Work Text:
Bart cree haber tenido un sueño.
Se vio a sí mismo atravesando un mar de rayos y destellos de luz, mientras era perseguido por la muerte, quien había venido a reclamarlo a él y a su velocidad. Aunque Bart era en ese entonces el hombre más rápido del mundo, no fue rival para la muerte, aún más veloz y feroz de lo que él alguna vez sería. Mientras Bart se desvanecía tras haber recibido su toque, memorias interminables vinieron a su cabeza en una superposición de dolor, felicidad, arrepentimiento y agonía. Frente a sus ojos dorados, la imagen de un adolescente enmascarado apareció; al principio, Bart no reconoció a la persona que vestía un traje tan colorido pero cuya expresión denotaba seriedad y enfoque. Esta persona le hablaba, pero sus palabras no alcanzaron los oídos y de Bart y, en consecuencia, no pudo descifrar el sentido detrás de su enunciado. No pasó mucho tiempo hasta que la figura del adolescente se viese acompañada por otra, esta vez con cabello rubio y corto y ojos de un azul vibrante. Esta chica le sonreía, a pesar de que la primera figura continuaba de ceño fruncido. Una tercera persona apareció, portando el símbolo de la esperanza y trayendo de regreso el sonido a la existencia de Bart.
‘‘Hey, amigo. Debes ser más cuidadoso si no quieres matarnos de un ataque al corazón’’ le dijo Conner.
Conner, Bart recordó. Entonces las figuras que había visto antes eran Tim y Cassie. ¡Eran sus amigos! Un momento, ¿amigos? ¿Bart tenía amigos?
Bart
Grandes momentos se reprodujeron: Bart recordó que él pertenecía a un futuro, mismo que se había visto alterado tras su llegada al presente; Bart tenía una madre y un padre, el último habiendo muerto y la primera dedicada, aunque Bart jamás llegó a conectar verdaderamente con ella debido a su condición. Sí, esa enfermedad de envejecimiento acelerado que había heredado de la speed force y que lo obligó a crecer en una cápsula de realidad virtual que no le enseñó nada sobre la vida ni los riesgos de la misma. Para eso viajó al pasado, para poder aprender de su abuelo, Barry Allen, una manera de controlar ese padecimiento tan extraño. No fue Barry quien acabo ayudándolo, sino Wally. Sí, el buen Wally West… Wally, Esee su nombre, ¿cierto?
Bart
Hay muchas cosas que Bart estaba olvidando. Él nunca se destacó en prestar atención, de todas formas, pero… ¿Por qué no recordaba la cara de Max? Su mentor, tan cercano que Bart llegó a considerarlo su padre. ¿Y los Titanes, qué pasó con ellos? Animal Beast… no, ¿Animal Man? ¿LightFire? ¿Android? ¿Owl? ¿Slasher? Ya ni siquiera sabe cómo se llamaban.
Bart solía ser alguien. Vivió, disfrutó, sufrió, aprendió y murió. Eso lo sabía, correcto.
Pero, ¿dónde estaba ahora mismo? En tiempo, espacio, mente y cuerpo… ¿A dónde había ido él?
—¡Bart!
¿Era esa la voz de Wally? Se preguntó por qué la había escuchado tan cerca hasta que sintió dos fuertes manos posarse sobre sus hombros y darle una rápida pero suave sacudida. Fue solo entonces cuando pudo enfocar su vista y divisar un rostro pecoso con dos faros esmeralda, mandíbula fuerte y cabello encendido en fuego naranja.
Santa Madre, pero si sí es Wally. Pensó con mirada desorientada y mente aturdida.
—¿Qué sucede, amigo? —Bart le sonrió como si su mente no hubiese viajado entre dimensiones. Su intención era no ahondar en esas lagunas mentales que había estado experimentando desde que ‘regresó’ a la vida. Mucho menos pretendía preocupar a Wally, aunque estaba seguro de que ya lo había hecho a juzgar por la mirada en el rostro de su primo lejano.
—Bart, te he estado hablando con cinco minutos sin obtener ninguna respuesta —Wally le informó con cierta pena y grandes rastros de preocupación en su voz y expresión—. Lucías tan distante, como si tu cuerpo estuviese aquí, pero…
—Pero mi mente no —Bart lo interrumpió—. A todos nos pasa eso. ¡Si dices que a ti no, mientes, amigo!
La sonrisa de Bart casi se desdibujó por completo al encontrarse con los ojos de Wally y notar que él no se estaba tragando el cuento. Bart no estaba seguro de qué podía hacer para quitárselo de encima, para que él intentara hacerlo hablar hasta que el sonido de una notificación de su teléfono lo hizo respingar. Mientras sacaba el aparato de su bolsillo, una excusa llegó a su mente. Fingió estar interesado en aquello de lo que se le podría estar notificando, si bien en su pantalla solo se mostraba una noticia sobre una nueva película animada de super héroes que se lanzaría pronto.
