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Prólogo
-Una persona no puede vivir por alguien más. Debe vivir por sí misma.~-
Esas fueron las últimas palabras que el viento le susurró. Scaramouche sin vida y derrotado. No intento aferrarse a la Gnosis, con su visión borrosa y su conciencia oscurecida apenas logró ver como la arconte Dendro y él viajero se acercaron para tomar la Gnosis.
No se movió, ya no había necesidad de hacerlo. La chispa de su furia se había apagado. Ya no tenía energías para seguir.
Su misión, su propósito, su meta. Todo había terminado, ya no le quedaba nada por lo que luchar. La arconte Dendro le hizo darse cuenta de que en todos sus siglos nada había tenido sentido. Esta es su sexta traición, y la segunda hacia sí mismo. ¿Cómo es que nunca se dio cuenta que su ira era tan inútil? La sacerdotisa Yae tenía razón, el era estúpido. Vivió 500 años siendo usado por una persona cruel que solo lo quería como su marioneta. ~Igual que todos~ le dijo la parte traicionera de su mente.
Scaramouche estaba cansado, el Baladista estaba cansado, Kabukimono estaba cansado, Kunikuzuchi estaba triste y cansado. Él al igual que todas esas identidades que había tomado a lo largo de sus años estaban cansados. Su propósito era efímero, su razonamiento sin causa y su motivación nula. Nunca se imagino terminar tan patético y destrozado en todos sus años.
Debía reconocer que él viajero era fuerte, puede que lo haya subestimado un poco, pero incluso él, egocéntrico y altivo. Reconoció que el viajero era alguien digno al que temer. Todos esos años de planificación y mejoras dadas por Il Dottore se fueron a la basura por su intromisión. Scaramouche admitió que es algo vergonzoso no haber tenido respaldo por sí algo hacia que sus aviones se fueron hacia abajo como los yeguas de Fontaine. Pero nadie había tenido en cuenta la fuerza e influencia del viajero, no lo culpable, la Signora también perdió contra él al igual que Childe el onceavo.
Aun sabiendo todo esto, no se permitió a sí mismo seguir en auto-compasión, debía levantarse y esperar su final. No iba a dejar de luchar. Incluso si eso significará su muerte.
En un último intento desesperado, alzó su mano al cielo bloqueando la luz desgarradora he intento aferrarse a algo, no quería pasar sus últimos momentos debajo de ese montón de metal, quería que al menos una última ráfaga de viento chocará contra su rostro y le haría recordar todo lo que había vivido. Scaramouche era un superviviente. Había sobrevivido sedesde su creación y no se dejaría morir tan fácil, juntando todas las fuerzas de su núcleo. Se lanzó hacia arriba impulsado por una fuerza que no reconoció y voló.
Voló libre y suelto por el viento, dejando atrás toda ira y preocupación, era solo él, volando libre y sin ataduras. Y sin darme cuenta tenía una sonrisa en su rostro y lágrimas cayendo por sus mejillas.
La vida, cruel como siempre, le recordó que aún seguía atado por sus pecados, y sin aviso, la gravedad lo atrajo directo al suelo nuevamente. Esta vez ni siquiera intento levantarse, esa pequeña probada de libertad fue suficiente, su alma y cuerpo ya estaban en paz. Ya podía ir a los brazos de la muerte, ya nada importaba, él estaba listo.
-~Estoy cansado, ¿ya puedo irme?~-Dijo Scaramouche a la nada. No esperaba una respuesta, pero tampoco le sorprendería si alguien notaba que estaba vivo y consciente.
-Aún no es tu tiempo, todavía no es tiempo de que tu llama se apagué, aunque tu estancia en Teyvat haya sido tan lamentable, tu vida aún no llega a su fin. Aun tienes una misión que cumplir, una misión fuera de este reino, una misión fuera de Teyvat.-Finalizó la voz con un tono solemne mientras caminaba hacia el cuerpo recostado de Scaramouche.
-No sabia que era el Arconte Anemo el que se encargaba de estas cosas-Dijo con veneno en su voz.
-No siempre lo hago y este es un caso especial. Tus crímenes contra el orden celestial son insignificantes a mis ojos y es por eso que he venido para ayudarte. Buer borrara tu existencia del irminsul como último acto de amor hacia ti y Sumeru, por lo que nadie notará la falta de tu existencia. Apostaría que incluso yo no recordaría cuando seas borrado de ese viejo árbol. Y es por eso que te doy esta misión.-El arconte Anemo dio un paso más cerca de Scaramouche y de su bolsillo saco una pequeña flor, una Cecilia si su mente no le fallaba.
-Ahora mismo no tengo el poder para enviarte fuera de esta ilusión, pero un viejo amigo está dispuesto a hacerme el favor y enviarte a ese mundo usando mi firma personal, así qué lleva esta flor sobre ti y el viaje no debería ser tan brusco.-Terminando su explicación se acercó a Scaramouche y coloco la flor sobre su sombrero, usando energía anemo este brillo y parecía estar cocida con el sombrero. Dando un último brillo de energía, su sombrero brillo y se combinó con la nueva energía elemental.
-Vaya, esto funcionó mejor de lo que pensé.-Dijo el arconte apreciando su trabajo.-Se que no tienes opinión ni voto en esto que estoy apuntó de hacer, pero, créeme cuando te digo que esto será lo mejor para ti Wanderer.-Y sin más un vórtice de energía anemo se abrió a un lado de ellos.-Qué tengas bue viaje Vagabundo.-Despidiéndose con un nuevo nombre, él arconte Anemo levantó el cuerpo de Scaramouche y lo lanzó al vórtice sin más decoro.
