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Sorpresa

Summary:

Chuuya y dazai tienen un encuentro después de varias semanas de abstinencia.
Dazai tiene una sorpresa preparada para él.
¿Que sorpresa podría tener este bastardo para el chibi?

Notes:

Hola! Esta es la primera vez que publico, el fic no es mio, estoy publicando el trabajo de mi amig@ quien no puede publicar por aquí. Espero lo disfruten mucho.

Work Text:

Se podían oír las cucharas golpeando con las tazas, los vasos dejándose en la
mesa, las palabras perdidas en alguna conversación un poco lejana…
Chuuya inhalo y exhalo despacio mientras leía el menú, quería un café con leche
normal, pero Dazai había dicho que no comiera nada, porque sabía que significaba
eso.

Termino pidiendo un vaso de limonada suave sin azúcar, nada malo para su
estómago. Porque estaba seguro de que Dazai le prepararía una deliciosa cena.

Justo antes de que la camarera llegara a dejarle el vaso, llegó el castaño, quien le
sonrió pero se ganó un golpe en el estómago.

- Hace tres meses no nos veíamos, ¿qué demonios significa esto?
- Pero nos vemos hoy…

Sollozo el detective mientras se agarraba del estómago para sentarse frente a
Chuuya.

Él también pidió algo simple y suspiro.

- No podía verte antes porque iba a arruinar la sorpresa que te tengo
preparada, me costó mucho contenerme, dame un premio Chibi.

Pero Chuuya seguía molesto, al punto tal de pedir la cuenta de una vez para irse de
allí cuanto antes.

- Más vale que la cena esté buena.

Dazai lo miró confundido, pero ahí le cayó la ficha.
Claro, el inocente de Chuuya creía que le daría de cenar, que lindo. Él más alto le
iba a dar algo de comer, y le iba a dar tanto que tendría hasta para llevar. Pero no
era comida.

Conversaron un poco, solo apenas, para luego irse juntos hasta el departamento de
Chuuya, pero Dazai no hizo ninguna compra en el camino, ni siquiera le dijo que era
lo que iba a cocinar.

Al llegar, el pelirrojo trató de abrir la puerta, pero el detective consiguió poner el
código primero e ingresar, empujando a Chuuya consigo dentro y acorralando contra
la puerta ya cerrada para besarlo.

Un beso apasionado, ansioso, de esos que te roban el alientos mientras mas te
fundes en el calor de la situación. Dazai era bueno besando. Y desde que habían empezado a tener estos “Encuentros de relajación” que Chuuya aprendió a besar
mejor.

Obviamente el castaño tenía una experiencia sobrehumana, si era un cochino
semental que pasaba más días a la semana en camas ajenas que en la propia, o al
menos eso era antes, hace cinco meses, cuando empezó a ser exclusivo de
Chuuya.

El beso dejó débil al muchacho de sombrero, haciendo que casi se deslice por la
puerta hacia el suelo, pero Dazai lo sostuvo de los muslos y lo alzó, haciendo que
las fuertes piernas del bajito se enredaron en su cadera.

El camino hasta la cama de Chuuya fue entre besos y caricias, y quizá en el medio
se cayeron algunos abrigos y sombreros, pero ahora no estaban seguros, se
preocuparon por eso en un rato.
Dazai metió sus manos bajo la camisa de su pareja, logrando tocar su bonito
abdomen mientras sus fríos dedos viajaban hasta sus pezones.

- Dazai…

Susurro Chuuya cuando su boca fue y consiguió algo de ahí propio. Sin embargo,
antes de poder decir nada, sus pantalones volaron fuera de su cuerpo en dirección a
una esquina de la habitación, Dazai era hábil con las manos.

No había tiempo para hablar, solo besos y muchas caricias.

Dazai dejaba rojas las zonas donde sus dedos pasaban , había necesitado tanto a
Chuuya que se estaba volviendo loco en realidad, pero estaba seguro que la espera
valdría la pena.

