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— Bueno, vete a la mierda —. Sendou estrujó el teléfono en su oreja.
Estaba completamente consciente de lo infantil que sonaba en ese momento. Sin embargo, eso nunca lo detuvo.
— Sendou —. la voz al otro lado de la línea lo estremeció. Sonaba hasta un poco más grave de lo habitual. — Son solo seis meses.
Tenía razón. Solo eran seis meses. Para ser honesto, ni siquiera sabía por qué se estaba comportando así, ese no era su comportamiento habitual. Normalmente era ambicioso y coqueto; una estrella orgullosa de su posición y de la confianza que el equipo depositaba en él. Pero… Conoció la verdadera perdición (quizás bendición, no lo admitiría en voz alta) el día en el que Oliver Aiku apareció en su vida.
Desde ese momento, despertó un lado desconocido suyo, uno en el que parecía una princesa mimada y caprichosa.
Claro, le llamaba la atención que esos comportamientos salían a la luz solamente con Aiku. Pero no le prestó la atención necesaria, de todas maneras hizo un pacto consigo mismo de que nadie más lo iba a ver en ese estado.
— Es precisamente por eso que es un problema, son seis meses —. Se sintió egoísta, Aiku iba a crecer profesionalmente, no se perdonaría nunca si lo detenía.
— No te estoy entendiendo. ¿Cuál es el problema?
— No me lo contaste —. susurró.
Se escuchó una risa al otro lado del teléfono. —¿Era eso?
— Sí —. mintió.
— No quería ponerme muy emotivo, es una visita de seis meses, pronto estaré de vuelta para mimarte — . La cara de Sendou se calentó poco a poco.
— Vete a la mierda, no te necesito —. irritado mintió, por segunda vez.
— Lo que digas —. dijo en tono divertido Aiku.
— Adiós.
— Ciao —. después de eso, Sendou se dio cuenta de porqué Aiku estaba entusiasmado de practicar italiano.
Ni siquiera fue con el resto de Ubers para despedir a su compañero. Se estaba convirtiendo en el mentiroso perfecto si se trataba de Oliver Aiku.
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Habían pasado exactamente cinco meses desde que Aiku aterrizó en Italia. Y Sendou por su parte, no se perdía de ninguna actualización de sus historias de instagram, mucho menos si participaba en un partido. Observaba sus movimientos de cerca, la manera en la que representaba una amenaza para sus oponentes. Era curioso como Aiku daba pasos hacia atrás para analizar la situación, pero simultáneamente actuaba. Tuvo razón en aceptar esa oportunidad, ahora el mundo lo podía ver brillar.
Algo punzó su corazón, lo asoció a…¿envidia? Sí, era eso. Aunque, no podía dejar de lado la adoración que tenía hacia el defensa.
— Sendou —. Escuchó como lo llamaban desde la puerta de la sala de televisión del estrato de Ubers. Sí, estuvo viendo a Aiku en las pantallas grandes que Ego tenía en cada estrato. Ese era el aviso de la cena, se levantó y concluyó que solamente estaba estudiando las jugadas de Aiku para cuando regresara, no se quería quedar atrás, no se iba a quedar atrás.
— Lo siento, no quería interrumpirte —. comentó Aryu —. Debe ser difícil para ti, ¿están a distancia?
— ¿A qué te refieres?
Aryu se dio cuenta.
—No te preocupes, nada.
Sendou le hizo caso y apagó las pantallas, no sin dar un último vistazo, donde sintió otra vez la punzada en el corazón.
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La punzada en el corazón siguió hasta que se fue a la cama, lo cual le resultó extraño, ya que normalmente se le quitaba al instante. Pensó en que quizá debía ir a revisarse, aunque lo descartó al instante, ¿qué le diría al doctor?
“¡Hola, doc! Desde hace cinco meses que mi compañero de equipo se fue, siento raro el pecho, como si me acuchillaran. Incluso, no me lo va a creer, pero ha evolucionado a que a veces cuando veo sus fotos mantengo la respiración y termino suspirando cansado”.
Descartado. Eso le ganaría un puesto en el hospital, psiquiátrico, claro. Todo esto sonaba increíblemente mal, como una mala persona que no puede alegrarse por el crecimiento profesional de su amigo. Que frustrante situación, estaba sin Aiku y no podía dormir.
No podía siquiera expresar lo que sentía a alguno de sus otros amigos de equipo, era vergonzoso admitir su lado “celoso”.
Intentó dormir otra vez.
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Al otro día siguió con la misma pesadez y punzada, la diferencia es que entre tanto pensamiento nocturno, llegó a la conclusión de que no estaba celoso, solo estaba demasiado acostumbrado a la presencia de Aiku en su vida. Se familiarizó a su voz, a su juego, a su mirada bicolor y quizás, a su perfume.
Tampoco iba a negar que se acostumbró a su atención, a que siempre estuvo ahí cuando lo necesitaba, tanto en el campo de juego, como fuera de el. A ocho horas de diferencia, apenas y podían intercambiar algún mensaje o llamada, en los últimos meses su interacción eran reacciones de instagram. Lo cual, no estaba ni cerca a la cantidad de cuidados (mimos) que le solía dar.
Al menos ahora estaba cómodo, ya sabía que no eran celos, eso calmó un poco la punzada.
Sin embargo, comenzó a aparecer nuevamente cuando vio que una chica frecuentaba las historias de Aiku. Estaban cerca, demasiado para su gusto. Le disgustó que Aiku no pensara en que ahora que era un atleta de talla mundial debía cuidar su imagen, no podía seguir con su antigua vida de hombre mujeriego.
