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Copas y champagne.

Summary:

Catnap y Dogday son amigos desde la infancia; crecieron juntos, compartiendo sus vidas al mismo ritmo. Dogday consiguió un trabajo en la empresa de su familia, pero para asegurar su posición en ella y garantizar su supervivencia, deberá casarse con la hija de un empresario dueño de otra compañía. Sin embargo, lo que parecía un plan perfectamente trazado podría no desarrollarse como él esperaba, poniendo a prueba sus decisiones y su amistad con Catnap.

Notes:

Le tengo mucho más aprecio a este fanfiction. Fue el tercero que escribí, pero el segundo en publicar. Tiene algunas cosas sin sentido, pero, relativamente, creo que está muy bien.

Pd: Historia extraída de mi cuenta de Wattpad (AlyoshNovikov siganme ahi).

Work Text:

19:43 - 11 de octubre del XXXX

 

"Te casarás con ella en unas semanas. Recuerda que debes ser más gentil con ella, por el amor de Dios, Dogday". El cocker mayor, de pelaje entrecano y mirada severa, hablaba con un tono cargado de exasperación mientras tamborileaba con las patas sobre el escritorio de madera barnizada.

 

"Sí... sí... lo sé. Lo lamento, padre". Bajó la mirada, sus orejas caídas parecían reflejar el peso del regaño y de sus propios pensamientos.

 

"Mira..." El cocker mayor tomó un profundo respiro y exhaló lentamente, como si intentara contener su frustración. "Sé que va a ser difícil para ti, pero es importante para las relaciones económicas de la empresa y para la familia. Además, la chica... ¿cómo era que se llamaba? Craftycorn. Es linda, ¿no crees? Nos dará bonitos herederos y preservará nuestra empresa".

 

"Es... es verdad, padre. Ya no daré más problemas, lo prometo". Dogday hablaba en un tono casi inaudible, con la mirada fija en sus patas mientras sus dedos jugueteaban con un botón de su camisa. Contaba mentalmente del uno al cuatro, intentando calmar el nudo que sentía en el pecho.

 

"Bien, sabes, te daría más trabajo por hacer, pero entiendo que estos días serán difíciles para ti. ¿Qué tal si te doy el día de hoy y mañana para que pienses en ti mismo? ¿Eh? ¿Qué te parece, hijo? ". El cocker mayor lo miró por un instante, quizás buscando un atisbo de gratitud o alivio en su rostro.

 

"Está bien, padre. Muchas gracias". La voz de Dogday era un eco de tristeza. Sin levantar la mirada, salió lentamente de la oficina, sintiendo cómo el aire se volvía más pesado a cada paso que daba.

 

El pasillo estaba en penumbras, iluminado solo por la tenue luz amarilla de las lámparas antiguas. "Todavía no sé cómo haré esto. Tengo que casarme con Crafty... Fuimos amigos desde la adolescencia, pero yo nunca podría verla con otros ojos".

 

El eco de sus propios pasos le recordaba que estaba solo en este dilema. "Sé que es para ayudar a mi padre y a mi familia, y también para preservar las empresas, pero no me siento seguro con eso..."

 

Hace meses, los padres de Craftycorn y los suyos habían tenido una reunión secreta para arreglar su matrimonio. Así, en vez de competir como empresas familiares rivales, asegurarían su futuro financiero y el de sus descendientes.

 

Dogday siempre ayudó a su familia. Desde que era un cachorro, se esforzaba por cumplir con sus expectativas, pero cuando le propusieron el casamiento, sintió un nudo insoportable en el estómago. Sabía que no era heterosexual, pero ese era un secreto que jamás se había atrevido a compartir. Sus padres eran gente conservadora, y el único que conoció la verdad era su mejor amigo, Catnap.

 

"Jeje, aún recuerdo cuando se lo conté..." Dogday se dejó caer en el sofá de su apartamento. La luz del atardecer entraba por las ventanas, dibujando sombras suaves en las paredes mientras su mente se llenaba de recuerdos.

 

17:12 - 28 de septiembre del XXXX

 

"Oooh, entiendo. ¿Entonces eres gay o algo así?" El felino de pelaje morado levantó las orejas, claramente sorprendido. Su cola, larga y esponjosa, se movía de un lado al otro con curiosidad.

