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Crianza

Summary:

Wukong se entera que Macaque esta cuidando a dos monos, como buena acción lo ayudara o eso se trata de decir.

 

solo Wukong y Macaque cuidando monos pero inconscientemente solo querían estar juntos.

Notes:

Perdón de antemano si los personajes tienen cambios en su personalidad, solo estoy subiendo historias que escribí en el 2023.

Work Text:

Mk descubrió, durante una de sus visitas, que Macaque cuidaba a dos monitos a escondidas, ante esto el héroe corrió la voz logrando que se enterara Wukong. Quien solo se dirigió a la casa de Macaque para poder confirmarlo.

— Así que, los rumores eran ciertos —menciona Wukong con una sonrisa burlesca, Macaque iba a cerrarle la puerta en la cara, pero el contrario lo evitó.

— wow espera.

— ¿Qué quieres ahora? —responde Macaque frunciendo el ceño—

Wukong se quedó ahí buscando las palabras y entre tropiezos logró decir.

— Te vengo ayudar

Macaque lo miró desconcertado y asomo su cara por la entrada mirando a su alrededor.

— ¿Qué haces? —Cuestiona Wukong al ver como Macaque estaba más concentrado en ver a su alrededor, buscando algo tal vez.

— Buscando la cámara oculta, esto debe de ser una broma.

Wukong hace un sonido ofendido, sabía que tenía un punto en creer que esto era una broma, pero eso no evitará que se sentiría así, estaba botando un poco de su orgullo aquí, ¿sabes?

— Déjate de bromas, estoy hablando en serio.

— ¿Sí?

Wukong asiente con una expresión seria, había hablado, más bien solo escuchar, al chico hablar de tal vez pasar tiempo con Macaque o hacer algo entre los dos que los lleve a interactuar y trabajar juntos para mejorar su convivencia, lo agradecía aunque estaba cuestionando que MK viera tantas películas, no era tan fácil. Aun así vio esto como una oportunidad, un escenario donde no tendrían que pelear sería un buen comienzo.

— Además, no confío en que seas un buen cuidador —menciona sin compartir ninguno de sus pensamientos con el otro y responder como mejor sabía, con bromas.

Macaque entrecerró los ojos con desconfianza y suspiro, apartándose de su lugar para dejar que Wukong pasara.

— y ¿dónde están los pequeños? —preguntó Wukong tratando inútilmente ocultar su emoción buscando a los dos monos.

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— ¡Bien!, traje algunas cosas —anunció Wukong sonriendo mientras bajaba de su nube una mochila.

— ¿Cuántos días tienes planeado quedarte? —cuestiono Macaque observando las cosas que sacaba de su mochila, el contrario se volteó a verlo.

— No sé, ¿dos semanas? El tiempo que requiera cuidarlos

Macaque hizo una mueca ante eso, esperaba que esto de verdad fuera una buena idea. Hace unos días, después de aceptar la ayuda de Wukong, MK se había “enterado” de su “trabajo en equipo” tal parece que era una forma de que pudieran llevarse mejor, pero el chico parecía que se estaba esforzando en eso, así que… no le haría mal cooperar.

Y ya se estaba arrepintiendo.

— Te dije que dejaras de hacer eso —gruño quitándole de las manos una fruta a Wukong quien solo lo miro nervioso, había pillado al otro mono con las manos en la fruta, fruta hecha de pelo, ni siquiera sabía si eso alimentaba.

— Oh, hola Macaque —saludo con una sonrisa nerviosa mientras ocultaba sus manos detrás de la espalda

— Hay comida en el refrigerador —al no obtener respuesta levanta una ceja con curiosidad al ver como se ponía nervioso—. no me digas…

— Es una historia divertida… ¡Espera Macaque! —se queja mientras sigue a Macaque a la cocina, pero ambos se detienen en el marco de la cocina, con diferentes expresiones, frente a ellos estaba el refrigerador con el bastón atravesado, solo quedaban los restos de lo que era el electrodoméstico.

Macaque aguanto las ganas de pegarse en la cara con la mano.— wukong

— No te preocupes, voy a solucionar esto —sin esperar una respuesta, salió corriendo, Macaque miro por donde se fue, suspirando mientras veía a los monitos.

—¿Qué? —preguntó viendo que los monitos no dejaban de observar, estos en respuesta solo chillaban y hacían sonidos sin coherencia, se fue a sentar con ellos y tomó un muñeco de trapo para jugar con ellos, moviéndolo mientras esperaba a Wukong.

