Chapter Text
Yoalli finalmente abre los ojos, encontrándose de frente con el par color avellana y la sonrisa burlona de un Izan que le mira desde el asiento delante al suyo.
“Buenos días, estrellita~”
Su cuerpo se siente incómodo, pero su mente no tarda en recordar en dónde están: “¿Ya llegamos?” murmura mientras retira suavemente la cabeza de Wicho que yace en su hombro.
“ - Por favor, comprueben que lleven consigo todo su equipaje de mano y objetos personales. Si desean cualquier información, por favor diríjanse al personal de tierra en el aeropuerto; muy gustosamente les atenderán. Muchas gracias y buenos días”
A su alrededor, el resto de los pasajeros se levantan apresurados; buscando sus pertenencias y alargando la fila que les permitiría bajar del avión “Espérense, dejen que se despeje el área” una voz mayor habla detrás de todos.
Froggs, nombre real desconocido, manager del grupo y encargado de su seguridad, termina de anotar información en una libreta. A su lado se sienta Nayeli, que solo parece teclear cosas en su celular, levantando la mirada sólo cuando el bostezo descomunal a la izquierda de Yoalli termina de detener la conversación que pudo haber transcurrido.
“¿Qué horas son?” los brazos de Wicho se estiran hacía el techo de la nave, voz grave “Las 9 en punto” responde Naye mientras jala uno de los brazos que ahora cuelgan del asiento, resoplando una risa cuando un quejido de dolor o falta de sueño suena frente a ella.
Para entender el cómo un grupo de chicos en sus veintes vestidos de negro terminaron en un vuelo de tres horas siendo acompañados por un hombre que parecía pertenecer más en un conglomerado empresarial, uno tendría que viajar unos meses atrás.
Tomoni, una banda de rock alternativo, recientemente había obtenido reconocimiento; pasando de una banda que tocaba en fiestas y bares a grabar su primer EP en menos de un año de haber entrado a una disquera. Eso los llevó a conocer a Froggs, un “veterano en la industria” que, a pesar de no encajar con la imagen típica del campo laboral, realmente parecía saber de lo que hablaba.
Al punto de que, al abrirse la convocatoria para presentarse en el escenario principal de el Soundnic , un festival de música reciente que había comenzado a tener notoriedad, no dudó en hacerlos participar en las brutales audiciones; usando como argumento principal que “ellos tenían que esforzarse en mostrar su potencial por sus medios”
Lo cual funcionó, recibiendo una invitación formal al evento que tres meses después los llevaría de las planicies un tanto áridas de la ciudad a la bahía soleada al sur del país. En un avión que partía a las 6 de la mañana y para el cuál debían de estar en el aeropuerto a las 4.
Es bien sabido que los vuelos de la mañana suelen ser los más económicos, y había que apegarse al presupuesto. Tomoni aún es una banda que se está dando a conocer, no pueden permitirse el lujo de viajar como estrellas.
Lo primero que todos pudieron notar al dar el primer paso en las escaleras que los llevan a tierra firme es el intenso y húmedo calor que abraza cada rincón de su cuerpo; tan intenso que llega al punto de ser incómodo.
“Eugh…” Naye arruga su nariz y toma la pinza que colgaba de su bolsa para colocarla en cabello largo de obsidiana. Izan brinca por las escaleras que marcan el descenso del avión, pareciendo el único revitalizado por la luz del sol “¡No mamen!, creo que puedo ver la playa desde aquí, para allá”
Yoalli no puede evitar dejar que su mirada siga las acciones de su compañero: a diferencia de la metrópolis, este aeropuerto tenía un espacio abierto por el cual se tenía que cruzar antes de realmente estar en la terminal; árboles ficus siendo reemplazados por altos palmares.
“¿Es su primera vez en la playa?” Froggs desabrocha dos botones de su camisa con una mueca divertida “Eh… recuerdo haber ido alguna vez cuando tenía como 6 años, pero nunca había podido viajar hasta acá” Wicho extiende su celular a los cielos, tomando una fotografía.
