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Mil grullas de papel

Summary:

Has mil grullas de papel y pide un deseo.

¿Cuál es tu deseo, Xingqiu?

Notes:

Disclaimer: Nada relacionado con Genshin me pertenece, solo tomo prestado sus personajes para satisfacer mi necesidad de leer sobre mis parejas favoritas. (Y de paso, satisfacerlos a ustedes si gustan)

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

- ¿Qué deseo pedirás cuando termines? - le preguntó su hermano cuando vio a Xingqiu doblando papeles con esmero.

 

La tarde anterior su hermano le había hablado sobre una creencia originaria de Inazuma; las mil grullas de papel y le regaló un libro de origami con instrucciones para hacerlas. Según le contó, en Inazuma se creía que si hacías mil grullas de papel y pedías un deseo este se cumpliría. 

Xingqiu había mirado a su hermano con el ceño fruncido ¿Mil grullas? ¿No eran demasiadas? ¿Qué se supone que haría con ellas después?

 

Su hermano se encogió de hombros.

 

- Cualquier idea es válida; podrías regalarselas a tus amigos o incluso a gente desconocida, quizás hacer guirnaldas o colgantes, algún uso tendrán.

 

Y así fue como terminó sentado en la biblioteca de su casa, con un libro de origami y un montón de papeles de colores.

Sabía que su hermano había hecho todo esto solo para mantenerlo ocupado y que no anduviera vagando por la ciudad. De todas formas decidió seguir el juego; aprendería a hacer una grulla, y luego, haría las mil.

 

¿El deseo?

 

Lo pensaría después, por ahora solo quería demostrarle a su hermano que podía estarse quieto y no interferir en sus tareas como primer hijo del gremio de comerciantes; a pesar de que solo quería estar con él, Xingqiu sabía que las responsabilidades de su hermano iban primero que el ocio, y que su presencia solo le dificultaba concentrarse; Xingqiu quería jugar, su hermano cumplir sus responsabilidades.

Aunque años después fuese Xingqiu quien terminara las tareas que su hermano dejará a medias.

 


Lo que comenzó como un reto personal se transformó poco a poco en una especie de obsesión; habían pasado dos días y Xingqiu aun no lograba una grulla en condiciones. Estaba seguro de que estaba siguiendo las instrucciones, pero sus "grullas" no parecían grullas.

Suspiró agotado y guardó el libro y un par de papeles en su mochila, al día siguiente tenía clases; usaría el tiempo entre estas para seguir practicando.

 


- ¿Qué haces? - preguntó Chongyun al chico sentado frente a él; era pequeño, de cabello azul y ojos color dorado, su frente estaba arrugada en gesto de concentración.

 

Era clase libre, Chongyun; aburrido había decidido sentarse frente a este chico, parecía tan concentrado en lo que hacía que llamó su atención.

 

- Una grulla de papel ¿es que no la ves? - el chico mostró con orgullo su "grulla", un amasijo de papel tan arrugado que apenas se podía notar alguna forma en él.

- Así no es como debería verse.

 

El chico de cabello azul frunció el ceño, dejando su "grulla" sobre la mesa y mirando el libro que descansaba frente a sus ojos.

 

- Lo sé... seguí las instrucciones al pie de la letra, debería ser una grulla bonita - contestó mirando con derrota el trozo de papel frente a ellos, mientras suspiraba y negaba con la cabeza.

- ¿Me dejas intentarlo? - preguntó Chongyun, mirando el intento de grulla; sus padres le habían enseñado origami hacía un tiempo, nada muy complicado, un barquito de papel, un avioncito; cosas que no requerían demasiados dobleces; intentar algo más complicado le llamaba la atención.

 

El chico frente a él parecía reticente, pero terminó acercándole el libro de instrucciones.

 

- Cuidado con el libro, me lo regaló mi hermano mayor- su cara de preocupación conmovió a Chongyun, que asintió con vehemencia.

 

Siguió las instrucciones con cuidado, bajo la atenta mirada del chico; intentaba no presionar demasiado el papel para no romperlo, cosa un poco difícil para un niño de ocho años.

El primer intento falló, el papel se rasgó casi inmediatamente; pero Chongyun no se rendiría y el chico frente a él lo miraba atentamente, con los codos apoyados en la mesa y su mentón en sus manos, siguiendo con sus ojos el movimiento de las manos de Chongyun; con una sonrisa divertida, casi se veía complacido, como si le divirtiera que este también fallara.

Al cuarto intento, los dobleces del papel al fin dieron una forma similar a una grulla, no era perfecta, pero era una grulla al fin y al cabo, el papel estaba demasiado doblado en algunas partes lo que la hacía delicada.

Se la enseñó al peliazul, quien le dio la sonrisa más grande que había visto en su corta vida, sus ojos brillaban con emoción. La grulla no era igual a la del libro, pero se notaba que para el peliazul era más que suficiente. 

