Work Text:
Ha pasado un año desde que intercambiaron miradas en aquel concierto, donde Till cantó con desesperado anhelo una canción sobre un amor que había perdido.
Han pasado diez meses desde que Ivan comezó a frecuentar nuevamente en la vida de Till, haciendose un lugar en su rutina por medio de su molesta y picara sonrisa, molestándolo todos los días, buscando su atención.
Han pasado tres meses desde que el corazón de Till no aguantó más el dulce revoloteo en su corazón cada vez que veía los lindos ojos de Ivan, y le declaró sus sentimientos.
Y han pasado dos meses desde que Ivan comenzó a frenar las suaves caricias de Till, cuyas manos estaban desesperadas por avanzar un paso más allá, para intentar consumar su amor por Ivan.
Siempre sucedía lo mismo, y aunque Till en su pecho sentía la frustración sexual al no poder disfrutar del cuerpo de su novio como le gustaría, nunca sería capaz de recriminarle nada. El sabe que puede esperar a que se pase la calentura en su cuerpo, y que eso no es ningun sacrificio con tal de que su novio se sienta tranquilo y cómodo.
No va a obligar a Ivan a satisfacer ninguno de sus deseos egoístas.
Por más que su cuerpo arda en deseo con solo posar su mirada en él.
Por eso no puso ninguna cara de reproche cuando Ivan se apartó del beso ardiente que ambos estaban compartiendo en ese momento.
— Y-yo… Sua debe estar por llegar… sería incómodo que mi hermana nos encuentre en esta posición… no quiero incomodarla.
Till se apartó de encima de Ivan, sentándose en la cama. Abrió sus fosas nasales para tomar una buena bocanada de aire. Luego, con un suspiro, intentó despejar su mente inquieta, que anhelaba el cuerpo ajeno. Tenía una suave sonrisa en sus labios, e intentaba mirar a los ojos de su lindo novio, quien tenía la mirada fija hacia la ventana, el mejor lugar que encontró para enfocarse y no verlo a él.
— Está bien amor, no te preocupes.
Ambos se quedaron unos minutos en silencio. Till recostandose en la pared contra la cama, mientras que con su pulgar acariciaba los nudillos de Ivan, mientras este aún seguía sin querer mirarlo a los ojos.
Él piensa que solo está avergonzado, y que aún tiene algo de miedo a ir más allá de los besos y las caricias. Al fin y al cabo, su pareja tiene dos años menos que él. Y respeta el tiempo que necesite para poder sentirse seguro de avanzar con él el siguiente paso.
El ruido de un auto estacionando en el garage de la casa sacó a Till de sus pensamientos. Escucha a Sua apagar el motor del auto, mientras se queja al intentar bajar sus compras.
— Creo que Sua necesita mi ayuda.— Dijo Ivan, mientras se levantó de la cama.
— Si quieres puedo ayudarl-.
— No te preocupes, Till. — Dijo, al fin mirándolo a los ojos, con una dulce sonrisa en su rostro, pero que se sentía forzada de alguna forma. — Eres mi invitado, puedes quedarte aquí. No tardaré mucho, y si quieres usa la computadora.
Así, Till sintió cómo su pareja corría con velocidad por las escaleras, mientras por fuera escuchó un aterrador grito de una hermana mayor reclamando la presencia de su hermano menor.
Un suspiro sale de su boca, mientras siente una ligera opresión en su pecho. Ivan suele avergonzarse cada vez que intenta algún movimiento sobre él, pero hoy siente a su novio particularmente frío…
Hay veces que se preocupa por lo que sea que pasa por la mente de su pareja. Al fin y al cabo, Ivan aceptó sus sentimientos con una mirada llena de inseguridad y preguntas que nunca se animó a soltar. Es algo de lo que nunca pudo hablar con él, y suele fingir que no tiene nada que ocultar.
“— Dale tiempo. Después de todo, él hasta hace poco creía que seguías perdidamente enamorado de Mizi. ¿Pero sabes algo, amigo? Si te preocupa, creo que en serio deberías hablar con él… Una relación no se mantiene en pie en base a supuestos, fingiendo que los problemas no existen.”
Aún ronda por su cabeza la conversación que tuvo con Hyuna al respecto… TIll sabe que necesitan hablar, pero no sabe cómo iniciar esa conversación.