El camino no es demasiado largo, sólo lo suficiente para agradecer que el aeropuerto contaba con aire acondicionado. Rápidamente, tomaron el poco equipaje que tuvieron que documentar y caminaron hacia la salida.
De verdad no esperaban nada; ni una persona que los conociera, mucho menos un fan. Todas las ocasiones en las que habían tocado fuera de la ciudad, simplemente se encontraban con aquella persona encargada de asegurarse que llegaran al recinto donde iban a tocar.
Sin embargo, cuando cruzaron aquellas puertas corredizas se abrieron y vieron no sólo a una, si no a alrededor de ocho personas alrededor de un cartel impreso con la palabra “Tomoni”.
Froggs agradece haber sido asignado a un grupo que no quiere ahorcarse, de manera seria por lo menos, al mínimo conflicto con personalidades tan diferentes: puede que las expresiones exageradas de Izan y Wicho, con exclamaciones silentes y ojos bien abiertos opaquen a Yoalli, que sonríe mientras es empujado por los primeros; o Naye, que se limita a arquear las cejas.
Todas reflejan la misma emoción.
El hombre mayor aparta la mirada de aquella escena cuando logra ver a una agente con gafete y portapapeles se acerca a él con pasos apresurados, distrayéndose de aquella sensación que comenzaba con revolverle el estómago “Señor… ¿Froggs?”
Froggs borra cualquier rastro de lo que pudo llegar a ser una sonrisa y asiente. Afortunadamente, el staff de este evento parecer ser gente capacitada y medianamente profesional, agilizando el proceso necesario para salir del aeropuerto y llevarlos a su transporte.
“¿Vieron al grupo de chicos que nos tomaron una foto?” Wicho comenta sin ocultar su emoción mientras el resto del grupo termina de entrar al vehículo “Más de una, terminé contando como unas cinco o seis” añade Naye, ajustando su cinturón de seguridad.
“De esas, tal vez sólo una sabía en realidad quienes son” Froggs les mira a través del retrovisor “Lo bueno de que un grupo de gente con uniforme les venga a recoger es que la gente no puede evitar involucrarse: ven famosos, quieren que todos sepan que vieron famosos”
”Publicidad gratis” Yoalli añade, trenzando su cabello largo “Exacto, todos los ojos están en el Soundnic; y por ende, en ustedes. Aprovechen estos 5 minutos de fama, pero no se dejen llevar” Froggs termina, subiendo el vidrio polarizado de la camioneta.
”Ya oíste, Wicho- ” Izan burla y mueve su cuerpo para evadir el manotazo que se dirige hacia su rostro.
Pasando un minuto con el motor encendido, un jóven de cabello negro alborotado se sube al asiento sobrante de la segunda fila y los saluda con la mano. El coche avanza, tomando velocidad en unos segundos.
Sonriendo, el chico despeinado parece revisar su teléfono. Como si fuera un chiste, en el momento cuando este abre la boca para presentarse, una multitud de gritos estalla a su derecha. Afuera, un cúmulo de personas tapiza una salida similar a la que ellos habían cruzado; sosteniendo carteles que no pudieron descifrar: la palabra ‘internacional’ siendo la más legible.
“Vaya…” Izan murmura, intentando leer garabatos desde un vehículo en movimiento “E… Eline…¿Line?”
El auto está a punto de alejarse de la multitud cuando un último grito puede escucharse.
“¡Elinara! ¡Yo dejo que me culpes de asesinato para que no vayas a la cárcel!”
Un nuevo silencio se asienta en los pasajeros, que recién procesan las palabras dichas cuando el resto de aquella multitud responde con clamor. Una vez lejos, aquel chico vuelve a alzar la voz.
“Ah… pobres de los de internacionales. Podrán tener a los más grandes bajo su cargo, pero la tienen difícil lidiando con tanta gente…”
Viendo que el resto del carro le observa, inmediatamente endereza su cuerpo “¡Claro! perdonen mis modales… Tomoni, ¿verdad?”
