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El día que Penelope se enteró que estaba embarazada de su segundo bebé, uno de sus primeros pensamientos fue: hacer todo lo que estuviera a su alcance para que su pequeño primogénito no se sintiera celoso de su nuevo hermanito o hermanita. Si había algo que ella deseaba es que George jamás creyera que no lo amarían más en cuanto otro bebé se integrara a su pequeña familia.
El pequeño tenía 1 año y tres meses de edad, pero era un chico muy inteligente a su corta edad. Así que durante el embarazo, Penelope le permitía a su hijo recostarse en su pecho o su regazo mientras ambos acariciaban su vientre y le decían al pequeño ser que crecía ahí cuanto lo amaban. A Penelope se le encogía al ver su pequeño tan emocionado por ser el hermano mayor.
Penelope y Colin trataban de pasar todo el tiempo posible con su hijo.
Llegó el día del nacimiento y George fue llevado a Bridgerton House para que sus tíos lo distrajeran mientras el bebé llegaba al mundo. Jugó con su primo Edmundo de 2 años, pero siempre iba a echar un vistazo por la ventana para intentar saber lo que estaba pasando en su casa.
Luego de varias horas, una hermosa y saludable niña estaba en los brazos de su padre, quien no podía contener las lágrimas al ver a su pequeña y delicada hija. Aunque fue difícil el parto, Penelope se sentía maravillosa al ver a su querido esposo y su pequeña junto a ella. Pero extrañaba a George, así que lo llevaron a casa. Un poco soñoliento porque era casi media noche, pero en cuento supo que su hermanita había llegado, no pudo esperar más para conocerla.
Anthony lo llevó hasta la habitación donde se encontraba Penelope sosteniendo a la pequeña. Colin fue a cargar en sus brazos a su hijo.
—Mi pequeño —Colin lo abrazó —Te extrañé —besó su mejilla —¿Quieres ir a conocer a tu hermanita?
George tenía la mirada en el pequeño bulto que su mamá tenía en los brazos, sus ojos estaban un poco humedecidos por la emoción. Asintió a su papá y fue llevado al lado de su mamá.
—Ven aquí, cariño —Penelope extendió su brazo para abrazar a George.
Él se acurrucó en su brazo y ella le besó el cabello.
—George, ella es tu hermana pequeña, Agatha —acercó la bebé a él.
—Aggie —susurró George con una sonrisa dirigida a su hermana.
Penelope y Colin se miraron y ambos estaban llorando de emoción al escuchar a su hijo llamar a su hermana de forma amorosa y suave.
—Aggie suena perfecto, bebé —Penelope besó la mejilla del niño quien no dejaba de mirar a la bebé que se retorcía entre las mantas.
—¿Quieres abrazar a Aggie, pequeño? —pregunta Colin.
George asiente, Colin toma a Agatha en sus brazos para que George se siente en el regazo de Penelope y así ella pueda explicarle como debe cargar a su hermana. Colin coloca cuidadosamente a la bebé en los brazos de su primer bebé y él sonríe cuando escucha a Agatha emitir un sueve sonido de satisfacción.
—Hola, Aggie —George le acaricia la mejilla —Te amo —besa la frente de la bebé.
Penelope y Colin no pueden contener las lágrimas al escuchar a su pequeño hablarle a su hermanita y decirle que ya la ama.
—Y ella te ama a ti, mi amor —Colin lo abraza.
Agatha levanta su pequeña mano y toma el dedo de George haciendo que él se emocione.
—¡Mami, papi! —dice alegremente George.
Era el primer bebé que George veía, su alegría era contagiosa al emocionarse tanto por el pequeño contacto con la bebé.
Ambos se ríen ante la felicidad del niño.
—Ella sabe que serás un gran hermano, amor —le dice Penelope.
George la sostiene durante un rato más hasta que Aggie necesita alimentarse y él ya no puede contener el sueño. No quería alejarse de su hermana, pero Colin le promete que podrá pasar el día completo con Agatha pero ahora ella y su mamá necesitan descansar. Entre bostezos termina accediendo y para cuando Colin lo deja en su cama, el pequeño ya está completamente dormido.
Desde ese día, ambos niños no se separan. George se dedica a pasar la mayor parte del día con Agatha en la habitación, y todas las mañanas les trae flores a su mamá y su hermana con la ayuda de Colin.
Pasan el tiempo y ahora Agatha cumple seis meses de edad, corre a la habitación de sus padres para preguntarles si puede llevarme un pastelillo de vainilla a su hermana por su sexto mes de vida. Ambos sonríen porque el niño lleva mucho tiempo preguntando cuándo podrá darle pastel a Aggie y ellos le dijeron que al menos hasta que tuviera seis meses; así que este era el día y él estaba feliz.
Ambos acompañaron a su hijo a la habitación de la bebé con cuatro pastelillos de vainilla con glaseado de chocolate—el favorito del niño— para que los cuatro pudieran celebrar el sexto mes de Agatha.
—¡Buenos días hermana! —saluda George mientras escala la cuna con sus manos y pies.
Agatha estaba despierta y empezó a sacudir sus pies al escuchar la voz de su hermano mayor y lo observa desde su posición boca arriba en la cuna.
—¡Es tu sexto mes! —salta en el colchón de la cuna —¡Ahora eres un bebé más grande! —se coloca encima de ella para luego abrazarla —¡Podrás comer pastel, bebé! —besa una de las suaves, sonrojadas y regordetas mejillas de Aggie.
Ella lo mira con amor y una gran sonrisa, él la vuelve a abrazar y ella le rodea la cabeza con sus pequeños brazos.
Colin tomó a Agatha en sus brazos y Penelope a George y se sentaron en las cómodas almohadas en el suelo. George repartió los pastelillos a sus padres y luego tomó uno para Agatha; quien parecía entusiasmada y deseosa de tomar el pequeño pastel con sus manos. Observó el glaseado de chocolate y lo tomó entre sus dedos provocando un ¡Oh! y una risa de George, Penelope y Colin. La pequeña llevó sus dedos a la boca para probar el dulce y cremoso glaseado.
—¿Te gusta, Aggie?
La bebé lo miró e hizo un sonido, como un grito de alegría o de afirmación y daba pequeños brincos. George estaba feliz de que a su hermana le gustara su postre favorito—aunque tiempo después descubrió que solo amaba el chocolate y el pastel de vainilla no tanto.
Pero no importaba que no tuviera los mismos gustos que él, George se sentía orgulloso de haber adentrado a su hermana al gusto por los deliciosos manjares dulces y cremosos que preparaban en casa o en Bridgerton House. Agatha amaba jugar y dormir junto a su gran hermano porque siempre la hacía feliz y la cuidaba, y eso hacía que el corazón de Penelope y Colin se derritiera de amor por sus pequeños.
