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Capitulo único.
El humo se alzaba en el horizonte, aun podía oír el grito de Cait retumbar en sus oídos, la sala del concejo se consumió en escombros y llamas, aun podía ver como aquel cohete se alzo de Zaun atravesando la luna de sangre, y la lejana figura de Jinx alzarse como la perpetradora de tal acto.
Pese a las pocas fuerzas que tenían se separaron, y aun cuando sabia que apenas podía ponerse de pie, ella persiguió la causante de tanta muerte, los Zaunitas aullaron enloquecidos por la muerte del concejo, era tal la euforia que apenas notaron su presencia persiguiendo al monstruo que había tomado la forma de su hermana.
Los ojos rosas la saludaron con la euforia que la caracterizaba, sus dientes eran enseñados como un animal enloquecido.
Sabia que había hablado, pero no podía recordar una sola palabra que le hubiera dicho, le había arrebatado la vida a la madre de la mujer que amaba, había quemado la paz que habrían podido conseguir, había condenado a las ciudades a la guerra nuevamente, por lo que ni siquiera se contuvo.
La forma maltrecha de la que fue su mayor ejemplo a seguir, aquella de la que siempre había dependido, en la que siempre había podido confiar, estaba a sus pies, su rostro seguía luciendo esa sonrisa enfermiza pese a que la sangre cubría sus rasgos como un sudario.
“Ohh... hermanita, sabia que lo tenias en ti”
Y la golpeo con todas sus fuerzas, sintiendo como su mandíbula se rindió bajo su puño, borrando por fin la sonrisa de su rostro, sus ojos por fin reflejaron el miedo que buscaba.
“Yo no comparto nada contigo” Si la podía entender a través de los gruñidos que eran su voz, no le importaba. “Mucho menos sangre”
Quería poder matarla, librar al mundo por fin de la reencarnación de todo lo malo de Zaun, pero no era su lugar, ni su derecho, ese le pertenecía a Cait.
La llevo a través de las calles que la vieron crecer. La bilis era amarga cuando los recuerdos la asaltaron, las promesas vacías, de risas antes de que la traición rompiera el único lazo que había parecido irrompible.
Dejo a Jinx en una celda, su forma mal trecha parecía incluso inofensiva, pero ya no podía permitirse sentir compasión. La mujer delante de ella no era la que prácticamente la había criado, la que le enseño todo lo que sabe, y la que la cuidaba de todo, no solo la había traicionado a ella, había traicionado a Vander destruyendo todo por lo que el peleo.
No supo de si hasta que sintió la mano de Cait serpentear en su espalda, el toque era demasiado cariñoso para las circunstancias que vivían, por lo que alzo su mirada, apenas preparada para ver el dolor en los bellos rasgos que tanto anhelaba, pero decidida a ser por una vez aquella en la que la podía apoyarse, pero al ver a sus ojos llenos de lagrimas, la sonrisa que portaba hizo que por fin después de quien sabe cuanto tiempo, pudiera sentir el aire volver a llenar sus pulmones.
“Está bien” dijo casi como si ella misma no creyera lo que decía, y tuviera miedo de decirlo en voz alta. “Mi mamá, ella lograron salir del salón antes de la explosión, apenas tienen unos rasguños, están en el hospital, pero solo por protocolo”
La abrazo tan fuerte como podía, la pesadilla parecía por fin llegando a su fin, y enterró su rostro en su pecho. Permitiendo que durante unos segundos, todo pareciera dejar de precipitarse sobre de ella.
Un balbuceo se escucho a la lejanía.
“Muf findo hy tofo” (Muy lindo y todo) dijo Jinx con la mano sosteniendo su mandíbula. “¿fe fihhifika faya gi?” (Que significa para mi)
Sus puños se cerraron, por supuesto no dejaría que disfrutara un solo instante, pero aunque no le contestaron, ella sabia lo que se avecinaba, solo había una pena para la larga lista de actos que cometió.
Cait ordeno la vigilancia mas estricta que podía, ellas misma se quedarían a vigilar si no fuera por que los hechos desde la fiesta de te, parecían regresar con venganza, obligándolas a buscar descanso.
Se recargo en contra del sillón, era posiblemente la cosa mas incomoda en la que se había sentado, y eso era decir mucho, pero aun así agradeció el descanso. El silencio había reinado durante todo el trayecto, parecía que ni siquiera Cait sabia que decir, pero debian de hablar tarde o temprano.
“¿Van a pedir la pena capital?” no era el mejor tópico, pero necesitaba saber que sucedería a continuación, ahora que no tenia un faro al que seguir.
Un suspiro medio roto escapo de los labios de la mujer a su lado, pero suponía que ella misma apenas y podía saber como procesar todo lo que habían vivido. “Si, si lo harán” la escucho decir, mientras sentía como sus dedos se entrelazaban entre los suyos. “Podemos...”
Pero no queria escucharla, sabia que ella dejaria ir a Jinx si se lo pedia. “No me importa”
“¿no te importa?” pregunto incredula. “No te importa, ¿que?”
“Que lo hagan, Jinx necesita ser detenida”
No podía voltear a verla, no podía ver la decepción en los ojos que tanto amaba, o Janna no lo quiera la compasión. En cambio solo sintió como sus brazos la rodearon, como si pudiera entender lo mucho que le dolía.
No supo en que momento se quedo dormida, pero la su conciencia regreso con extrema eficacia, cuando volvió a escuchar la razón por la que despertó, la mujer debajo de ella parecía incluso menos feliz por el frenético golpear en la puerta.
“Mas vale que sea de vida o muerte” la escucho jurar, y sonrió, sin saber que a veces no es bueno tentar al destino.
OwO
Los tres dispositivos de vigilancia reproducían las mismas imágenes que habían estado viendo durante lo que parecía una eternidad.
Las dos revisiones de rutina que se le habían hecho, buscando cualquier objeto que Jinx pudiera utilizar para escapar, hacerse daño a si misma o a otros, debía admitir que no sabia como sentirse al verla siendo atada y solo para que cada parte de su cuerpo fuera esculcado sin mostrarle el mínimo pudor, y el instrumento de vigilancia se había encargado de documentar cada paso para que no hubiera lugar a dudas de que se hiciera de la manera correcta.
