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Never a mistake

Summary:

Max no sabía el momento exacto en el que pasó, no podía recordar qué cambió ni porqué un día cualquiera alzó los ojos y el mismo rostro familiar le pareció diferente, cambió de un niño al que se veía obligado a cuidar a un joven atractivo del que tuvo que esforzarse en apartar los ojos.

Notes:

En resumen, hace meses, esta autora vio un tiktok de los zeenunew y de repente cayó en el pozo del bl thai... bueno, en realidad sólo sigo a domundi hahaha.
Y el maxnat se volvió mi favorito. En general, no escribo RPF y me pasé un tiempo debatiendo si hacerlo o no (alguna vez lo hice, cuando era más joven y me obsesionaba L'arc en Ciel). Pero al final, me dije, YOLO y aquí está. Esto es sólo una cosa pequeña y dulce. Me alegré mucho cuando el piloto llegó al millón, así que también es mi fic de celebración lol

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Mirando atrás, esta locura, esta cosa que le carcomía por dentro empezó hace años.

Max no sabía el momento exacto en el que pasó, no podía recordar qué cambió ni porqué un día cualquiera alzó los ojos y el mismo rostro familiar le pareció diferente, cambió de un niño al que se veía obligado a cuidar a un joven atractivo del que tuvo que esforzarse en apartar los ojos.

Era el mismo rostro, los mismos ojos, la misma curva de la boca, la misma dulzura en su mirada que de repente habían adquirido una cualidad extraña. Atractiva.

Tal vez la culpa era de Nong Nuea, de esa versión confiada y seductora que no tenía nada qué ver con Nong Nat, o tal vez, la culpa era de la primera vez que besó a Kon Diao, y probó el sabor a cereza de sus labios, tal vez era porque conocía cosas que no debería, conocía cómo sentían esas manos suaves en su torso, en sus piernas, cerca a lugares que una persona como Nat no habría tocado en otras circunstancias. Sabía que encajaba entre sus piernas, y el tacto de sus muslos rodeando su cintura. y el sólo saberlo le hacía perder el sueño.

"Tal vez no es tarde para cambiar de ship" murmuró para sí mismo, aunque sabía que no lo haría. 

No sólo por el posible escándalo, ni porque los fans lo odiarían, le gustaba la vida que llevaba y no se imaginaba a nadie que no fuera Nat como su compañero. Y tampoco quería imaginarse a nadie más al lado de Nat, auqnue no debería importarle, los besos que compartían eran falsos, las caricias eran falsas y aún así... no creía ser capaz de dejar el lugar que él ocupaba (entre sus piernas, ¿podría algún día dejar de pensar en la piel sedosa de sus muslos bajo sus dedos? Era una locura, estaba enloqueciendo), a alguien más.

Por supuesto, pensar en los “tal vez” era inútil. Max no haría nada y lo sabía. No hizo nada más que recordarse a sí mismo que se había prometido cuidar a ese adolescente que le provocaba una violencia que muchas veces no sabía de dónde provenía ni cómo dejar escapar. Que se prometió ser un buen phi para él y eso era todo lo que importaba y todo lo que debía ser.

Sus fantasías no importaban. Que sintiera su sangre hervir recordando ese gemido suave que dejó escapar mientras actuaban en Naughty Babe no importaba, ni importaba los celos que sentió al pensar en dónde aprendió, quién le había arrancado gemidos reales. Podía hacer su trabajo, jugar a estar enamorado de esa manera inocente y coqueta que el público quería. Podía hacer todo eso e ignorar que no había nada de dulce e inocente en la forma en que debía masturbarse algunas veces con la imagen de su nong en algún outfit demasiado bonito para poder soportarlo, de esos ojos mirándolo y esa boca...

"Mierda."

Era demasiado. Demasiados años sintiendo que estaba a un paso de romper las promesas que se hizo a sí mismo, a un paso de condenarse y arruinar su amistad.

Él no era Zee, con la suficiente cabeza fría para arriesgar todo en una relación que podría arruinarlo a él y a Nunew si llegaban a pelearse. Las relaciones eran demasiado complicadas para mantener en su línea de trabajo, cualquier problema personal podría arruinar la imagen que daban al público, y no se atrevería a arruinar la confianza y la amistad que logró conseguir por una posible relación. Zee y Nunew llevaban más de un año juntos y aún encontraban la forma para funcionar, pero para Max esa relación sólo le recordaba la manera en que Nat lo miró días después, la esperanza en esas pupilas marrones, como si esperara lo mismo. Max no era Zee, no se creía capaz de hacer lo mismo y Nat era demasiado joven, merecía algo mejor que un hombre una década mayor que tenía fantasías escabrosas con cada parte de su cuerpo. 

Max se esforzó en cuidarlo, en tratarlo lo mejor que podía, en ser un apoyo para él, y la esperanza en los ojos de su Nong se fue apagando poco a poco y empezó a hablar de otras personas, otros amigos. Eso estaba bien. Sería lo mejor si se enamorara de alguien más, alguien a quien Max no tendría que conocer, y entonces podría vivir sabiendo que Nat, el actor BL era suyo, sin tener que saber nada de las personas a las Nat, la persona común, amaba y dejaba que lo tocaran.