 

"N-No... B-Bueno, no lo sé..." Dogday se veía avergonzado; Había enterrado su cara en una almohada, como si quisiera desaparecer.

 

"Jajaja, tranquilo, Day. Está bien ser así. Es como cualquier otro gusto". Catnap se acercó con una sonrisa cálida, sentándose junto a él en la alfombra. "Mamá me solía hablar de su mejor amigo de la preparatoria. Siempre lo admiró, y él era gay. Me dijo que al principio se sorprendió cuando él se lo confesó, pero siempre lo aceptó y lo quiso como antes".

 

"E-Entonces, ¿está b-bien ser así, aunque no sea perfecto?" Dogday apenas levantó la mirada, con lágrimas resbalando por su hocico.

 

"Claro que sí. Ya te lo dije, es como cualquier otro gusto". Catnap tomó sus patas entre las suyas, con delicadeza. "Mírame: no eres perfecto, y eso está bien, porque ser imperfecto está perfectamente bien". Sus ojos se encontraron, y el silencio entre ellos fue más poderoso que cualquier palabra.

 

21:22 - 11 de octubre del XXXX

 

El recuerdo trajo un sonrojo al rostro de Dogday. Su mejor amigo, Catnap, siempre había sido su refugio, su ancla, alguien que lo sostenía cuando el mundo parecía tambalearse.

 

"Mi lindo gatito", pensó con una sonrisa melancólica. Su alma gemela.

 

01:22 - 13 de octubre del XXXX

Las luces rojas y azules cruzan el espacio como relámpagos en una tormenta eléctrica. El aire estaba impregnado de una mezcla de sudor, perfume dulce y el aroma del alcohol en vasos recién servidos. Dogday se abrió paso entre un grupo de personas que bailaban y disfrutaban en la pista principal, avanzando con determinación hacia el podio del DJ.

 

"Dios, no recordaba lo alocadas que eran las fiestas en las que tocaba", pensó Dogday mientras una leve incomodidad lo invadía. A su alrededor, los olores de sudor y alcohol parecían envolverlo.

Last night I smoked a cigarette
My dad would have been so upset
Then we got tattoos by the coast
And I just stood there like a ghost

De repente, una canción que conoció a la perfección y que le grababa a su juventud comenzó a sonar en todas las bocinas del bar.

 

"Hace tanto que no escucho esta canción... ¡wow, cuántos recuerdos!", murmuró, mientras esquivaba a la multitud que lo rodeaba. A cada paso, imágenes de su juventud inundaban su mente.

Maybe I'm an old soul trapped in a young body
Maybe you don't really want me there at your birthday party
I'll be there in the corner thinking right over
Every single word of the conversation we just had

"Recuerdo cuando Catnap y yo nos sentábamos bajo la sombra de un árbol a leer cómics mientras escuchábamos música en nuestro iPod." Dogday se sumió en la nostalgia, dejando que los recuerdos de su mejor amigo volvieran a él con una nitidez casi dolorosa.

 

Su infancia y adolescencia con Catnap eran un tesoro en su memoria: las tardes en el parque, los paseos en bicicleta al centro de la ciudad y al centro comercial, la primera vez que fueron a un concierto juntos. Recordó cómo su amigo, con ojos llenos de emoción, vivía aquel concierto. Se veía tan hermoso ese día.

 

Habíamos diseñado chaquetas a juego, y él lucía espectacular con la suya. Ese verano también se hizo su primer piercing. La calidez del recuerdo subió un leve sonrojo en mi rostro. La cola de Dogday comenzó a moverse rapidamente.

 

Entonces lo vi. Allí estaba. Catnap. No nos habíamos visto en más de un mes. Llevaba un suéter negro con detalles morados, pantalones negros rasgados y, lo más llamativo, unas lentes LED que hacían que sus ojos brillaban intensamente. También llevaba la gorra que le regalé en uno de sus cumpleaños.

So, why am I like this?
Why am I like this?
Why am I like this?
Why am I

 

Se ve tan lindo. Siempre le gustaba ser un poco excéntrico con su vestimenta o, en realidad, con todo en general. Cualquier cosa que fuera distinta a lo que la sociedad o sus padres le imponian le atraía.

 

Dogday se detuvo frente al podio, a solo unos metros de Catnap, dejándose envolver por la música.