Los otros mostraban las imágenes de dentro y fuera de la celda, y como cada dos minutos un guardia cumplía con su deber e inspeccionaba a la que hasta hace unas horas había sido su prisionera. La imagen la mostraba sentada en el medio de la celda, sus manos estaban esposadas detrás de su espalda y sus piernas se encontraban en contra de su pecho, con otro par de esposas sosteniendo sus tobillos, desde que la habían dejado permaneció en la misma postura, como si no le importara en lo mas mínimo su situación, hasta que volteo la mirada hacia el dispositivo de vigilancia, algo que no debería de poder hacer, cuando este era prácticamente invisible, pero solo basto un segundo para que todo se fuera al carajo, su sonrisa fue el indicador de que había comenzado a hacer lo que planeaba, cuando después de que el guardia hiciera su ronda de vigilancia, de un movimiento fuera de las capacidades físicas de la mayoría de las personas, su cuerpo entero paso entre sus brazos, y se puso sus manos enfrente de su boca, y pareció morder los gruesos grilletes que la restringían, y de lo que debió ser un sonido sordo, cayeron al suelo, los guardias amenazaron con sus rifles, pero de poco sirvió cuando sus piernas también fueron liberadas, lo ultimo que se logro recuperar fue la imagen de Jinx sonriendo, poniendo su mano sobre su frente y hacer la señal de amor que su madre solía utilizar.
“Tiempo” dijo Cait a su lado.
“Siete segundos” dijo el guardia encargado de la vigilancia.
‘Siete segundos’ repitió su mente incrédula, ella misma podía liberarse de prácticamente cualquier restricción, pero podía admitir que no era ni la mitad de rápida.
“Mierda” no supo quien lo dijo pero parecía el pensamiento general.
“¿Como están tus hombres?” pregunto Cait, después de todo Jinx se había tomado su tiempo para castigar a sus captores.
“Estamos esperando noticias, pero los doctores dijeron que hay una posibilidad alta de que la libren”
Todo el camino hacia el corazón de las catacumbas que llamaban prisión preventiva, parecía una autentica zona de guerra. El humo con el que buscaron detener el escape aun no se asentaba, y los casquillos de bala hacían ruido al golpear contra de sus botas, no había mucho que pudieran recuperar de la escena.
Nada tenia sentido, si tenia las fuerzas como para poder escapar de un lugar repleto de guardias, ¿por que dejarse capturar?, ¿Por que no defenderse con la misma ferocidad?
Las luces se encendieron cuando la noche se hizo presente, habían buscado cualquier pista que hubiera en la celda, recogieron los grilletes que seguían en la celda, debía de haber una señal de como había sido posible, o por que sucedió en primer lugar, incluso un juego sucio sonaba mas prometedor que el silencio que las envolvía.
De pronto las luces parecieron parpadear antes de que la completa oscuridad se tragara su visión durante unos cuantos segundos, solo para que unas luces rojas comenzaran a parpadear, y les devolvieran parcialmente la visión.
“¡¿Que mierda esta sucediendo?!” pregunto cuando las sirenas hacían su mejor esfuerzo para aturdirla.
“¡Es el sistema de emergencia!” dijo Cait sosteniendo su rifle mas cerca de ella. “¡Debería de detenerse en..!”
Las sirenas se silenciaron. “Cualquier momento”
“Un poco tarde, ¿No?” dijo tratando de sonar despreocupada, pero sabia que no lo habia logrado.
“No es una emergencia interna” le dijo sin reprenderla por algo que por supuesto debía de saber. “Fue un fallo en la red de la ciudad”
“¿En la ciudad?” algo de eso sonaba terriblemente mal.
Y por supuesto que las buenas noticias no podían llegar, ni siquiera por misericordia, después de que la mayoría de vigilantes se les encargara la tarea de ayudar a evacuar edificios que habían sufrido por el apagón, y un mal mantenimiento, o mejor dicho un nulo mantenimiento, se tuvo que mover mucho material que necesitaba ser vigilado, mas cuando la destrucción del salón del concejo podría envalentonar a los Barones.
La noche parecía eterna, pero el amanecer solo trajo consigo una imagen que dudaba mucho que alguien de las dos ciudades pudiera olvidar, aunque lo intentaran toda una vida.
Los guardias del puente del progreso hicieron un llamado apenas el sol salio, y los turnos mas las vigilancias debían de volver a la normalidad, sin siquiera un minuto de descanso se pregunto que podría ser tan importante como para que no las pudieran dejar tranquilas un solo instante para recuperar el aliento.
La aglomeración estaba a ambos lados del puente, los gritos, e incluso llantos parecían hacer todo irreal, un mal presagio, para unos malditos días de mierda.
Decenas, o inclusive posiblemente un centenar de cuerpos, se encontraban en la unión de las ciudades, la sangre caía al rió, dando solo una leve indicación del tiempo que habían estado ahí, pero lo mas perturbador eran los cuerpos de los siete varones colgados por sus propios intestinos del arco mayor del puente, las marcas no dejaban a dudas de quien era la causante de tal masacre, solo podía pensar que los hombres y mujeres que llenaban el puente eran aquellos que habían tenido la necesidad de seguir a los barones químicos.
El sonido de arcadas la saco de su propio ensueño, a veces podía olvidar que Cait no estaba acostumbrada a lo despiadado que podía ser Zaun. Se acerco a ella, poco le podía importar que la mayoría de los vigilantes se encontraban a la espera de ordenes, incluso cuando muchos de ellos, no podían estar mejor que la Sheriff, le sostuvo el cabello para evitar que se llenara de los pocos alimentos que habían logrado comer entre todo lo que una sola persona era capaz de hacer.
“Confinen el área” la escucho decir cuando su estomago se encontró por fin vació. “Evacuen a los residentes a seis cuadras a la redonda”
Las murallas de emergencia se alzaron para tratar de ocultar la vista, no podían obligar a sus subordinados a arriesgarse a adentrarse al puente a tratar de limpiar la escena, no cuando no sabían que se tenia planeado detrás de tan macabra escena.
