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Recuerdos de altamar:
----la noche en la que todo comenzó.----
30 de Abril, 2020
Cuando hay recuerdos almacenados en la memoria, muchas veces pasan como un carrusel de acontecimientos que indudablemente se repiten una que otra vez.
Existen recuerdos de cuando fuiste feliz, recuerdos tristes, recuerdos dolorosos y recuerdos fascinantes. Puedes recordar la primera vez que subiste al mejor juego del parque de diversiones o la primera vez que comiste tu comida favorita, puedes recordar todos aquellos momentos que atesoras sin necesidad de ser importantes, puedes recordar a un ser querido bailando una canción sin descanso o puedes recordar la lluvia cayendo por el patio de tu casa después de un dia caluroso, puedes recordar muchas cosas en ese carrusel de la nostalgia, pero sin duda alguna, dentro de todo eso, puede existir la persona a la que amaste alguna vez con tanto fervor.
Seo Changbin en ese momento de la vida recordaba con perfección algunas cosas de su larga existencia, no era tan viejo, realmente no lo era, pero había veces en que sinceramente no recordaba cosas importantes, como las fechas de nacimiento de sus hijos o el color de ojos de su esposa, Seo Changbin a veces no recordaba siquiera que se había casado alguna vez, no recuerda cuando lo hizo y el porque, suponía que fue por amor. Muchas veces olvida el nombre de Eloise, su esposa y también el nombre Christina, Cristóbal y Christian, sus hijos. Sin embargo, en días de lucidez, como ese, días donde recordaba quien fue con completa certeza, es que aquellas personas aprovechan a llegar a su vida, no era algo malo, de hecho sucedía bastante, sin embargo el deterioro de su retención mental estaba latente y era un milagro que el hombre quisiera recibir desconocidos en su vida.
-— Señor Seo, ya solo quedan pocas preguntas -— aquel estúpido chico con anteojos horribles le informó, Changbin solo asintió, como siempre, tan cortés, aunque con sinceridad ya se le estaba haciendo una entrevista larguísima, si tan solo no fuera tan vanidoso, jamás hubiera aceptado hacer tal documental sobre su vida, la bioserie era algo que le emocionaba y es por eso que actuaba cada entrevistas que llegará. Su casa estaba vacía, solo el chico frente suyo, una grabadora de voz y el sonido de las hojas donde estaba escrita la entrevista. -— Bueno, esta es muy indiscreta y también muy poco profesional de mi parte, sin embargo, realmente quisiera saber ¿Por qué los nombres de sus hijos se parecen mucho?
Bin le sonrió aún más, sin querer sabía hacia donde iba esa pregunta, Pero decidió que era momento de no evadirla, a veces solamente sabemos cuando es momento de dejar de huir, de dejar todo salir a la luz, quizá para jn descanso mas piadoso.
-— Nunca nadie me lo había preguntado, muchacho -— suspiró con nostalgia, sobó sus manos que dolían por tocar el piano justo antes de comenzar la entrevista —- Bueno, no hay gran ciencia, me gustó que fueran "Chris" no era mucho comerme la cabeza, la verdad, mi esposa estuvo de acuerdo con ello y bueno... Simplemente era buena opción que mis hijos tuvieran nombres parecidos.
El chico anotó algo en su libreta, asintió y tomo nota de cómo debía llamar a su hijos en un futuro todos buscaban que los nombres de sus hijos se parecieran entre si ¿No? Bueno, Changbin no fue la excepción y el entrevistador tampoco lo sería. El chico miró con admiración a Bin y después de un sorbo a su café, decidió hacer quizá la mayor cagada en toda su carrera, pero era este el momento o nunca lo sabría, nunca nunca.
-— Entonces... ¿Eso no tiene ninguna relación con el ex presidente Christopher Bang? —- la cara de Seo Changbin en toda la entrevista fue serena, con sonrisas grandes y amables, acepto las respuestas sin gestos demasiado exagerados y realmente era una suerte el no tenerlo con lagunas mentales en ese momento. Pero sin duda, en ese instante, la mención de aquel nombre resonó fuertemente en sus adentros.