Wicho, justo atrás de Yoalli, sonríe y extiende su mano ”A tus órdenes…”
”Adir” contesta el chico, tomando la mano de Wicho.
”- Adir. Un gusto” Wicho aprovecha para dar un leve apretón a la mano, prolongando la acción por más de lo necesario.
Adir sonríe y continúa, ahora refiriéndose a todos “El gusto es mío. Yo estaré a cargo de coordinarlos durante el Soundnic, así que cualquier duda o problema no duden en venir conmigo- ” deteniéndose para apuntarle a cada uno con su mano “Izan, Nayeli, Yoalli y Lui’ch”
”Vaya, sí hiciste tu tarea…” Froggs murmura, ojos atentos en el paisaje cambiante a su derecha.
“Tomo mucho orgullo de conocer muy bien a mis artistas” Adir infla levemente su pecho “He de decir: de las discografías que he escuchado en estas semanas, la de ustedes está definitivamente en el top 5. De hecho-“
Adir toma el bolso que seguía atado a su cuerpo y de él saca un plumón y una pequeña caja muy familiar para la agrupación “Si no es molestia, ¿ podrían firmar este disco? Fuera de la exclusividad, claro, lo hago como fan”
Todos en el carro tardan un poco en actuar. Lentamente, Naye acerca sus manos hacia el frente del auto, dejándolas al aire el tiempo que toman los otros en tomarlo y pasarlo. El silencio no es pesado, pero no logra pasar desapercibido por Adir “Ah… No hay problema si no-”
“No, no. Es sólo que…” Yoalli interrumpe, hablando antes de pensar “No esperábamos que alguien tuviera uno de estos aquí…”
Puede que Tomoni haya lanzado un EP tanto en digital como en físico, pero este último definitivamente se vendió en una pequeña cantidad de tiendas bajo el argumento de la disquera de ‘probar las aguas’. Bajo el consejo de su manager, la banda decidió no pelear más.
“No fue fácil conseguirlo, pero en internet hay grupos que compran estos discos para venderlos como coleccionables” Adir sigue hablando mientras ve cómo cada miembro del grupo pinta su firma sobre la superficie de plástico. Cuando lo recibe, lo levanta y lo sacude un poco en el aire “Les digo, top 5 personal del Soundnic”
Aunque existe la posibilidad de que aquellas palabras fueran solo verbo y carezcan de intención, de verdad no habría mejor cosa que un grupo pequeño como Tomoni pudiera pedir: esto les llena un poco los egos, pero a la vez les recuerda que ahora estarían frente a más ojos.
Ojos que esperan que su lugar en aquel festival sea merecido.
El camino al hotel no es tan largo, llegando a un gran edificio blanco en menos de 10 minutos. Uno de los múltiples beneficios del Soundnic: el festival debe mantener una imagen después de todo.
Por el bien común, Froggs rápidamente acarrea a sus 4 artistas en dirección de los cuartos, tratando de prestar atención a que promesas decir que sí y a cuáles no: afortunadamente, logra detener el tren de Izan referente a un curso de clavados en un barranco a 10 metros del mar mientras da largas a Yoalli sobre un recorrido de degustación de bebidas.
Ya en los cuartos, el nivel de elegancia del lugar definitivamente resalta: con una vista directa a las albercas y al mar, cada uno de los pares que decidieron compartir habitación en la estancia optan por darse tiempo para descansar; habiendo dormido un promedio de 3 horas por persona.
Froggs, finalmente solo en su habitación, reposa sobre su cama; libreta con lista de pendientes en una mano y teléfono con correos sin leer en otra. Sus ojos pesan, pero no se permiten cerrarse.
Por lo menos en la llegada no hubo problemas. Ahora sólo queda esperar que el festival y el resto del viaje no traigan ninguno. A pesar de los pensamientos que rondan por su cabeza, llenos de incertidumbre, un último vistazo al cartel con todos los artistas invitados logra cansarlo lo suficiente que sus ojos finalmente se cierran.
