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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-02-05
Words:
2,541
Chapters:
1/1
Kudos:
24
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1
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216

Tiene que aprender a decir que no

Summary:

Clark tiene un problema y es que no sabe decir que no

Notes:

Hace mucho, mucho, muuuuuuúcho que no escribo pero está pareja me tiene obsesionada. Me hubiera gustado algo más complejo pero para volver a coger el ritmo he preferido algo más simpático.
No se porque no me podía quitar la imagen de Superman en boxer delante de toda la liga

Work Text:

Título: Tiene que aprender a decir no
Pairing: Batman/Superman
Raiting: Nrm-18
Resumen: Pues lo que dice el título: Superman tiene que aprender a negarse a las cosas

 

CAPITULO UNICO

 

Ni Lex Luthor, ni alienígenas invasores !!Ni siquiera la Kriptonita!! Eran su peor enemigo.
El más despiadado e impecable de todos era sin duda Martha Kent.

Sip, su madre, esa dulce ancianita de Smalville, Kansas. Fanática de hacer tartas de manzana y crochet.

¿Ella?

Ella era peor que Lex Luthor en sus peores días. Sobre todo cuando, por su cumpleaños le regalo ropa interior. Pero no una cualquiera, si no unos Boxer -que realzan demasiado lo que no le gusta remarcar- con un simpático dibujo de Superman y Batman versión chibi, cogidos de la mano y compartiendo ¿Ramen? ¿Espaguetis? No lo sabía el caso es que era como esa escena de La Dama y el Vagabundo pero en versión superheroe mientras justo debajo del dibujo rezaba: Los mejores amigos.

-Lo vi en la tienda y no pude evitar comprartelo, cariño.- Soltó toda emocionada. Sin saber que le estaba provocando una aneurisma.

Sin duda Lois se lo iba a pasar en grande escribiendo su necrológica.

-¿Eh....?- iba a decirle que no. Ni de coña. Ya era suficientemente malo que se rieran de el Flash y Green Larten con eso de rescatar gatitos en los árboles. ¡DIOS! si se enteraban de que llevaba ropa interior en donde Batman y el casi se daban un beso....Pero entonces miro hacia abajo y vio a su madre, todo ojos brillando de ilusión ante un simpático regalo. Porque eso es lo que era para la Sra. Kent, un regalo gracioso de su hijo y su amigo. ¿Que culpa tenía ella si Clark era idiota y estaba enamorado perdido del Caballero Oscuro?. -¿ Gracias?.

Y esa respuesta fue el primer error que selló su destino. Ya que Martha amplio su sonrisa y con un leve empujón, le ordeno ir a su cuarto a probarselos para ver cómo le quedaban.

XXXXXXXXXXXX

Y sip, tenía que reconocer que esos boxer le quedaban de lujo. No solo le hacían un culo fantástico si no que, como ya supuso, marcaba toda su masculinidad Kriptoniana. No pudo evitar que se le subieran los colores. Con un estremecimiento, decidió que no podía salir con eso a la calle. Así que le diría a su madre que le quedaban bien y los metería en lo más profundo de un cajón.
Por desgracia, la vida de un súperhéroe es una perra sin corazón y justo cuando engancho los pulgares en la cinturilla de la maldita prenda, su comunicador de la Liga de la Justicia sonó haciéndole especial hincapié en que se presentará en la Atalaya rápidamente.

Y ese fue su segundo error en el día (pero no el último)

XXXXXXXXXXXX

-Te digo que no es posible, Barry.- la voz de Jordan llegó a sus oídos nada más salir del tubo Z. No sabía que estaba pasando pero para que el Detective Marciano lo llamara, sin duda tenía que ser importante.

-¿Porque no?- la voz de Flash le taladro el timpano a pesar de separarlos 2 pisos. Haciendo que se llevará el meñique a la oreja y frunciera el ceño. En serio, ¿Como podía tener esa voz tan chillona?

No se encontró con nadie por el camino, algo de por si malo. Siempre había alguien pululando por esos pasillos, incluso se sorprendió al encontrarse solo con Flash, Ciborg y Green Lartern. Que parecían jugar a tirarse una especie de pelota pequeña.