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— Tengan —ofreció un poco de fruta cortada a los monos, estos gustosos la aceptaron chillando felices, cuando salió trajo un par de fruta y comida para compensar el daño del refrigerador, aunque no fue su culpa, buscaba entretener a los pequeños y en un descuido le quitaron el bastón que no era apto para niños, causando el daño en el refrigerador, pero pudo cubrir un poco los daños.

Uno de los monos se subió al hombro de Macaque jugando con su ropa, el otro seguía con la mirada la cola de Wukong, esto lo hizo sonreír, una calidez producida por los recuerdos, era como pasar el tiempo con los monos de la montaña, además de esa cercanía que parecían tener con Macaque, que encontraba adorable, impidiendo que lo dejaran tranquilo. Hace tiempo no sentía esta calma e incluso ese ambiente tan hogareño.

— No está tan mal —susurro Macaque procesando como esas palabras salieron de su boca y no fue solo un pensamiento pasajero, miró a su compañero preocupado, esperando que no lo hubiera escuchado, pero se encontraba más absorto en lo que hacían los monos. Aunque tratara de no pensar en eso, todo este ambiente se sentía tan nostálgico, no quería arruinarlo dejándose absorber por la culpa y el dolor, salió de sus cavilaciones al escuchar a Wukong.

— Pensé que nos quedaríamos sin ideas para entretenerlos, así que traje un libro —dijo con orgullo, mientras ponía entremedio de ellos el libro con ilustraciones, tal vez los monos no lo entiendan, pero podrán tenerlos ocupados durante un rato.

Macaque parecía que había llegado a la misma conclusión, pero no se quejó, lo que menos quería era arruinar el ambiente que se había creado, así que disimular y aprovecharía cualquier oportunidad para seguir así, no quería parecer tan obvio tampoco.

— Está bien, veremos si tu plan funciona —dijo sin muchos ánimos mientras se acercaba al centro y se acomodaba junto a los dos monos para que Wukong empezara a explicar, el libro consiste más en ilustraciones mostrando una historia, Wukong solo creaba una a partir de los dibujos emocionados, haciendo gestos exagerados, él escuchaba atentamente y a veces hacía algunos aportes, recibiendo quejas al interrumpir su “grandiosa historia”.

Así siguieron por unas horas hasta que los monos dejaron de prestarles atención, su plan había funcionado, pero ya tenían que buscar otra cosa.

— Ya veremos otras ideas —dice Wukong.

Macaque asiente mientras se apoya en el hombro de Wukong, quien sin decir nada imita la acción, solo era por el agotamiento, sí.

La noche se estaba presentando mientras Macaque acomodaba la cama para dormir, si bien sabía que Wukong venía a quedarse un tiempo, se le olvidó preparar otra cama o lugar para que durmiera, tal vez le dejaría el problema a Wukong, él se sentía bastante cansado. Busco en la habitación a Wukong para decirle, al oír un quejido volteo al ruido, encontrándose jugando con los monitos, estaba en el suelo sujetando a los monitos, uno estaba tirando un mechón mientras el otro tranquilo miraba como si se cuestionara a quien ayudar, la escena le dio gracia a Macaque que se acercó.

— Al parecer encontraron un nuevo juguete —sonrió sentándose al frente de ellos en el suelo.

— Pues tendrán que encontrar otro, porque esto duele —se quejó tratando de separar al mono de su pelo, pero estaba resultando difícil porque el mono no se quería ir, escuchó una risa entre los forcejeos.

— Qué mal, los pequeños son muy quisquillosos con sus juguetes —soltó una risa mientras su cola se movía mirando la escena divertida, ya había pasado por algo parecido los primeros días con los pequeños, se aferran y no te soltaban más.

— Ya encontraré algo —se queja Wukong.

— Lo que digas, es hora de dormir y tú tienes que encontrar donde dormir —mencionó tomando al monito que permanecía tranquilo, este al estar con Macaque escaló hasta su cabeza para jugar con sus orejas que estaban descubiertas de su magia, dejando que se vean sus seis orejas.

Le pareció raro no recibir algún reclamo de parte de Wukong por la cama, así que lo miro, descubriendo que lo estaba observando, movió las orejas incómodas.

— ¿Tengo algo en la cara? — pregunta bromeando.

Wukong solo negó con la cabeza—. Tus orejas, ha pasado tiempo que no las veía

No era común que Macaque dejará a la vista sus otras orejas, muy pocas veces las llegó a ver sin la magia a su alrededor, eso significa que…

— No pensé que fuera necesario ocultarlas —mencionó mirando a otro lado mientras, tal vez, se había equivocado en hacerlo, habría sido un movimiento muy confiado, tal vez. Miro de reojo a Wukong, había un pequeño brillo en sus ojos, eso le hizo sentir un calor rodeándolo, como si la felicidad dentro de él rogara porque la tomarán en cuenta.