Y las cosas podrían haber seguido de la misma manera, si no fuera por Two Worlds. Max recordaba el día en que leyó el guión y en el que decidió que podría manejarlo, era una actuación y Nat no le pertenecía. No realmente. Podía comportarse con madurez. Se engañó a sí mismo hasta que vio a Nat acostado en esa cama con alguien más que no era él cubriéndolo. No debería importar, por lo que sabía, Nat había salido con algunas personas, era famoso, atractivo y tenía dinero, sólo un idiota pensaría que no tenía más experiencia que los besos falsos que compartía con Max.

Two Worlds le sirvió para comprobar que Max no era tan desinteresado. Max era avaricioso y egoísta y Max ardía de celos que no podía mostrar, no en algo menos que el juego que mantenían. Max no quería a nadie al lado de Nat. No quería verlo con nadie más. 

"Phi Max" era culpa de Nat, su culpa por ser tan lindo, por ser tan pequeño y tan suave... "¿Phi Max?"... Era su culpa por no dejar de gemir mientras Max estaba detrás de él, fingiendo que lo follaba, sintiéndose cada vez menos Tai y más Max y sus ganas de marcarlo. Fue difícil y casi arruinó la escena un par de veces. Pero Nat..."¿¡Phi Max!? ¿Por qué me estás ignorando?"

"No lo hago." 

Le gustaría poder ignorarlo, pero no lo hacía. Si pudiera ignorarlo, entonces no habría aceptado recibirlo en su apartamento, ni lo tendría sentado en el piso de su cuarto con las piernas cruzadas.

"No? ¿Qué estaba preguntando?"

Max esbozó una sonrisa culpable y se forzó a mirar su rostro y no las piernas apenas cubiertas por un short. 

“Si te digo que me distraje pensando en ti, ¿me perdonas?”

El puchero con el que Nat contestó le hizo difícil mantener la sonrisa en su lugar y contener las ganas de tocar esos labios con los dedos. 

“No te creería, mentirías para que no me enfade.”

Max suspiró. Nat tenía 22 años ya, pero aún era joven, Sin embargo, tenía que forzarse a pensar qué pasaría en dos o tres años más, qué pasaría si un día lo recibía con las noticias de una próxima boda y Max no podría hacer nada más que felicitarlo. 

“Pero sí estaba pensando en ti” lo dijo en serio esta vez y Nat captó la diferencia en el tono de su voz porque dejó de hacer pucheros y se acomodó los lentes.

“¿En qué?”

“Te gradúas en unos meses” dijo, después de pensar un momento. No era lo que quería decir, en absoluto, pero no sabía si debía decir lo que realmente pensaba. Nat asintió. “¿Estás saliendo con alguien?”

“¿Qué?” Max lo observó. La sorpresa era palpable en su rostro, después de todo, él nunca le preguntaba esas cosas. Max bajó de la cama y se acercó, sin dejar de observar su rostro, tratando de adivinar lo que pensaba. Nat podría haber dejado atrás el crush que tenía hacia él, y Max no tendría forma de saberlo. 

“Nat…” 

Max se sentó a su lado, apartando un mechón de cabello de su rostro. Los labios de Nat temblaron de forma casi imperceptible, pero Max estaba cerca y lo notó. Podría apartarse y dejar que Nat pensaba que lo estaba fastidiando, pero en este momento, no quería apartarse. Max movió la mano y apoyó en la mejilla de su compañero, y Nat alzó los ojos, con los labios entreabiertos, esperando. Había fragilidad en su mirada y Max supo que si se apartaba en ese momento, se arrepentiría. 

Lo había hecho decenas de veces, en las sesiones de prácticas, en las grabaciones, tanto que bajar la cabeza y rozar su nariz contra la nariz de su nong no le resultó tan difícil. Era familiar, pero a la vez, sentía que si seguía avanzando, no podría retroceder. Nat suspiró en ese momento, un sonido de derrota y empezó a apartarse y fue eso lo que lo hizo mover la mano a la nuca de su nong para mantenerlo quieto y unir sus labios. 

Eran los mismos labios que había besado antes, mullidos, suaves y con un leve sabor a cereza gracias al labial, pero a la vez, eran diferentes. No estaba besando a un personaje ficticio, ni podía oír el ruido de personas murmurando alrededor, no habían cámaras ni existía una coreografía que debía mantener para que la escena se viera bien. Eran sólo unos labios y el leve temblor que sentía en el cuerpo de su nong, en sus dedos cuando se aferraron a su camiseta. 

No tenía un límite de tiempo y lo notó cuando se apartó y observó los ojos cerrados de Nat, quieto como si no quisiera moverse y arruinar el momento. Max le tocó los labios con el pulgar, tal y como había querido hacer momentos antes y Nat abrió los ojos lentamente, el sonrojo cubriendo sus mejillas. 