Dentro de sí, su cuerpo se llena de una pesadez extraña. No sabe por qué, pero dentro de sí tiene una sensación fría que, para su desgracia, es acompañada de un vacío muy familiar: uno que siempre regresa cuando piensa en rostros lejanos que sabe que no verá en un lugar como esté, que no regresarán a verle, y que espera no volver a ver. Por el bien común.
Para cuando el hombre vuelve a abrir los ojos, el sol le cega la cara con un rayo de luz reflejado directamente contra la superficie del piso pulcro de la habitación. Mientras intente corregir la postura de su cuerpo, un golpeteo resuena desde la puerta.
Con energía y motricidad limitada, el hombre camina lentamente; planeando la conversación pasivo-agresiva que tendría con quien fuera que tuviera la idea de despertarle-
A menos que ese alguien fuera uno de sus artistas.
Frente a él se encuentra Naye, con su misma expresión de monotonía, fuera de su pantalón deportivo y blusa holgada; ahora portando un vestido negro ligero “Ah, jefe…”
“¿Algún problema?” Froggs responde, esperando acelerar la conversación para poder continuar con su trabajo, que claramente tenía la intención de terminar “No, sólo queríamos hacerle saber que íbamos a bajar a las piscinas”
Una pausa.
“Para que lo supieras” añade Naye para después mirar con recelo hacia el otro lado del pasillo “Aparte, me hicieron venir para invitarte.”
Froggs aclara su garganta “Ya veo. Vayan” contesta con una pausa en su hablar. Es algo incómodo, ambos lo saben. Naye encoge los hombros “Bueno, nos vemos”, retirándose con prisa de la escena.
Froggs cierra la puerta de la habitación nuevamente, acompañado una vez más por los rayos del sol que atentan con dejarlo ciego. En la pared, el reloj marca las 12 y cuarto. Cerca del baño está su maleta, aún cerrada. En el escritorio yace su maletín, lleno de hojas y papeleo. A la mitad de todo, él.
Pasaron por lo menos 20 minutos desde aquella conversación para que el cuarteto pudiera divisar al hombre mayor entrar a la zona común del hotel; vistiendo una camisa de manga corta con patrones. Era claro quien era: si algo han memorizado de él, es su vello facial.
Del otro lado, reconocer a aquellos chicos peculiares tampoco era difícil: en el área de la piscina se les podía ver charlando, Izan y Nayeli dentro del agua mientras que Wicho les hablaba sentados en los camastros, donde Yoalli parecía escucharlos hablar. Ante la aparición de su jefe, todos extienden sus brazos en forma de saludo.
Un saludo que fue ignorado a favor del pequeño cubículo señalado como el área de fumadores de la explanada. Si Froggs iba a ir, sería bajo sus propios términos y placeres.
Le toma un cigarro y el prospecto del segundo para salir de aquella área y finalmente sentarse en una silla al lado de los camastros. Sin ganas de traer la libreta que lo condenaba a trabajar, simplemente miró su celular con poco interés para comprobar que nada estuviera fuera de lugar.
El ruido a su alrededor es bullicioso, pero relajante: hay bastante gente, pero nadie estorbaba; conversaciones indistintas, pero placenteras. La brisa de la playa golpea contra la piel, pero no la daña. No hay nada que interrumpiera un trance a tal nivel en un lugar como este.
Una botella de cerveza se planta firmemente en la mesa en la que Froggs había recargado su codo, tan fuerte que gotas condensadas lograron rozar sus nudillos. Su mirada entonces se encuentra con la de Wicho, que aún sostiene el cuello de la botella mientras le saluda “Para la sed, jefe”, plácidamente tomando su lugar en la silla a su derecha mientras carga su propia bebida.
El silencio vuelve a dominar, rellenando el tiempo que le toma a Froggs dar un trago “¿Todo bien?” pregunta al aire, el agua de la alberca rebotando con fuerza al tiempo de los movimientos de la gente.
“Más que perfecto” contesta Wicho, recargando su cuello en el respaldo de la silla “Este lugar tiene de todo, ¿cómo vinimos a dar aquí?”