Y de alguna forma, teme que termine perdiendo a la persona más importante de su vida, solo por su cobardía. Todo por querer fingir que todo está bien…
Han pasado unos cuantos minutos desde que Ivan salió por la puerta, mientras escucha como los hermanos pelean entre ellos, mientras bajan del auto la cantidad insana de mercadería que Sua trajo del supermercado.
Sabe que ambos tardarán un poco en terminar de ordenar, así que TIll decidió aceptar la propuesta de su novio, y encender la pc que se encontraba en modo suspensión.
Estaba a punto de abrir uno de los videojuegos que Ivan tiene en su pc, pero al fijarse bien en el escritorio, vió que está minimizado un programa que no se habia percatado que tenía en su computadora. Conoce ese programa como la palma de su mano, ya que es el editor de sonido que Till suele utilizar para rpoducir sus canciones, y el cual enseñó a Ivan a utilizar hace ya muchos meses, cuando le preguntó con curiosidad cuál es el proceso de Till al componer sus canciones.
Lleno de curiosidad, abrió el archivo, y ahí encuentra un proyecto abierto. Por lo que puede ver al ojear un poco en los distintos canales de sonido, era un archivo de proyecto bastante grande y complejo. A pesar que se veía practicamente completo, a simple vista Till reconoció cierta complejidad innecesaria, la cual sabía que se debe a la inexperiencia de Ivan al usar el programa. Su corazón se llenó de dulzura, al ver que Ivan estaba comenzando a experimentar con lo que supone es su propia composición musical. Buscó ansioso sus auriculares para conectarlos en la pc. Estaba completamente dispuesto a darle todos los consejos y ayuda que su novio necesite, pero primero quería deleitarse en escuchar la hermosa voz que sabía que su amado tiene, y aprenciar el esfuerzo que puso en cada nota que componía la canción.
La enorme e ilusionada sonrisa que tiene Till en sus labios, se congeló y desvaneció en el instante en que escuchó la primera frase de la cancion.
*In love with you~*
*When you were mine~*
...
*This always happend to me*
...
— Yo no se cómo puedes dejar a tu novio en tu cuarto, solo, esperándote por veinte minutos…
— Hermana… no tendría que haberlo dejado si no te enfurecieras por no ayudarte con las compras para la casa.
— Si bueno, como hombre no tendrías que quejarte tanto, supuestamente eres más fuerte, por lo menos se útil para esto. Igual, podrías haber ayudado a bajar las cosas y luego te ibas tranquilo. En cambio, te pusiste a ordenar todo y ahora estás preparando dulces y soda para llevarle. Hace quince minutos que podrias haberte ido y no lo hiciste…
— Hermanita, podrias no-
— No me digas nada si no quieres, pero eres mi hermano, y estoy aquí para tí… todas lo estamos…
Luego de esa… extraña e incómoda conversación, Sua dejó a su hermano solo y se fue a la sala a descansar. Apartando esas palabras de su cabeza, Ivan tomó la bandeja con los aperitivos que preparó y se dirigió de vuelta a su habitación.
— Till, perdón por tardar, pero traje algunos dulces que podemos-
Ivan quedó paralizado al ver la escena frente a él. Su novio, frente a su computadora, con auriculares en sus orejas y el programa de edición abierto, con la mirada fría y afilada clavada en el monitor… El susto lo paralizó, y provocó que la bandeja se le cayera de las manos. El ruido sacó a TIll de sus pensamientos, quien preocupado giró la cabeza hacia él. Arrojó los auriculares a un costado, corrió para acercársele y puso sus manos en sus hombros. Y al parecer su novio no fue el único preocupado, por que escuchó a Sua correr por las escaleras, preguntando qué sucedió.
El shock no parecía querer salir de su semblante, aún cuando se encontraba en brazos de su novio, quien discutía con una preocupada Sua, que exigió saber lo que sucedió.
— Sua… estoy bien… pero necesito hablar con TIll.
Al escuchar su voz quebrada, ella intentó discutir, pero la insistencia en los ojos de su hermano menor hizo que se rindiera.
— Bien… pero llámame si necesitas algo, estaré abajo.
...
— Till, ¿qué hacías escuchando eso?