Hasta el momento ninguno de los dos había hablado y se notó cuando Wukong susurro como si no quisiera interrumpir algo.

— Siguen siendo lindas —sus palabras fluyeron sin darles el peso necesario, se dio cuenta tarde cuando su cabeza lo proceso, sintiendo el calor subiendo a sus mejillas, miró hacia donde estaba uno de los monos buscando distraerse (y evitando la mirada de Macaque), ignorando el golpeteo de su corazón.

Mientras que Macaque aún procesaba si escucho bien o no, no tenía razón para dudar gracias a su gran audición, pero no era algo que esperaba escuchar. El contrario se levanta de golpe caminando hacia la cama.

— Es hora de dormir —evita a toda costa cualquier interacción directa mientras levanta un poco las sábanas, recibiendo un gruñido.

— Yo voy a dormir ahí, tu busca otro lugar —reprendió Macaque quitándole las sábanas a Wukong, quien se lo hubiera tomado en serio, pero su tono no mostraba un enojo real, sonrió ante eso e hizo un puchero.

— Vamos, estoy cansado para buscar otro lugar —viendo que Macaque aún no cedía solo se tiró encima de la cama sonriendo con arrogancia, su opuesto solo suspiro y se acomodó al lado, pero manteniendo un poco la distancia, los monos pequeños aprovecharon y se acostaron entremedio para mantener el calor.

La madrugada estaba presentándose y ellos aún no podían dormir, la nostalgia que provocó su cooperación abrió sentimientos que trataban de ignorar, tal vez el tiempo que han pasado no haya sido mucho, pero estos sentimientos estaban rasgando las paredes de sus corazones desde antes, solo que era más fácil ignorar sin tanta cercanía, pero ahora estaba quemando.

Macaque se giró mirando la pared, trataba de no moverse tanto para que no viera que seguía despierto, solo escucho unos gorjeos de parte de los infantes, la noche seguía silenciosa y no ayudaba nada a sus pensamientos, en parte era raro, recordaba que Wukong roncaba al dormir.

Sus pensamientos fueron arrastrados cuando el frío lo encontró, se le había olvidado cerrar la ventana, se iba a levantar para cerrarla, pero esto le dio una idea, se dio vuelta en su lugar de nuevo, manteniendo los ojos cerrados y abriendo solo uno con cuidado, verificando si el contrario dormía, tenía los ojos cerrados, pero estaba la probabilidad de que no dormido aún, sin ronquidos, aja. Culpará a su yo privado de sueño después.

Acercándose con cuidado de no lastimar a los monitos, se apoyó en el costado de Wukong, apegándose, sintiendo como de a poco la burbujeante calidez lo envolvía junto al olor propio de Wukong, algo en eso era nostálgico y agradable.

Wukong se sobresaltó al sentir un peso en su costado, mirando al mono apoyado en él—. ¿Macaque?

— solo hacía frío, ¿Sí? —se excusó ocultando su cara, ignorando el manojo de nervios que era ahora, había sido una idea estúpida, pero ni con ese pensamiento, retrocedió.

 

— Si lo dices – Wukong sonrió enternecido, hace mucho tiempo que no tenían esa cercanía entre ellos— extrañaba esto, Mac

—yo también te extrañaba —susurro, sintió un escalofrío por esas palabras, siendo amortiguadas por su hombro, como si no quisiera que fueran escuchadas, pero a la vez necesitaba hacérselo saber. Después de eso el sueño fue alcanzando a ambos que abrigados por la calidez pudieron descansar. Olvidándose por completo que alguien se movía mucho al dormir, pero eso sería un problema para cuando despertaran.

Cuando los rayos del sol cubrieron sus caras, el primero en despertar fue Wukong molesto por la luz, frotando sus ojos con una mano, ya que al intentar mover la otra no pudo confundido, miró hacia su brazo, no se esperaba nada esa escena.

Se había dado vuelta mirando ahora hacia Macaque y los monos, el primero usando su brazo como cojín mientras que abrazaba a los monitos, los rayos del sol rodeaban su silueta dando paso a un café oscuro cortesía del sol, en su pelaje, por otro lado, los monitos se sujetaban a su brazo buscando protección, era una imagen que guardaría por mucho tiempo y por lo mismo se daría el tiempo de guardar cada detalle. Decidido a dejarlos así salió con cuidado hacia la cocina, prepararía algo.