-¡Superman!- grito Ciborg mirándolo con los ojos como platos.

-¡Tiraselo a él!- grito Jordan a Barry que con un gesto rápido le lanzo la pelota que no era una pelota. No le costó nada agarrarla y empezó a darle vueltas en sus manos. Era del tamaño de una pelota de tenis pero metálica y tenía una especie de panel con números.

Con números.

Que iban hacia atrás.

¡¡Como una cuenta atrás!!

-¡Es una bomba!- chillo Barry tan fuerte como pudo. - Puede hacer un agujero en el casco.

Eso hizo que el estómago le diera un vuelco. Tenía que salir de allí. Giro sobre sus talones para salir a toda velocidad de allí cuando se encontró con Batman y Wonder Woman que acababan de llegar a la sala. Supuso que por el mismo mensaje que le llegó a él. El problema es que le taponaban la salida y.......

BIIIIIIIPPPPPP

La cuenta atrás había llegado a su fin, la bomba iba a explotar.

No podía salir por ningún sitio y tampoco para hacer nada. Así que hizo lo único que se le ocurrió:

Cerro las manos sobre el aparato y se doblo sobre si mismo, utilizando su cuerpo como escudo. La bomba explotó, solo que sonó como un fortísimo petardazo, envolviéndolo en llamas y cenizas. Clark gruño bajo. Tal y como supuso la bomba no le hizo mucho daño, su cuerpo catalogo el dolor como si alguien le hubiera dado un puñetazo en la boca del estomago pero por lo demás, bien. Un poco de calor por el fuego pero enseguida se extinguió gracias a los sistemas antiincendios de la Atalaya.

-¿Superman, estás bien?- pregunto Wonder Woman a su lado.

Clark la miro sin parpadear, con la sorpresa aun pintada en su rostro. Sin darse cuenta de que de sus hombros salían vapor, su pelo estaba totalmente despeinado y su uniforme había sido volatilizado casi en su totalidad. Lo único que quedaba de él eran las mangas y sus botas rojas.

-¿Que?- parpadeo como un idiota. Su atención se vio capturada por como Batman asesinaba al trio que casi destruye la base de La Liga con una mirada.

-Encontramos un paquete.- anuncio Barry atropelladamente.-Pensamos que era un juego Marciano o algo así.

-Y empezamos a pasarnos la pelota. Fue algo muy inocente.- continuo Ciborg con su parte humana un poco sonrojada.

-Y entonces esa cosa empezó a pitar y la cuenta atrás se activo.- Soluciono Batman en un gruñido.-¿Tienen idea de lo que podría haber pasado si Superman no hubiera estado aquí?- cualquiera hubiera gritado esa pregunta pero B no. Él solo siseo y fue aún peor que un grito.

Ambos héroes agacharon la cabeza en clara señal de perdón.

-Ya les dije que no lo hicieran.- se mofo Hal que se ganó una asesina mirada de todos

-Tranquilo, B.- suspiro Clark sacudiéndose los trozos de metal de las manos. Haciendo así que lo que quedaba de la manga derecha cayera al suelo.- No ha habido ningún daño. Solo mi traje.- Sonrío bonachón, como sabía que a la gente le gustaba. La verdad era que no sabía cómo iba a reemplazarlo pero ahora mismo las cosas estaban muy tensas. Ya pensaría después en el uniforme.

Todos se giraron para mirarlo y un silencio tenso se apoderó de la estancia.

-¿Que?- pregunto sin saber que pasaba y mirándose las manos. A lo mejor esa bomba lo había convertido en un dragón y el sin saberlo. Pero no, todo estaba normal.

-Esto, Super .....¿Quien te compra la ropa interior?- pregunto Hal llevándose la mano a la barbilla con una amplia sonrisa

-¿Mi.....?- no terminó la frase cuando su cerebro hizo click.