“¿Como debemos proceder?” escucho la pregunta, pero no sabia ni siquiera que pensar, por un instante se permitió pensar que la muerte de los Barones era una buena noticia, pero solo era una mala manera en la que su mente trato de darle sentido a lo que había visto, pues comprendía que los Barones habían sido un mal necesario para la protección de Zaun, Vander e incluso el malnacido de Silco lo sabían, por eso ninguno de los dos trato activamente de detenerlos por completo, solo regular sus acciones para que se viviera cierta paz en la ciudad, pero solo un par de días antes Silco había sido asesinado, lo que hizo que el equilibrio de poder en la ciudad se desequilibrara por completo, ¿Jinx había cortado a raíz los problemas antes de que comenzaran?, ¿siquiera comprendía lo que eso significaba?
“El concejo se reunirá mañana en una junta de emergencia para decidir” dijo Cait a los capitanes de escuadrón, podía sentir su consternación, mas por que ambas sabían lo que se discutiría durante esa reunión. “Se solicito preparar todo lo necesario para una operación a gran escala”
Una manera un poco educada para una ocupación.
Debía de hacerle saber a la gente de Zaun que no debían de luchar, pero ni siquiera ella estaba segura que ese fuera el mejor curso de acción.
La junta siguió por mas tiempo del que podía fingir prestar atención, después de todo sabia que para la mayoría de los vigilantes los Zaunitas solo eran una peste que debía de ser exterminada, o por lo menos controlada por ellos, y no por primera vez ese día maldijo a Jinx.
“¿Estas de acuerdo con esto?” pregunto sintiendo como el nudo en su estomago le volvió a hacer estragos, la ciudad no debería de pagar por las acciones de una enferma.
“¿Que otra opción tenemos?” La desesperación se filtraba en cada palabra, ella no quería eso mas que ella, y aunque podía pensar que tenia razón, no encontraba en ella las fuerzas para condenar activamente la muerte de cientos de personas, personas con la que creció. “Si nos oponemos a obedecer... si nos hacemos a un lado, el concejo pondrá a cualquier persona que este dispuesto a hacer el trabajo, solo podemos tratar de mitigar lo mas que podamos las bajas civiles”
Tal como lo pensaban, el concejo no tardo ni una hora en decidir que no podían permitir que la existencia de Jinx siguiera amenazando a Piltover. Poco les importaba que eso trajera una nueva ola de muerte, de hambre, de huérfanos de guerra.
Solo se tenia una orden.
“Encontrar y neutralizar”
El grito de guerra de los vigilantes se escucho a lo largo de las calles. Nunca podría dejar de escuchar como las botas retumbaban en contra del suelo, cada paso solo era una condena nueva, cada metro avanzado solo era otra lagrima derramada.
Se pensaba que no encontrarían resistencia. Se pensaba que la resistencia solo residía en los cuerpos que apenas habían detenido su avanzar, que la sangre que se escurría entre las huellas de sus botas era lo único que les impidió hacer eso antes.
Ella comandaba desde la retaguardia, estaba lista para comenzar una evacuación, buscando tratar de encontrar la manera de ayudar, incluso si eso significaba romper sus juramentos como vigilante.
Cuando llegaron al borde, se prepararon las poleas para bajar, pero el grito ensordecedor del miedo hizo que incluso los hombres detrás de ella prepararan sus armas, la primera avanzada de tanques debía de haber sido suficiente para detener cualquier ataque sorpresa.
Ese pensamiento duro poco cuando vio uno de los escudos volar por los aires, directo hacia donde estaba ella, alzo sus guantes y activo su escudo lo suficientemente rápido para evitar que la gran masa de acero reforzado la decapitara, pero no había cargado lo suficiente como para detenerlo, y termino por volar sobre de ella, cayendo sobre una docena de hombres.
Cait la tomo del brazo, la indicación era clara, debían de ir al frente. Corrió entre la retirada de hombres, la valentía había desaparecido por completo, las armas habían sido olvidadas en la carrera por sobrevivir, los pocos que quedaban empezaron a disparar los tanques de gas, cuando llego al frente, lo que vio le heló la sangre por completo.
La resistencia no eran mas que cinco seres, de armadura terriblemente parecida a la propia de los ejecutores, el color de las armaduras ya no era visible pues la sangre cubría sus grandes cuerpos, los seres eran tan grandes que incluso aquellos hombres que cargaban los escudos de defensa parecían niños a lado de ellos, y como infantes sus vidas eran terriblemente frágiles en sus manos.
Los caballeros de las profundidades como se le comenzaron a conocer a partir de aquel dia, tomo a uno de los hombres que se quedo tratando de comprar tan siquiera unos segundos para que sus hermanos pudieran escapar de su cabeza, y lo levanto del suelo sin esfuerzo aparente, solo para aplastar su cráneo un instante después. La atención del ser se centro en ella y apenas tuvo un segundo para prepararse, cuando no conforme a ser fuertes, eran tan rápidos que en un parpadeo vio el gran guante de acero viajar hacia su rostro, puso sus guantes frente a ella, lista para el enviste, pero su cuerpo salio volando cuando sucedió el impacto.
Vio casi en cámara lenta como Cait apenas podía evitar que se acercaran a ella con una lluvia de metralla, cuando sus ojos se conectaron, no necesito palabras para saber sus pensamientos.
“Estamos jodidas”
Lo ultimo que logro ver, y lo que creyó que cegaría su vida, fue el puño del mismo caballero golpear su rostro y estampándola en contra del acero del puente.
OwO
Cuando abrió los ojos, quiso no hacerlo, su visión era borrosa, y parecía que un taladro perforaba su cráneo.
Sintió como la sangre escurrió entre sus labios, cuando vació lo poco que tenia en el estomago.
“No te muevas” sintió el toque familiar en su brazo, y era lo único que le dijo quien era la que la había detenido, pues su voz sonaba lejana y al mismo tan cerca que la desoriento aun mas, sus ojos no podían enfocar nada mas allá de la oscuridad de un túnel donde la luz la lastimaba.
“¿Que sucedió?” no supo como logro articular palabra, cuando para todos los pronósticos, ni siquiera debía de poder hablar.
“Fuimos arrasados” Fue la sentencia, antes de que el llanto rompiera por fin a la mujer que estaba a su lado.
Y no pudo ser testigo como los hombres que habían pensado que hacían lo correcto eran obligados a recoger los restos de los que fueron sus hermanos, como fueron despojados de sus armas y títulos, mientras que sus destinos pendían de la decisión de personas que pensaban que hacerlo a otro pueblo era lo correcto para mantener la paz en su ciudad.