Chuuya no supo cuando, pero en menos de dos minutos estaba desnudo por
completo bajo los ojos de este ser que se alimentaba de su persona como un
carnívoro devora a su presa.

- Se que estas desesperado Chuuya, pero dejame mirarte un poco, te había
extrañado mucho.
- Y por qué no viniste antes? Extrañaba nuestras escapadas.
- Tenía una herida muy fea que debía curarse, y sabía que si te tenía cerca,
nunca iba a cerrar.

Dazai tomó la cadera de Chuuya entre sus manos y le hizo pegar bien su trasero a
su erección aun presa en los pantalones.

El castaño dejó salir aire por la nariz al ver como encajaban tan perfectamente, era
algo que siempre había sabido, porque además, ya había visto esta situación miles
de veces, no solo en su cabeza, si no, también, hacia alguno años, cuando apenas
se conocían y Chuuya se dormía en los sillones de la Port Mafia. Dazai cuidaba que
no hubiera nadie cerca cada vez que se colocaba entre sus piernas y apoyaba su
hombría contra el cuerpo del menor. Le encantaba hacerlo, aun si estaba dormido,
le encantaba ver lo bien que estaban hechos el uno para el otro, aunque por años lo
negó, ahora ya no iba a negar nada más.

El castaño contempló un segundo más la imagen, a Chuuya debajo de él,
respirando con dificultad, temblando un poco por el frío de estar desnudo, incluso
con los ojos ligeramente húmedos de la vergüenza y el placer.

- ¿Qué pasa?

Pregunto el pelirrojo mirando a su amantes que parecía absorto en no hacer nada
más que admirar.

- Tienes cicatrices nuevas… te las hiciste sin estar conmigo, con quien te has
metido?
- Sabes que es por el trabajo, siempre me lastimo cuando uso de más mi
poder.
- No lo uses si no estoy cerca, no sabes controlarte, y pasa esto.
Chuuya solo soltó un quejido y lo ignoró.
- Si viniste a criticarme en vez de cocinar o tener sexo, te puedes ir a la
mierda.

Pero Dazai ya se esperaba algo así, así que volvió a Chuuya hasta ponerlo boca
abajo en la cama y alzó suavemente sus caderas.
Lo que pasó después, dejó completamente en blanco al ejecutivo de la Mafia. Dazai
lo había nalgueado.

Con un sonoro PLAF le había golpeado, no muy fuerte, pero lo suficiente como para
dejar su trasero rojo.
Pero no protestó, en lugar de eso, movió suavemente sus caderas, adecuándose al
dolor, pero como… si quisiera más.

Y Dazai lo entendió, porque recibió otra nalgada, ligeramente más fuerte, que le hizo
gemir.
-Ah, con razón…
Otra nalgada más, otro gemido más.
- Eres masoquista, lo debí suponer.

Otra nalgada, Chuuya elevó suavemente su trasero pidiendo un poco más, aunque
no le había avisado a su cara, porque las lágrimas de vergüenza no dejaban de fluir.

- Bueno, debí suponerlo, siempre te lastimas, siempre te cuido yo, cosas así,
sabía que te gustaba ser un tarado, pero mierda, ¿ te gusta que te castiguen?
Es un montón.

Y otra nalgada cayó, logrando sacarle un gemido altísimo, porque había sido más
dura que las otras.
Dazai golpeó un par de veces más la zona, hasta dejarla completamente roja y
levemente hinchada. Se podían oír los hipeos de Chuuya entre el dolor y el placer.

- No voy a seguir porque estoy a nada de volverlo un juego muy sucio, pero de
verdad quiero darte tu sorpresa.
Admitió Dazai mientras dejaba el cuerpo rojo en la cama y se apartaba para quitarse
las prendas.
- Voy a buscar el lubricante, ¿compraste uno nuevo?
Ni siquiera necesitaba una respuesta, abrió el primer cajón de Chuuya y sacó una
botella cerrada con la inscripción que decía “Para mejor placer, ahora con partículas
frías”.