“Estaba pensando en que no quiero ir a tu boda” susurró.

“¿Ah?” Nat volvió a hacer el intento de apartarse, pero esta vez, Max lo sostuvo de la cintura. 

“No te estaba ignorando antes” aclaró, “estaba pensando que no quiero ir a tu boda.”

“Soy muy joven para casarme” contestó Nat, bajando la mirada. Max lo hizo también y se encontró nuevamente con la visión de los muslos de Nat, visibles porque el short que llevaba era demasiado corto. 

“¿Estás saliendo con alguien?” volvió a preguntar y sonrió cuando Nat negó con la cabeza. “¿Quieres salir conmigo?”

Esta vez, cuando su nong alzó los ojos, vio en ellos esa ya olvidada esperanza, combinada con sorpresa y algo de exasperación. Max esperaba muchas reacciones, pero lo que no esperaba es que de repente, Nat empezara a golpearlo. 

“¿Sólo así?” reclamó Nat, su voz quebrándose en un chillido que hizo que Max no se tomara en serio su ataque, “¿sin flores, sin una cita, o una cena?”

Max sonrió. No pudo evitarlo, Nat se veía demasiado bonito cuando se irritaba, aunque tal vez debió esperar antes de decirlo. El problema era que no había planeado nada, hasta hace unos momentos, estaba decidido a llevarse sus sentimientos a la tumba, pero Nat se enfadaría más si le decía que lo había decidido de improviso, en ese mismo momento, porque no soportaba la idea de despertar un día y saber que Nat no volvería a sentarse en el piso de su cuarto, ni a compartir horas libres con él. 

“¿Quieres una cita?” preguntó, tomando las muñecas de Nat con delicadeza, pero con la suficiente fuerza para detener sus golpes. “¿Me dirás que sí si te llevo a una cita primero?”

Max le soltó las muñecas, esperando no volver a recibir golpes y Nat volvió a sentarse, haciendo un puchero. 

“¿Lo dices en serio?” preguntó. Las dudas y la vulnerabilidad estaban de regreso en su expresión. Max asintió, sintiendo que el corazón aceleraba sus latidos de forma repentina, como si cuerpo apenas fuera consciente de lo que acababa de hacer. Sus dedos buscaron la mano de Nat, buscando un apoyo y entrelazaron las manos, sin dejar de mirarse. “He esperado años.”

Ante la confesión, dicha en voz baja y con una sonrisa nostálgica, Max apoyó la frente en la del menor y dejó un beso en su nariz. 

“Phi lo siente por hacerte esperar” murmuró Max, dejando pequeños besos en el rostro de su nong. “Phi promete que no te hará esperar más, no te arrepentirás, N’Nat sólo tiene que decir que sí.”

De repente, Nat le tomó el rostro con ambas manos, el ceño ligeramente fruncido y Max temió que su respuesta fuera negativa por un instante antes de sentir labios sobre los suyos, en un beso que mezclaba ansiedad y ternura en partes iguales. 

Max se dejó besar, manteniendo las manos en el piso para no ceder a la tentación de tocar la piel de sus muslos, de meter las manos bajo la camiseta de su nong, todavía era pronto para eso y N’Nat se merecía algo mejor, no quería darle una razón para arrepentirse. 

“¿Eso significa que Nong Nat acepta?” preguntó, cuando dejaron de besarse, aunque no pudo dejar de tocar sus mejillas. Era diferente tocarlo cuando debían actuar para una audiencia a tocarlo porque podía, sin tener que recordarse que habían límites que debía respetar.. 

“Nong Nat acepta” murmuró, ocultando el rostro en el cuello de Max. 

Todavía tenían que discutir muchas cosas, tenían que ponerse de acuerdo sobre qué mostrar al público, o si sería mejor mantenerlo en secreto y Max no podía saber cómo cambiaría su relación o si era lo correcto dejar que su nong se atara a él en vez de buscar a alguien de su edad. Pero con Nat en sus brazos, le parecía que era la decisión correcta. En algún momento, sus sentimientos por Nat evolucionaron hasta convertirse en amor y no quería llegar a viejo y mirar hacia atrás y preguntarse por qué no hizo nada al respecto. En ese momento, no tenía miedo a equivocarse, después de todo, sin importar cómo terminen las cosas, amar a Nat nunca podría ser un error.

Notes:

Tres cosas: si puse a Zee como "cabeza fría" es porque es virgo, compartimos signo. Como hermanos de signo, me tomo la libertad de asumir que en cualquier circunstancia, va a pensar bien las cosas primero xD.
Dos: en realidad, no tengo mucho interés en el estatus real de pareja de nadie, me divierte verlos, me entretengo, ya soy adulta lol. Si son pareja, bien y si no, también.
Tres: si el piloto llega a los 2 millones, escribiré sexo salvaje. En la playa xD. (mentira, igual lo haré, lo tengo medio hecho, sólo que sería una buena motivación)
(si ven el fic dos veces, cuando puedo hago dos versiones, inglés y español. Esta es la versión en español)

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