Su expresión facial cambió de poco en poco, sus ojos se desenfocaron un poco y pareció un poco perdido en su memoria, paso saliva con dificultad, quizá demasiado perdido para contestar aquello, como si realmente fuera una pregunta muy díficil, Jeongin supo que metio la pata. Quizá y ese rumor era solo eso, quizá solo era una terrible confusión y es por eso que la vida de ambos hombres siempre se vió envuelta, un mal entendió, si, seguro era eso, un mal entendido, una confusión, Jeongin no debió preguntar en ese momento, pero era tan indiscreto que ahora se quedaría sin trabajo y sin chisme, maldita sea, debió morderse la lengua, debió dejar de hablar, cambiar de tema. Pero ahora las cartas ya estaban en la mesa y simplemente dar un paso atrás era peor aún.
Seguro Changbin lo echaría de ahí a patadas, le pediría a los de seguridad que lo betaran de su casa y seguro se quedaría sin trabajo, aunque bueno... Era una revista independiente, digital y toda manejada por Jeongin, técnicamente él era su propio jefe, pero vivía con el sueño de que su revista creciera y ahora por su imprudencia ya no podría, había frustrado sus sueños solo por ser un maldito boca suelta.
Changbin lo miró, su cabello canoso pareció alocarse con el aire que entraba por la ventana, su mirada lucía implacable, los ojos se le cristalizaron, una verdadera sonrisa salió de esos preciosos labios.
—- Tenía años que no escuchaba ese nombre, Joven—- le dijo, pues era verdad, desde hace tanto tiempo que solo su mente conservaba aquel nombre guardado, Christopher Bang.
-— Una discul...-— Bin lo interrumpió, de inmediato.
-— De cierta forma, sí, mis hijos llevan su nombre. -— Murmuró con mucha lejanía como si confesar aquello fue lo que confirmo eso que tanto se hablaba entre murmullos.
-— Disculpeme, discúlpeme, soy un indiscreto, no debí preguntar eso, lo siento.-— pero Changbin parecía que no lo escuchaba, suspiró perdido en su memoria y luego sonrió aún más. Christopher Bang,
Su Chan.
-— Christopher es un nombre bonito, ¿Sabes?-— Bonito, todo en él fue bonito, todo en él fue lindo, conocerlo, amarlo, incluso hasta...-— Fue un gran amigo mío.
-— ¿Lo fue? —- en la historia, todos aquellos que hablan de relaciones estrechas, principalmente del mismo género, mencionan que son "los mejores amigos" "buenos amigos" "amigos" A Changbin le quemaba la boca al decir que Chan era su amigo, que lo fue. Sin embargo, ¿Qué caso había decir cosas que eran inoportunas? Que solo eran suyas.
-— Sí, de cierta forma.—- porque Chan no solo fue su amigo, fue la luz de sus mañanas, las sonrisas de cada día, las aventuras de un nuevo mundo... Chan lo fue todo, Chan fue su todo.
-— Puedo preguntar un poco más sobre él. -— era terreno delicado, a veces Changbin no quería ni recordar su nombre, pero su memoria aferrada siempre evocaba sus recuerdos, aquellos lejanos y casi enterrados en las arenas del pasado.
-— Adelante. —- asintió, usualmente él no solía hablar de Chan, no lo hacía ni por gusto ni por necesidad, siempre tuvo la idea de que guardaría todo aquello para él y se llevaría todo a la tumba donde le enterrarían cuando muriera. Sin embargo... ¿Valía la pena? ¿Valía realmente la pena ser el único que recordaba todo eso? Changbin siempre creyó que el amor era tan explosivo, que contenerlo en el pecho dolía, Changbin siempre quiso gritar ese amor, sin embargo, ahí lo veían, guardando el secreto a pesar de los años.
Changbin sentía la necesidad constante de hablarlo con alguien para no ahogarse entre la marea de momentos instantáneos que le invadían tan fuerte al solo pronunciar su nombre, solo su nombre, el nombre del recuerdo, el nombre que desencadenó todo.
