Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2025-02-20
Words:
1,666
Chapters:
1/1
Kudos:
14
Hits:
178

El secretito culposo de Ranma

Summary:

Un secreto culposo del chico de la trenza que le traerá consecuencias inesperadas y más agradables de las que jamás pudo imaginar.

Notes:

Y bien, esta es una reescritura del primer fic que escribí hace años y que publiqué en FFN, por alla del 2018 si mal no recuerdo. Si alguien quiere leer la versión original dense el gusto buscándolo allá, me pueden encontrar con el mismo nombre de usuario que tengo aquí en AO3.
Próximamente empezaré a subir de apoco todos mis fics a esta plataforma y espero que los disfruten.
Sin más espero que disfruten esta corta y divertida historia.
Los personajes no me pertenecen son de la gran y talentosa Rumiko Takahashi.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

El secreto culposo de Ranma


—¡Tonta marimacho! ¿Cómo se le ocurre mandarme a volar tan lejos de un mazazo? —gritaba un malhumorado Ranma mientras corría y saltaba entre los tejados de Nerima.

Era una cálida tarde de verano y la camisa ya comenzaba a pegarse a su torso por el sudor. Aunque seguía maldiciendo a cierta muchacha de cabello corto y azulado por haberlo mandado tan lejos esta vez, no dejaba de pensar en lo bien que le vendría una ducha fría. Sin embargo, el simple hecho de saber que, en cuanto el agua tocara su piel, su cuerpo se transformaría en el de una voluptuosa pelirroja lo sacaba de quicio.

Odio esta maldición... y más porque bañarme tanto me irrita los labios... (sip, los labios). Gracias a Kami que siempre llevo "eso" conmigo, pensó, avergonzado por tener que usar semejante cosa siendo un hombre. Bah, nadie lo sabe ni lo sabrá nunca.

El viento le resecaba aún más los labios mientras avanzaba a toda velocidad. Supongo que aquí nadie me verá mientras lo uso, pensó al esconderse tras una barda en un lote baldío. Metió la mano en el bolsillo derecho... Qué raro, no está . Probó con el izquierdo. ¡¿Eh?! ¿Dónde quedó? Estaba seguro de haberlo tenido antes de que la marimacho lo mandara volando. Le costó semanas conseguir uno nuevo después de perder el anterior en medio de una pelea. Y ni hablar del escándalo que fue tener que disfrazarse de chica para comprar... ¡Jamás permitiría que alguien me viera comprando algo así! Desesperado, comenzó a palparse todo el cuerpo en busca del dichoso objeto, con una desesperación casi alarmante.

—Vaya, sí que algunos están necesitados de amor... No mires, Noriko —dijo un chico al pasar con su novia, cubriéndole los ojos.

—¡No estoy...! ¡Qué demonios! ¡No es lo que piensan! —se defendió Ranma, rojo de vergüenza. La pareja, por supuesto, apresuró el paso, fingiendo no haber visto nada.

—Qué chico más raro, tocándose así—, dijeron al unísono.

Avergonzado, Ranma decidió alejarse antes de que su mala suerte le trajera más problemas. Ya tenía suficientes con las prometidas, los enemigos y las maldiciones.

 


En el dojo Tendo...

Akane giraba entre sus dedos el pequeño objeto que había caído del bolsillo de los pantalones de Ranma y que ella luego había recogido. ¿Por qué tendría esto? Pensaba, observándolo con curiosidad. Quizás es de Nabiki o Kasumi... ¿o será de alguna de sus prometidas? Se le frunció el ceño. ¿Y por qué lo tendría él entonces? ¡Maldito pervertido! Destapó el pequeño frasco y lo olió. Mmm, es de fresa... pero está nuevo .