Froggs encoge los hombros “Es cosa del festival. Ellos organizan quienes van a qué hotel: los reparten en grupos aleatorios para no causar incomodidades entre huéspedes y otros artistas”
Wicho deja de verlo por el rabillo de su ojo y mira al cielo mientras vuelve a levantar su botella “Vaya… entonces no somos los únicos famosos aquí”
Froggs no puede contener una risa leve ante la mención de la palabra “No, no lo son; y no lo serán a menos que ustedes costeen su estadía”. Al fondo, un estruendo de unas serpentinas resuenan en la explanada mientras una pareja eleva a su hija con sus brazos. Todas las personas a su alrededor dentro y fuera del agua les aplauden “¿Los otros?”
“En la alberca, estoy seguro de que Izan está nadando por allí y Naye consiguió un flotador, está por acá- ” Wicho apunta a su derecha, donde efectivamente aquella chica se encontraba recostada, lentes de sol bloqueando la única facción que le permite expresar. Antes de que Froggs pudiera preguntar, continúa, su expresión cambiando un poco “Yoalli sigue en el camastro- “
El chico de cabellos largos se encuentra a cierta distancia de ellos, su cuerpo un tanto encorvado hacia adelante. Parecía enfocado en algo que no se puede ver con claridad desde donde estám, sus cejas fruncidas lo único que da señal de que parecía estar ocupado en algo.
“Está más callado de lo normal” responde el hombre mayor “Mhm, desde que llegamos” libera Wicho con un suspiro “Ya intentamos invitarlo a nadar, por lo menos acercarse a la orilla, pero nada… Creo que está muy metido en lo de mañana”
Froggs exhala por la nariz y deja que el otro chico siga, “Normalmente, simplemente lo tomaría del brazo y lo empujaría al agua conmigo, pero esta vez creo que sí se emputaría conmigo si lo hago”.
Los dedos de Yoalli bailaban sobre sus piernas “Tal vez es cansancio” Froggs murmura, ahora concentrado en cada detalle del otro “Nah, ese wey esconde muy bien lo que le pesa. Diez años de conocerlo me dicen que lo deje ser o hable con él, cosa que ya intenté”.
Logrando ver un poco los ojos del jóven, lo intuye. Los dedos de las manos le pesan un poco.
Froggs da el último trago a su cerveza y pasa su mano por su cabello corto, notando que había dejado el sombrero que traía consigo en su habitación “Deja hablo con él” dice mientras se levanta de su silla y estira su cuerpo.
“Gracias, jefe” contesta Wicho, que sonríe y mira como se aleja lentamente.
Lo que muchos no saben del trabajo de manager es que, hasta cierto punto, uno debe cuidar de su artista en un nivel menos profesional; acercarse demasiado puede traer la mismas consecuencias que mantener demasiada distancia con este. Una línea gris muy fina y peligrosa, una que Froggs no quiere contemplar si ya ha cruzado o no.
Una vez en los camastros, puede ver con claridad las acciones de Yoalli: la camisa abierta que portaba en sus hombros cubría el cable de unos audífonos conectados a su celular, los movimientos de sus dedos siguiendo patrones muy peculiares. Patrones que no todos reconocerían, pero que Froggs mantiene presentes en su memoria.
Yoalli sigue practicando las canciones que la banda tocará mañana.
Acercarse a él sin sacarle un susto es imposible, así que Froggs simplemente opta por sentarse a su lado, mirarle por unos segundos y finalmente mover levemente su rodilla “Ey”
Por fortuna, logra quitar su mano a tiempo para no ser golpeado por la reacción de Yoalli, ojos abiertos como platos “¡Ah! J-jefe…” murmura, rápidamente retirando los auriculares de sus oídos.
“Yo soy a quien le pagan horas extras” miente Froggs, completamente inafectado por las acciones del chico “¿Qué haces aquí sólo?”
Es cierto que Yoalli esconde la mayoría de sus pesares, prefiriendo lidiar con ellos en privado, pero aún así es alguien que no puede ocultarlos del todo bien. Justo ahora, su cara se enrojece levemente, y su mirada evade la de Froggs “Yo… sólo estoy practicando para mañana. Puede que no tengamos los instrumentos pero-”
“Ya practicaron las últimas dos semanas” Froggs interrumpe.
