso.

Lo dijo así simplemente, sin adornos ni segundas intenciones. Como si fuera obvio, una verdad universal que hasta el más ignorante de los hombres debería reconocer como verídica. Jimin se sonrojó al instante, la declaración lo había tomado por sorpresa. Ya ni siquiera recordaba cuál había sido su pregunta en primer lugar.

—Hyung…

Yoongi seguía observándolo y Jimin no sabía cómo reaccionar ante su mirada atenta, no después de que lo llamara “hermoso”. Su corazón amenazó una traición al recordarlo, tuvo que apartar la vista.

—¿Qué pasa? No me mires como si no fuera cierto. Todo el mundo lo sabe. Sabes que todo el mundo lo sabe.

Jimin, que se había hecho diminuto en el sillón, levantó la vista un momento y observó a su Hyung sin decir nada. Tratando con todas sus fuerzas de transmitirle justamente lo que estaba pensando, ahí, desde la distancia.

—¿Y tú… realmente crees eso? — dijo finalmente, tímido y tan pequeño como se sentía en ese instante.

Yoongi frunció el ceño extrañado y no dijo nada por un momento. Luego se levantó de su silla y se agachó frente a Jimin en el sillón.

—Minnie —dijo su nombre suavemente—. Por supuesto que sí. No lo diría si no lo creyera.

Yoongi buscó su mirada hasta encontrarla. Jimin tenía miedo tanto de mantener como de romper el contacto de sus miradas.

—Y yo nunca miento, sabes que no lo hago, sobre todo no a ti —agregó el mayor—. Lo sabes ¿cierto?

Jimin lo sabía. Sabía que Yoongi nunca mentía, para absolutamente nada. Le parecía demasiado trabajo y además siempre era mejor ser sincero y frontal, al menos eso era lo que le había dicho al más joven cuando había preguntado. Y Jimin le creía ciega y absolutamente la mayor parte del tiempo. De hecho, probablemente esa fuera una de las principales razones por las que Jimin no se atrevía a confesarle sus sentimientos al mayor. Sabía que no intentaría adornar la verdad con falsas esperanzas que amortiguarían, al menos en cierta medida, el corazón roto de Jimin ante el rechazo.

—Lo sé, Hyung. Sé que no mientes.

—Entonces créeme cuando digo que ni siquiera un mal sueño podría lograr que dejaras de verte lindo.

Una sonrisa se instaló en los labios de Jimin.

—¿Eso significa que puedo quedarme contigo?

Yoongi frunció el ceño, poniéndose de pie.

—Es tarde.

—Tú fuiste el que me pidió que me quedara a ayudarte con esa canción ¿Y ahora me botas sin más? —Jimin volvió a usar ese tono indignado del inicio, el mismo que había sido responsable de toda la reciente conversación.

—Sé que yo te pedí que me ayudaras con la canción, pero ya me ayudaste demasiado y ya es tarde —repitió Yoongi, viéndolo desde arriba.

—Puedo dormir acá.

—Te pediré un taxi.

—Puedes venir conmigo.

—Tengo que seguir trabajando.

—Pero ya es tarde —respondió Jimin, repitiendo las palabras del mayor.

Yoongi sonrió resignado antes de cerrar los ojos y soltar un suspiro.

—De acuerdo. Supongo que es tarde.

Y Jimin sonrió de vuelta. Porque Yoongi creía que era hermoso.

Y eso debía significar algo.

Notes:

holii,,

este es mi primer fic, así que perdón de antemano por lo posibles errores, soy nueva en esto uu
acepto sugerencias y críticas (AMABLES PORFI) en los comentarios!!

atte. abi