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Huron de Slytherin

Summary:

Draco Malfoy, el heredero de una de las familias mágicas más poderosas, nunca imaginó que una simple travesura podría cambiar el curso de su vida. Lo que comenzó como una burla, un hechizo secreto para transformarse en un hurón y espiar a su archienemigo, Harry Potter, se convirtió en una espiral de secretos, identidades ocultas y un torbellino de emociones inesperadas.

Atrapado en un juego peligroso, Draco se ve obligado emocionalmente a ayudar a su enemigo sin que este descubra quién es realmente. Su corazón, acostumbrado a la frialdad y al desprecio, comienza a latir con una fuerza desconocida, y la línea entre la lealtad a sus creencias y la atracción hacia su rival se vuelve cada vez más difusa.

Pero cuando los sentimientos entran en juego, ¿podrá seguir ocultándose detrás de una máscara de arrogancia y desprecio? ¿O se verá obligado a enfrentar la verdad, revelando su verdadera naturaleza y arriesgándolo todo?

Chapter 1: Hurón Gruñón

Chapter Text

Draco Malfoy se sentía humillado en toda la palabra, había pasado un buen rato cuando Potter empezaba a ser centro de burlas gracias a insignias que mostraba el rostro del chico y en letras grandes “Potter apesta” había pasado riendo junto con sus amigos entre risas por lo estúpido que se veía.

Pero ahora toda la atención estaba en él, y se sentía fuertemente humillado, había sido convertido en un maldito animal enfrente de todos, peor aún lo habían levantado en el aire como si de un juguete se tratase, y para rematar, Potter se había reído en su maldita cara. 

Nadie de su casa lo hubiera criticado por dar un ataque cuanto su oponente no lo veía, Slytherin jugaba sucio para su conveniencia algunas veces, pero falló, Draco Malfoy falló cuando no se dio cuenta de que el profesor de defensa contra las artes oscuras estaba presente, y como la mayoría de los viejos educadores, estaba de lado del San Potter.

Odiaba a Alastor Moody, reconocía que las clases eran interesantes, su falta de cordura hacía que nos revelara cosas que posiblemente pondrían en riesgo su trabajo en Hogwarts, pero aun así odiaba a ese profesor. Como era de esperarse, se lo contó a su padre, y este hizo en escándalo por ello, exigiendo el despido de ese zoquete.

Pero su padre estaba olvidando en detalle, el director Albus Dumbledore, el maldito director de Hogwarts estaba del lado del famoso niño-que-vivió, Draco y Lucios tuvieron que conformarse con un regaño hacia Moody y disculpa pública, que para empeorar, Draco estuvo obligado a aceptar.

Cada vez que caminaba por los pasillos podía notar muchas miradas en el, sonrisas en casi todas, lo odiaba, odiaba al director, odiaba al profesor loco, odiaba a Potter. Ahora en el comedor, podía sentir más esas miradas, sentía que todos lo miraban, que todos se reían.

—Amigo, si sigues así terminarás echando vapor por las orejas. —Rio el chico de tez obscura, dándole un pequeño golpe en el hombro a su amigo, y dejándole frente a él una manzana verde.

La manzana fue tomada con agresividad, y mordida de la misma forma, Blaise parecía querer reír por lo enojado que su amigo estaba, le parecía cómico en realidad, últimamente todo el tiempo Draco tenía la frente arrugada.

—Te saldrán arrugas por estar de gruñón. —Siguió una chica de cabello negro y corto, que miraba a Draco preocupada, aunque no era una preocupación por su estado mental, era por la preocupación de que le salieran arrugas y arruinaran su perfecto cutis como ella decía.

—En parte lo entiendo, hufflepuff está diciendo que quieren volver a verlo como hurón, según ellos… es tierno. —Hoy parecía el día en que todos su amigos empezaban a querer joderlo, pero no había esperado que Vincent también hablara.

—Draco solo ignóralos, no pienses en ellos, piensa en el torneo… quizás podríamos sacar algo para molestar a Potter. —Por fin algo que sí lo entendía.  

Apenas segundos atrás, entre sus dos grandotes guardaespaldas su favorito era Vincent, ahora cambio de parecer, Gregory parecía ser más capaz de tomar la responsabilidad  de ser el favorito de Draco Malfoy… temporalmente, hasta que Vincent se arrepintiera de haber dicho esa mierda de los hufflepuff.

