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El Protectorado del Sur

Summary:

La indignación de Stolas por la quema de búhos de taxidermia lo lleva a un reencuentro con su Protectorado del Sur en Ira. Consciente de que ha descuidado sus obligaciones reales y la de su familia es que comienza, con la ayuda de Wally Wackford, la formación de Octavia como su heredera. Proyectando sus propios sentimientos y tras unos malentendidos; ahora el príncipe se encuentra dividido entre su nuevo amor y el anterior.

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Principal: Stolas x Wally
Secundaria: Blitzo x Stolas

Chapter 1: Búho Napolitano

Summary:

Este Fic se encuentrá temporalmente ubicado hasta los acontecimientos del Episodio 10 Temporada 2 "Ghostf**kers"

Como dato curioso, empecé a escribir este Fic imaginando como sería a Stolas darse cuenta de sus privilegios como noble y después sale el capítulo 11. Me sorprendió.

Chapter Text

Stolas supervisaba las redes de Via. 

No lo hacía con mala intención. De hecho defendía a capa y espada la privacidad de su hija. Pero como padre preocupado que es, consideraba su deber echar un vistazo de vez en cuando. 

Fue así que se enteró del perturbador (por no encontrar otra expresión para describirlo) comportamiento de Blitz. 

Loona se había quejado con Octavia sobre los cientos de búhos de taxidermia que había tenido que quemar por orden de su padre. 

“¿Qué?”

Sí. Stolas se enteró de que el demonio compraba búhos de taxidermia por cientos, los cuales evidentemente hacen alusión a él y luego los mandaba quemar. La indignación fue indescriptible. Ofendido por su comportamiento se vio obligado a poner un alto a este infantil y errático comportamiento. Sin embargo… Debía… Tenía que mantener la distancia entre los dos. Por más que le doliera distanciarse de Blitz, comprendía que no era su lugar arreglarlo. El diablillo debía hacerlo por sí mismo…Pero. Saber que cientos de búhos fueron quemados en su representación… ¡Tenía la urgente necesidad de frenarlo! 

No fue difícil dar con el culpable. Stolas se trasladó por ImpCity hasta una zona de dudosa reputación llena de bodegas. Allí, dentro de una y ordenando piezas se encontraba el diablillo responsable al que encaró.

–¡Wackford! ¡Tú eres el que ha estado abasteciendo a Blitz de búhos! –Acusó –¡Detén este sinsentido de inmediato! –

El vendedor Wally Wackford, mejor conocido como Wacky Wally Wackford, quien también es anunciador en el Festival de la Cosecha Lunar se sorprendió de ver al príncipe en aquellas calles, cuando salió de su ensimismamiento recordó que se trataba del mismo noble que todos los años lo saboteaba arrebatándole el micrófono, y que además es quién le rompió el corazón a Blitzo. Sin comprender a qué venían tantas órdenes, como buen caballero y (lamentablemente) subordinado que es contestó:

–¡Príncipe Stolas! –Reverencio pasándose el trago amargo–  I say I say ¿A qué debo su espléndida visita a mi humilde taller de taxidermia? – El príncipe pasó de largo adentrándose en el lugar e inspeccionando críticamente todo lo que había a su alrededor. El contenido del lugar era sumamente ofensivo y con su expresión lo dejó claro. 

Wally inspiró hondo y se esforzó por poner su mejor sonrisa, volvió adentro y habló nuevamente. 

–¿Hay algo en lo que pueda ayudarlo? I say I say. 

–Sí, te agradeceré que dejes de una vez la manufactura de estás– El ave miró con desagrado los búhos que asomaban de las repletas cajas de madera– Espantosas cosas. 

–¿Dejar? Señor si me permite…

–¡Nada de señor!, ¡Detén esto ahora mismo! y más importante aún, no te atrevas a vender más de está mercancía, en especial al demonio Blitz ¿Entendido? 

–¡Pero el señor Blitzo es mi mejor cliente! Sería incapaz de decepcionar….

–¿Decepcionarlo? ¡Por favor Wackford!, sabemos que no es así. Sé bueno y deja de aprovecharte así de él– 

Que este noble viniera a darle órdenes, más importante aún ¡Qué le ordenara frenar su manufactura! ¡Sobre todo ahora que estaba teniendo éxito y buenas ganancias! ¡Gracias a su cliente estrella! ¡Qué le pidiera que renunciara a su cliente estrella! ¡Qué decepcionara a su mejor cliente! 

