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En esta no se pudo, pero
En otra vida
Jamil y Kalim habrían sido felices. No importaba si era un romance secreto o lo hacían oficial. Ellos igual se habrían podido besar, abrazar, mirar y sonreír el uno al otro. Sabiendo que su amor sería eterno como el Sol.
Nuestros hijos
Ellos podrían haber adoptado un niño o una niña, tal vez uno de cada. Seguramente hubieran salido tan alegres como Kalim o tan inteligentes como Jamil. Se los hubiera amado a pesar de todo lo que hicieran, habrían sido criados con amor y sin tener que preocuparse por nada, aparte de ser una familia feliz.
En esta, no
Porque nunca estarían en igualdad de condiciones. Jamil siempre sería esclavo en todo menos nombre. Y Kalim nunca tendría el poder o sería lo suficientemente inteligente para liberarlo de sus cadenas. Ellos estaban destinados a ser algo, algo que no era ser maestro y esclavo.
Pero yo aquí te esperaré
Serían pacientes, siempre lo fueron. La paciencia era una grandiosa virtud. Pero sabes, tarde o temprano se acabará. O tal vez, mueras esperando que se cumpla un sueño. Que como algunas estrellas, nunca se podrá acabar. ¿Y sabes algo? A ellas nunca las podrás tocar. O por lo menos, ellos nunca lo harán.
En otra vida
Las estrellas podrán tocar y sus caminos se podrán entrelazar. Pero en esta ya trataron de tocarlas y sus caminos si se cruzaron. Solo que no pudieron darse nada más que una pequeña mirada.
Lo sé porque a veces lo sueño
Soñaron con poder confesar su amor. Con besarse bajo la Luna y poder demostrar su cariño bajo el Sol. Pero eran sueños, sueños no alcanzados, de los cuales, a pesar de ser compartidos, nunca fueron mencionados.
Jamil y Kalim eran soñadores con destinos entrelazados. Solo que la vida decidió que solo se les permitiera darse la mano. Ambos deseosos de la libertad. Libertad que uno no lo sabe, lo puede llevar hasta el final.
Pero yo aquí te esperaré
Al lado del oasis, él lo iba a esperar. No importaba cuánto tiempo pasara. Sabía que tarde o temprano sus libros iban a estar en la misma página y el estaba más que deseoso de que ese momento llegue. Aún si tuviera que quedarse sentado al lado del agua por años. Aún si tenía que ver morir estrellas, aquí podía esperarlo.
Aquí te esperaré
Ahí él iba a estar, pues no había camino que recorrer si con su destinado ya no se podía cruzar. Entonceses sentado podía esperar a que el Sol decidiera que era hora de volver a brillar. Y tal vez, esta vez, no irse jamás.
En otra vida
Jamil volvería a ver la sonrisa de Kalim a la mañana. O escucharía sus risas a la hora del almuerzo. En otra vida las estrellas se alinearían y de su boca las palabras correctas saldrían.
Y en otra vida, el Sol no decidiría apagarse en sus brazos a plena luz del día.