 

"¡¿D-Dogday?! ¿Q-qué hace aquí?" El felino se sintió aturdido; Hacía tiempo que no veía a su mejor amigo.

 

Dogday y Catnap cruzaron miradas. Un escalofrío recorrió a ambos mientras la canción resonaba con fuerza en los altavoces del bar, y sus ojos se conectaban como si el tiempo nunca hubiera pasado.

Why am I like this?
Why am I like this?
Why am I like this?
Why am I

Rápidamente, Dogday subió las escaleras para hablar con su mejor amigo.

 

"¡¿D-dogy?!" dijo el felino de color lila mientras se quitaba los cascos. Se vio un poco sorprendido, y su cola se movía de un lado al otro con nerviosismo.

 

"Hola, Kitty. Jeje, ¿cómo te ha ido en esto de las fiestas?" Dogday se sintió emocionado; su mejor amigo estaba frente a él después de tanto tiempo. Su cola se movía frenéticamente, reflejando su alegría.

 

"Dogday, bien, de hecho". Dijo sonriendo. "¿Qué te parece si vamos a un lugar un poco más tranquilo?" Estaba feliz de volver a verlo, pero buscaba un momento para hablar en calma.

 

"No, tranquilo no quiero distraerte. Solo vengo a darte esto." El semblante de Dogday cambió, tornándose un poco triste al recordar el verdadero motivo de su visita: entregarle a Catnap la invitación a su boda.

 

"Oh, gracias... no estaba enterado de esto. Felicidades, amigo." Catnap tomó la invitación con cierta seriedad antes de guardarla cuidadosamente en un pequeño bolso que llevaba consigo.

 

"Lo sé, jaja..." Dogday dejó escapar una risa nerviosa. Por un momento había sentido felicidad al reencontrarse con su mejor amigo, pero ese sentimiento se desvaneció al recordar el propósito de su visita: entregarle esa invitación.

 

"Muchas felicidades, Dogy. Jamás pensé que serías el primero de los dos en casarte y con una chica, jeje..." Catnap rió incómodamente, pero sus orejas y su cola, ahora caídas, delataban otra emoción.

 

"Ni yo, créeme... yo tampoco lo habría imaginado." Dijo Dogday con melancolía. Aunque quería quedarse más tiempo, sabía que debía irse. No quería interrumpir el trabajo de su mejor amigo.

 

"Eh... ¿Sabes? Podríamos salir estos días para tomar algo", propuso el felino mientras giraba la cabeza para buscar a su amigo. Sin embargo, Dogday ya no estaba allí.

 

"¿D-Dogday?" murmuró. Se había ido.

 

"Muy Dogday de su parte, jeje..." comentando con una sonrisa triste. Catnap volvió a ponerse los cascos, la fiesta debia continuar.

 

17:12 - 18 de octubre del XXXX

"¿A qué te refieres con que no podrás ir?!", gritaba Dogday al teléfono. Su mejor amigo lo había llamado para darle una noticia inesperada.

 

"Lo lamento, Day. Tengo un concierto ese día, y... además, no les caigo bien a tus padres. Ya sabes, consideran que no soy de su nivel, si es que me entiendes. Me sentiría incómodo entre tanta gente de la alta sociedad." Catnap hablaba con tristeza, consciente de que sus palabras herirían a Dogday, pero algo en su interior le decía que no debía asistir a esa boda.

Can I go where you go?

"¡Vamos, amigo, por favor! Sabe perfectamente que eso no importa. ¿Dónde está el Catnap al que no le importaba lo que dijeran los demás?!" Dogday intentaba convencerlo, buscando desesperadamente el apoyo de su mejor amigo.

 

"Por favor, asiste. Realmente no me interesa que vaya nadie más si tú no estás. Eres lo único que importa..." Las palabras brotaron desde lo más profundo del corazón de Dogday.

Can we always be this close forever and ever?

Ambos quedaron en silencio, sintiendo cómo sus caras se teñían de un rojizo rosado. Dogday se sintió avergonzado por lo que había dicho; su corazón latía frenéticamente, y una extraña sensación de mariposas invadía su estómago. Por su parte, Catnap sentía un nudo en el abdomen, su corazón golpeaba con fuerza y ​​su cola no podía dejar de moverse de un lado al otro.

 

"B-bien, iré... solo porque tú me lo pides", accedió finalmente Catnap, con la voz temblorosa.