-— Bueno, Uhm, ¿Puedo saber cómo se conocieron? —-Continuó innie —- El ex presidente Chan fue también una figura muy importante en la época dorada del país que goberno.
-— Yo lo conocí en diciembre de 1981.-— comenzó su relató e Innie simple puso toda su atención en dicha plática.
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03 diciembre, 1981, Gold State.
Fue en diciembre de hace casi cuarenta años, las cosas siempre suceden por algo, todos sabemos eso, sin embargo, cuando la nueva década comenzó y poco del futuro prometedor se presentaba, fue cuando ellos se conocieron; no fue por choque de planetas, ni siquiera hubo fuego artificiales, cuando ellos se conocieron no hubo un magnetismo arrasador que evita conectar miradas a lo lejos y se juran amor eterno, nada, sin embargo, en ese momento, ellos lo sintieron todo.
Ambiguo ¿no? A veces así suceden las cosas, eso debemos saberlo ya.
Changbin estaba muy feliz de estar en ese lugar, había champagne caro, canapés y comidas raras que los mozos llevaban de un lugar a otro en charolas relucientes de plata, a fuera el clima era frío y el agua que caía del cielo se congelaba al momento de caer sobre cubierta, llenando todo de aguanieve, el clima era frío, Changbin lo prefería de aquella manera, pues no era muy grato el calor en ese momento, ya que había tanta gente en un solo lugar.
Dentro del despampanante salón los vestidos largos y elegantes eran lo que más resaltaba en el lugar, todos de colores distintos, unos reveladores otros no tantos, los hombres como siempre lucían sus típicos trajes negros que los hacía lucir como pingüinos uniformados, todos reían y aquellas carcajadas sonaban a lujos, las voces se escuchaban hasta la distancia, cada quien hablando temas de su interés. Changbin tenía las manos frías y los nervios recorriendole el cuerpo.
Usualmente no tendría nada de miedo, no era el primer escenario en el que se paraba, ni tampoco sería el último, el era Seo Changbin el cantante coreano del momento, ¿Cómo por que tener miedo de algo? Solo había un montón de gente importante y rica apoyando un partido político de derecha, conservadores millonarios que solo esperaban su propio interés y no el de su población ¿Cuál era la diferencia? Ninguna. Solo saldría, haría su show y después disfrutaría de la estadía en dicho crucero tan lujoso de solo cinco días.
Carraspeó, se acomodó el saco blanco y peino bien su cabello hacia atrás, volvió a sacudir alguna pelusa. ¿Qué tan bueno era presentarse con aquellas fechas a una bola de conservadores? No sabía, pero esperaba realmente que no tuviera represalias. Bien le dijo Seungmin, debía vestir distinto, no tan llamativo, no tan despampanante, pero ya no importaba, ya estaba ahí, vestido de blanco, con su cabello teñido de un castaño bonito y un poco más largo de lo socialmente impuesto, largo como lo que a una estrella de pop se le permitía, peinado hacia atrás en una pequeña coleta baja con pequeñas trenzas a los costados. Sus manos tenían guantes de encaje y su camisa tenía flores bordas blancas, muy sutiles y elegantes. La fajilla del traje le apretaba un poco, el moño se lo quito antes de subir al escenario, así que trato de verse más como quien era y menos que como las otras personas pensaban verlo, Seo Changbin siempre le gustó sentirse libre con la ropa que usaba, sin embargo, al ser una persona pública, no podía vestir como le gustaba hacerlo. Para eso estaban las estrellas de rock y Changbin no era una.
-— Bin, es hora de salir —- le indicó Seungmin y el rubio asintió, tomó un sorbo de agua y subió sin vacilar, saludo a todos con una sonrisa y una inclinación elegante, aquel que lo contrato estaba entre la gente, sonriendo con orgullo, sabiendo que tenía en el lugar al mejor cantante extranjero.