Draco solo acariciaba un anillo negro que estaba en su dedo anular, su mirada estaba perdida, aunque parecía estar observando la manzana que solo había mordido una vez, sus amigos dejaron de hablar cuando se dieron cuenta que él no prestaba demaciada atención, fruncieron el ceño al ver como el rubio miraba la manzana.

—¿Moody te picó o algo? —Preguntó Blaise, sin saber si era normal que su amigo estuviera tan perdido.

—La primera prueba comienza en dos horas, nos llevaran a una clase de estadio, y ellos pelearán con dragones.

—¿Cómo sabes eso? —Preguntó la chica, sorprendida por la nueva información.

—Mi padre. 

Pansy rodeó los ojos, tal vez en su mente pasaba algo como tuve que haberlo suponido después de todo era obvio, Draco tuvo ventaja, desde el momento que surgió el accidente catrastrofico y humillante contra él y su pobre salud mental. Lucios había acosado la escuela, acosado al director, y amenazado a quien sea para exigir la expulsión del loquito del centro, pero en el proceso estuvo presente en la organización de la primera prueba del torneo.  Así que Draco, ya sabía lo que vería en dos horas, y eso le ayudaba a olvidar su traumático momento de él y una bola de pelos larga.

—Pareces emocionado, ¿Te emociona la idea de que Potter podría morir incendiado por un dragón? —Hubo una nueva voz.

Theodore se acercó de espaldas a Draco, empujó a Vincent aún lado para sentarse junto a Draco, no protestó, eso le pasa por sacar el tema de los tejones diciéndole a su persona ese insulto tan vil y asqueroso, tierno. Draco Malfoy no era tierno 

—Si Potter fuera tan fácil de matar, yo mismo lo hubiera echo en primer año. 

Draco acercó su manzana a su boca, y dio una mordida. Frunció el ceño, ¿Porque el color de la manzana dependía tanto de su sabor? ¿Porque las manzanas rojas le sabían tan asquerosas y las verdes las amaba? ¿Porque carajos quería hundirse en información de una fruta? 

—Aunque tu rostro podría confundirse con preocupación, pareces más molesto que emocionado, Draco ¿Te preocupa Potter? ¿O solo estás enojado con la manzana? —Preguntó el chico a su lado, Theo era el lengua suelta de todos, tantas veces le quiso arrancar la lengua para que dejara de soltar comentarios de ese estilo.

—Preocuparme por San Potter sería lo último que haría, que lo maté el dragón, me haría un favor. —Murmuró Draco en una voz enojada

—Si tú lo dices. —La voz de Theo había sonado musical, y burlona, odiaba ese tonito en su voz, ese tono que lo hacía querer golpearlo, ponerse encima de él, inmovilizándolo y golpear ese bonito rostro hasta que de bonito no tenga nada.

—Nos vemos en las gradas del estadio, intentaré colarme para ver a los dragones. —Draco se levantó, tomando la manzana mordisqueada.

Salió del gran comedor, dirigiéndose al patio, mientras daba las últimas mordidas a su preciada manzana, eso hasta que la cabellera desordenada que no importaba donde estuviera podría la reconocerla, apareció para joderle, odiaba a Potter. 

Pero aún así, Draco camino en sigilo detrás de él, aunque tuvo que apartarse cuando él se reunió con los demás participantes del torneo. Pudo ver a todos, a los dos hombres, a la mujer, y a Potter, todos, sin excepción estaban nerviosos, incluso el tipo grandote, Viktor Krum parecía nervioso, aunque el más patético era Potter, podía ver como temblaba a la distancia, como cerraba sus manos en puños y luego las abría, como suspiraba, y movía sus hombros hacia atrás para estirar sus músculos, como algunas gotas de sudor caían sobre su frente, veía como sus ojos verdes tan brillantes como una piedra preciosa miraban a todos lados, como si tal vez, alguien llegara a impedir este intento de suicidio hacia el chico-que-vivió.

Draco frunció el ceño, y volvió a confirmar, odiaba a San Potter, incluso en ese estado tan humillante y patético, se veía bien, si cambiara un poco su maldita expresión de niño asustado incluso podría decir que era sexy. Pero eso no cambiaría lo que él sentía, él odiaba a Potter.