Mientras buscaba las cosas para empezar a cocinar sintió algo acercarse, mirando hacia atrás vio a uno de los monos en la entrada observando con curiosidad lo que hacía.

— hola amigo, ¿Quieres venir? —preguntó con un tono suave haciendo señas para que se acercara, el monito sin pensarlo se acercó escalando para estar en su cabeza, Wukong soltó una risita por las cosquillas y regresó a lo que hacía, unos minutos después escuchó unos pasos apresurados.

—Wukong, creo que perdí a uno —exclamó mientras movía la cola desesperada, buscando mientras el otro monito trataba de seguirle el paso somnoliento, wukong solamente sonrió esperando que se dieran cuenta, Macaque al no recibir respuesta volteo a verlo, y su semblante era más tranquilo.

— Estuvo aquí.

Sonrió mientras dejaba las cosas en la mesa para hacer el desayuno, sintió unas manos en sus hombros, se sobresaltó por el tacto, ante eso el contrario alejó sus manos.

— ¿Qué haces?

— Solo yogur con fruta. —Macaque hizo un sonido en aprobación antes de bostezar.

—suena bien —dijo mientras se acercó de nuevo donde Wukong robando un poco de fruta.

— Oye — se quejó.

— Necesito alimentar a los dos. — fue el único argumento de Macaque mientras se acercaba a la mesa llamando a los pequeños. Luego de unos minutos se les unió el otro mono.

— Creo que ya están bien para regresar —mencionó Macaque mientras comía, por su parte Wukong jugaba con su desayuno haciendo muecas sin prestar mucha atención a la conversación. Al notar que no le hacía mucho caso tosió falsamente.

— Oh, sí, pero no crees que deberíamos estar más seguros —sonrió mientras por fin probaba su comida—. No he visto monos fuera de la ciudad.

— Pero podemos ir a buscar, además se ven bien —Cuando Macaque los trajo a su casa, estos tenían una que otra herida y eran tímidos ante cualquier interacción, mirándolos, ahora eran tan opuestos a su primer día aquí.

— No lo creo, míralo —apuntó con la cuchara a uno de los monitos, estaba persiguiendo al otro y terminó chocando contra una pared—. Habrá que revisar.

— Es así, desde que lo traje, es un poco torpe —eso le recordaba a alguien.

— ¿Seguro?

Macaque reflexiona por un momento y suspiro rendido, se había encariñado un poco con los monitos, no podía negar a que se queden un poco más—. Bien, un día.

Y así siguió el día, Macaque y Wukong luego de un rato lavaron los pocillos juntos, aunque luego tuvieron que hacer una búsqueda porque los monitos nuevamente se habían perdido y casi rompieron algunas cosas, o por lo que alcanzaron a revisar nada estaba roto…

Como no podían arriesgarse a sacar a los monos a la ciudad se quedaron jugando con ellos, vigilándolos, se turnaban para explorar los alrededores para buscar alguna familia de monos, pero por ahora ambos estaban en casa, uno de ellos tomó la cara de macaque y empezó a jugar con este, logrando varias muecas entre quejidos.

— Parece que ya encontró su nuevo juguete —mencionó Wukong aguantando la risa recibiendo una mala cara del mono sombra—. Me lo debías.

Después de un rato, los monitos se habían cansado, así que se sentaron en el suelo. Wukong acicalaba y peinaba a los monos mientras Macaque usaba su espalda para descansar sin darse cuenta, sus colas empezaron acercarse hasta estar entrelazadas, nadie lo mencionaría, cuando wukong término se movió de su lugar provocando que Macaque se cayera.

— ¿También quieres que te acicale? —preguntó Wukong divertido, aunque no esperaba que Macaque se pusiera nervioso, iba a seguir molestando cuando se escapó por un portal de sombras. Los monitos miraron por donde se fue, confundidos.

— Luego regresará —les respondió Wukong tranquilamente. Fijo su vista en la entrada cuando escucho un ruido.

Mk había llegado para hacerles una visita o bueno, más bien ir a ver a los monitos, su rostro lo delataba.

— ¡Hola monkey King! ¿Cómo va todo? —estando ya dentro se acercó a donde estaba Wukong con los dos monitos.

— ¡Chico! Por ahora todo está de maravilla —sonrió poniendo sus manos en la cadera, invitando a Mk a sentarse, siendo rápidamente rodeado por los monos bebés curioseando.

— Me alegra escuchar y… ¿Macaque?

 

— Oh, ¿Salió a pasear? —respondió con una sonrisa nerviosa.