And ah, take me out, and take me home

"Muchas gracias, Nap. Esto es realmente importante. Te quiero allí". La cola de Dogday se movía con tanta fuerza de un lado al otro que parecía cortar el aire, produciendo un leve zumbido.

 

"Solo lo hago por ti... sabes que te amo, Dogday." Las palabras de Catnap resonaron como un eco en la mente de ambos.

You're my, my, my, my

"¡¿TE AMO?!" Dogday sintió que su corazón latía tan rápido que parecía a punto de salir de su pecho.

 

"B-bien, nos vemos... ¡adiós!" La cara de Catnap estaba completamente roja, como una manzana madura. Escuchaba el latido de su propio corazón retumbar en su pecho, hasta que un pequeño ronroneo escapó de él.

Lover

"¿Le acabo de decir 'te amo' a mi mejor amigo?!" Catnap se quedó inmóvil, sintiendo cómo una corriente eléctrica recorría su cuerpo, mientras los ronroneos continuaban saliendo involuntariamente de su pecho.

 

14:34 - 22 de octubre del XXXX

"Mira, ¡y este será el salón de bodas! ¿Te gusta? Tendrá muchísimas flores. ¿Cuáles te gustan a ti, Dogday?" Craftycorn, radiante de entusiasmo, llevaba a Dogday del hombro mientras le mostraba el enorme salón de bodas, iluminado por ventanales y decorado con detalles elegantes que parecían sacados de un cuento de hadas.

 

"Realmente no lo sé..." respondió Dogday con voz apagada. Su mirada vagaba por el lugar sin detenerse en nada en particular. Se sentía fuera de lugar, como si no quisiera estar ahí.

 

"¡Vamos! Debes tener al menos una flor favorita. ¿No hay alguna que te guste por su olor o su color?" Craftycorn insistía, intentando arrancarle un poco de emoción.

 

"Tal vez... la lavanda. Es linda", murmuró Dogday después de unos segundos de silencio. Su mente se llenó de recuerdos al mencionar esa flor. Amaba el olor de la lavanda, sobre todo porque le recordaba a su mejor amigo. Desde que podía recordar, Catnap siempre usó un perfume con ese aroma, y ​​cada vez que lo percibía, sentía una extraña calma y nostalgia.

 

"Oh, ¡bien! Entonces habrá lavandas en la iglesia y aquí también, jeje", respondió Crafty, sonriendo ampliamente mientras anotaba mentalmente la elección. Sabía que Dogday no estaba completamente a gusto, pero hacía todo lo posible por mantener el ánimo ligero.

 

Mientras Craftycorn seguía explicando los planos de la decoración y el itinerario del gran día, Dogday no podía evitar que su mente se alejara del presente. Miraba las paredes del salón, pero en realidad no las veía. Se sintió atrapado entre lo que estaba sucediendo y lo que realmente deseaba.

 

Su corazón latía más lento al pensar en Catnap. ¿Qué estaría haciendo en ese momento? ¿Habría cambiado de opinión sobre la boda? Por un instante, Dogday imaginó a su mejor amigo entrando al salón, con su andar despreocupado, su perfume de lavanda llenando el aire, y esa sonrisa que siempre lograba calmar cualquier tormenta.

 

"¿Dogday? ¿Estás bien?" La voz de Craftycorn lo sacó de sus pensamientos.

 

"Sí... sí, lo siento, me distraje", respondió con una sonrisa forzada, tratando de enmascarar lo que realmente sentía.

 

"Bueno, quiero que todo sea perfecto, así que si tienes alguna idea o algo que quieras agregar, ¡dímelo! Esto también es tuyo", insistió Crafty con ternura.

 

Dogday avanzaba, pero en su interior la sensación de vacío seguía creciendo. El aroma de lavanda, aunque lo llenaba de recuerdos felices, también le hacía preguntarse si su corazón estaba realmente en el lugar correcto.

 

10:23 - 2 de noviembre del XXXX

 

El gran día finalmente había llegado. La boda de Craftycorn y Dogday por fin estaba por realizarse. La iglesia se alzaba imponente, con sus puertas de madera oscura adornadas con detalles dorados que brillaban bajo la tenue luz de la mañana. Al entrar, el aire fresco se sentía denso, impregnado por el aroma del incienso y las flores de lavanda que decoraban el pasillo central, sus delicados pétalos contrastando con la sobriedad de la piedra antigua.