Las ganas de burlase de él lo invadieron, pero empezaba a ver más gente, más profesores, y ese estúpido profesor loco que tanto observaba a Potter, ¿Qué tanto le veía? Tal vez esta era una clase de señal que le decía que no hiciera algo estúpido, que fuera a las gradas y viera como los participantes ponían en riego su vida por una estúpida copa de gloria no sé qué.

Pero no, no iba a seguir a su cabeza, volvió a acariciar el anillo obscuro en su mano, odiaba lo que iba a hacer, pero debía aprovechar lo que ese zoquete de profesor le dio, aunque fuera humillante, le había dado una gran idea a su favor, algo que usaría hasta el final, y aprovecharía cada oportunidad que tuviera. Así que sacó su varita, y se apuntó a sí mismo, murmurando un hechizo que ya había practicado tantas veces.

Poco a poco su estatura disminuía, sentía como su cuerpo cambiaba sin dolor alguno, se sentía extraño, como si algo invisible lo moviera, y al final sentía la extraña sensación de que por todo su cuerpo crecía el pelaje, y en unos segundo, Draco Malfoy se había convertido en un hurón.

Ahora sin las preocupaciones de que alguien pudiera verlo como Draco Malfoy, corrió, recordaba cuantas veces había practicado incluso caminar, le costaba sincronizar sus patitas para no tener el impulso y levantarse en dos patas y caminar en ellas, no sabía si era por el pequeño cuerpo o por las patas cortas, pero escabullirse era algo fácil, más cuando nadie le prestaba atención.

Presionó su cuerpo contra la pared, para no ser visto, y seguir a los participantes del torneo sin miedo alguno, todos fueron dirigidos a una clase de carpa, no pasó mucho tiempo hasta que pudiera ver como los profesores salían, y aprovechó esa oportunidad, colándose dentro de la carpa. No era algo de qué sorprenderse, cuatro camillas por si sus participantes llegaran lastimados o muertos, y un botiquín encima de una mesa de noche lado de cada cama.

Que estúpido creer que con esos botiquines que solo tenían unas caritas y vendas podrían salvar la vida de sus estudiantes, iban a luchar con dragones, no podían ponerle curitas a posibles huesos rotos, que idiotas.

Ahora, a lo que vino. Joder a Potter, tendría que salir para volver a convertirse en una persona, que humillante sería que no solo Potter viera que volvió a ser un hurón, aunque paso bastante rato antes de que siquiera intentara salir, tenía una extraña sensación, un mal presentimiento, como si algo le dijera que dejara su obsesión por Potter por una sola vez en su vida.

Era una pelea mental, esa extraña sensación que le decía que no volviera cuando saliera, y dejara las ganas de molestar al famoso niño-que-vivió. Le hubiera gustado seguir debatiendo consigo mismo, pero sintió la calidez de una mano enrollar su cuerpo delgado, y eso lo asustó, empezo a moverse como loco, lado a lado intentando zafarse del agarre, o morder la mano, lo que fuera primero. 

Y para complacencia de Draco, pudo arquear su cuerpo lo suficiente para clavarle los pequeños colmillos en el pulgar del tipo, que lo soltó de inmediato, aunque de una forma brusca, cayó al suelo en un golpe seco, y corrió dando pequeños saltos hacia un lugar seguro, debajo de la cama.

No salió, ni se asomó, aunque lo intentó, solo pudo ver las cuatro siluetas que parecían rodear la cama. Estar aterrado era poco, su orgullo le impedía volver a ser él aunque su vida dependiera de ello, pero como un animal tan pequeño era muy débil, demasiado para querer aceptarlo, su única defensa eran los pequeños colmillos.

—Ahg… maldito hurón. —Gruñó una voz masculina.

No reconocía la voz, eso significaba que no había mordido a Potter, “una lástima” pensó, asomó la pequeña cabeza, y pudo verlo, tal vez si hubiera mordido a Potter no sentiría tanta satisfacción como sentía ahora, había mordido al buscador de hufflepuff, bien eso les pasaba cuando llamaban a Draco Malfoy tierno, ahí está el tierno hurón, 

—Cedric pudiste lastimarlo —Esa voz sí que la conocía.

—¡El me lastimó a mí!

Potter ignoró al hufflepuff, y se arrodilló enfrente de la cama, inclinándose para ver al hurón, Draco odió como lo miraba, esa pena en sus ojos, le daban ganas de gritarle o lanzarle una maldición, tal vez debía aprovechar y morderlo un poco.