Oh ...no .....El regalo de mamá

Miro un poco más hacia abajo y sip, efectivamente. Allí estaban esos boxer blancos, los cuales parecían brillar en contraste con su piel manchada por la explosión. En donde se podía ver el simpático dibujito de Batman y él.

-Te quedan muy bien - concedió Diana con una cómplice sonrisa.

Y eso fue peor que la bomba en si. Tanto que no pudo soportarlo y salió huyendo.

El.

Supermán

Huyó como un niño pequeño.

No oyó como Barry lo llamaba.

O como Ciborg decía que no era gracioso.

Solo podía oír a Jordan reírse a carcajadas.

Xxxxxxxxxxxxxxxxx

Está bien.

Se acabó

Superman estaba oficialmente muerto.

No iba a salir nunca más a la calle.

Había muchos héroes en el mundo. Ahora solo sería el torpe Clark kent. Podía hacerlo. Llevaba años haciéndolo. Pero nunca más sería Superman.

Clark llevaba 2 horas envuelto en una manta que le había hecho su madre hace varios años, enroscado en el sofá como si fuera un niño pequeño que le tiene miedo a la oscuridad. Había llegado a su apartamento sin usar el rayo Z. Y se escondió allí. Solo le faltaba una linterna en la mano para completar el conjunto típico de terror.

A pesar de que había tomado la determinación de no volver a ser Superman. No podía apagar sus poderes. Así que oyó perfectamente como la puerta de la terraza se abría y alguien se deslizaba dentro de su casa. No hacía falta ser muy listo para saber quién era.

-¿Has venido a usar la Kriptonita que te di?- pregunto sin sacar la cabeza de la manta. Con miedo a efrentándose al monstruo que no era otro que el temible Batman. Alguien que te hacía congelar la sangre de los malhechores pero que a él se la calentaba. Estaba tan enamorado del murciélago que, cuando se enteró que era Bruce Wayne, el otro hombre que lo ponía como una moto, se estuvo masturbando durante un mes sin parar.

-Hal ha sido asignado a hacer limpieza espacial durante los próximos 30 días.- Gruño como si le estuvieran sacando una muela con unos alicates, haciendo que Clark sacara la cabeza de la manta y lo mirará con los ojos abiertos como platos y si él era el típico cliché de adolescente de las pelis de terror, Batman no se quedaba corto. Todo de negro en mitad de su salón que también estaba a oscuras y esa lentillas blancas brillando de forma sobrenatural.- No es bueno para la moral de La Liga que uno de sus miembros se mofe de otro, sobre todo cuando este ha salvado a todos.- Aclaró con un gruñido.

Clark parpadeo sin poder creerlo. Y él pensando que iba a hacerle tragar Kriptonita. Un silencio incomodo se ciño sobre ambos, era tan tenso que podría haberse cortado con un cuchillo. El Caballero Oscuro giro sobre sus talones dando por terminado el tema pero, no supo porque, Clark no podía dejarlo irse así

-Fue un regalo de Ma.- Soltó sin pensar levantándose del sofá haciendo que la manta se resbalara de su cuerpo y dejando a la vista la prenda en cuestión, provocando que ambos hombres la mirarán fijamente. Superman pudo notar como su rostro se sonrojaba tanto que por un momento creyó que iba a salirle humo por las orejas. Tuvo que hacer un esfuerzo titánico para no cubrirse con la manos. Estaba en su casa y podía estar como le diera la gana.- Iba a decirle que no, de verdad, B pero estaba tan ilusionada que.....¿Que estás haciendo?- se atragantó en cuanto vio que se quitaba la capucha y el cinturon para acto seguido bajarse los pantalones justo por debajo de los muslos. La mandíbula de Clark hubiera caído hasta el suelo si hubiera sido físicamente posible porque allí, delante de él estaba Bruce con la cara igual de roja y una sonrisa graciosa mientras miraba su propia ropa interior que no resultó ser otra cosa que unos Boxer negros con el mismo estilo de dibujo de ellos dos. Solo que en estos Superman levantaba del suelo a Batman con un fortísimo abrazo. Lo gracioso es que el rostro de Chibi Superman estaba sonriendo con un montón de corazones flotando sobre su cabeza mientras que en el de Chibi Batman había una cara de resignación y una frase que rezaba: Yo también te quiero.

