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Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2025-04-09
Completed:
2025-06-29
Words:
1,732
Chapters:
3/3
Kudos:
15
Hits:
84

Conocerte

Summary:

Pequeños relatos sobre Aspros y Manigoldo.
Cada capítulo una Historia diferente.
Para vos, disfruta.

Chapter Text

El Santuario estaba en calma después de una misión particularmente difícil. Manigoldo, aún cubierto de rastros de su última batalla contra un espectro de Hades, se dejó caer en las escaleras del Templo de Géminis con una exhalación pesada.

—¿Planeas desangrarte en mi puerta, Manigoldo? —Aspros apareció en la entrada, cruzado de brazos.

—¿Por qué no? Sería un bonito adorno. Un muerto en la entrada de Géminis haría juego con tu aura de villano.

Aspros rodó los ojos, pero con un movimiento de la mano lo arrastró dentro. Manigoldo, aunque testarudo, no protestó cuando el mayor lo sentó y comenzó a revisar sus heridas con su cosmos.

—¿Quién te dejó así? —preguntó Aspros, su tono más serio ahora.

—Un espectro que no supo cuándo rendirse. Pero no te preocupes, el tipo está peor.

Aspros arqueó una ceja. Conocía a Manigoldo lo suficiente como para saber que no admitiría lo cerca que había estado del peligro.

—Eres fuerte, pero sigues siendo humano —dijo, ampliando la herida con un toque de cosmos, provocando un gruñido de Manigoldo.

—¡Hey! ¿Eso era necesario?

—Sí, para recordarte que no eres inmortal.

Manigoldo bufó.

—Si alguien aquí es inmortal, ese eres tú. ¿Cómo es que siempre te las arreglas para salir ileso?

Aspros sonrió con esa confianza irritante.

—Porque a diferencia de ti, yo pienso antes de actuar.

—Nah, la suerte de los malvados.

El silencio se instaló entre ellos mientras Aspros continuaba sanando las heridas con su cosmos. Manigoldo, a regañadientes, se dejó cuidar.

—Oye, Aspros.

—¿Mmm?

—Si algún día me meto en algo que no pueda manejar… tú te encargarás de arreglar el desastre, ¿verdad?

Aspros lo miró, su expresión indescifrable por un momento. Luego sonrió con esa misma confianza de siempre.

—Por supuesto. Alguien tiene que asegurarse de que no arruines el nombre de Atenea con tu estupidez.

Manigoldo rió, a pesar del dolor.

—Sabía que podía contar contigo... Amigo.

Y aunque no lo dijo en voz alta, Aspros lo entendió. Después de todo, él tampoco lo admitiría, pero si alguien tenía derecho a pedirle un favor, ese era Manigoldo.