OwO
La mayoría de sus vigilantes se encontraban prisioneros en el puente, custodiados por un pelotón de caballeros, aun cuando la poca información que tenían decía que solo cinco habían sido suficientes para desaparecer las esperanzas de una victoria hasta el olvido. Incluso su propia hija se encontraban entre los prisioneros.
Los rostros de sus homónimos reflejaba el mismo error que la había atormentado desde que los gritos llenaron el aire, trayendo consigo las consecuencias de sus acciones, era terriblemente claro que la mujer detrás de cada muerte, no tenia entre sus planes la anexión de la ciudad, pues hubiera sido demasiado fácil para ella, simplemente dar la orden para hacer que la ciudad, el orgullo de los clanes y del concejo, se arrodillara. Y realmente no sabia si eso era una buena noticia o una muy mala.
Tenían una junta con la ahora regente de Zaun, y a diferencia de la junta anterior cada miembro del concejo permaneció en completo silencio.
“Perdonen la tardanza” dijo la voz de la mujer al cruzar el umbral de la puerta, la gran sonrisa en su rostro hizo que su estomago se revolviera, y aunque cargaba en su cintura el pequeño mosquete modificado, supo que seria inútil en la circunstancias que vivían. “No creerían el desastre que hay afuera”
Su risa retumbo en la oficina, cuando Jayce se alzo de su asiento, y trato de correr sobre de Jinx, solo fue la interrupción de Melgara la que lo detuvo de hacer algo de lo que seguro se arrepentirían.
“Bueno supongo que tenemos un par de asuntos que atender” dijo mientras se sentaba en la silla al final de la mesa, y alzando sus pies sobre el cristal, salpicando de manchas de sangre y lodo a su paso.
“Si” y aunque sabia que ella era la que estaba hablando, ni siquiera era capaz de reconocer su propia voz. “¿Cuales son sus condiciones para la liberación de prisioneros?”
“Sin rodeos, ¿Eh?” la diversión en su tono no había desaparecido. “No se si me gusta” dijo ladeando la cabeza, como si de verdad debiera de considerar si le gustaba como sonaba su voz. “Pero no estoy aquí para la negociación para la liberación de prisioneros” no sabia de donde y cuando había tomado en sus manos, lo que parecía un juguete, y comenzó a jugar con un destornillador. “Estoy aquí por una rendición”
El silencio se asentó en la sala, sintiendo que el único indicio que le decía que seguía viva, era el retumbar de su sangre en sus oídos.
“¿De que mierda estas hablando?” no supo ni siquiera como había podido articular palabra, simplemente las el escuchar salir de su sucia boca, un boca que solo servia para lamer la suela de sus botas, nada mas.
“Bueno como yo lo veo tienen tres opciones” dijo como si no pudiera sentir la hostilidad en su contra, como si su sola existencia no fuera gracias a que ese mismo concejo había permitido que los Zaunitas se reprodujeran. “La primera y desde mi punto de vista la mas sencilla, entregan desde el puerto este hasta el viejo astillero a la ciudad de Zaun, y hacemos todo lo posible para hacer que una relación de socios florezca, y por supuesto que Piltover se compromete a pagar una compensación por los daños hechos durante décadas, y por fin tratamos de enterrar el hacha, por así decirlo”
Lo irreal de la propuesta hizo que casi se riera, debía de estar bromeando.
“Es una broma, ¿no?” pregunto Jayce sin ocultar su risa.
“La segunda opción es que los mato uno a uno” Dijo como si no los escuchara. “Hasta que lleguen al poder, gente que sea mas cooperativa”
“¿Y como plaenas hacer eso?” dijo retando al destino nuevamente Jayce.
Pero contra todo pronostico, los ojos rosas por fin se alzaron para obsérvalos. “Gracias por preguntar”
Se alzo y del bolsillo de su pantalón saco un puño, solo para abrirlo y dejar caer el contenido sobre la mesa, el oro casi rompió el cristal, cuando las monedas chocaron en contra de el, ni siquiera debía de alzarse para verlas, podía reconocerlas en cualquier parte, y antes de que siquiera pudiera pensar en que estaba haciendo, tomo su mosquete y le apunto a la cabeza, lista para asesinar a esa mujer que se atrevió a profanar lo mas sagrado que su familia y las otras tenían.
La herencia de sus fundadores, debería de ser imposible que ella las tuviera, habían permanecido en lo mas profundo de la ciudad, enterradas entre acero, y trampas que solo la sangre de los descendientes podía abrir, pero ahí estaban frente a ella.
“Y por supuesto pueden matarme” dijo y la forma de hacerlo, como no mostró miedo ante ellos, sino que incluso parecía que fuera lo que esperaba que hiciera.
“¿Que sucederá si alguien hace eso?” pregunto por primera vez Heimerdinger, su voz perdio aquella calidez que solia caracterizarlo.
La mirada inocente que había adornado por un segundo los rasgos de la mujer desapareció en un instante, cambiando por una depredadora, que incluso hizo que dieran un paso atrás.
“Te diste cuenta” dijo casi como una ocurrencia tardía. “Debes de ser Cecil”
“Diría que es gusto, pero realmente no podría decir una mentira tan descarada”
“Lo entiendo, a mi tampoco me gusta estar aquí” dijo recogiendo las monedas y escondiéndolas nuevamente, lo único que la detuvo de disparar es que era claro que era una provocación hecha para hacer lo que ella quería. “Bueno, supongo que nadie se va animar, ¿o si?”
Los ojos rosas recorrieron uno a uno. “Tu grandote, no quieres estrellar mi cráneo con tu gran martillo” una tierna sonrisa nació en sus labios, y su rostro se medio oculto detrás de su cabello, como si no quisiera que la vieran. “¿No quieres castigar a la sucia Zaunita?, ¿Hacerme callar?, ¿No debes de ser tu quien por fin acabe con esta farsa?” la falsa inocencia hizo que sintiera como su estomago diera un revoltijo, solo esperaba que Jayce no fuera tan estúpido como caer, cualquier intento de detenerlo, haría lo mismo que matarla, hacerle ver que estaban bailando sobre la palma de su mano.
El sonido del martillo golpeando el piso hizo que la inocencia desapareciera una vez mas, y una mirada resignada tomara su lugar, volviendo a jugar con su juguete. “Ustedes no son divertidos”
Por mórbida curiosidad tuvo que hacer la pregunta. “¿Que pasa si mueres?”