—Es Tim —Bart dijo, diciendo el primer nombre que se le había venido a la cabeza—. Dice que necesita hablar.
Pésima excusa. Cualquiera que conociera a Tim, sobre todo tomando en cuenta su cambio radical en los últimos años, sabía que, de escribir, jamás lo haría para pedir hablar. El muchacho se había convertido prácticamente en un ermitaño. Bart sintió la tristeza instalarse en su corazón ante el reconocimiento de que, luego de haber regresado de la muerte, él y Tim se habían visto poco y, cuando ocurría, el vigilante acababa por apartarlo. Según Bart escuchó, aislarse del mundo y de su gente se convirtió en un mecanismo de defensa que Tim adoptó luego de la muerte de Conner, la suya propia y la desaparición de Cassie.
Sus dedos se cerraron alrededor del aparato con aún más fuerza, pensando en qué había sido del gran grupo, unido y fuerte, que alguna vez había sido ellos cuatro.
—¿Sí? ¿Sobre qué quiere hablar? —Wally indagó, quizás creyendo que así obligaría a Bart a admitir su mentira, pero no fue así.
Bart le ofreció una expresión de fingido desconocimiento mientras se levantaba de un salto, provocando que se dibujara distancia física entre él y Wally— no lo sé —dijo—. No lo dice aquí, pero ¡hey!, si Tim escribe, debe ser algo importante.
—Claro.
La respuesta de Wally deja entrever las telarañas de desconcierto que se han estado tejiendo por semanas ya, aunque Bart se encuentra demasiado sumido dentro de sí mismo como para sentirse afligido por ello. No ahora, quizás más tarde. Mientras Bart corre escaleras arriba, buscando escapar de las preguntas infinitas de Wally y, muy dentro de sí, sabe que también desea escapar de sí mismo, oye las voces de Linda, Irey y Jai unirse a los sonidos propios del hogar. Bart entonces se alegra de haber salido disparado como una bala hacia el piso superior, porque no podría enfrentarse a los rostros risueños de Irey y Jai que comenzarían a llamarlo ‘‘primo Bart esto’’ y ‘‘primo Bart aquello’’ y a Linda y su aura maternal pero intrépida, siempre intentando hacerlo sentir bienvenido en el hogar West aun cuando Bart ni siquiera se siente bienvenido en su propio universo. No tiene la fortaleza para aparecer frente a ellos con una sonrisa avergonzada o una de felicidad fingida, no hoy, quizás otro día.
Al finalmente encontrarse en la soledad de su habitación —la que Bart aceptó de forma apenada y rezagada hace unas cuantas semanas—, Bart se permite a sí mismo dejar caer la fachada de despreocupación que ha estado portando todo el día. Los músculos de su rostro bañado en pecas se relajan y dan paso a una expresión que él nunca creyó posible ver en su rostro, pero es justamente lo que ve al enfrentarse al único espejo de su habitación: vacío, puro vacío. Él, que solía ser un rayo sol —palabras de Joan, no suyas— e iluminaba el día de sus amigos y familiares con inacabable entusiasmo; él, que era el primer en despertar y saludar al sol dispuesto a ponerse el incómodo traje de super héroe si alguien necesitaba ayuda; él, que solía tener un propósito… se miraba a sí mismo y solo podía divisar a un triste extraño consumido por el vacío. Para Bart nunca había sido así, o al menos todo era diferente antes, pero, así como el tiempo avanza y las personas cambian, All Things Must Pass, incluso las etapas de dicha y regocijo.
Su intención no era ahogarse en un foso de agua podrida de la autocompasión, es más: él incluso había intentado mantenerse positivo y seguir adelante, pero sin hacer un verdadero avance, solo avanzando por Inercia. Thaddeus, recordó. ¿Qué habrá pasado con él? Todos parecían haberlo olvidado también, ¿había sido él borrado de la existencia por igual? No es como si extrañara al autor intelectual detrás de su muerte en una vida anterior, antes de ser expulsado de la speed force, pero aun así…
Tanto había cambiado en los últimos años, incluso en los últimos meses, que Bart ni siquiera sabía qué extrañar y qué no. Al menos cuando Thaddeus intentaba matarlo, todo era más simple: Thaddeus era Inertia y él era Impulse, formaba parte de la Young Justice y aprendía sobre la vida al lado de sus amigos, tenía a Max a su lado y Wally era su mentor. Bart era un nuevo héroe, con toda la vida por delante, entonces sufrió su primer ataque a través de su clon y decidió retirarse por un tiempo al comprender el significado de la palabra consecuencias. No obstante, aún tenía esperanza y muchas, pero muchas ganas de ayudar a otros, así que regresó habiendo tomado el manto de Kid Flash y se dispuso a honrar el legado de su mentor ahora como miembro de los Teen Titans, más tarde solo Titans. Como miembro del legendario grupo de héroes adolescentes Bart hizo grandes cosas y creció mucho, no solo en aspectos físicos —creció casi cuatro centímetros, lo cual fue genial— sino también como persona y héroe y, aunque fue herido otra vez, vivió para contarlo y se consolidó. Tener a Tim, Conner y Cassie a su lado fue de gran ayuda; ellos eran sus queridos amigos y sus personas favoritas en el mundo, junto a Max, Wally y Batman, obvio. Pero… su época dorada no duró.