A la quinta fotografía que vio en los close friends de Aiku, a Sendou le salió natural preguntarle quién era. Tiró el celular en su cama cuando la respuesta fue “¿celoso, lindo?”, lo dejó en visto. Horas después, Aiku le envió otro mensaje aclarándole que era la manager, le puso feliz y la punzada se fue por completo después de aquella noche en el estrato de Ubers.
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Ya faltaba un día para que llegara Aiku. Sendou estaba feliz, quería escuchar todo lo nuevo que el otro tendría por contarle. Esta vez sí fue a la fiesta que organizaron sus compañeros de equipo.
Por eso, ahora estaba batallando en frente del espejo decidiendo qué ponerse, quería algo que lo hiciera lucir impecable, pero que tampoco pareciera que se esforzó mucho, aunque estuvo pensando en que ponerse desde el día en que anunciaron la fiesta de bienvenida.
Terminó poniéndose lo primero que se probó, una camisa blanca con unos pantalones negros a juegos, se convenció que era para conservar un poco la elegancia y que armonizara con su color de cabello.
En la fiesta, saludó a Aiku con entusiasmo, no sabía si era idea suya, pero lo vio más fuerte y serio, estaba seguro que jugar con él ahora iba a ser incluso mejor. Algunos del equipo comenzaron a rodear a Aiku, preguntándole sobre su experiencia y algunas otras cuestiones. No obstante, Sendou decidió alejarse de la multitud, aunque la mirada de Oliver estuviera fija en él.
Tuvo la idea de ir a servirse un poco de refresco, los chicos de otros estratos tuvieron la amabilidad de hacer ponche y otro tipo de bebidas, animado tomó hielo para su vaso.
— ¿Me estás evitando? —. La voz grave de Aiku lo sacó de su estado de trance, en el cual estaba decidiendo que beber. — Yo creo que sí —. susurró cerca de su oído.
Sendou se burló, alejándose un poco.
— No, ¿por qué piensas eso? —. continuó eligiendo su bebida, un poco intimidado por la cercanía.
— Porque es justo lo que estás haciendo.
— No es cierto, ve a hablar con los demás, están esperándote — . señaló con el vaso al grupo de personas en el que antes estaban los dos.
— Sigues celoso — . observó a la multitud, después a Sendou, quien estaba enrojecido.
— No es cierto, estás sacando todo de contexto, te puedo explicar — . paniqueó, ¿Aiku también llegó a la conclusión de que estaba celoso de sus oportunidades? Tendría que aclararlo.
— No me hablas desde lo de la historia con la manager.
Oh, ¿eso era verdad? Sendou nunca lo notó. Solamente siguió con su vida, fue una acción inconsciente.
— Y ahora me mandas directo con los demás — . se escuchaba el sarcasmo en su voz — ¿Acaso no notas que tal vez me escapé de los chicos porque la única persona que quiero que me preste atención no está?
La punzada volvió.
— Iba a volver — . quitó la mirada, aún estaban muy cerca.
— ¿De verdad?
— Puede ser.
— No me convence la respuesta, no estás siendo sincero.
Sendou se alejó un poco más, pero Aiku decidió tomarlo de la cintura para mantenerlo cerca.
— Ya vuelves a tener toda mi atención, bonito. — . se acercó al oído de Sendou nuevamente. —. La seguías teniendo aunque estuviera lejos, te estuve observando también.
También. Entonces Aiku se dio cuenta que seguía cada una de las actualizaciones de sus redes. La confesión lo puso rojo otra vez.
— Es normal observar a los compañeros de equipo — . fue una respuesta en automático.
— Entonces compañeros de equipo — . Aiku alzó las cejas, fingiendo sorpresa por la aclaración. — . Ya veo. Aunque no suelo mimar a mis compañeros de equipo.
— Que mentiroso, si lo haces — . apenas salía la voz de Sendou, por la cercanía no tenía que esforzarse mucho.
— Claro que no, ¿con quién lo hago? — . soltó la cintura de Sendou, este lo agradeció en sus adentros, estar cerca de Aiku le alteraba el corazón.
— Conmigo.
— Porque eres tú, es obvio — . respondió alzando su dedo para colocarlo sobre la boca de Sendou, callándolo.
— No es obvio.
— Solo para ti no lo es, mira… — . puso su mano debajo de la mandíbula de Sendou, tomando suavemente su cara, le sonrió y se acercó lentamente para depositar un beso en sus labios. — Eso no lo hago con cualquier compañero de equipo — . su voz sonaba seductora, aunque estuviera susurrando. Lo soltó después de eso.
Sendou no salía del trance, se llevó una mano a sus labios. ¡Así que este era el sentimiento que no encajaba, al cual no podía ponerle nombre!
Amor.
Sonaba bien, aunque era nuevo en ello.
— C-comprendí, si — . se rió con dulzura.
— ¿Seguro?
— Sí. — . tomó la mano de Aiku, se puso de puntitas y alcanzó sus labios, depositando un suave beso, algo tímido por la atención.
— Vamos con los demás —. Aiku apuntó a los chicos de Blue Lock, quienes se encontraban charlando, algunos comiendo y otros entretenidos en el celular.
—Vamos, aunque me debes una conversación a profundidad.
— Sí, sí, yo te conversaré de la primera vez que me di cuenta que me gustabas y esas cosas —. se burló, tomándolo de la cintura y dándole un beso en la cabeza.