Mostró sus colmillos en una advertencia, pero no causó nada, solo una estúpida sonrisa en los labios de Potter, se estremeció cuando vio la mano de Potter acercarse, aunque de forma muy lenta, como un permiso para tocarlo, y fue sorpresa para el rubio que no hizo nada, no lo mordió como había querido, se dejó tomar por el chico, y ser alzado por el 

—¿Estás bien? 

“Como si pudiera responderte idiota” pensó Draco, frunciendo el ceño, Potter no sabía si un hurón podía estar enojado, y si era así, era la primera vez que veía algo así, aunque él solo sonrió, y dejó el hurón en su pecho.

Draco Malfoy estaba en el pecho de Harry Potter, odiaba lo humillante que se sentía, no iba a dejar que Potter lo tocara como si fuera su mascota, volvió a mover su cuerpo, pero a diferencia del tipo de hufflepuff, Potter sí entendió y lo soltó, dejándolo en la cama

Draco miró a los participantes, levantándose en dos patas, fue involuntario, pero le causó una sonrisa a Potter y sintió una extraña calidez en su pecho, ¿Potter lo habrá embrujado? 

—¿Estará perdido? No conozco a nadie que tenga un hurón. —Habló Viktor Krum, acercándose casi alado de Potter, y ambos viendo a Draco.

—Muerde, ese es el punto, Harry cuidado, esa rata podría… 

El chico no terminó su frase, Draco fue impulsivo, y su enojo tuvo el control de su cuerpo, saltó de la cama, abalanzándose hacia el, Diggory retrocedió asustado, Draco tuvo que pensarlo mejor, tampoco era tan normal que un hurón entienda lo que el chico dijo y tuviera una reacción, pero ya estaba corriendo hacía el. 

Draco persiguió los pies de Diggory, y este pizoteaba para que no fuera atrapado, dando algunos gritos para nada masculinos, Draco logró clavar sus colmillos en su tobillo, causando un chillido y que su pierna se agitara para que el hurón la soltara.

Los demás presentes estaban estupefactos, aunque Potter quería reír, Draco se aferraba al tobillo que ya sangraba un poco. El cuerpo del hurón cayó como un trapo, cuando las manos de Potter lo tomaron y acariciaron con suavidad, los colmillos del hurón soltó la piel lastimada y se acostó en las manos de Potter

—¡Maldito loco!

—Es tu culpa por llamarlo rata, los animales no son tontos, y a él no le gusta ser llamado así. —Draco tendría que admitir que esta vez estaba de lado de Potter, aún así odiaba a Potter.

El calor volvió a recorrer el pequeño cuerpo peludo, pero esta vez no se movió, estaba seguro que Potter lo había hechizado, no había explicación del porque estaba en su pecho sin intentar escaparse, o tal vez ser un hurón lo estaba afectando demasiado, tal vez era eso.

Aún así se sentía patético, estaba perfectamente enrollado en el pecho de Potter, abrazado por el, y acariciaba su pelaje, era patético, se sentía patético, más aún porque no se movía, no se alejaba, peor aún; le gustaba, su cuerpo sentía la calidez del otro y parecía que le gustaba porque no era capaz de moverse. Patético.

—Contigo no parece el mismo hurón, ¡No le hice nada! ¿Por qué me mordió a mí? —Refunfuñó Diggory.

—No sé te dan los animales. —Concluyó Viktor, que dejó de prestar atención a sus compañeros.

Ya había pasado un rato bastante largo, donde todo el tiempo estaba en los brazos de Potter, los concursantes pasaron, y aproximadamente cada uno se hacía cuarenta minutos para terminar su enfrentamiento, Draco podia sentir los nervios de Potter, era obvio, por momentos el castaño suspiraba, o golpeaba múltiples veces su pie en el suelo como un tic ansioso, Potter estaba aterrado.

Debía sentirse bien al presenciar algo así, debía sentí satisfacción de ver como Potter tenia miedo, pero no sentía eso, sentía el mismo sentimiento pero de forma diferente, el miedo que Draco sentía era por la posible muerte de Potter, y eso molestaba a Draco.

Se repetía a sí mismo que sus acciones eran únicamente porque estaba transformado en un animal, se repetía que no estaba pensando con claridad porque su animal interior le gustaba estar con Potter.

