Chapter Text
El mundo está habitado por dos tipos de personas, los humanos "puros" como se denominan aquellos como tú y yo seres comunes y también están aquellos denominados "hibridos" humanos que "se quedaron atrás" en la evolución al menos desde la perspectiva colectiva pues realmente ellos evolucionaron de una manera diferente, ellos buscaron conectarse con la naturaleza y domar aquellas bestias que antes los aterraban y convertirlas en parte de ellos siendo que a causa de esto todos les tachaban de demonios, seres inferiores, juguetes y en el mejor de los casos mascotas siendo ahí el inicio de nuestra historia.
Aun en tiempos modernos existen familias bastante fieles a su tradición pues, aunque ya empezaron a quitarse aquellos estigmas que vienen cargando los híbridos desde hace años no es suficiente, el clan Higurashi era una que aún conservaba este pensamiento arcaico ya que el primogénito de cada familia al cumplir los 13 años recibía un Hibrido como símbolo de haber alcanzado la madurez para ser responsable.
Aunque realmente era solo un mero pretexto para hacer una reunión y pavonearse entre ellos dejando de lado a la niña del supuesto festejo, ya en el punto más alto de la celebración la familia se reunión toda junta para dar el regalo más importante de ese día pues de una enorme jaula del tamaño de la chica envuelta con algunas telas de color carmín.
Una vez se deshicieron de ellas se pudo ver a un "ejemplar" hibrido, su cabellera era larga y de color blanco con un par de orejas caninas del mismo tono, ojos color dorado, y en su cuello un collar de cuentas negras con unos raros picos intercalados se veía asustado de ver muchas personas a su alrededor riendo, charlando y demás, por lo que de inmediato se arrincono en una esquina de la jaula temblando ligeramente.
Esto hizo sentir culpable a Aome pues sabía que había una gran diferencia entre un animal que podías tener como mascota y un hibrido, pasaban los días y el chico parecía no confiar en ella para nada, aunque al parecer se veía obligado a interactuar con ella debido a ese collar de "adiestramiento" que le hacía permanecer cerca de la azabache.
Los días se volvían semanas, en meses y los meses en años y con ellos los sentimientos entre este par desde un odio, una tolerancia, una persona de confianza, una amistad y un amor, ahora Aome era una joven de larga cabellera azabache, había decidido mudarse a la capital para continuar estudiando y a la vez trabajar en algo, al principio fue difícil para la chica debido a una cosa, o más bien a alguien, Inuyasha solía ser un hibrido relativamente tranquilo cuando eran niños, pero al parecer aquello que tanto le decían sus padres y familiares era verdad.
- "Consentir a tu hibrido es un gran error, porque así él no te vera como su amo si no como su compañero de manada y como consecuencia no tendrás autoridad sobre el"
Esas eran las palabras que oía desde el momento en que nombro al peliblanco como este le dijo que se llamaba, ella no le tomo importancia pues no quería que Iniyasha fuera su mascota, quería que fuera su amigo, lástima que a veces algunas cosas de antaño terminan teniendo razón.
Pues ver al joven frente a ella despreocupado acostado en el sofá comiendo unas papas fritas mirando televisión como si nada lacia tener un tic en el ojo pues apenas había podido dormir entre trabajos escolares y su trabajo de medio tiempo.
- Inuyasha podrías ayudarme un poco en la casa sabes jeje __dijo tratando de mantener la calma__
- Mmmm? Yo creo que está bien, además a ti te molesta, ¿porque no lo haces tu? __respondió sin dejar de ver el televisor__
- Oye tú te quedas aquí todo el día, ¿podrías ayudarme con eso sabes? __cruzándose de brazos__
- No es mi culpa que los híbridos como yo no podamos conseguir trabajo Aome __acostándose boca arriba__
- Eso no es verdad, aquí hay trabajos donde los híbridos son bienvenidos, solo eres un holgazán __señalando al oji miel__
- Pues este holgazán no llega tarde por 15 minutos al trabajo __dándole la espalda__
- Pero si tu no tienes trabajo. . . . . llego tarde al trabajo!!! __corriendo a buscar sus cosas__
Por su parte Inuyasha busco acomodarse más para dormir otro rato ignorando el hecho de que Aome corría de un lado a otro buscando las cosas que necesitaba para salir, una vez lista se despidió del chico y salió a toda velocidad a su trabajo, para su suerte y a la vez desgracia quedaba cerca del departamento donde ahora vivía por lo que llegar tarde le hacía sentir una gran vergüenza.
Pronto llego a la cafetería donde trabaja y al entrar se encontró con Sango su mejor amiga y compañera de escuela la cual se encontraba limpiando unas mesas.
