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Secreto del jardín

Summary:

El alfa de Gi-hun ha sido asesinado, y debido a eso se ve obligado a mudarse lejos junto con sus dos hijos.
La vida parece sonreírle nuevamente, sin embargo, su nuevo vecino está listo para recordarle que no es así.

Notes:

Hola :)

Una nueva idea, espero que les agrade.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Esta no es mi casa

Chapter Text

Ahí estaba, frente a esa casa de fachada casi ajena; de pintura, ventanas y puertas que no eran su estilo, que además parecían echarle en cara que ese no era su lugar. Gi-hun no se molestaba por ello, realmente se encontraba de acuerdo con la afirmación: “ese no era su lugar”. 

Acarrear cajas fuera del camión de mudanzas, había resultado ya en cansancio y fastidio, de lo cual, el insaciable sol de esta tarde -particularmente-, y el aire que llevaba tierra en su paso (que solo lograba quedarse pegada en su rostro) se habían encargado en gran parte.

  No tenía la intención de quedarse parado ahí para tostarse con el sol, sin embargo, sus piernas no quisieron responder por el momento, y Gi-hun parecía estar también de acuerdo con eso. Así que solo siguió de pie, frente a la nueva casa. Tragó saliva. Suspiró. En verdad estaba teniendo un problema con las cajas, y eso era por el peso que estas tenían…el peso de los recuerdos que tenía cada una, quiere decir.

Por un momento se maldijo por no haber aceptado la ayuda de Jun-ho en este proceso de mudanza, especialmente, porque sabía que lo ayudaría a ser fuerte con todo esto. Aunque eso sea un problema, Jun-ho ya le había ayudado bastante, no se atrevía a pedirle más.  Aquel hombre siempre le afirmaba con una sonrisa que no había ningún tipo de inconveniente con ayudarle, pero Gi-hun sabe que, simplemente con llevar el caso del asesinato de su esposo, ya era más que suficiente.

Baja la mirada y se encuentra con la caja que había estado cargando todo este tiempo. “fotografías y cuadros”, él mismo había colocado la leyenda en rotulador sobre la caja. Apretó sus manos, dispuesto a tomar fuerza para no llorar.

—Sang-Woo… —, susurra apenas en un aliento, en un llamado a su alfa, a su esposo que ya no está.

Una rafaga de aire pasa por el lugar, y Gi-hun cierra los ojos sintiendo su pasar, inhala. Ya no quiere llorar, pero está volviéndose una tarea complicada. Mil recuerdos llegan en traición a su propia mente, y para seguir siendo fuerte, aún con los ojos cerrados, aprieta más la caja, como si le diera un abrazo o como si se aferrara a ella.

—Sang-Woo… —talvez esta ocasión, su querido esposo le había respondido desde el más allá, o talvez Gi-hun realmente estaba maltratando lo suficiente aquella caja, pues esta misma se vence del fondo dejando caer todo su contenido.

Fotos de su boda, de los primeros años de sus hijos, de fiestas, eventos familiares… todas tiradas.

Gi-hun abre los ojos con espanto y con premura recoge las fotografías, tomando cada una con todo el cuidado que sus apresuradas manos pueden.

Perdóname, Sang-Woo, perdóname -le pedía a la memoria de su esposo muerto, sintiendo haber cometido las más graves de las ofensas al haber tirado sus fotografías. 

Otra pequeña rafaga de aire se hace presente, y mueve con ella algunas de las fotografías tiradas. Maldice y se apresura a colocar la caja encima de las fotografías que aún permanecían en el suelo, para que de ahí no se fueran. Con más rapidez corre por el par de ellas que decidieron viajar con el viento.

Ya ha tomado dos de ellas, y está concentrado en tener las otras.  Aún con esa concentración, su nariz tan perspicaz le avisa que en el aire hay algo extraño, un aroma diferente, como a cuero curtido y madera, no se enfoca mucho en eso, de hecho, lo deja pasar por completo para dejar todo su enfoque en lo más importante: ¡Está por alcanzar la última!