Que idiotez, pero Draco prefería pensar mil y un cosas estúpidas antes de siquiera pensar en la pequeña posibilidad de que a él le podía gustar aunque sea un poco, las caricias de Potter. El hurón salió de los brazos de Potter, causando que el moreno pusiera una cara triste al creer que por fin lo abandonaría, pero no lo hizo, Draco no se fue, observó a Potter, y Potter a él.

Hasta que el animal se puso en dos patas, alzando su largo cuerpo, causando una sonrisa por parte del contrario. Nuevamente Draco se repitió a sí mismo que no intentaba animar a Potter, solamente él creía que se veía ridículo, pero no soportó la calidez en su pecho cuando vio la sonrisa que causó, no había excusas, Draco sintió una calidez al ver la sonrisa de Harry Potter, una sonrisa que él provocó en Potter.

Draco se fue, salió corriendo con sus patitas, tan rápido como podía, no sabía qué pensar, no entendía porque se sentía así, porque se sentía tan cálido ver como Potter sonrio, Draco jamás había recibido una sonrisa por parte de él, jamás. Y ahora que sabía lo que esa expresión le hacía sentir, empezaba a tener una pelea mental, una parte se obligaba a nunca ver esa sonrisa de nuevo, y la otra parte deseaba sacarle muchas más sonrisas.

Poco a poco el hurón empezó a crecer, y el pelaje desaparecía, ya no había rastros de un hurón, solo estaba Draco. Este se fue hacia las gradas, donde visualizo a sus amigos y se dirigió junto a ellos, ellos habían escogido bien los asientos, la vista era perfecta, no tan cerca para morir incendiados por el dragón, ni tan lejos para no distinguir a Potter.

—¿Dónde estabas? —Preguntó Pansy con una preocupación que siempre tenía.

Draco solo la ignoró, y se sentó a su lado, su vista siempre estuvo en el estadio, donde Potter salía y el Dragón parecía animado por recibir un juguete nuevo,

—Te perdiste demasiado. —Blaise no parecía muy interesado en saber la excusa que tal vez diría Draco,

—No todo. 

Todo su cuerpo tembló cuando las llamas del colacuerno estaban tentadoramente cerca de Potter, por momentos él se obligaba a ver lo que pasaba, ya que todo el tiempo sus ojos estaban cerrados, y solo los habría cuando quería confirmar que Potter aún respiraba, llegó el momento en el que sintió un golpe de aire, y vio como la enorme criatura seguía a Potter fuera de nuestras vistas, eso ponía más nervioso a Draco. 

Pasaron los segundos, minutos, más minutos, y joder, se sentía como si pasaran horas, Draco parecía necesitar saber que Potter estaba bien, y el no entendía porque, dejó de ser un hurón, no debía sentirse así, tal vez Potter sí lo había hechizado.

“Estúpido Potter, lo odio” concluyó Draco para sí mismo.

Veinte minutos después, donde se había sentido una total eternidad, Potter regresó, con más heridas de las que alguna vez lo vio tener, pero parecía contento y feliz, montando su escoba. Todos aplaudieron, Potter había sobrevivido, Draco Malfoy suspiró, estaba aliviado de aún verlo vivo.

No pasó desapercibido por sus compañeros de casa, porque tan pronto como la prueba terminó y estuvieron en las heladas mazmorras, empezaron las preguntas.

—Parece que Theo tenía razón.

—Siempre tengo razón. —Dijo Theo con un egocéntrico tan similar al del rubio.

—No estaba preocupado por Potter, estaba preocupado por el dragón. Dejen sus idioteces, no tengo tiempo de aguantar tonterías.

Draco estaba seguro que seguirían con preguntas e indirectas, prefería salir y no verlos hasta la noche, ya era demasiado darse cuenta que por un segundo había estado preocupado de su enemigo, solo le daban más ganas de golpear al miope, y nuevamente recordarse a sí mismo, Draco odiaba a Potter.

Sus pasos no tenían un destino, solo recorrían el castillo esperando encontrar algo con lo que distraerse, y lo consiguió, pudo ver una bola de gryffindor rodeando a Potter, con sonrisas en todos lados y aplausos hacia el ganador, hipócritas, esas mismas personas que festejaban su victoria, horas entes habían portado la insignia “Potter apesta”

Draco se quedó mirando a Potter más de lo normal, viendo su sonrisa, no le causaba lo mismo que le causó antes, esa sonrisa la odiaba, o tal vez simplemente le gustaba que él fuera la razón de sus sonrisas, pero eso sería estúpido.