Hasta ese punto, Wackford ya había tolerado suficiente mierda de Stolas y es que no solamente era un asunto personal. Era también la rabia histórica de los irenses, una que se sumó dentro de él durante años. 

–¿Aprovecharme yo? – Wally sonrió admirado por la hipocresía de Stolas– El que se aprovechó del pobre Blitzo fue usted señor– Stolas abrió sus cuatro ojos tanto como pudo azorado de que el diablillo se atreviera a acusarlo de algo así. Más de que supiera lo que había entre él y su ex–¿Cómo se atreve a decirme que me aprovecho de Blitzo? ¡Cuando fue usted el que le rompió el corazón!– Stolas estuvo por defenderse, pero no lo hizo porque para empezar, no le debía ninguna explicación y segundo, porque Wally no se lo permitió– ¡Lo usó y cuando se cansó de él lo botó! –Había muchos rumores, y por supuesto Wally hablaba por lo que sabía y supuso– ¡Es lo que hacen los nobles! ¡Usan y denigran a los diablillos trabajadores! ¡Y luego buscan a quien dar órdenes sólo porque se aburren! –

Siendo mejor persona, Stolas inspiró hondo para tranquilizarse e ignoró sus duras palabras.  

–Wackford. Lo que sea que Blitz te haya contado es falso. Si crees que tengo alguna enemistad con él, déjame decirte que estás en un error. Así que por favor… 

–¿Entonces por qué estaba en la fiesta de la señorita Mayday? –Ni siquiera le dio oportunidad de defenderse–¡Salga ahora mismo de mi taller! – 

Impresionado y muy ofendido por sus palabras, Stolas abandonó y subió a su transporte. En cuanto partió. Un aterrorizado Wally Wackford se llevó las manos a la cabeza. 

–¡I SAY I SAY! ¡¿PERO QUÉ HICE?! ¡LE GRITÉ AL PRÍNCIPE! ¡TENGO QUÉ…– Miró en todas direcciones y de inmediato comenzó a recoger sus cosas, debía marcharse cuanto antes. 

 

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Mansión Goetia.

 

Por la noche Octavia escuchaba un audio de Loona, se encontraba en la cocina buscando algún snack. Stolas escuchó por casualidad. 

“Creí que me había librado de los búhos, pero mi pa… , quiero decir Blitz le rogó y lloró como una niña al tipo que los hace ¡Estoy harta!”

En su hogar y ya más tranquilo; Stolas se frotó la frente cansado y reconociendo que hizo mal en exigir a Wackford cerrar su negocio, cuando el del comportamiento infantil era Blitz. Además Wackford sólo se los vendió porque el diablo se los pidió en primer lugar. Su rencilla con Blitz no era asunto suyo y no debió involucrar al otro en algo que no le competía... 

Si bien no le debe cuentas a nadie, se sintió mal. Además Wackford nunca le había faltado al respeto, si explotó como lo hizo debía haber alguna razón. Lo conocía de años y por eso su comportamiento le parecía fuera de lugar; así que decidió disculparse, por eso al día siguiente lo fue a buscar. Volvió a la misma calle llena de bodegas. La cortina del taller estaba abierta, pero su interior se encontraba completamente vació a excepción de unos cuantos restos de material. Era obvio que había sido vaciado con prisas. Stolas suspiró. Dejándose controlar por sus emociones dio una orden estúpida a la que Wackford, como súbdito que es, se vio obligado a acatar. Se sintió terriblemente culpable por joderle el negocio y solo por un capricho. Se odio por permitir que sus sentimientos por Blitz lo hicieran actuar así. Irracional. 

Suspiró. 

Wackford tenía razón. Por más que se esforzará en negarlo era tan caprichoso como el resto de los nobles. Su comportamiento fue prueba de ello. Entonces las palabras pasadas de Blitz resonaron fuerte en su cabeza. 

“¡Me tratas como a uno de tus mayordomos! ¡No puedes descartarme así como así! Ustedes los royals creen que pueden hacer esto todo el tiempo…”

Stolas cubrió su rostro con ambas manos. Recordar a Blitz. Es tan doloroso. Luego recordó su propio arrebato con Wackford a quien no dudó en encarar.  ¿Y si ese era su verdadero yo? Tal vez por eso... Blitz nunca pudo creer que su trato era genuino. Podía ver algo en él que él mismo desconocía. 