- Hoy se te hizo tarde, ¿te quedaste dormida? __bromeo la más alta__
- Lo siento Sango es que los profesores me traen muy atareada __colocándose su uniforme__
- Descuida, de todos modos, el día está tranquilo por lo que esto quedara entre nosotras __guiñándole el ojo__
Ambas rieron cómplices para luego volver a su trabajo y como lo dijo Sengo era un día calmado con apenas un par de clientes por lo que para matar el tiempo decidieron charlar un poco desde temas como la escuela, planes para su fin de semana hasta que terminaron tocando un tema que Aome solia evitar, Inuyasha.
No es que hablar de su "compañero" fuera algo raro, pero el hecho de que cuando lo tomaban como tema de platica hiciera que sus mejillas se sonrojaran o comenzara a divagar era algo que prefería evitar, aunque realmente poder liberar su coraje contra el hibrido con alguien en búsqueda de comprensión, aunque esta vez Sango tenía algo para Aome, un consejo.
Y es que el hecho de que Iniyasha fuera un hibrido no ayudaba mucho ya que la joven Sango provenía de una familia que casaba a los híbridos con distintos fines desde capturarlos para venderlos o incluso solucionar "invasiones" de ellos a distintas provincias así que el hecho de que su amiga tuviera uno le causo una gran impresión y activo sus instintos de cazadora, pero sabía que debía dejar atrás eso siendo precisamente una de las razones por las cuales decidió mudarse a la capital.
- Aome tal vez yo no sea la indicada para decirlo, pero tienes muy malcriado a Inuyasha, quiero decir no es tu mascota es tu compañero, pero entre compañeros se ayudan __mirando a su amiga__
- Lo se pero es que realmente lo intento y sabes que nunca me atrevería a usar el collar de "corrección" __suspirando__
Y es que ese era otro detalle que si un hibrido tenía dueño debía llevar un collar que lo aclarara ya que de lo contrario podrían acusarlo de invasión a propiedad o demás cargos los cuales eras más problemáticos que solamente usar un collar, al menos desde el punto de vista de Inuyasha.
- Lo sé, pero sabes hay algo que puedes hacer y estoy segura de que funcionara digo incluso yo lo eh llegado a usar con Miroku de vez en cuando __guiñándole el ojo__
Esto llamo la atención de la más baja pues ya conocía de antemano a Miroku que pese a ir en una escuela religiosa parecía ser el pecado encarnado, pero no debías preocuparte a menos que fueras una chica.
- Y que es lo que debería hacer? __se animó a preguntar__
- Premios, esa es la respuesta busca algo que no pueda resistir y que haría cualquier cosa por el claro que en mi caso es algo más íntimo, pero yo creo que Inuyasha ha de ser más fácil de complacer __en ese momento la campana sonó interrumpiendo su charla__
Pero eso no evito que Aome se quedara penando en que podría ser aquello que el peliblanco quisiera tanto que lo haría ser menos testarudo con tal de obtenerlo, la tarde paso y con ella el sol se comenzó a ocultar indicando el fin de su turno y su regreso a casa, al llegar pudo notar el completo caos que era la sala de estar llena de prendas pertenecientes al hibrido, además de las envolturas en el suelo de distintas frituras, pero entonces pareciera que la respuesta que buscaba estaba frente a sus ojos pues junto al sofá que Inuyasha suele usar para dormir o ver el televisor había una gran torre de fideos instantáneos lo cual aunque le hizo sentir rabia ya que al parecer nuevamente la comida que preparo seguramente seguiría en la nevera había encontrado aquello que usaría para "educar a su cachorro".
Al día siguiente Aome pudo levantarse tranquilamente ya que era su día libre tanto del trabajo como de la escuela, aunque pronto su paz se vio abajo al escuchar unas pisadas que corrían a toda velocidad a su habitación siendo que el dueño de estas no dudo ni un minuto en entrar.
- Dónde están?!! __grito el hibrido__
- Donde están qué? ¡¡además sal de mi cuarto!! __devolvió el grito la chica__
- No hasta que me digas donde están mis fideos __sentandose en el suelo__
Entonces Aome supo que era hora de probar aquel consejo de Sango le dio por lo que con una sonrisa salió de la cama y se puso de pie caminando hacia el joven.
- Me deshice de ella, o bueno aun no lo hago si es que tu haces un par de cosillas __sonriendo inocentemente__
- Estas bromeando!! ¡¿Tomaste mis fideos como rehenes solo para que haga lo que me pides?! __poniéndose de pie__
- SI, y si quieres que los regrese a salvo será mejor que vayas limpiando tu desastre en la sala __golpeando ligeramente la frente del chico__
Este soltó un gruñido en desacuerdo pero al vez el rostro firme de Aome se dio media vuelta camino a la sala para hacer por primera vez lo que Aoeme le había pedido.
Esto hizo feliz a la azabache pues al parecer esto iba a funcionar, una vez vio que la sala estaba hecha decidió devolverle su comida instantánea a Inuyasha el cual no tardó en ir a prepararse una.
No era de su agrado que el híbrido prefiriera comer esa comida chatarra que la que ella prepara con sus propias manos pero mientras le ayudarán a mantener a Inuyasha a raya no le importaria tener un par en la alacena.