Parecía que no iban a dejar al chico solo, todos estaban celebrando y parecía una fiesta que no pararía, incluso olvidaron que su tan querido ganador tenía heridas por todos lados, y que aún no sanaban, podía ver la piel abierta de algunas cortadas en su rostro, le daba asco ver tanta sangre.

Draco tragó saliva, sus dedos buscaron el anillo negro de su dedo, y lo acarició con nerviosísimo, ni si quiera sabía porque actuaba así, Potter estaría bien con sus amigos, y luego iría a la enfermeria para ser tratado como debe.

⊹⊱✫⊰⊹

 

La luna era hermosa, su luz iluminaba todo el prado del jardín, y el agua de una fuente brillaba como cristalina, simplemente hermosa, el aire era refrescante, simplemente la noche era perfecta. Potter también se dio cuenta de la hermosa noche que había, pues estaba sentado en una banca de madera, mirando el cielo completamente obscuro.

Todo estaba silencioso, ni si quiera Potter se dio cuenta de la pequeña presencia que caminaba hacia el, hasta que escucho un golpecito cuando el hurón saltó a la banca. El corazón de Draco volvió a sentirse cálido, Potter volvió a sonreír, el hurón estaba sobre sus dos patas, en su boca traía algunos curitas.

Draco ni si quiera quería pensar en lo patético que se veía, simplemente vio a Potter, y su sonrisa, su estúpida y perfecta sonrisa, el hurón camino en cuatro patas acercándose con sigilo, y dejó las curitas en el muslo de Potter. El solo ignoró las curitas y tomó el delgado cuerpo del hurón, presionándolo en su pecho, y por segunda vez en el dia, Draco se sentía incapaz de alejarse. 

Los primeros rallos del sol despertaron a Draco, ni si quiera se dio cuenta cuando cayó dormido, aunque tampoco quería alejarse, se sentía tan cómodo, estaba enrollado en el cuello de Potter, y la calidez era tan relajante que incluso podría decir que amaba la sensación, era un despertar bastante lindo.

Estiró su largo cuerpo, había olvidado cuando fue la última vez que durmió tan bien, saltó hasta la banca y luego al suelo, volteando su pequeña cabeza para ver si había despertado a Potter, escuchó los suaves ronquidos y le provocó ganas de sonreír. Estúpido Potter.

Segundos después el hurón desapareció, transformándose en Draco, él seguía viendo a Potter, había dormido encima de él, y aunque se escuchaba mal decir algo así, literalmente había dormido encima de él, estaba más convencido ahora de que Potter lo había hechizado.

Iba a irse, dejarlo solo como tubo que haber echo desde el inicio, pero vio las curitas en el muslo de Potter, y frunció el ceño, levantó la vista y esta vez presto atención a su rostro, la sangre seca le provocaba nauseas, Potter estaba echó mierda, tenía un moretón morado debajo de su ojo, y otro en la frente, algunos raspones en su mejilla izquierda, y una cortada asquerosamente profunda en su mejilla derecha, este imbecil no había ido a la enfermería.

Busco entre las bolsas de su túnica, y sacó un pañuelo negro de seda, lo remojó en la fuente del jardín, y se preguntó que carajos estaba haciendo, su cuerpo se movía solo, empezaba a limpiar la sangre y el polvo del rostro de Potter, su cuerpo se movía solo.

El agua del pañuelo limpiaba las heridas, le daban ganas de regañar a Potter por no atenderse correctamente, se veía asqueroso, las heridas se veían dolorosas, y estaba seguro que al despertar le seguirían doliendo solo por no ir a la enfermería como debió ir ayer, Draco suspiró, estúpido Potter.

Hubo un movimiento que hizo que Draco se detuviera, Potter frunció el ceño, y empezó a abrir los ojos lentamente, el corazón de Draco empezó a latir con fuerza, ¿que debía hacer ahora? ¿Correr? ¿Dejar que lo vea? ¿Qué pasaría si Potter veía a Draco limpiar sus heridas? ¿Se burlaría? Estaba ansioso, tenía segundos para reaccionar y ahora su cuerpo no se movía, odiaba a Potter.