 

Las bancas de madera crujían ligeramente bajo el peso de los invitados, que se acomodaban en respetuoso silencio. Las voces apagadas apenas rompían el ambiente solemne. La luz del sol se filtraba a través de los vitrales de colores, proyectando manchas de rojo, azul y dorado sobre el suelo pulido. Era como si la iglesia estuviera pintada por la bendición divina, pero el brillo celestial solo acentuaba el peso en el pecho de Dogday.

 

Él esperaba en el altar, vestido con un traje impecable que le ajustaba perfectamente, pero que se sentía como una armadura. Sus manos temblaban ligeramente, aunque mantenía una postura firme. Frente a él, Craftycorn avanzaba lentamente por el pasillo, su sonrisa iluminando el espacio mientras sus ojos se fijaban únicamente en Dogday.

 

El eco de los pasos de Crafty resonaba en la iglesia, cada paso marcando el avance hacia un destino inevitable. Las miradas de los invitados seguían cada uno de sus movimientos, emocionados por el momento, pero Dogday apenas podía sentir su presencia. En una esquina, escondida entre las sombras del último banco, Catnap observaba con intensidad. Sus ojos capturaban cada detalle de la escena, pero su mirada estaba fija en Dogday. Algo en su expresión lo inquietaba profundamente.

 

Entonces comenzó a sonar la melodía suave y profunda del órgano. Sus notas graves se expandían por cada rincón de la iglesia, llenándola con una vibración solemne que parecía resonar directamente en el corazón de Dogday. La luz dorada que caía sobre el altar parecía un foco celestial, iluminando el momento en que las miradas de Dogday y Craftycorn se cruzaron.

 

Y fue entonces cuando Craftycorn lo supo.

La verdad estaba escrita en el rostro de Dogday, en la tensión de su mandíbula, en la leve inclinación de sus hombros, en los ojos que no brillaban con felicidad, sino con una melancolía que Crafty no había querido ver antes. Dogday no quería casarse.

 

Para Dogday, la iglesia no era un santuario; era una jaula. Cada vela encendida no simbolizaba el amor eterno, sino que iluminaba sus secretos más profundos, esos que había intentado ignorar durante tanto tiempo. Catnap lo también sabía, y aunque sus ojos estaban clavados en su mejor amigo, su corazón pesaba con una mezcla de preocupación y algo que no podía nombrar.

 

El eco de los pasos de Craftycorn cesó al llegar al altar, pero el peso del silencio que siguió parecía más ensordecedor que cualquier sonido. Por un instante, el mundo pareció detenerse, mientras los pensamientos de Dogday chocaban como una tormenta dentro de su mente. ¿Qué estaba haciendo realmente allí? ¿Era esto lo que quería? ¿O estaba sacrificando su propia felicidad por cumplir con las expectativas de los demás?

 

Craftycorn tomó la mano de Dogday, pero el contacto solo reforzó lo que ambos sentían. En ese momento, bajo la luz dorada de los vitrales y las miradas expectantes de los invitados, parecía que la verdad estaba a punto de desbordarse.

 

"Hermanos y hermanas, que hoy se han reunido en este lugar sagrado para presenciar el amor que une a dos almas: Dogday y Craftycorn. Ahora, conforme a las leyes de Dios y de los hombres, están a punto de sellar su compromiso eterno ante los ojos de nuestro creador. Pero antes de continuar, debo preguntar..." El sacerdote hizo una pausa, y el eco de su voz resonó en la imponente iglesia, llenando cada rincón como un susurro divino.

 

"Si hay alguien aquí presente que se oponga a este matrimonio, que hable ahora... o calle para siempre."

 

El sacerdote levantó la mirada, recorriendo con solemnidad a los invitados mientras el silencio caía pesado sobre la iglesia. El crujido ocasional de una banca parecía ensordecedor en comparación. Dogday, de pie junto al altar, contuvo la respiración; su corazón latía con fuerza mientras sus manos, entrelazadas con las de Craftycorn, comenzaban a temblar ligeramente. Crafty lo miraba con una mezcla de preocupación y confusión.

 

De repente, un grito rompió el silencio como un trueno:

 

"¡No! ¡Espera... Dogday, no puedes casarte!"