Se mordió el labio, insegura. ¿Será un regalo para alguna de sus suripantas? Pensó, pero algo en su estómago se revolvió. ¿Y si...? La idea la hizo sonrojarse. ¿Y si en realidad es para mí? Por un momento, se quedó mirando el objeto con la mente llena de dudas y de pequeñas chispas de esperanza. Pero no podía ser. No, seguro que me está tomando el pelo. Aun así... el pensamiento de que ese regalo podría ser para ella, para ella sola, la hizo sonreír sin poder evitarlo.

¡Maldito Ranma, ¿Cómo logras hacerme pensar estas cosas?! Pero entonces recordó la expresión nerviosa de que Ranma había tenido al llegar al dojo, lo que la había puesto en alerta y la llevó a golpearlo de inmediato, sintiendo cómo sus mejillas se teñían de rojo. Acostada sobre su cama, con el objeto apretado contra su pecho, no pudo evitar ilusionarse.

¡Cómo amo a ese idiota!

Recordó cómo una vez le había dicho que le gustaban muchas esas cosas, específicamente de fresa. ¡Y él lo había recordado! Increíble. Seguro lo compró pensando en eso... Y ahora se sintió culpable por haberlo golpeado. Ya pensaré cómo compensarlo , pensaba ilusionada y con las mejillas sonrojadas.


 Horas después...

Ranma llegó al dojo casi dos horas después del mazazo. Maldita marimacho... me mandó al otro lado de la ciudad, y yo sin un centavo encima. Y como idiota, caminando todo el camino de regreso. Pensaba el artista marcial de un humor de perros.

Iba a entrar por la puerta principal cuando vió a Akane, medio asomada por su ventana, haciéndole señas para que se acercara.

Ja, ni loco. Tengo dignidad, pensé, dándole la espalda y entrando a la casa con una mueca de indignación.

—Creo que está molesto... ups —murmuró Akane desde la ventana—. Creo que si me pasé con lo del mazo... y él tan tierno que me traía un regalito.

Pero ya tenía un plan para arreglarlo.


Esa noche...

Durante la cena, Ranma apenas le dirigió la palabra, y Akane se removía nerviosa en su sitio. ¿Y si al final no era para mí? Pero la sonrisa tonta que no podía ocultar la delataba: quería creer que sí.

Cuando todos estaban distraídos, deslizó una nota en la mano de Ranma.

—Gracias por la cena, Kasumi. Voy a dormir, estoy cansada —dijo, levantándose de la mesa.

—Que descanses, Akane —respondió Kasumi con su eterna dulzura.

Llevo los platos a la cocina, los lavo y tranquilamente subió las escaleras, entro al baño lavo sus dientes y entro a su habitación, todo bajo la atenta mirada de su prometido, cuando ella salió del baño él entró y leyó la notita.

"Ranma,

Te espero en mi habitación a la medianoche.

Tengo algo importante que darte."

"Akane"

— ¿Qué querrá darme la marimacho? —murmuró, aunque no pudo evitar sentir curiosidad.


A medianoche...

Ranma se escabulló por la ventana, cuidando de no hacer ruido, y caminó por la cornisa hasta llegar a la ventana de Akane, que estaba entreabierta. Se inclinó para asomarse... pero antes de poder introducir medio cuerpo, algo o mejor dicho alguien de fuerza descomunal lo jalo dentro de la habitación y luego, sintió unas manos rodeándolo y un cuerpo apretándose contra el suyo.

—Gracias... Ranma —susurró Akane, abrazándolo.

—Po-po-por qué...? —balbuceó él, congelado por la sorpresa.

—Por el regalo, ¿por qué más, bobo?

¿Regalo? ¿Qué regalo? Pensaba alarmado, pero decidió no decir ni pio. No quería arruinar el momento... y sentir su cuerpo tan pegado al suyo era un incentivo poderoso.

¡Cómo amo a este idiota! Pensó Akane, mientras sentía cómo su corazón latía desbocado.