Las ojos rosas se clavaron en los suyos. “Piltover desaparece”
Un escalofrió recorrió su columna vertebral, estremeciéndola por completo, y estaba segura de que no era un eufemismo. “¿Como?”
“Tengo un transmisor en mi pecho” dijo dejándolo ver al bajar mas de lo necesario su top, enseñando su seno, algo innecesario cuando la luz verde parpadeante con un suave ritmo estaba mas cercana a su tórax que ha su pecho. “Manda mi ritmo cardíaco a mis caballeros, si se detiene lo sabrán de inmediato, y arrasaran toda vida de la ciudad hasta las mas profundas catacumbas”
“Eres un monstruo” dijo Mel, haciendo eco de sus propios pensamientos.
La risa de la mujer retumbo en la sala cual cañón. “Para ustedes su precioso salón del concejo vale mas que la vida de decenas de Zaunitas, para mi, la sola amenaza a mi pueblo vale mas que su asquerosa ciudad y todos los que estaban bien con permitirlo”
Parecía como si una bola de plomo se clavara en lo mas profundo de su estomago.
“En fin, tienen media hora para decidir”
El sonido de la puerta cerrándose fue la señal para dejar que el peso de las decisiones tomadas por fin cayera sobre sus hombros, sus ojos se llenaron de lagrimas, hacia mucho que había llorado, mas frente audiencia, pero en ese momento poco le importo.
“Honor, vida o deber” la suave voz de Heimerdinger parecía demasiado tranquila, demasiado amable, para ser acorde a lo que vivían. “Una desicion dificil si alguna vez hubo una sencilla”
Los ojos de todo el concejo se clavaron en el ser que había estado presente mas tiempo del que siquiera eran capaces de dimensionar.
“¿Que quieres decir?” pregunto Jayce.
“Por favor muchacho, no hagas esto, no insultes tu inteligencia y la mía de paso” y lo vio hacer algo que tenia décadas de no hacer, tomo una extraña pipa del interior de su saco, y la sostuvo entre sus labios. “Para ser descendientes de cazadores, parece ser que han olvidado una de las lecciones fundamentales de la cacería, no hay animal mas peligroso que un animal herido, y es va en ambos sentidos”
“Nos estas comparando con esos... esos...” dijo Bolbok, casi como si le tuvieran que arrancar las palabras del cuerpo.
“¿Animales, alimañas, bestias, mierdas?” dijo recordando exactamente las palabras con las que se han referido a la gente de Zaun. “Difícilmente podríamos compararnos con ellos, pues estoy seguro que mas de uno ha visto lo que sucede ahí abajo, ¿en serio creen que tienen algo que perder?” nunca espero ver esa faceta del profesor, aquella que muestra lo mucho que ha visto. “No me imagino una situación peor de la que han vivido durante años, no, en cambio nosotros si que tenemos mucho que perder, demasiado”
Jayce estuvo a punto de hablar, pero la mano del yordle se alzo para detener la replica.
“Se lo que están pensando, ‘Tenemos Hextech, solo debemos esperar el momento adecuado’, y aunque no niego que seria fascinante ver que tanto podrías empujar lo arcano con tal de vengar tu ego herido, si deciden seguir ese curso de acción, les pediría un favor a cambio de mi servicio a este honorable cuerpo” dijo dejando salir el humo de su pipa. “Dejen de considerarme como parte del concejo”
“Esto es inaudito” se escucho a si misma decir.
“Lo es, incluso que piensen que tenemos opciones, que hay algo que considerar” Sintió como la bilis subió por su esófago, pero las palabras que esperaba escupir solo se quedaron en sus labios al ver la mirada del ser, era abatida, tan derrotada que incluso podía sentir como le quemaba a el mismo.
“¿Que sucederá si no entregamos lo que nos pide?” pregunto alguien pero no tenia la fuerza siquiera para voltear a ver, y la confusión que sentía era tanta que no era capaz de distinguir quien había hablado.
“Supongo que nos haría sentir una falsa seguridad antes de comenzar a cazarnos, seguramente es lo que espera que hagamos” sus manos jugaron con su pipa. “Ahora que su primera opcion se frustro eso sera lo que anhela hacer”
“¿Como lo sabes?” logro preguntar, era su pensamiento pero ni ella sabia si podía confiar en su intuición tratándose de alguien como ella.
“Venir desarmada, y hacer alarde de su hurto a lo que es el cimiento de la ciudad, es un maldito juego para ella” Dijo como si la conociera perfectamente. “Estaba lista para morir”
“¿Por que darnos la opción entonces?” pregunto Jayce, dejando caer su frente en sus manos. “¿Por que no esperar hasta que lo hiciéramos?”
“Debe haber pensado que no nos importaría, que pensaríamos que estaba blofeando” dijo recargándose en su trono. “O si no lo hacemos ahora, esperara que lo hagamos después, es un juego, un juego que ya perdimos”
Sentir que estaba cayendo, era la definición casi exacta de como se sentía, sabia que dolería el golpe, posiblemente tanto que seria preferible morir, pero había mucho en riesgo como para tomar esa decisión, la sola idea de dejar el destino en manos de títeres, era aun mas aborrecible que la idea de entregar sus tierras.
“Tienes razón” Dijo entre los gritos en los que se había envuelto su improvisada sala. Los demás miembros del concejo por fin se quedaron en silencio. “Debemos entregar lo que se exigió”
Los gritos volvieron pero ningún argumento fue pronunciado, solo el temor a las consecuencias de sus acciones, un revés de la vida que nunca pudieron imaginar suceder, pero que debían enfrentar.
OwO
Las grandes murallas se alzaban entre las olas del mar, el replicar de las aves era aun mas estresante, pero no tenia mas opciones en ese momento. La embarcación de transporte espero la señal para que se le permitiera avanzar, vestía como cualquier otro marinero proveniente de Jonia, incluso le habían obligado a utilizar un parche sobre de su ojo, lo que fuera necesario para poder entrar a Zaun, ni siquiera quería imaginar que sucedería si se encontraba a la sheriff tratando de infiltrarse en la ‘gran nación de Zaun’.