 

- ¡Una grulla! ¿Puedo quedarmela?-  Chongyun asintió y le entregó la grulla con cuidado, temía que al contacto con las manos del otro chico esta se desarmara.

- ¡Gracias! Será la primera de las mil - la sonrisa del pequeño demostraba cariño hacia el trozo de papel frente a él. Chongyun frunció el ceño confundido - Aunque no se si será trampa si no las hago todas yo... - susurró llevándose la mano a la barbilla en gesto pensativo.

- ¿Para qué quieres hacer mil grullas de papel?

- Quiero pedir un deseo cuando llegue a las mil - Contestó sonriendo el de ojos dorados.

- ¿Y qué deseo es ese? - ¿Un deseo? Chongyun también quería pedir un deseo, pero hacer mil grullas... no creía tener la constancia ni paciencia necesaria para lograr algo así.

- Lo sabré cuando las termine - se encogió de hombros -Por cierto mi nombre es Xingqiu- le extendió la mano sonriendo.

-Soy Chongyun - tomó la mano frente a él correspondiendo la sonrisa.

 

Estaba intrigado, Xingqiu le parecía interesante.

 


La próxima vez que hablaron, Xingqiu corrió feliz para contarle que su hermano le dijo que podía recibir ayuda al hacer las grullas y el deseo se cumpliría de todas formas, aunque si los dos pedían el mismo deseo, este tendría más posibilidades de cumplirse.

Chongyun no tenía un deseo, así que le dijo a Xingqiu que desearía lo mismo que él  - cuando al fin le dijera que deseo era- y le ayudaría a hacer las grullas cuando pudiera.

Y así fue como comenzó su amistad, haciendo grullas de papel entre clases, conversando de cosas triviales, jugándose bromas el uno al otro, como cuando Xingqiu trataba de ponerle picante a la comida de Chongyun y este como contrataque le pedia a Xiangling, una compañera y amiga de ambos, hija del chef Mao del restaurante Wanmin, que le pusiera zanahorias al plato del peliazul. Compartían la mayoría de su tiempo libre juntos. 

Xingqiu siempre supo que hacer mil grullas tomaría mucho tiempo, pero no tenía apuro, con la ayuda de Chongyun llegaron a las primeras cien.

Sonrió al ver la grulla, al ser la número cien había utilizado un papel especial; tenía un diseño de copos de nieve blancos sobre un fondo celeste; se la regaló a Chongyun.

 

Luego de llegar a la número cien, Xingqiu no volvió a mencionar las grullas durante un tiempo, a veces Chongyun lo veía doblando papeles de diseños hermosos, y algunas veces encontraba grullas escondidas entre los árboles, entre sus cuadernos, otras veces -cuando Xingqiu había estado en su casa- encontraba una en su mesa de noche; no era algo recurrente, aunque había notado un patrón; cada cincuenta grullas, encontraba alguna escondida para él, con un papel de bonitos diseños; cada vez que pasaba sonreía y guardaba con cariño la grulla.

 

Sin embargo la grulla quinientos fue especial, al igual que la número cien. Xingqiu se la entregó directamente; el diseño en el papel era precioso: dibujos de grullas de un color azul claro sobre un fondo azul más oscuro y con bordes dorados.

 

- Vamos a medio camino YunYun.

- ¿Ya sabes cual es tu deseo Qiu?

 

El chico sonrió, sus ojos brillaban, Chongyun sabía que la respuesta era "ya lo sé" sin embargo solo recibió una risita y un gesto de mano que le restaba importancia al asunto. Xingqiu se giró para mirar el atardecer, cruzando sus brazos tras su espalda.

 

- Aún no es importante.

 


Se volvieron inseparables, era raro no verlos juntos, Xingqiu siempre con algún libro en una de sus manos y Chongyun a su lado, comiendo helado o tan solo disfrutando de la compañía del otro, siempre con un parasol sobre su cabeza, el sol y el calor le hacían sentirse mal.

Así pasaban las estaciones y con ellas los años.

 

En verano, durante las tardes cuando el calor ya no era insoportable, jugaban en las playas cerca del puerto, lanzándose agua y quedando empapados hasta decir basta. Xingqiu disfrutaba ver a Chongyun bajo el sol ya que no era algo que el peliceleste pudiera hacer fácilmente, la mayoría del tiempo debía estar bajo la sombra, por eso la mejor parte del verano eran las tardes y sus guerras de agua, ver a Chongyun riendo con el agua mojando su cabello y rostro era impagable.

 

En invierno, hacían ángeles en la nieve, muñecos a los que les amarraban bufandas y colocaban narices de zanahorias; para disfrute del peliazul, que veía esto como una forma de deshacerse de su mayor enemiga. A veces hacían algún iglú o jugaban a lanzarse bolas de nieve. Chongyun disfrutaba ver la nariz y mejillas de Xingqiu sonrojadas por el frío; para él el clima era mucho más soportable que para Xingqiu, incluso le agradaba sentir algo de frío.