Todo mundo aplaudió al instante, eran aplausos pausados, elegantes, sin hacer mucha bulla, los hombres apenas lo miraban, las mujeres suspiraban, Changbin era condenadamente guapo, lo sabía y es por eso que sonrió con un poco de arrogancia, le gustaba la atención, eso era muy leo de su parte, sin duda alguna. Cuando el piano comenzó a sonar en el fondo, él desocupo su mente y entonces dejo de fijarse en su alrededor, dejo la mente en blanco y comenzó a prepararse para cantar aquella canción que estaba en el Setlist elegido para la velada.
It's beginning to look a lot like Christmas
Everywhere you go
Take a look at the five and ten, it's glistening once again
With candy canes and silver lanes that glow
Canto como nunca, cada persona disfruto de lo maravillosa de su voz al momento de cantar, Changbin a pesar de tener una apariencia musculosa y fuerte, su voz era como un beso suave a los oídos, tan calmada y relajante que escucharlo era un placer, escucharlo cantar era de las mejores cosas que podían oír en la vida, es por eso que se hizo tan famoso que incluso ahora, en este momento estaba cantando para el futuro candidato para la gubernatura de Gold State.
Era una cena previa a navidad (muy previa), una donde se anunciaría la búsqueda de los tres candidatos previos a ser utilizados para ser la cara del partido. Changbin no sabía mucho sobre política y realmente no le importaba demasiado, el gozaba de otros placeres distintos, mantenerse alejado de dicho círculo social siempre sería lo mejor. Pero cuando Seungmin, su mánager le aviso de dicha llamada importante de la secretaria del ex presidente de Gold State, Changbin no pudo rechazarlo.
Para cuando su presentación termino, después de cantar las viente canciones de su lista, todo mundo hizo ovaciones, bulla y aplausos, él sonrió tan acostumbrado a eso, volvió a hacer reverencia al público con un enorme sonrisa y luego, con una copa de vino en mano, bajo del escenario a recibir todos los beneficios de ser un invitado dentro de dicha celebración, saludo a las personas que se le cruzaron en el camino, muchas le felicitaron, pero no fue por mucho tiempo.
Su copa de vino se acabó en cuanto llegó a mezclarse con la gente, no quiso cambiarse el traje, por lo tanto destacaba entre toda la multitud, bueno, si somos sinceros, Changbin siempre resaltaba donde quiera que fuera, con su actitud y carisma, su risa escandalosa y lo apasionado de sus sueños, Changbin estaba orgulloso de eso, de buscar las diferencia incluso en su género musical donde usualmente todos era una bola de sosos, las baladas eran sosas, sin embargo, en voz de Changbin se volvian alusinates y completamente distintas.
Un mesero se le acercó, le dió una sonrisa y le ofreció otra copa, Bin la aceptó con mucho gusto y agradeció. Los nervios se le fueron desde hace mucho tiempo, estaba orgulloso de él mismo y Seungmin también lo estaba, pero a la distancia, ya en su habitación; Changbin estaba bebiendo de su copa, recargado en una columna del salón, mirando a su alrededor, cuando lo vió.
No fue una explosión mágica, ni hubo mariposas en el aire, brillos y serpentina, cuando lo miró simplemente encontró a un chico, con traje negro como los demás, una corbata roja siendo lo único que destacaba y sin duda, su atractivo fisico. Aquel chico sobre-salió aún más cuando sin alejar la mirada de él, le brindo desde lejos. Fue un simple acto, algo muy simple, solo alzó la copa de Champagne y después inclinó la cabeza como saludo, soltando una sonrisa de lado. Changbin intento corresponder de la mejor manera posible, pero estaba nervioso, de cierta forma aquel simple saludo fue emocionante.
Para cuando Changbin intentó actuar de mejor manera, la mirada de aquel chico extraño ya había desaparecido de su persona y se había centrado en el círculo de personas que le rodeaban. Con alguna insistencia que desconocía trato de que sus miradas volvieran a encontrarse esa noche, pero no lo logró.