“Tranquila solo haz lo que planeamos, y todo saldrá a pedir de boca” Dijo el capitán, y aunque trataba de sonar tranquilo, ella aun era capaz de escuchar el nerviosismo en su voz. “Hagas lo que hagas sigue el plan”
Aun no estaba del todo segura de esa ultima parte, pero ya no contaba con el tiempo para retractarse y pensar mejor en lo que estaba por venir.
Un hombre claramente Zaunita subió al barco, en el muelle se veían al resto de comerciantes que habían inundado a la ciudad ante el comercio directo que tenían como nación independiente, y junto a ellos los custodios de la ahora llamada monarca, las grandes armas de fuego descansaban sobre sus manos como si no fueran lo suficientemente poderosas como para derribar una embarcación de un solo disparo.
Las preguntas de procedencia, mientras inspeccionaban la mercancía que transportaban parecían nunca terminar, no podía evitar sentir que todo su plan saldría terriblemente mal.
Desde que Vi habia sido capturada dentro del territorio de Noxus, solo podia sentir que todo se estaba llendo al carajo. Lo que había sido una alerta de emergencia por parte de un concejo, se descubrió como una trampa por parte de uno de los grupos guerrilleros del gran imperio, que trataban de forzar la ayuda de Piltover para con sus ideales, y por supuesto el concejo enterró todo bajo la alfombra antes de que pudiera descubrir quien era el que lo había hecho, pues incluso su madre se negó a ayudarla, y se negaron a sentarse a negociar para la liberación de Vi. Trato de contactar con Jinx por los conductos burocráticos, pero el “parlamento” Zaunita había detenido su audiencia sin siquiera considerarla, y si tuviera tiempo, esperaría que las noticias llegaran por si solas a los oídos de la mujer, pero no podía permitirse que Vi sufriera tal destino, por lo que tuvo que convencer a su padre de forzar la ayuda de su familia para que le ayudaran a entrar.
“Nombre” dijo el hombre revisando las identificaciones de toda la tripulación, mientras eran formados en cubierta.
“Seras” Dijo tratando de sonar natural.
“Apellido”
“Aun no me lo he ganado” los ojos del hombre la vieron con intensidad.
Por un momento creyó que toda la planificación había sido en vano, pero en un instante todo sucedió como se encontraba previsto. Sintió la gran garra de metal sujetar la parte trasera de su cuello y obligarla a inclinarse, aun sabiendo lo que vendría, el escuchar las armas siendo preparadas le causo un escalofrió, mientras que lo que parecía un oficial salia de su oficina y se acercaba a ellos, tan sorprendente como pareciera, el tronar de sus botas logro escucharse sobre los gritos que la exhibición provoco.
“¿Quien es el capitán de esta nave?” pregunto suavemente al llegar ante ellos, su uniforme era lo que se podría esperar de Zaun, pero no por ello de mala calidad, trato de concentrarse en ello para no pensar que un solo error podría significar la muerte de toda la tripulación.
“Yo, señor” dijo temblorosamente Guts a su lado.
“Perfecto” El hombre se acerco aun mas, la arma en su cintura fue desenfundada, y apunto sin ningún atisbo de incertidumbre a la frente del capitán. “Tienes diez segundos para explicar por que traes contigo a un esclavo”
“No es esclava” las palabras habían sido ensayadas, pero aun así permanecía esa sensación en su estomago que la hizo casi vomitar. “Es cierto que no tiene apellido aun, pero es libre al igual que toda la tripulación, nunca nos atreveríamos a traer a un esclavo a tierras libres, se lo juro”
No era del todo sorprendente que una de las primeras leyes que Zaun estipulo, era la de la libertad, cualquiera que pisara tierra Zaunita gozaría de libertad, después de todo la mayoría, por no decir toda la ciudad, era descendencia de esclavos.
“¿Es cierto?” pregunto el oficial dirigiéndose a ella.
“Se lo...” pero la oración quedo en el aire, cuando el arma del hombre golpeo la mandíbula del capitán y un par de dientes junto con un chorro de sangre escapo en vez de palabras.
“Le pregunte a ella si no te molesta” dijo como si el golpe no hubiera sucedido.
“S... si... si, señor, acabo de recibir mi libertad” dijo agachando la cabeza, temiendo que fuera descubierta, pese a que el cabello había sido pintado, y le habían puesto suficientes prótesis cambiando su rostro al punto de que incluso su propia madre no pudiera reconocerla.
El cañón del arma se poso en su barbilla, y fue obligada a alzar la cabeza. “Aun pese a las marcas de la esclavitud sigues siendo hermosa, ¿o son por ellas que lo eres?, Zaun te da la bienvenida si es que quieres comenzar una nueva vida”
Su arma por fin enfundo su arma, y tomo una papelera que el encargado de mercancías le entrego, firmando un par de papeles. Una hoja le fue ofrecida.
“Con esto podrás estar durante un par de meses en Zaun, por si quieres ver antes de tomar una decisión”. y volteándose hacia el capitán. “La próxima vez se espera que lo primero que hagas es que anuncies que tienes contigo a una recién nacida, ¿Entiendes?”
“Gi Gegor” (Si señor)
Con una ultima mirada volvió por donde había venido mientras que las manos que los habían mantenido cautivos los soltaban.
Con un asentimiento apenas perceptible el capitán le deseo suerte pues a partir de ahí estaría sola.
Con pasos indecisos cruzo las puertas que custodiaban el puerto, los puntos de control no eran del todo estrictos, pues después de todo nadie era tan estúpido como para tratar de infiltrarse en Zaun con los caballeros al servicio de la monarca.
Caminar por las calles que hace dos años parecían sacadas de pesadillas, fue una experiencia en si misma, todo parecía igual pero al mismo tan diferente que era difícil de creer, niños jugando por las calles, hombres y mujeres caminando con la cabeza en alto mientras hacían sus tareas diarias, platicas y risas, incluso el respirar era tan limpio como en la superficie.
“Veo que lo lograste” la voz de Sevika la saludo apenas paso el callejón en el que la había conocido.
“Apenas” confeso, dejándose caer en un pequeño banco a su lado. “Ahora dime como encontrar a Jinx”
Los ojos oscuros se clavaron en los suyos, el trato era injusto, pero era la única que tenia el suficiente poder como para hacer tratos en contra del parlamento y del concejo, por lo que le toco entregar una cantidad inmensa de dinero por un poco de información.