If you dance, I'll dance

La voz fue clara, firme y se extendió por toda la iglesia. Todas las miradas se giraron hacia él. Allí, de pie al final del pasillo, estaba Catnap. Su respiración era agitada, sus puños estaban cerrados a los lados de su cuerpo, y aunque su rostro estaba tenso, no mostraba ni un atisbo de duda.

And if you don't, I'll dance anyway

"Nap..." murmuró Dogday, su voz casi inaudible. Sus ojos reflejaban algo que no había sentido en mucho tiempo: esperanza.

Give peace a chance

"¿Qué... qué está pasando?" Crafty miró a Dogday, y luego a Catnap, totalmente confundida.

Let the fear you have fall away

"Este no es el momento para interrupciones, muchacho. Vete de aquí antes de causar más alboroto", tronó el padre de Dogday desde la primera fila, su tono severo resonando como un golpe.

 

"¡Sí lo es!" respondió Catnap con determinación, alzando la voz. "¡Si no hablo ahora, nunca lo haré!"

 

Un murmullo se extendió entre los invitados, pero Catnap se mantuvo firme. Dio un paso al frente, sus manos temblaban ligeramente y su cola se movía nerviosamente de un lado al otro. Tragó saliva y continuó:

 

"No puedes casarte, Dogday, porque necesito confesarte algo antes..."

 

El silencio se volvió a apoderarse de la iglesia mientras Catnap hablaba, sus palabras cargadas de emoción:

I've got my eye on you

"Desde que éramos pequeños siempre éramos muy unidos. Todavía recuerdo nuestras salidas al cine, al parque o al centro de la ciudad, nuestras pijamadas donde contábamos historias de terror y los paseos durante las madrugadas. Siempre me pregunté por qué eras la única persona con la que me sentí cómodo, con quien podía ser realmente yo mismo, pero finalmente lo entendí..."

I've got my eye on you

Catnap levantó la mirada, sus ojos fijos en los de Dogday, mientras su voz temblaba por la intensidad de lo que estaba a punto de decir:

 

"Dogday the Cocker, estoy enamorado de ti. Lo he estado desde hace años, pero nunca tuve el valor de decírtelo. Y lamento confesártelo hasta ahora, en este momento, sabiendo que quizás sea demasiado tarde. Pero no podía quedarme callado sabiendo que podíamos haber tenido una vida juntos... una vida que yo siempre soñé."

Say yes to Heaven

Las palabras de Catnap llenaron la iglesia como un eco interminable. Dogday lo miraba, incapaz de articular palabra, su mente girando como una tormenta mientras sus manos se aflojaban ligeramente sobre las de Craftycorn.

Say yes to me

Crafty bajó la mirada, dándose cuenta de que algo en el corazón de Dogday había cambiado, o nunca había sido suyo por completo. El aire se sentía pesado, como si el tiempo mismo hubiera decidido detenerse en ese instante, esperando que Dogday tomara una decisión que lo definiría para siempre.

 

"Lo lamento, Crafty..." Dogday soltó lentamente las manos de Craftycorn, dejando que sus dedos se deslizaran con suavidad antes de rodearla en un abrazo cálido.

 

"Esto no es lo que quiero, Craftycorn. Y tú mereces a alguien que te ame de verdad, pero yo... yo no soy esa persona".

 

Dogday se separó del abrazo con cuidado, sus ojos encontrándose con los de Crafty, llenos de lágrimas que comenzaban a rodar por sus mejillas.

 

"No te mentiré... yo tampoco estaba segura de esto", dijo Crafty con una sonrisa melancólica mientras limpiaba las lágrimas de su rostro con la mano. "Supongo que los dos sabíamos que esto no era lo correcto... jeje."

 

Dogday asintió con una sonrisa triste, agradecido por la comprensión de Craftycorn. Bajó del altar, sus pasos firmes pero llenos de emoción, mientras se dirigía hacia donde Catnap estaba de pie. Al verlo, Catnap también comenzó a caminar lentamente hacia él, sus ojos reflejando una mezcla de amor, nerviosismo y alivio.

 

De repente, Dogday rompió el ritmo pausado y corrió hacia Catnap, cerrando la distancia entre ambos en cuestión de segundos. Lo envolvió en un abrazo fuerte y desesperado, como si quisiera recuperar todo el tiempo perdido en un solo gesto.