“Si, pero aún así me gustaría-” Yoalli contesta.
“Mañana van a tocar en el soundcheck” Froggs vuelve a interrumpir.
“También, pero-” Yoalli intenta defender a su favor.
“Yoalli” Froggs le toma del hombro al chico, que inmediatamente cierra la boca. Froggs inhala, su boca seca “Mira, te entiendo: este no es un evento cualquiera para ustedes, pero no puedes gastar tu energía así nada más”
Al ver que aquel chico sólo le responde volviendo a apartar su mirada, continúa hablando “Ya practicaron, todo está listo. Todos ustedes llegaron hasta aquí porque tienen algo que mostrar-”
“- y, la verdad, en el escenario trabajas mejor cuando no estás pensando” Froggs termina, sin despegar su mano del hombro de Yoalli, considerando si era conveniente darle un apretón o no.
Aquel chico ahora le mira con confusión “No sé si tomar eso como un halago…”
“Tómalo como tú quieras: la forma en la que se debe tocar una guitarra es con fluidez; si sigues forzando una canción cuando ya está lista, el sonido ya no sale natural y termina sonando dudoso” Froggs insiste, decidiendo hurgar en las memorias que se almacenan en los callos de sus dedos para intentar dar un consejo “No debes ser de los que se estancan por cosas que no valen la pena, así que déjalo por hoy antes de que te cierres más”
Yoalli mira a Froggs por unos segundos, sus ojos buscando respuestas a algunas de las palabras que aquel hombre había dicho. Optando por apartarlos una tercera vez, decide liberar toda la tensión dentro de su cuerpo con un exhalo “Me da miedo que dar el siguiente paso haga que olvide todo lo que ya sé” murmura, su mano derecha acariciando su otra muñeca.
Mirando al frente, las olas del agua sólo se mecen lentamente con el ritmo de la gente “Sería malo si estuvieran sólos; pero tienen todo un equipo al que le va a costar caro que algo salga mal” Yoalli escucha la voz de Froggs un tanto lejana, probablemente porque el hombre se alejó a favor de buscar su cajetilla de cigarros, hasta recordar las normas del hotel.
Yoalli baja la cabeza “Cierto”, y toma unos segundos para respirar una vez más “Gracias, la verdad-”
“Ni te molestes, agradéceles a ellos mejor” Froggs menciona con una risa entre los dientes.
Cuando Yoalli se da cuenta de que algo está a punto de pasar, ya es tarde: detrás de él, sus tres compañeros están parados a su espalda “Como que te veo muy sequito, Yoa” Wicho le dice casi al oído.
“No” Yoalli niega con la cabeza, intentando soltar sus brazos del agarre de los otros “No wey, espérense-”
“No creo, ya te esperamos como media hora” continua Wicho después de chistar con los dientes “Naye, el celular; Izan, agárrale las piernas”
“Te voy a matar, hijo de tu perr-¡Ah!” Yoalli intenta luchar con todas sus fuerzas sin resultado alguno: su cuerpo es suspendido en el aire por Wicho e Izan, que comienzan a columpiarlo de un lado al otro hasta conseguir el momentum suficiente para soltarlo “Una por marico, dos por aguado, y- “
A la cuenta de tres, el cuerpo de Yoalli es arrojado directamente a la alberca. Segundos después, aquel chico emerge del agua, logra tomar el brazo de Wicho y lo tira directamente a su lado; causando que las olas de la alberca burbujeen y se sacudan una vez más.
Froggs mira la escena frente a él, cuidando pertenencias importantes del camastro a su izquierda. En poco tiempo, aquellos problemas que se pudieron haber tenido se irán como aquellas olas en la alberca. Mañana hay un día lleno de dificultades, con horas pesadas y pocos descansos.
Sin embargo, algo dentro de el está firmemente seguro de que todo estará bien.