Todo se vino cuesta abajo después de que Conner murió: el equipo se tambaleó y los lazos entre todos se debilitaron, como si su querido amigo fuese el pilar que sostenía una construcción improbable destinada a caerse a pedazos y, una vez que faltó, eso hizo. Bart se sintió fuera de lugar, porque Conner no solo era una de sus queridísimos amigos, pero también un gran consejero y a quien recurría para contarle sus inquietudes acerca de no haber crecido de forma natural como el resto; Conner lo entendía a la perfección, después de todo, él mismo era un clon con crecimiento acelerado que nació teniendo unos dieciséis años. Luego de su muerte, Tim y Cassie (con quien Conner había estado saliendo) tuvieron algún tipo de relación extraña que Bart desaprobó en cuanto descubrió y eso lo llevó a discutir con Tim, lo que los separó un poco más. Cassie intentó hablar con Bart y él la rechazó, muy dolido por la pérdida de uno de sus amigos y la aparente traición de los otros dos que tenía. Bart huyó de ella; él corrió, que era lo mejor que sabía hacer y lo único que se le ocurrió para poder lidiar con tantas emociones a la vez. Ahora se arrepiente, porque después de eso supo que Cassie y Tim habían roto y la primera había desaparecido.
Lo que vino después de eso no fue mejor. Bart y otros velocistas, incluido Max, lo más cercano que Bart tenía de la figura de un padre, se sacrificaron para acabar con Superboy Prime, el asesino de Conner y enviarlo a la Speed Force. En su tiempo dentro de la misteriosa fuerza, Bart existió de una forma extraña y confusa que le hace doler la cabeza cada vez que intenta recordarlo. Lo importante fue que regresó, pero como un adulto, lo que se ganó ceños y labios fruncidos, pero nadie prestó mucha atención a ello. Bart vivió poco, aunque relativamente bien: se convirtió en Flash tras la desaparición de Wally (lo que fue otro golpe bajo), se enamoró, honró la memoria de su abuelo y, aun así, nunca se sintió pleno, entonces la muerte lo atrapó. Todo se ennegreció de repente y, una vez más, tras lo que Bart no sabe si llamar una eternidad o un segundo, regresó.
Ya no era un adulto, sino un adolescente de diecisiete. La speed force lo había regresado a la vida otra vez; eso fue hace unos meses.
Al regresar todo era lo mismo y también diferente. Pocos lo recordaban y eso lo hirió. Solo Wally lo reconoció de inmediato y eso fue un alivio, porque si no, Bart habría vagado solo una vez más. Su mentor lo acogió y lo trajo a su hogar, donde su familia vivía y Bart estaba agradecido, pero se sentía fuera de lugar: ahí, en la casa de una perfecta familia nuclear, ¿qué pintaba él? Solo era un pariente lejano; sí, había sido el pupilo de Wally, pero ni Linda y los niños lo recordaban y les costó conectar con él, si bien eventualmente sucedió. Pero Bart sentía que se estaba aprovechando su amabilidad y hospitalidad. Él… solo quería irse, desaparecer, tal vez. Si corría infinitamente en la Speed Force, quizás podría volver a ver a Max.
Bart lo extrañaba. El hombre había sido su padre, su mentor y persona más cercana a él cuando era solo un chiquillo del futuro con el que nadie sabía qué hacer. Si había una persona que había entendido a Bart, ese había sido Max Mercury. Pero él ahora se había ido, aunque Bart estaba aquí… en el mundo, un mundo que se había olvidado de él y al que ya no pertenecía.
—¿Y si…?
Bart pensó en huir, irse a otro lugar, pero se arrepintió de inmediato al pensar que podría generarle mayor preocupación a Linda y Wally, quienes había sido tan buenos con él, pero ellos no lo comprendían. Bart pensó que la última persona que lo comprendía de verdad se había esfumado para correr por siempre, atado a la fuerza que lo había ayudado a salvar el mundo, pero entonces…
—Aún… aún los tengo a ellos, ¿verdad?