 

"¿Por qué te diste cuenta tan tarde, gatito...?" murmuró Dogday, con lágrimas deslizándose por sus mejillas mientras enterraba su rostro en el hombro de Catnap.

 

Catnap acarició suavemente la espalda de Dogday, abrazándolo con la misma intensidad, y respondió con una voz temblorosa pero cargada de cariño:

 

"Jeje, te pregunto lo mismo, Day..."

 

El mundo a su alrededor parecía desvanecerse. Ninguna mirada curiosa, ni los murmullos de los invitados, ni siquiera la solemne presencia de la iglesia importaban. En ese momento, solo estaban ellos dos, abrazándose como si el universo entero los hubiera reunido en ese instante para arreglar lo que había estado roto.

 

Catnap acarició suavemente la cabeza de Dogday, consolándolo mientras ambos se dejaban llevar por las emociones. Sus corazones, que durante tanto tiempo habían estado separados por dudas y miedo, latían ahora al unísono, marcando el inicio de algo nuevo, algo que siempre había estado destinado a ser.

 

Catnap tomó la mano de Dogday con firmeza, entrelazando sus dedos como si no quisiera soltarlo. Le dedicó una sonrisa cálida, un gesto silencioso que decía todo lo que las palabras no podían expresar.

 

"Vámonos de aquí Day", murmuró Catnap, su voz suave pero decidida.

 

Dogday lo miró a los ojos, asintiendo sin dudarlo. El peso que había cargado durante tanto tiempo parecía desvanecerse con ese simple contacto. Juntos, comenzaron a caminar hacia la salida de la iglesia, dejando atrás las miradas sorprendidas y los murmullos de los invitados.

 

Craftycorn observó en silencio cómo ambos se alejaban, una ligera sonrisa dibujándose en sus labios. Aunque su corazón dolía un poco, sabía que había tomado la decisión correcta al dejarlo ir. Susurró para sí misma: "Que sean felices..." y volvió su mirada hacia los vitrales, dejando que la luz los envolviera.

 

El eco de sus pasos resonaba por la iglesia mientras Catnap y Dogday cruzaban el umbral, dejando atrás ese lugar que había sido testigo de tantas emociones. La luz del sol los recibió al salir, bañándolos en un calor reconfortante.

 

Al llegar al exterior, Catnap presionó suavemente la mano de Dogday, deteniéndose un momento para mirarlo. "¿Estás bien?" preguntó con ternura.

 

Dogday respiró hondo, mirando el cielo despejado. Por primera vez en mucho tiempo, sentí que podía responder honestamente. "Sí... estoy bien. Gracias a ti".

 

Catnap sonrojándose, su cola moviéndose de un lado a otro. "Entonces, ¿qué te parece si empezamos de nuevo? Solo tú y yo, como siempre debió ser."

 

Dogday soltó una risa ligera, sus ojos llenos de calidez. "Me parece perfecto, gatito".

 

Tomados de la mano, comenzaron a caminar, dejando atrás la iglesia, las expectativas y todo lo que no era suyo. Frente a ellos se presentaba un nuevo comienzo, y por primera vez, ambos sintieron que iban en la dirección correcta.

 

12:45 - 7 de julio del XXXX

 

Han pasado dos años desde la boda de Dogday y Craftycorn, y muchas cosas han cambiado en ese tiempo. Dogday renunció al apellido de su familia para cortar cualquier vínculo legal con ellos. Nos mudamos a otro país gracias a una oferta de trabajo que me ofrecieron, y adoptamos a un pequeño cachorrito de seis años. Es tan adorable que llena de alegría nuestros días.

Hace unos meses, Dogday se puso en contacto con Craftycorn. Le contó que todo por allá estaba bastante agitado, pero que, finalmente, ella había logrado ser libre. Ahora se encarga de una franquicia de tiendas, y nos ha contado que le está yendo muy bien.

 

¡Rosas y Champagne!

Muchas gracias por leer esta historia, espero haya sido de su agrado. Si tienen alguna sugerencia pueden comentarla. Gracias <3

 

Canciones agregadas en el FanFic:

Why Am I Like This? - Canción de Orla Gartland

 

Lover - Canción de Taylor Swift

 

Say Yes To Heaven - Canción de Lana Del Rey

 

Pd: Dios no recoradba lo extraña que se ponia la historia en algunos momentos, espero les haya gustado <3