“Espero que no seas tan estúpida como intentar algo divertido” dijo mientras le entregaba un par de papeles maltratados, que para cualquier curioso solo seria basura.
La amenaza era sin lugar a dudas suficiente como para considerar una vez si lo que hacia era el curso correcto, pero el solo pensamiento de Vi encerrada en una celda de Noxus la hizo asentir mientras se internaba en la ciudad, siguiendo instrucciones vagas y un mapa que parecía hecho por un niño.
Llegar al final de la linea parecía anticlimatico, había sido terriblemente fácil, incluso un par de caballeros le dieron indicaciones un par de veces cuando parecia perdida en la ciudad, la única señal de que había llegado a su destino era una pieza de un juguete tirada en el suelo, al tratar de tomarla un estruendo y una sacudida a sus pies la hizo dar un par de pasos atrás, observando como el callejón completo se sacudía, y una compuerta que estaba escondida tras kilos de basura era revelada.
Avanzo sintiendo como el martillar de su corazón golpeaba en su pecho con fuerza.
Las luces de neón guiaban sus pasos, la música estaba a todo volumen le decía que estaba tomando el camino correcto, no sabia que esperar después de todo la ultima vez que había visto a Jinx fue cuando fue liberada junto al resto de vigilantes, y en aquella ocasión parecía prestar atención a cualquier cosa que a ella, y en consecuencia a Vi.
“A pasado un tiempo pastelito” dijo la voz apenas logro vislumbrar el umbral de la guarida, la hélice a medio construir y cientos de objetos tirados sin orden aparente la saludaron, su cabello azul se sacudía al ritmo de la música mientras trabajaba en una mesa que tenia aun mas instrumentos a su disposición. “¿Que te trae por aqui?”
La familiaridad con la que fue saludada, le deseo tener consigo su arma, no era lo que esperaba de su reencuentro, mas sabiendo como habían terminado las cosas entre las hermanas.
“Es Vi” dijo y solo por lo que pareció una ilusión el trabajo metódico de la artesana, se detuvo tan fugazmente que creyó haberlo imaginado. “Necesita tu ayuda”
“Hace años que Violet dejo de necesitarme” Dijo sin voltear a verla, y no sabia que la enojaba mas, el ser casi ignorada, o la indiferencia con la que hablaba sobre Vi. “No estoy para sacar de apuros a una niña”
“Es tu hermana” dijo apenas escucho sus ultimas palabras. “Se lo debes”
El estruendo al chocar metal sobre metal resonó en toda la habitación siendo la única advertencia de lo que estaba por suceder, mientras que en parpadeo estaba sobre de ella, sintió como su cabeza se estrello en contra del suelo, sus manos tomaron sus brazos, inmovilizándola por completo. Su rostro a escasos centímetros suyos parecía colérico. “Adelante dime exactamente por que le debo algo”
“Ella te amaba, te dio todo lo que era.” sabia que cada palabra dicha solo era otra bala en su cuerpo, pero en ese momento no podía siquiera pensar en detenerse. “Tu la traicionaste, la usaste para conseguir lo que crees merecer”
Los ojos rosas parecían brillar cada vez mas, y cuando se vio liberada, pensó que su vida seria cegada, y sin en cambio solo sintió el peso desaparecer. “Vete, vuelve con ella”
Se levanto, sintiendo la derrota con cada pequeño movimiento, las lagrimas ardieron en sus ojos. “Si tu estuvieras en su lugar ella... ella te salvaria”
“¿De que me salvaria?” dijo con burla.
“De Noxus”
OwO
La cárcel, si es que podía llamarse así estaba escondida entre las montañas, había arribado hacia un par de días, con ayuda del catalejo había tratado de memorizar cada pequeño detalle que era capaz de ver, las guardias que había, todas las vías de escape, todo lo que pudiera ayudarla en su tarea suicida, era casi imposible que lograra llegar hasta ella, y aun mas que lograra recuperarla, pero maldita sea si no lo intentaba por lo menos.
Quito el catalejo de su ojo, tallándose la cara para tratar de ahuyentar el sueño que estaba por consumirla.
“Sheriff” Dijo una voz a su lado. “Necesita descansar”
“No puedo ell...” Pero se detuvo a mitad de la oración, ella había venido sola, contuvo la respiración, entonces había fracasado incluso antes de que siquiera pudiera intentarlo, su rifle estaba a por lo menos un metro de ella, la distancia suficiente como para siquiera pudiera luchar por llegar a el.
En silencio le pidió perdón al amor de su vida, a lo mas preciado que jamas creyó merecer, a aquella persona que le mostró la belleza de la vida y que había fallado en proteger.
Pero en cuanto bajo sus manos de su rostro, la vio volar hacia ella, su cuerpo cayo sin gracia sobre de ella, y antes de que siquiera pudiera tratar de procesar lo que estaba viendo frente suyo, y sentir como la vida le fue devuelta, la escucho nuevamente.
“Espera la señal para comenzar a correr, y por nada del mundo te detengas”
Acaricio el rostro de Vi con desesperación, sin poder creer que era real, no tenia conocimiento pero estaba con vida, su respiración era como la mas adictiva ambrosía.
La primera explosión y los gritos que se escuchaban a la lejanía la devolvieron a la realidad, ni siquiera se molesto en tomar otra cosa que no fuera a Vi y solo cuando estaba a mitad de la montaña se le ocurrió que podría necesitar su rifle, pero ya era tarde, solo esperaba que no lo necesitara mas de lo que lo necesito para llegar.
OwO
El frió del metal acaricio su piel, solo un par de metros para llegar a su guarida, solo necesitaba descansar, y sacar la daga de su estomago, ya se las arreglaría con la flecha en su espalda, su visión era borrosa, en retrospectiva fue una pésima idea, la segunda vez que se había aventurado a provocar a la comitiva de Noxus que le pisaba los talones, tampoco ayudo que en Aguastubias hubiera recompensa por su cabeza.
“Por lo menos esta a salvo” dijo al aire, torturándose una vez mas con el sonido de su voz al encontrarla acurrucada en aquella celda, y como por un solo instante dijo su nombre con cariño, antes de que tuviera que noquearla para evitar que hiciera algo estúpido como comenzar una pelea en medio de las catacumbas de la mas alta seguridad.
