Chapter Text
¡Lavanda y bergamota, naranja y limón, cedro con pino y jazmín...!
— Hey, tú.
— ¡S-Sí...!
— Venías con el chico de la severa reacción alérgica, ¿cierto?
¡ARGH! ¡LAVANDA Y BERGAMOTA, NARANJA Y LIMÓN, CEDRO CON PINO Y JAZMIIIIIIIN...!
— ¡¿ESTÁ BIEN?! ¡OH, POR DIOS, DÍGAME QUE VA A ESTAR BIEN! ¡LE JURO QUE NO TENÍA IDEA DE QUE ESTO PASARÍA...!
— Tranquilo, el paciente ya está mucho mejor.
¡AHHHHHH, SIIIIIIII!
— Fue una verdadera suerte que esto ocurriera en una farmacia y le dieran Cetirizina, eso nos dio tiempo mientras llegaban a la clínica.
— ¡OH, GRACIAS! ¡Gracias, gracias, gracias...!
Exhaló todo el aire que había retenido desde que esto comenzó, solo dos horas antes de ese instante, ¡No se convertiría en asesino! ¡J-Jajajaja, q-qué suerte!
Se habría desmayado de alivio de no ser porque el aroma del formol y del anticéptico del pasillo le irritaba las fosas nasales.
— ¿Sabes qué pudo provocarle está reacción? ¿Estuvo el contacto con algo...?
— ¡Lavanda,bergamota,naranja,limón,cedropinoyjazmín...! — repitió tan rápido que el médico contempló seriamente darle un calmante — ¡Memoricé los ingredientes de las fragancias que estaba probando cerca de él...!
¿Quién diría que pasaría la mañana de aquel sábado esperando el diagnóstico médico de un chico desconocido? Sudando frío y con la adrenalina a tope por el impacto de su propia imprudencia. La vida era una verdadera aventura, j-jah.
Como cualquier chico universitario, Nikola tuvo la necesidad de comprar provisiones para la semana. Las reglas del piso que compartía con otros estudiantes eran claras: cada uno se encargaba de su comida, lavandería y aseo de su habitación, pagando entre todos los servicios básicos de aquel departamento poco acogedor pero práctico en vista de las circunstancias.
Con la lista de la compra en una mano y con su mochila al hombro, salió cerca de las 9:00 am para llegar al supermercado solo 20 minutos después. No había nada como la confortante sensación de soledad en un establecimiento que normalmente rebosaba de clientes violentos y personal con tendencias suicidas ~ ¡Recoger las primeras sopas instantáneas del día era un sueño hecho realidad!
Su siguiente parada fue la farmacia pues su pequeño botiquín requería de aspirinas de 500mg, ibuprofeno de 800 mg y paracetamol de 500 gm, todas ellas indispensables para un estudiante que se desvelaba entre experimentos y estudios de física.
Ya tenía las cajas necesarias en la manos pero decidió hacer una parada en el pasillo de las cremas para afeitar y aguas de colonia. El próximo lunes tenía una importante entrevista para ser becario en el departamento de física y Marie, una amiga brillante en el campo de la química, no dejaba de recordarle que comprara una buena loción para ese gran día.
Lavanda y bergamota, naranja y limón, cedro con pino y jazmín. Esos fueron los aromas que probó gracias a las muestras disponibles, aplicando un poco en las tarjetas correspondientes.
Fue cuando el universo decidió que sería gracioso culparlo de homicidio involuntario.
— Ahora mismo tu amigo está despierto, ¿quieres verlo?
— ¡Sí, por supuesto! — en realidad, no lo conocía de nada y dudaba que fuera el momento ideal para presentarse, pero era lo mínimo que debía hacer por si había complicaciones — M-Muchas gracias.
— Ok, es por aquí.
De pronto, la persona que revisaba el anaquel de a lado comenzó a respirar de una forma poco usual, al grado de que tuvo que abrir la boca para tratar de inhalar.
Para cuando se acercó a preguntar si estaba bien, lo vio inclinarse a punto de caer al suelo.
No lo permitió: lo sostuvo a tiempo entre sus brazos, utilizó todo su cuerpo para levantarlo y trató de hablarle, más al verlo de cerca supo de inmediato lo que sucedía, ¡No vivías rodeado de ciencia sin que alguno de los colegas fuese mortalmente alérgico a algo!
Gritó por ayuda mientras llevaba al chico al pasillo de los antihistamínicos. Tomó una presentación en jarabe de Cetirizina antes de que se le cerrara la garganta y lo ayudó a beber. Los dependientes llegaron cuando ya iban a terminar la segunda botella.
— ¡Llamaré a una ambulancia!
— ¡La clínica está solo a 5 cuadras! — vivía por la zona, claro que lo sabía — ¡Será más rápido si lo llevo! ¡En tanto, llamen y díganles que vamos en camino!
Cargó al chico en su espalda y salió antes de que se lo impidieran, ¡Una ambulancia solo estorbaría a corta distancia! Corrió tan rápido como la adrenalina lo permitió, escuchando la respiración afectada del chico que olía a almizcle y a formol.
Al llegar, los recibieron enseguida. Naturalmente se quedó para asegurarse de su estado, así como recibir el peso de la ley por si moría a causa de alguna de las fragancias que esparció, j-jaja...
Jah...
...
Entonces, le permitieron el paso al recorrer las mamparas gruesa de color beige.
... Nada lo preparó para esto.
— Tú... E-Eres el chico de las fragancias, ¿no es así?
¡¿Por qué nadie se lo dijo?!
— ¡S-Sí! ¡Yo...!
ERA MUY LINDO.
— Gracias por salvar mi vida.
¡ERA INCREÍBLEMENTE LINDO!
Su cabello negro, sus ojos oscuros, la piel pálida, su rostro de facciones armoniosas, los labios de un suave tono durazno... y el aroma a mirra y formol que casi lo hizo temblar.
Oh, Santa Ciencia.
— Disculpa por causarte tantos problemas...
— ¡No, fue mi culpa! — respondió enseguida — ¡Estaba probando esos horribles perfumes alrededor de ti sin tener idea de...!
— No fue así — aclaró amablemente — No fueron los perfumes, sino un ingrediente de la crema de afeitar naturista que olí justo en ese momento. No leí los ingredientes de la etiqueta. Mi error.
— ¿E-Entonces yo no...?
— Lamento haberte involucrado.
— ¡Uffff, es una gran noticia! Quiero decir, tú te encuentras mucho mejor y yo no seré acusado de homicidio involuntario, me parece que es una excelente forma de iniciar el fin de semana ~
Exhaló fuerte, tal vez con poca gracia ya que el otro sonrió discretamente... pero, tal expresión en ese precioso rostro, le hizo pensar que era lo más hermoso que jamás había visto.
Tenía que verlo otra vez.
— ¿Cuál es tu nombre?
— Beelzebub Hoffman.
— Soy Nikola Tesla — carraspeó con nervios, sin duda y a la expectativa — Entonces, Beelzebub... — ¡Qué nombre tan especial! — Si no soy realmente una amenaza para ti, ¿aceptarías salir a cenar conmigo? P-Para, ya sabes, celebrar que estás bien y que no seré encarcelado.
La plana expresión del contrario fue un verdadero enigma, mas fue capaz de distinguir un nuevo color en esas preciosas mejillas, un brillo inusual en los ojos oscuros como el mismo universo.
Y esa sonrisa. Una vez más.
— Me parecen motivos dignos de celebración, así que... me encantaría.
Una explosión de energía en todo el cosmos.
Tenía que comprar una loción para su cita ~