Apenas Sua los dejó solos, Till apartó a Ivan del desastre de dulces y soda que cayó al suelo, y con cuidado de que su novio no se lastimase con el vidrio de los vasos rotos, lo llevó a sentarse en la cama. Estuvieron en silencio un buen rato, hasta que Ivan habló.
— … Es una canción muy buena, tiene un ritmo simple pero que funciona bie-
— Till.
— Encendí la Pc como me dijiste… Estaba suspendida, y con el programa abierto. Me dio curiosidad ver en qué estabas trabajando, y no creí que fuera privado… lo siento. — Dijo con un rostro arrepentido, pero con unos ojos ansiosos. No quería seguir posponiendo más esa conversación.
— Bien. Yo también olvidé que la dejé en suspensión…
Ivan no quería ver a TIll a los ojos, los tenía clavados en el desastre que sabía que tenía que limpiar. No estaba dispuesto a seguir hablando del tema, así que se levantó de la cama, dispuesto a ir a buscar con qué trapear.
No avanzó ni un paso cuando Till agarró su mano con fuerza.
— Ivan espera-
—TIll, tengo que limpiar ese desastre.
— Ivan, tenemos que hablar-
— No. No quiero hablar de eso.
— ¡Ivan, mírame!
Till se puso de pie. El agare en la mano de Ivan seguía siendo fuerte, pero sintió como su otra mano, suave y cálida, le acariciaba la mejilla. Esta sostuvo su rostro con delicadeza, y lo obligó a posar sus ojos en los ajenos.
Desde que rechazó otra vez a TIll, no se había atrevido a mirarlo. Creía que iba a encontrar en su mirada pena, frustración, incluso aburrimiento. Porque Ivan creía firmemente que eso era lo que Till realmente sentía por él.
SIn embargo, no se encontró con nada de eso. SImplemente encontró unos bonitos ojos verdes, mirándo los suyos con un cariño infinito, como si en serio fuera lo más hermoso y brillante del universo.
— ¿Sabes? — Dijo Till, con una voz cargada de dulzura. —Me has estado preocupando desde hace un tiempo. No sueles contarme lo que pasa por tu cabeza, y no tienes idea de las ganas que tengo de entenderte, de escucharte, de descubrir qué oculta tu corazón… ¿por qué tienes tanto miedo de mostrarme?…
— No es importante.
— No hay nada más importante para mí que tú, Ivan.
Los ojos de Ivan se humedecieron, mientras lo envolvía en un abrazo fuerte y cálido.
Ambos terminaron juntos en la cama, aferrados el uno al otro. Till acariciaba el suave cabello de Ivan, mientras tarareaba suavemente el ritmo de la canción, que de tanto haberla escuchado, la memorizó.
— No es tan buena, no entiendo por qué dices que te gusta.
— Es sencilla, y quizás no es mi género favorito, pero se nota el sentimiento que quieres transmitir. El ritmo es funcional a la letra, y tu hermosa voz destaca por encima de la base rítmica. Está bastante bien pensado.
— … ¿Gracias? Tampoco es que sea genial, es lo mejor que pude lograr. No se tanto de música como tú.
— Y sin embargo me gustan más tus versos que cualquiera de los que yo haya escrito.
Las horas siguieron pasando sin que a ninguno le importase. Solo disfrutaban de estar en los brazos del otro. A veces se quedaban en silencio por un largo rato, teniendo aún el tiempo para hablar de sus problemas.
Sin que ninguno dijera nada al respecto, escucharon a Sua al otro lado de la puerta entreabierta. Al parecer, se aseguraba que su hermano se encontrase bien. Luego, escucharon el sonido del auto arrancando, saliendo de la casa. Otra vez, estaban solos.
— ¿Hace cuanto que comenzaste a escribir la canción?
— Hmm… Creo que hace unos diez meses.— Dijo Ivan, con su voz jocosa y somnolienta.
— … ¿Puedo preguntar por qué?
— Hmm… Creo que desde que volví a verte durante el concierto, volvieron algunos sentimientos que había tenido cuando era niño, antes de que te fueras… Hace unos nueve años… Y se mezclaron con… sentimientos de inseguridad que mis padres sembraron en mi desde que tengo memoria… Eso sumado a que más tarde me enteré por… chismes, que habías escrito esa canción para Mizi. Sentía cosas complicadas... y confusas.