- Estamos experimentando cosas nuevas sin mi?
- No, yo…
- Te sentiste solo sin mí estos tres meses?
- Dazai…
- Quizá no deba ayudarte ahora, y te traiga tu teléfono para que llames a
alguno de los bastardos que trabajan contigo, ¿quién fue el que terminó la
botella de lubricante de vainilla?
- Dazai…
-Tachihara? o ya te animaste a ponerle las manos encima a Akutagawa? o
quiza buscaste algun otro idiota extranjero…
- DAZAI!
El castaño se quedó callado mientras entre lloriqueos Chuuya se excusaba.

- No fue nadie, no llamé a nadie más… solo use mis dedos.. por favor… yo no
soy una puta como tu.
Dazai sonrió satisfecho al oír esto, porque ya lo sabía, no necesitaba que Chuuya se
lo dijera, lo había estado observando todo este tiempo, y además, Chuuya era suyo.
- Buen chico.

Chuuya dejó salir un jadeo de resignación cuando le llamó así, no era un perro, pero
mierda que era obediente y servicial cuando se trataba de Dazai.

Sin embargo, dejó de vacilar entre sí debían seguir o no, cuando una gran cantidad
de lubricante helado cayó entre sus nalgas.

- Adelante, muestrame como lo hacias sin mi aquí.
Chuuya estaba a nada de golpearlo y mandarlo a la mierda, pero no lo hizo,
principalmente porque en ese momento, esa “Sorpresa” de la que Dazai tanto le
habló, lo estaba seduciendo.

El pelirrojo guió una mano a su trasero, y frotando suavemente la yema de sus
dedos en su entrada, comenzó.

Ahogó un par de gemidos mientras se daba vuelta y volvió a quedar boca arriba, el
roce de las sábanas en su trasero golpeado le hizo jadear, pero sus dedos jugando
alrededor de su anillo le sacaban más sonidos.

- ¿Qué estás haciendo Chuuya?
Pregunto el castaño, el ejecutivo tenía los ojos cerrados tratando de evitar ver los
ojos del que se auto proclamaba su dueño.
- Me estoy tocando el culo.
Gruño.
- ¿En quién piensas que hace eso?

-Lo estoy haciendo yo, no pienso en nadie.
- Mentiroso, en quien piensas?
- En Nadie, de verdad…
- Entonces piensa que lo hago yo.

Chuuya suspiro y logró meter un dedo dentro, dios había sido un tiempo en el que
jugó solo, pero era verdad, un poco de dolor siempre gusta.

Casi de inmediato logró meter el segundo dedo, y con esto, Dazai consiguió lo que
quería.

- Dazai…

Llamó el más bajito, aún con los ojos cerrados mientras los dedos se hundían dentro
suavemente, acariciando muy cerca de su punto dulce, pero no llegaba, nunca llegó
bien, solo Dazai lograba llegar.

- Da…dazai…
Chuuya lo estaba llamando. Sus dedos entraban y salían rápidamente.
- Dazai…
El pelirrojo gemía tímido, como con vergüenza, porque si, en esta situación se
sentía así, avergonzado. Pero lo estaba disfrutando, porque sabía que Dazai
también estaba conteniendo las ganas de saltarle encima.
Cuando sus dedos lograron rozar apenas su punto débil logró elevar la voz.

- Mierda, Dazai!
- Si?
- Por favor, ¡ cogeme!
Y ahí abrió los ojos, viendo como Dazai, solo con ropa interior, lo estaba filmando
con su teléfono, con una sonrisa de oreja a oreja, logrando así sacarle un sonrojo
enorme a Chuuya.

- Buen chico, Pediste por favor, así que te daré un premio.
Dazai finalizó el video, dejó el teléfono en la mesita y se paró delante de Chuuya.