 

En primavera, se sentaban bajos los árboles en flor, disfrutando la brisa y el caer de los pétalos, del olor de las flores que los rodeaban. A veces acompañaba a Xingqiu a supervisar un campo de cultivos de flores de seda que tenía de su padre; el olor de estas era fascinante y además eran las flores favoritas de Xingqiu, para Chongyun ver el rostro de este cuando las olía o tocaba con delicadeza los pétalos era como ver un ángel.

A veces viajaban a Inazuma, donde Xingqiu era feliz comprando todo libro que encontraba en la Editorial Yae y Chongyun disfrutaba de la comida fría. Por las tardes, se sentaban bajo los cerezos en flor.

 

En otoño, bajo los árboles de ginkgo, veian las amarillas hojas caer sobre ellos, el follaje de colores rojos, amarillos y cafés rodeándolos. A veces se sentaban en el gazebo del bosque de bambúes cerca de la aldea Chingtsé, simplemente observando el paisaje frente a ellos. 

En algunas ocasiones acompañaba a Xingqiu a alguno de sus viajes de negocios al valle Chenyu; disfrutaban del viaje en balsa hacia el puerto Yilong -el viaje panorámico solían llamarle- escuchando el eco de las canciones del barquero, sentados uno junto al otro, con sus rodillas tocándose.

 

Siempre juntos.

 


Cuando encontraba alguna grulla Chongyun se preguntaba ¿Seguía Xingqiu pensando en las mil grullas o solo eran detalles que le recordaban cómo inició su amistad?

 

No lo sabía.

 

No le quitaba el sueño, de hecho le hacía soñar; deseaba que el peliazul aún estuviera haciendo las grullas pero ahora con un deseo en mente y que ojalá fuese el mismo de Chongyun .

Chongyun apreciaba su amistad como un tesoro, el tesoro más brillante y valioso de todo Teyvat, su tesoro.

 

Amistad que poco a poco se transformó en amor.

 

"Que Xingqiu y yo nunca nos separemos" 

 

Era su deseo, el que escribió en alguna de las grullas que Xingqiu escondía para él y en las que a veces le daba personalmente.

 

Chongyun sabía que él nunca haría mil, pero creía que quizás, solo quizás, si Xingqiu lograba hacerlas, su propio deseo también se cumpliría; ya que había ayudado a hacer varias ¿No contaba eso como hacer las mil grullas?. Aunque fuera parcialmente, deseaba que estuvieran juntos siempre, incluso si fuera solo como amigos.

Un día de otoño, sentados bajo un gingko cerca de la entrada de Liyue, Xingqiu recargó su cabeza contra su hombro; era algo normal entre ambos, pero esta vez Chongyun se sentía ansioso.

Miró hacia el peliazul, sus ojos cerrados hacían ver sus pestañas aún más largas de lo que eran, su respiración era lenta, un libro abierto descansaba sobre su regazo; Xingqiu se había dormido.

Envalentonado, Chongyun decidió acariciar suavemente una de las mejillas del chico a su lado, con cariño, como el aleteo de una mariposa; depositó un beso en la coronilla de Xingqiu y se acomodó lo más delicadamente que pudo, no queriendo despertar al ojidorado, se atrevió a colocar su mano sobre una de las mejillas de Xingqiu; disfrutó el momento.

 

Deseaba besarlo.

 


La grulla número mil fue la más especial, guardada desde hace más de diez años entre las hojas del libro de instrucciones. La grulla seguía intacta como si fuera el primer día, Xingqiu la había desdoblado con sumo cuidado y escribió su deseo en las alas de esta. 

Al día siguiente, cuando se encontró con Chongyun la puso entre las manos de este.

 

- Esta es para tí YunYun. Es la número mil - Chongyun sonrió al reconocer la grulla que él mismo había hecho hacía tantos años atrás.

 

La última grulla era también la primera.Desgastada por el tiempo aún conservaba su forma poco delicada, hecha por un chico pequeño.

 

Sonrió.

 

¿Si la primera grulla era también la última, el deseo se cumplía?

No estaba seguro. Pero sabía con certeza que ese deseo se cumpliría; que estaba cumpliéndose.

Tomó la grulla en su mano derecha y con la izquierda apretó la mano de Xingqiu que a su lado sonreía. La luz del atardecer a sus espaldas le daba ese toque etéreo que Chongyun tanto amaba.

 

Lo besó en los labios.

 

En las alas de la grulla con la desastrosa caligrafía de Xingqiu estaba escrito 



"Que Chongyun y yo estemos juntos por siempre".

Notes:

Hoy en cosas que a nadie le interesan:

Recientemente comencé con esto de las mil grullas. ¿Que desearían ustedes?

Yo deseo salud

Los kudos y comentarios son bienvenidos y me animan muchito :)

Que tengan un buen día/tarde/noche.

Gracias por leer.