— … No quiero presionarte al respecto… pero… por qué nunca me dijiste nada sobre esto?
— … TIll, cuando te declaraste, creí que era una broma de mal gusto. Pensaba que aún entonces estabas enamorado de Mizi. Que nunca dejaste de estarlo. ¿Por qué compartiría mis sentimientos, sobre todo con la persona que los complicaba tanto?
— … Porque aceptaste mi declaración.
— Sí, lo hice. Pero acepté por que quería estar contigo, aunque todo fuese una broma o un impulso de pena por mí.
— ¿Tengo que ofenderme por que me creas capaz de hacer algo así?
— Jamás creeria que eres una mala persona. Pero existía una parte en mi cabeza creía que era más real la otra posibilidad.
— ¿Y ahora? ¿Que piensas?
— La verdad, apenas Sua se enteró de que acepté tu declaración y comenzamos a salir, me obligó a ir con un psicólogo. Me… me ayudó mucho. En ese entonces, ya había terminado la canción hace un tiempo, pero no sabía qué hacer con ella. Hace poco hablé en terapia sobre… eso, mi inseguridad. Específicamente por lo que sientes por mí, y sobre nuestro noviazgo... Y… decidí que tenía que despedirme de esa canción de alguna forma, y avanzar. Ayer mismo volví a escucharla y… toda la mierda que sentía, que creí haber superado, volvió a mi cabeza… Perdón por haber sido tan frio… Pero volví a tener miedo...
Durante su declaración, Till movió su cabeza para apoyarla sobre el cuello y el hombro de Ivan. Le dolía el corazón por todo lo que su novio pasó, pero le tranquilizaba el alma el sentir su dulce aroma. Mientras más explayaba en lo que sentía y pensaba, más fuerte abrazaba su cuerpo. Al final, su mano se posó en su espalda, dejando suaves y dukces caricias, consolándolo
— Yo también tenía miedo... Miedo de perderte, de incomodarte, de hacerte sentir mal. Ivan, eres la persona mas imoortante de mi vida. — Dijo Till, mientras dejaba suaves besos por el cuello de su amado. — Te amo tanto... pero... aún no respondiste lo que regunté. ¿Qué es lo que sientes ahora?
— ... Siento que te amo con todo mi corazón.
La noche pasó, con solo la luna iluminando ambos cuerpos enredados el uno en el otro. Y durmieron juntos, arropados en los brazos del otro. Los otros asuntos del cuerpo aún podían esperar, por ahora, solo importaban los asuntos del corazón.
...
Esa noche, Till soñó con una escena que vivió hace ya mucho tiempo.
Soñó con un pequeño frijolito, bajito, con ojos gigantes y húmedos mirándolo desde el otro lado de una vieja calle, mientras él estaba sentado en el auto de su mamá.
El auto se movía, más lento a como un auto real se supone que acelera su marcha. En ese sueño, todo ocurría a cámara lenta. Y esos bonitos ojos negros y rojos se iban alejando de su mirada, sin que pudiera hacer nada al respecto, más que apoyar sus manos sobre el frío vidrio de la ventana.
Y cree que lo último que vió de él, es cómo una lágrima caía por ese bonito rostro.
Y cómo una pequeña mano se movía de un lado al otro, diciéndole.
Y cómo su propio corazón se rompía en mil pedazos al dejar atrás a la persona más importante de su vida.
…
“— No entiendo, ¿Por qué él creería que sigo “enamorado” de Mizi?— Till enfatizó las comillas con sus dedos ante lo que su amiga y confidente le decía.
— Ay Till, por Dios. Pasaron años sin verse, y lo primero que vuelve a saber de tí es que le compusiste una canción de amor y anhelo a Mizi. Eso y el cómo actúas cuando estás al lado de ella, comparado cómo lo tratas a él.
— Bien Hyuna, si, entro en pánico por que Mizi sigue pareciendome una chica linda, pero eso es distinto a estar enamorado... Y la verdad ni siquiera se cómo tratar con Ivan. De todas formas, ni siquiera escribí esa canción para ella.
— … Espera, ¿Qué?
— Pues sí, esa canción siempre fue para Ivan.
—.… Voy a matar a Luka.
— … Hyuna, qué-
— JAMAS TUVIMOS ESTA CONVERSACIÓN. ”