Ni siquiera tuvo que pedirlo, el ejecutivo se acercó a besar suave su abdomen,
bajando en besos hasta el borde de la ropa interior ajena, y con sus dientes,
empezó a deslizarlo debajo, ya lo habían hecho alguna vez así, así que no había
problema.
Pero la sorpresa llegó, cuando el miembro de Dazai salió libre y le dio una buena
bofetada a Chuuya, repito, no era la primera vez, pero por primera vez, algo dolió.
El pelirrojo confundido se apartó a ver por qué dolió y vio entonces el motivo por el
cual Dazai desapareció tres meses.
En todo el tronco de Dazai, habían unos cuatro piercings atravesados, una preciosa
Escalera de Jacob, brillante y muy bien curada.

Y a Chuuya se le hizo agua la boca, porque este nivel de machismo aún no había
sido experimentado. Hoy lo iba a probar.

- Adelante Chibi, sé que quieres saborearlos. Sorpresa.

Sonrió Dazai llevando su mano a acariciar el cabello irregular de su amante,
colocándolo detrás de su oreja mientras una boca decidida se acercaba a dar
lamidas y besos en cada uno de esos objetos de metal.

El detective dejó saber que le estaba gustando con un lindo coro de jadeos.
La boca de Chuuya era hábil, besaba y lamía despacio, como si tuviera miedo de
arrancarlos, pero disfrutaba del choque del metal contra sus dientes, y también del
sabor de Dazai, lo había extrañado.
Lo humedece bien, como debía ser, y se alejó para mirarlo con los ojos llenos de
ansias.

- Eso es, los buenos perros reciben un Palo para jugar. ¿Crees que mi lindo
perro se podría poner en cuatro para mi?
Chuuya lo miró mal, pero aun así fue obediente y se acomodó en la cama como
Dazai había pedido, porque después de todo, era un muy buen chico.

El castaño se colocó detrás de su pareja y acaricio esas caderas que aún tenían las
marcas rojas de sus agarres minutos antes.
Se alineó bien y frotó su erección contra el agujero del pasivo.

Los dos dejaron salir un sonido de placer, era demasiado tiempo separados.
- Voy a entrar, y espero te guste.

Sonrió Dazai y suavemente presione la punta, pero Chuuya hizo un sonido de
molestia, lo que saco una risa del detective, quien lo tomó del cabello, de la parte de
atrás, justo de su nuca, y de una embestida lo metió todo.
El gemido que dejó salir Chuuya en ese momento, Dazai hubiera deseado grabarlo,
menos mal había puesto la grabadora de voz en el teléfono, iba a tener material
para abandonar a Chuuya de nuevo por…

- Dazai.. muévete por favor… dios por favor muévete.
¿Cuánto tiempo se perdió en su cabeza para que Chuuya tuviera que suplicar?
Bendita abstinencia.

Y cumplió, sujetando su cadera con la izquierda y su cabello con la derecha, Dazai
empezó un ritmo intenso.

Entraba y salía rápidamente del trasero de su amante, logrando hacer que chillaba
de placer, que se estremeciera, que apretaba las sábanas debajo suyo al punto tal
que las arrancó de la cama.

Chuuya gemía en un tono elevado, quizá decía alguna palabra pero era
completamente incoherente, solo estaba siendo dominado por el placer que le
provocaba todo esto.

El sonido de las pieles chocando, los gemidos de Chuuya, los jadeos de Dazai, el
sucio sonido de la verga del castaño entrando y saliendo del pelirrojo… era una
sinfonía de placer. Y menos mal Chuuya había insonorizado la casa entera.

Dazai soltó el cabello de su amante y bajó su mano directo a su cuello, apretando
un poco, quitándole el aire al ser que amaba mientras su caderas embestía de
forma concisa. Porque él sabía donde estaba el punto dulce de Dazai, él sabía muy
bien cómo hacerlo chillar.

Y también sabía, que cuando Chuuya empezaba a morderse el labio o a caerse de
cara la cama, era porque ya no le estaban quedando fuerzas para aguantar. Y eso
significaba un orgasmo.