— Ustedes dos… ¿No pelearon? —preguntó con un poco de miedo, creyendo que tal vez pasó algo.

— Nada de eso, solo fue hacer ¿algo?, ya sabes cómo es —hablo rápidamente

— Puedo confirmar que no ha habido peleas, pero si he estado a punto de echarlo —respondió Macaque apareciendo al lado de Mk en el sillón.

—¿Qué? Mac, he colaborado en esta casa —se justificó Wukong.

— Sí, si ignoramos mi refrigerador destruido.

— Ya te dije que te traeré otro —respondió avergonzado mientras se cruzaba de brazos—.

— No lo recuerdo.

— Vamos, reemplace la comida, incluso les leí un cuento. —se queja mientras pasa un brazo por el hombro de Macaque

— Aléjate —dice tratando de sonar molesto.

— Eso no decías anoche, Mac

— ¡Wukong!

— Mm, creo que me perdí un poco en la conversación —mencionó Mk sonriendo nervioso mientras jugaba con su chaleco.

Los dos monos adultos miraron a MK y luego evitaron verse, el chico solo rio ante ese comportamiento. Luego de eso empezaron a “discutir” sobre los cuidados de los monos, Mk no sabía mucho así que solo hacía preguntas, se sentaron juntos para compartir puntos, integrando a veces a Mk, este sonrió por aquello, de cierta forma parecían una familia, algo que realmente no se lo esperaba, pero lo hacía feliz de que las cosas tomarán otro rumbo, porque al final veía a sus dos mentores como parte de su familia.

— realmente parecen una familia —mencionó sin poder ocultar su emoción, dicho eso se paró estirándose—. Bien, yo me tengo que ir si no pigsy me gritara por atrasarme. —acarició por última vez a los monos y los dejó en el piso, se despidió.

— Tengan una linda tarde y recuerden no pelearse.

Con eso dicho ambos se quedaron mirando por donde se fue y luego a ellos, recién habían caído en aquella comparación ¿Realmente parecían una familia? Una agradable sensación rodeaba aquella palabra, la verdad ambos creían que estos días habían sido tranquilos y sería lindo permanecer así, aunque sabían que tarde o temprano su pequeña ilusión terminaría. Suspirando cada uno se fue por su lado.

Los monitos estaban mejor a comparación cuando llegaron, así que luego de una larga búsqueda por las partes alejadas de la ciudad dieron con una familia que aceptara a los pequeños, Macaque solo quedó mirando como se iban, sonriendo sin fuerzas, realmente disfruto de pasar el tiempo con esos monitos, pero además de eso también significaba que sus días junto a Wukong llegaron a su fin, ya no había motivo por el cual pasar el rato, esto le causa una presión en el pecho quería tratar de que esté momento no terminará, pero la noche llegando lo contradecía y le pegaba la realidad, volvería a la soledad…

Unos sonidos los sacó de sus pensamientos. Mantuvo su actitud seria, ignorando aquella opresión en su pecho y miró a su lado

—¿Wukong?

Este se encontraba con los ojos llorosos, mirando por donde se fueron.

— Si te lo preguntas, no, no estoy llorando —dijo entre hipidos mientras alcanzó a escuchar un leve “crecen tan rápido”, seguido tomó la bufanda de Macaque y se empezó a sonar.

—¡Oye! —gruño el contrario quitándole la bufanda mirándola con asco, aunque su expresión se terminó ablandando— bien, ahora otros se encargan de cuidarlos

Hubo un silencio, solo un “aja” en forma de aprobación se escuchó. La brisa chocaba en sus cabezas mientras miraban el atardecer, cada uno envuelto en su mundo, queriendo preguntar, pero ambos sabían que ese era un campo aún difícil y las palabras aún costaban, a pesar de haber logrado un pequeño avance, no querían estropearlo de alguna manera. Luego de mantenerse así, de un portal, Macaque saca dos peluches de mono.

— Como pareces afectado por esto, ten —sin mirarlo le entrega uno de los peluches de trapo en forma de mono a wukong— lo puedes tener por un tiempo, pero luego me lo devuelves —finalizó un poco nervioso y ansioso de saber si el contrario habrá captado la idea.

— Gracias, lo devolveré lo más pronto posible —sonrió tomando el peluche entre sus manos, haciéndose una idea mientras movía la cola de un lado a otro al igual que la de Macaque, pareciendo que iban sincronizadas, podrían tomarse un tiempo para organizar sus pensamientos y cuando se sintieran un poco más listos, devolverá ese peluche.