Camino hacia su cama, ya tendría mas fuerzas una vez descasara.
“¿Como se portaron chicos?” los muñecos de sus hermanos descansaban sobre la mesa junto a su cama, tenia que hacer uno nuevo para la hija de Claggor y Mylo, Isha según lo que había descubierto, por supuesto que no la dejarían siquiera verla, pero le era suficiente con saber que estaban bien, y eran felices, pero entre la bruma que consumía su visión, vio una muñeca que tenia años de no observar, el cabello blanco y esa sonrisa de hilo que había logrado plasmar a la perfección la saludo.
“Espero no haberte hecho esperar demasiado” Dijo casi sin fuerzas, era realmente extraño ahora que se detenía a pensarlo, ya debería de empezar a sentirse con mas fuerzas, el brillo no le había permitido morir, en cambio se sentía cada vez mas cansada.
“No mucho” dijo la voz con la que ocasionalmente soñaba, aquella que había dejado atrás en un intento desesperado de dejarla ser feliz. “¿Como se siente?”
“¿Que?” se logro recostar en contra de la mesa, mientras la veía emerger entre las sombras que comenzaban a cubrir su visión.
“Ser mortal” dijo Briar caminando hasta que logro ver nuevamente su rostro.
“Es una mierda” La risa que le había encantado desde el primer momento que la escucho fue lo que consumió su poca conciencia, mientras sentía sus uñas cual dagas recorrer su mejilla.
“Es una lastima que te volvieras tan predecible” La escucho decir.
“Sucede con los años, pero tranquila te falta un poco para que te pase”
“Sabes que vas a morir, ¿Verdad?” la pregunta era estúpida, había estado preparada para hacerlo desde que sus hermanos abandonaron el nido, desde que dejo de ser necesaria en sus vidas. “Una muerte apropiada para una cobarde”
Ya no tenia las fuerzas para responder, así que solo giro su rostro hacia donde creía que venia la voz, y trato de sonreír.
“No sonrías” le dijo arrancando la daga que había olvidado que seguía en su estomago. “No te atrevas a sonrier”
No sabia que esperaba que le dijera, su vida había estado plagada de errores, el dejarla solo era uno mas en una lista interminable, lo único bueno que había en su vida la odiaban, y había aceptado ello desde hacia tiempo.
La sintió desaparecer de su lado, esperaba que fuera lo suficientemente inteligente como para irse antes de que todo comenzara a arder. “Pudimos haberlo sido, ¿sabes?”
Sus dedos fueron bendecidos de la tela familiar de sus muñecos, aquellos que fueron hechos entre lagrimas. “Pudimos ser una familia, tu, yo, ellos, si no hubieras sido tan cobarde”
“Por lo menos nos vamos a ir juntas” la escucho decir.
‘¡NO!’ eso no estaba bien.
Y antes de que todo por fin acabara, haría un ultimo acto egoísta, no importaba cual muñeca sostuviera, le apretó la barriga, activando el sistema de emergencia, escuchando el grito desesperado de Briar al desaparecer entre el gas y el fuego que la guiaría al otro lado. No sabia que había una vez todo desapareciera, solo esperaba, de verdad anhelaba, que Janna la dejara ver solo una ultima vez a sus padres.
OwO
La cama se hundió a su lado, no tenia fuerzas para abrir lo ojos, aun no, estaba demasiado cansada para hacerlo, pero no hacia falta que lo hiciera, cuando sintió el toque delicado recorrer su mejilla, y el suave beso ser dejado en su cien.
Su corazón se salto un par de latidos cuando el peso abandono su cama, una opresión en su pecho le hizo anhelar tener la fuerzas para abrir sus ojos, pero al hacerlo la vela que apenas y lograba iluminar el rostro de Jinx se apago.
Abrió los ojos y un grito silencioso escapo de sus labios, cuando sus manos trataron de encontrar algo que no estaba ahí.
Todo a su alrededor se balanceaba, y tardo unos segundos en recobrar el suficiente conocimiento como saber que no estaba en el lugar en el que se supone debía de estar, ser usada como cebo para una presa aun mas grande que Piltover, para atraer a la mujer que había hecho inclinarse a las grandes naciones de Runaterra. Ella era insignificante para Noxus, se lo habían dicho apenas fue capturada, solo la necesitaban para sacar de su guarida al dragón, y si lo ultimo que recordaba era cierto lo habían conseguido.
“Tranquila, ya casi estamos en casa” la voz de Cait no logro su cometido, viendo con desesperación a su alrededor, trato de levantarse de la cama, pero no logro dar un paso cuando las fuerzas le fueron arrebatadas y el llanto comenzó, sintió su garganta arder con cada alarido, los brazos de Cait la rodearon.
“¿Donde esta?” pregunto rehusándose a creer que la había perdido.
“No lo se, solo te dejo y ella... nos dio la oportunidad de escapar”
Ella había recibido muchos golpes en su vida, algunos de los cuales deberían haberla matado, y sin embargo escuchar eso, le dolió mas de lo que nunca pudiera imaginar. Era como si de pronto su corazón le hubiera sido arrancado y solo para ser estrujado frente a ella, hasta que el ultimo aliento escapara de sus labios.
Y corrió, o por lo menos lo intento, se logro arrastrar pese a los intentos de Cait de detenerla, hasta llegar a la cubierta del barco, a escasos kilómetros las ciudades se alzaban imponentes, imperturbables.
Era capaz de ver a los caballeros de Zaun custodiar la ciudad, por un instante la esperanza de alcanzar a tener la oportunidad de salvarla se aferro con uñas y dientes a su ya malherido corazón, pero fue en vano.
Zaun sufrió una sacudida, y de mas allá del centro de la ciudad una fumarola de colores se alzaron hacia el cielo y sintió como su mundo se despedazaba, un ultimo regalo, la ciudad por fin era libre de gases.
Un grito ajeno se escucho, y alzo la mirada para ver a los caballeros desprenderse de sus cascos, y alzar la mirada, sus rostros mostraban el dolor que sentían, algunos cayeron de rodillas, otros tenían en sus manos muñecas terriblemente familiares.
“La monarca a muerto” escucho cual susurro en el viento, y los vio alzar sus armas, y disparar cargas completas. “Zaun a perdido a su madre”
Y ella... ella había perdido a la mujer que la amaba mas que a su vida.