-Creo que tú madre y Alfred están intentando decirnos algo.- Susurro B volviendo a subirse el pantalón sin saber muy bien cómo actuar.

Clark se quedó completamente alucinado ...su madre y....¿Alfred? ¿Una conspiración? ¡¡¡Oh Dios Mio!! Y no supo porque pero ....se echó a reír.

- No puedo creerlo-Se carcajeó dándole un fortísimo abrazo a Batman copiando con exactitud el simpático dibujo antes vistos. Y eso hizo que el aire abandonará sus pulmones y mirará fijamente el rostro severo de Bruce que arqueo una ceja al no comprender que pasaba.-Tu me quieres.-jadeo sin poder creerlo. De repente todas las piezas encajaron, dejándole ver todas las veces que habían compartido un momento y, al tener esa pieza fundamental, tenían sentido: los silencios cómodos, que B le pidiera ayuda más asiduo de lo normal, el acceso a la Batcueva. !!Era mutuo!! A Bruce no le dio tiempo a negar nada porque todo su cuerpo se encargó de confirmar sus palabras.

El bom bom acelerado de su corazón.

La bocanada de aire sorprendida.

La tensión en su mandíbula.

Las pupilas dilatadas.

Todo él era un anuncio ambulante de que tenía razón.

Bendito Alfred y su madre por esos regalos.

-Voy a besarte.-Advirtió con una sonrisa que se amplio al ver cómo el hombre entre sus brazos se ponía todavía más tenso. El corazón de Bruce se aceleró aún más al oírlo.-Por favor, déjame besarte.-susurró inclinándose un poco, porque, pude que fuera Superman pero no era idiota, Batman podría noquearlo en cuestión de 1 segundo con solo abrir el bolsillo de su cinturón donde guardaba la Kriptonita.

Un segundo en donde se respiraron el uno en la boca del otro. Un eterno segundo en donde solo se oía el ruido de la calle y sus respiraciones mezclándose. Un segundo en el que Clark entro en pánico y empezó a retroceder.

-Si.- un susurro bajo y cálido. Si no hubiera sido por sus poderes y la cercanía, ni lo habría oído.

Y sin darse tiempo a cambiar de opinión, se lanzó hacia adelante y lo besó con todas las ansias reprimidas que había sentido en estos años. El gemido de sorpresa de Bruce fue, a falta de una palabra mejor, exquisito. Pero mejor fue cuando notó los guantes gruesos cerrarse sobre su cabello e inclinarle la cabeza para dominar el beso que duró lo justo para convertir sus rodillas en gelatina. Mira tú por donde, había descubierto que no solo tenía el punto débil de la Kriptonita, si no que la boca de Batman lo convertía en mantequilla.

-No digas chorradas.- sonrío el murciélago juntando ambas frentes y sonriendo, haciéndole darse cuenta de que lo había dicho en voz alta.

-No son chorradas.- replicó dando un corto beso a esa suntuosa boca y envolviendo los brazos en la estrecha cintura, obligando a Batman a ponerse de puntillas.-¿Sabes la de veces que he soñado con esos labios?

-Y eso que solo te he besado.-gruño en respuesta.-No quiero ni pensar que dirías si hubiera hecho otra cosa.- lo dijo rodando los ojos pero algo tuvo que ver en la expresión de Clark, porque enseguida cerró la boca con un graciosos chocar de dientes y entrecerró los ojos con una afilada mirada.-¿Que...?

No le dio tiempo a seguir hablando ya que el hijo de Martha Kent lo alzó en brazos e ignorando las protestas de Bruce, voló hacia su dormitorio mientras respondía con una sonrisa

-¿Porque no me enseñas que más puedes hacer?

Lo ultimo que pudo pensar Superman antes de lanzar a Batman sobre su cama fue que no estaba tan mal eso de no saber decir no

FIN

Espero que les haya gustado