La mano libre de Draco tapó la vista de chico, su mano penas rozaba con su piel, solamente no quería que Potter lo viera. Su corazón latía con más fuerza ahora, Draco sentía que podría estallar, no sabía porque estaba tan nervioso, tal vez pudo haber inventado algo, pero ahora ya la había cagado. Sintió una calidez en su mano, y eso le hizo temblar.

Potter tomó la mano que le tapaba la vista, pero no la apartó, solo… la acarició, Draco tragó saliva, estaba nervioso, no sabía qué hacer ¿debía irse? ¿O quedarse parado como estúpido? ¿Porque aún sentía que debía limpiar sus heridas?

—¿No quieres que te vea? De todas formas no podría, no tengo mis lentes puestos —Murmuró Potter, claro él era miope, aun así Draco no podía confiarse.

Volvió a presionar el pañuelo húmedo en el moretón de Potter, y lo limpió suavemente, no quería causarle dolor y tal vez era mala idea seguir con sus heridas, pero sentía que debía hacerlo, que debía ayudarlo, estúpido Potter.

El pañuelo pasó a los rasguños, y los limpió, y luego a la enorme cortada, pero esa la dejó así, solo limpiando su alrededor, si limpiaba la sangre seca abriría la herida, o eso suponía, Draco guardo el pañuelo y tomó una curita del muslo de Potter, y la puso en los rasguños, era lo único que creía que sí hizo bien, tal vez Draco ahora busque tratamientos y hechizos de primeros auxilios para curar a Potter próximamente.

—Gracias… —Susurró Potter.

La atención de Draco pasó a sus labios, cuando Potter dejó de hablar su boca estaba entreabierta, y eso le dio a Draco unas profundas ganas de acercarse, Potter tal vez le dio Amortentia.

Aunque sería difícil distinguir la obsesión que la Amortentia causaba y la obsesión que ya Draco tenía por Potter, ahora que el tema pasó por la mente de Draco se cuestionó a sí mismo, si Potter le diera Amortentia, ¿Su obsesión sería la misma? ¿O aumentaría el doble? 

Draco ni si quiera se dio cuenta cuando la mano estaba siendo empujada, Potter parecía querer saber quién fue la persona que lo ayudó, y eso a Draco le ponía de nervios ¿debía dejarlo? ¿Y si se burlaba? Cuando la mano estaba apunto de descubrir los ojos de Potter, Draco por fin hizo algo.

Aunque impulsivo, otra vez. Tomó su corbata de Slytherin y la enrolló en los ojos de Potter, donde la parte gruesa de esta tapara toda visión del chico, y luego salió corriendo, empezando a caminar en dirección a las mazmorras, Draco se había sentido muy estúpido durante estas últimas horas, pero ahora se sentía como Longbottom.

Y eso para él era demasiado, ¿darle la corbata de Slytherin? ¿No pensó en otra cosa? Quería golpearse así mismo por su idiotez, y tal vez no lo hizo pero si jaló su rubia cabellera, por su mente pasaban todo clase de insultos que se le ocurría para sí mismo, tal vez solo tuvo que convertirse en hurón y ya, aunque perdería la oportunidad de volver a ver a Potter, esa idea no le gustó demasiado.

—Draco ¿Dónde estabas? 

Estaba tan metido en sus pensamientos que no se dio cuenta que ya había llegado a las mazmorras, y que había demaciada gente en la sala común de Slytherin, miró a su amiga que parecía confundida y preocupada.

La ignoró, no tenía mente para lidear con ella ni con cualquiera de sus compañeros, en estos momentos ni si quiera el se entendía, todo había pasado en menos de 24 horas, y sus pensamientos y sentimientos parecían incapaces de concuerdar, subió a su habitación para entrar al baño, y empezar a desnudarse.

Necesitaba un baño, realmente no se sentía sucio, pero el agua lo calmaría, siempre lo hacía cuando tenía mucho en su cabeza, un buen baño casi helado le ayudaba a despejar su mente. Y así fue, entró al agua fría y sintió como esta empapaba todo su cuerpo causándole escalofríos ¿qué carajos le pasaba? ¿Porque tenía una nueva perspectiva de Potter? ¿Porque se sentía de esa forma? ¿Porque Potter

¿Porque se sentía así por el mismo niño que rechazó su amistad? ¿Porque el mismo niño que había molestado por más de tres años? ¿Porque alguien que preferiría verlo muerto antes de siquiera pensar en ser su amigo? Simplemente ¿Porque Potter?