- Vamos Chibi, un poco más, aun no sientes todo mi amor.

Chuuya terminó por dejar que sus brazos cedieron, ocasionando que su cara casi
toque el colchón, de no ser porque Dazai lo tomó más fuerte del cuello y le hizo
elevarse para apoyar su espalda contra su propio pecho, y esto ocasionó que
pudiera entrar más profundo.

- NGH… DAZAI… AHH!

Eso Chibi, llamame a mi, solo a mi, porque yo soy tu único hombre.
Dazai besaba y mordía los espacios del cuello de Chuuya que no estaba ahorcando,
y también su hombro derecho.

- ¿Crees que puedas llegar sin que te toque?
Rio el castaño embistiendo más profundo, más duro. Y Chuuya se estaba volviendo
loco por la deliciosa sensación que provocan esos piercings en su trasero.
- Daa… aah
- No no, tienes que decir mi nombre cuando vayas a correr.
Comentó ser cruel mientras besaba una vez más su mejilla.

-DI bien bonito “ Osamu, querido Amo, por favor rompeme el culo, quiero correrme”
Chuuya puso los ojos en blanco, por el placer y por la tontería de Dazai, pero entre
sus gemidos y jadeos algo logró decir.
- Por favor… Osamu… rompeme…
Y eso fue suficiente para que Osamu Dazai, Detective de la Agencia de Yokohama,
decidiera soltar Chuuya y usar sus dos manos para tomarlo bien de la cadera y
embestir de manera más profunda.

- Buen chico Chuuya, eres un muy buen chico. Mi chico favorito, el único, el
que más quiero.
Entre cada palabra había una poderosa embestida que hacía que Chuuya, con la
cara pegada a las sabanas, llora de placer.

Dazai podía sentir como se estaba apretando más a su alrededor, y el ejecutivo de
la Mafia pudo sentir aún mejor esos piercings.

- Correte para tu amo.

Y sin poder protestar más, Chuuya ahogó un gemido contra las sábanas, haciendo
que su cuerpo entero se estremeciera por culpa del orgasmo que estaba teniendo.
Dazai sonrió triunfal y le dio una nalgada mas a Chuuya en recompensa mientras el
salía de su interior y se acercaba a su cara.

- Abre.

Y el pelirrojo, obediente, abrió la boca para que la carga de Dazai se vaciara en ella,
pero también en gran parte de su rostro, obligándolo a cerrar un ojo.

Dazai logró alcanzar el teléfono y poner la cámara antes de que el último chorro
saliera, grabando una vez más a Chuuya, esta vez, con la cara llena de su esencia y
goteando de su boca.

- Eres tan lindo cuando quieres.

Sonrió frotando la punta de su verga en los labios ajenos, y Chuuya respondió
sacando la lengua ya ayudando a limpiar todo rastro de semen.
Ya satisfechos los dos, cayeron en la cama.
- ¡QUE BUEN CHICO ERES!
Grito Dazai en alegría mientras le daba una nalgada mas que solo sacó un quejido
de Chuuya.

- Hice bien en hacerme estos piercings, sabía que te iban a encantar, voy a
ponerme alguno con picos o algo asi asi te lastimo mas y disfrutas aún más.
¿Qué te parece?

Pero Chuuya aún estaba tratando de recuperar el aire.
Dazai le paso unos pañuelos para que se limpiara la cara. Y luego lo abrazo.

- Dame… diez minutos.
- Y me montas?
- Si… si, solo.. diez minutos.
- Que buen chico eres Chuuya, por eso te amo
- Bastardo retorcido…
- Debes decir que me amas, o me saco los piercings.
- Tsk.. también te amo…

Y Dazai sonrió como tonto mientras dejaba el telefono una vez mas, esta vez, bien
posicionado para grabar a Chuuya por completo cuando lo monte.

- Bien, diez minutos, empieza la cuenta regresiva eh!

Y Chuuya solo sonrió.