Todo estaba en silencio, solo el sonido de sus respiraciones llenaba el espacio. Había algo tan confuso y, a la vez, tan sencillo en este sentimiento. ¿Cómo podía ser que alguien que tanto la molestaba también fuera la razón de que su corazón se acelerara así? Maldita sea, Ranma , pensó, con una sonrisa sin poder evitarlo. Siempre haces que mi cabeza explote. Pensaba mientras lo abrazaba con fuerza.

Con timidez, él la rodeó con los brazos. Akane levantó la vista y sus ojos se encontraron. Ranma se perdió en esos ojos marrones que tanto le gustaban. Ella, de puntitas, acercó sus labios a los suyos, ahora ligeramente brillantes y con sabor a fresa.

El beso comenzó suave, inexperto, pero pronto se convirtió en un torbellino de emociones y caricias. Como siempre, terminaron compitiendo por ver quién enloquecía más al otro, pero esta vez de una manera completamente distinta a la habitual.

Manos traviesas recorrieron territorios prohibidos y sus corazones latían desbocados. La amo , pensó Ranma, mientras notaba el pequeño brillo labial sobre el escritorio. ¡ Ah! Con que era eso... pues jamás te diré que no era para ti, sino para mis delicados labios resecos. Pecho plano... Aunque, al apretar uno de sus pechos descaradamente, añadió para sí mismo: Bueno... tal vez borre ese insulto de mi lista.


A la mañana siguiente...

Ranma abrió los ojos lentamente, notando la suave calidez de la manta y la cercanía del cuerpo de Akane. Se quedó allí, quieto por un momento, el corazón latiendo fuerte en su pecho. Estoy en su cama... en la cama con Akane. Eso no debería ser normal, pensó. Pero, en lugar de la incomodidad que siempre habría sentido en una situación así, solo había una paz extraña que se apoderaba de él. ¿Qué significa esto? No se molestó en hacer la pregunta en voz alta, porque sabía la respuesta. Era algo que ya sentía, pero aún le costaba creer.

Akane correspondía a sus sentimientos, se amaban.

Estaba en su cama, y ​​a ella no le importaba en absoluto.

A él tampoco y menos cuando el menudo cuerpo de su prometida se amoldaba tan perfectamente al suyo.

Se habían quedado dormidos, luego de una noche llena de besos desenfrenados y susurros llenos de confesiones nunca antes dichas y, esperaba que de ahora en adelante esta situación se repitiera más a menudo.

El flash lo cegó por unos segundos.

—Sonríe cuñadito—dijo Nabiki casi cantando de la felicidad, se iba a volver millonaria cuando revelara la existencia de estas fotos.

Demonios pensó Ranma derrotado, ¿Por qué siempre le pasaban estas cosas?, nunca podría disfrutar de este secreto junto a Akane sin que alguien los intentara chantajear, o algo peor.

—Si intentas chantajearnos con esto, le diré a tu querido Kuno Tatewaki que tienes más de 100 álbumes con fotos de él guardadas en el cofre debajo de tu cama, y ​​con corazoncitos dibujados en ellas—. Dijo Akane quien resulta que también estaba despierta y apenas abriendo un ojo, hablo despreocupada ante la mirada horrorizada de su hermana del medio.

—¡¿Cómo demonios sabes eso?! Yo no.. yo...—Akane se incorporo a medias observándola con una ceja alzada. Decía la verdad y Nabiki no podía negarlo—. No te atreverías hermanita— dijo sin poder evitar un ligero temblor en su voz.

—Pruébame…— Le dijo dejando la frase en suspenso.

Nabiki meditó unos instantes y luego con el rostro compungido borro las fotografías y se marchó sin decir palabra.

-Guau.

Fue lo único que pudo decir Ranma antes de que Akane lo tomara del rostro y lo besara como la noche anterior, a lo que él respondió en el acto. Olvidando cualquier otra cosa que no fueran los suaves labios de su prometida con ese delicado sabor a fresa de su secretito culposo.

El brillo labial con sabor a fresa.

Fin.

Notes:

Espero que les haya gustado. Saluditos.