En el momento, una mano ajena la alcanza primero y Gi-hun sorprendido por ello, gira su cabeza repentinamente en busca de saber de quién se trata. Aquel hombre extiende la fotografía en su dirección y Gi-hun la toma sin dudar. 

—Ah…gracias —dice con amabilidad, haciendo una reverencia cordial aunque apresurada.

—No es nada —se exclama con tranquilidad, dedicándole una sonrisa corta pero amable. Después de eso, se agacha para recoger el resto de las fotos y las coloca cuidadosamente en la caja. Gi-hun replica la acción, en ella, su cuerpo reacciona y se detiene instintivamente gracias a las palabras dichas por aquel extraño: -Parece que has tenido un día difícil. 

Se siente patético, al sentir un nudo en la garganta al escuchar eso. Gi-hun asiente una sola vez y guarda rápidamente las últimas fotografías, toma la caja y se levanta de ahí. Quiere correr, que nadie vea sus ojos llorosos.

—Es por la mudanza… me ha estado agotando —finge con una máscara de tranquilidad. Sonríe amablemente al final para dar más credibilidad a sus palabras.

El hombre se levanta también y solo asiente con comprensión, aunque Gi-hun (no sabe si por simple paranoia suya) ve en los ojos contrarios que no le han creído en lo que dijo, sin embargo Gi-hun no quiere reparar en ello y lo deja pasar, como simplemente quiere dejar pasar todas las cosas.

—Entiendo. He pasado por ello y puedo decir que es bastante complicado— el hombre se acerca a él, y deja saber a Gi-hun que el origen de ese olor amaderado y a cuero, venía de él. Era muy tenue, incluso se preguntaba si acaso venía de la chaqueta cazadora larga que llevaba puesta y no de su persona en sí, pero luego fue inconfundible, ese aroma llevaba también algo consigo un “toque especial” a alfa- ¿Necesitas ayuda con algo más? No tienes porque hacer esto solo.

Por un momento se queda pasmado ante las palabras. Lo cierto es que, él había rechazado todo tipo de ayuda, incluso había dejado a sus dos hijos al cuidado de su amigo Jung-bae. Quería estar solo, simple como eso. Sin embargo, tampoco quería ser grosero con este tipo, así que después sus ojos y su sonrisa se transformaron en agradecimiento. Asiente ligeramente, conmovido un poco por su consideración.

—Sí, si no es molestia, me vendría bien un poco de ayuda. Todavía hay mucho que hacer— comenta sin mucho animo— soy Seong Gi-hun, por cierto.

—Soy Oh Young-il, tu vecino de enfrente -dice dando una reverencia firme y bien hecha—, encantado de conocerte. 

Gi-hun sonríe, achicando sus ojos en el proceso, de reojo mira la casa de enfrente: modesta aunque con colores serios, hay una sola ventana en el frente. Lo cierto es que, tampoco es como que pudiera ver mucho, este lugar era una zona rural, ligeramente poblado, una casa aquí otra 40 metros lejos.  Su mirada regresa al frente, donde estaba su vecino. Al hacerlo, Gi-hun se sorprende, pero también se nota cohibido ante la mirada intensa que Young-il le está dedicando, una mirada que lo estudiaba. Aunque su vecino aún mantenía una sonrisa pequeña en su rostro. 

Gi-hun no sabía qué decir para romper ese silencio que los rodeaba, solo miraba a otro lado para no sentir esa mirada tan profunda. Pensaba que su vecino era extraño, pero no dejó que su mente se llenara de pensamientos apresurados, no quería iniciar su nueva vida con paranoia y miedos, esos que se supone había dejado atrás.

—¿Te puedo decir Gi-hun? —Su voz es firme, pero amable al mismo tiempo.  Young-il se agacha y toma una de las cajas que estaba cerca para cargarla. Gi-hun hace lo mismo, con la misma caja de fotos, esta vez agarrando el fondo y tapándolas bien. S onríe de nuevo, aunque más sutil.

 

—Claro, puedes decirme así.

 

Su vecino le dedica una última mirada.

 

Gi-hun siente que hay algo familiar en esta persona.

Notes:

Gracias por leer.