Que mejor que mirar a la ventana ¿No? Mirar el cielo estrellado y la luna menguante, que bonito era ver el cielo, sin embargo, Changbin solo quería subir a la cubierta a mirar cómo nevaba sobre el mar. Sin embargo eso no sucedió en lo absoluto, porque cuando estaba por salir a mirar aunque sea un poco, un toque en el hombre le sobresalto.
-— Hola, mucho gusto —- Changbin giro la cabeza de inmediato, a lado suyo una hermosa chica de ojos verdes, castaña y con una sonrisa brillante le miraba con emoción.
Su vestido era azul y brillaba como nunca, era muy guapa, muy, muy guapa y le extendía la mano con mucha familiaridad. Changbin la aceptó de inmediato, tomó la mano de la chica y con un sonrisa coqueta, se la llevó a los labios y plantó un leve beso en el dorso. La chica se sonrojo como nunca, incluso hasta roja era bellísima, ¿Cómo podía ser eso posible?.
—-Mucho gusto —- le contestó Changbin y la chica se pasó una mano por el pelo, acomodando un mechón que sobresalía. Linda ella era linda y Changbin un ojo alegre, que sin duda jamás dejarla de lado una conquista.
-— Yo soy Clarie Irwin, soy gran fan tuya. —- murmuró con vergüenza, pero realmente no había nada que revelará que ella tuviera pena, incluso hasta su postura, era recta, elegante y solo sus mejillas sonrojadas eran algo distinto y demostraba su poca calma.
-— Es un placer conocerte, es un honor, me halagas. —- soltó su mano, la chica igual se acercó un paso más.
-—De verdad que amo tu música, tu voz es magnífica —- elogió la mujer y Changbin sólo asintió muy agradecido—- además, tu eres muchísimo más guapo en persona.
-— Pero que dices, tu realmente eres preciosa, esa es la única verdad —- coqueteó, la chica le sonrió de la misma manera que el cantante lo hacía y pronto comenzaron una charla banal acerca de todo, el salón, el clima, las personas, la chica le elogió muchas veces, otras tantas le pasó la mano por el hombro, se rieron muchas veces, muchas de ellas por las bromas de Changbin y sus chistes de mal gusto.
-— Uhm, aquí se ha encerrado el calor ¿No crees? —- la chica se soplaba con la mano por el calor imaginario, pero realmente no se sentía calor, era fresco, sin embargo, la señal ya está ahí, puesta en la mesa y Changbin sólo debía aprovecharla de la misma forma en la que Clarie lo haría.
-— Sí, hay demasiada gente. —- admitió y entonces dando el último sorbo a su copa, propuso—- ¿Te gustaría acompañarme a un lugar más privado? —- la chica asintió, con su mano recorrió desde su hombro hasta su muñeca y luego engancho su brazo al de él dispuesta a irse.
-— Por supues...-— estaba por aceptar y dirigirlo a cualquier otro lugar, cuando aquella persona interrumpió el momento.
-— ¡Clarie! —- una voz sonó a la espalda de Changbin, la chica dió un paso atrás y miró con la misma sonrisa a la persona que había hablado.
-— Chris, hola, ven, te presento —- aquella persona se acercó a ellos, Bin no pudo ver quién era porque sería muy indiscreto voltear como si nada. La persona paso por al lado de Changbin y su presencia siempre dominante se sintió en aquel pequeño grupo de tres personas, Changbin sólo miró sus zapatos y se hizo el desentendió por un instante, mientras aquel extraño llegaba a ellos.—- Él es Changbin, pero tú y yo sabemos que ya lo conoces ¿Verdad?
Changbin subió la mirada, dispuesto a sonreír cortésmente y fue entonces que sus miradas volvieron a cruzarse una vez más aquella noche.
-— Hola, soy Christopher, un gusto en conocerte —- aquel extraño le extendió la mano y fue al estrechar sus manos que entonces Changbin por primera vez, supo la calidez del otro ser.
Aquella noche, en los recuerdos más memorables, en el jardín de los recuerdos la primer flor se plantó. Changbin siempre recordaría como fue que conoció a Christopher Bang, el chico de los hoyuelos en las mejillas y el corazón de oro.