Hasta Wally, a quién conocía de años por sus interacciones en el Festival de la Cosecha Lunar… opinaba igual. Que sólo era un royal que usa y desestima a los imp. 

 – Así es como nos ven – 

Reflexionó sobre sí hizo algo en el pasado para ofender al anunciador, ahora taxidermista como para que le contestará así. Pero no se le ocurrió nada. En Ira, siempre habían sido corteses. 

Mientras se encontraba tumbado en el sofá de su sala de estar, Impington, mayordomo de la mansión confirmaba el estado pulcro de la habitación. 

–Impington ¿Tu familia es de Ira cierto? 

–Sí señor. 

–¿Conoces el Festival de la Cosecha Lunar que se celebra allí? 

–Por supuesto, es un gran acontecimiento del que usted es anfitrión cada año. 

–Sí ¿Conoces al anunciador Wally Wackford? 

–No en persona, pero se quien es, su familia es muy conocida en Ira. Los Wackford pertenecen al comité organizador de las fiestas y festivales. Lo han sido desde que se celebró el primer Festival de la Cosecha Lunar. Es una tradición familiar.  

–No lo sabía. 

–No tiene porque saberlo señor, es algo sin importancia–

Aún con esta información Stolas no terminaba de entender el exabrupto. Ahora más bien estaba intrigado. Esto lo llevó a pensar en que, si el festival era tan importante para la familia de Wackford. Y él como supervisor del mismo tenía un papel primordial… 

Al menos por ello debía tenerle algo de simpatía. O eso creía, Entonces ¿De dónde le nació tanto resentimiento? Wackford tampoco es un diablillo común, es un súbdito de su protectorado, uno que hasta entonces había sido cortés. 

–Él no es así. Algo pasó– 

Intrigado y queriendo respuestas. Stolas lo mandó llamar. 

 

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Wally se reunió con Stolas en un salón que el príncipe disponía para visitas de este tipo. Antes de cualquier cosa, el demonio enseguida se excusó. 

–Señor, le puedo asegurar que la manufactura de búhos se terminó, está por completo frenada y que todo ese discurso que escuchó del que no fui autor y si lo recuerda así fue una mera confusión ya que reiteró no soy para nada responsable; y del cual seguramente ya se olvidó porque no contenía nada relevante fue…

–Tranquilízate Wackford no estoy aquí para tomar represalias. Aunque tu sitio web sigue anunciando la venta de búhos. ¡Siéntate! – Wally gimoteó y obedeció. Se encontraban ante una mesa y tomaron lugar uno frente al otro.

–Te pedí que vinieras porque tengo unas preguntas que quisiera hacerte– Eran muchas, pero Stolas inició su interrogatorio con algo simple– Para empezar ¿Cómo se te ocurrió vender búhos de taxidermia? 

–Pues, son muy fáciles de conseguir. Siempre abundan en la época de caza, y como solo se consume la carne se me ocurrió hacerlos para evitar desperdiciar la piel y plumas. 

–¿Caza dices? ¿Por qué hacer eso a unas criaturas tan sublimes? –

Wally apenas pudo disimular la expresión de sorpresa y es que como diablo originario de Ira, para él, aquella pregunta sólo podía venir de alguien muy ignorante. 

–¡Señor! ¡Esos animales son una terrible plaga! y…  – Cerró la boca y apretó los labios para callarse.

–¿Y? ¿Qué más vas a decir?

–.. y..y por eso los agricultores, y cazadores se esfuerzan en exterminarlos. Anidan y comen a los polinizadores. Son malos para los cultivos. 

–¿Es así? 

–Lo es…—

Stolas es muy intuitivo. Enseguida notó un dejo de frustración en la voz de su invitado. 

–¿Sucede algo? 

–Nada señor. 

–¿No? Porque puedo ver que algo te molesta. Te ordeno que me digas que es. 

–I say I say nada me molesta– Wally miró sus alrededores– Su casa es muy linda…– fue un intento por cambiar el tema, pero Stolas no se lo permitió. 

–¡Wackford yo no doy una orden dos veces, explícate ya!

–Es que me sorprende mucho que siendo usted el Lord del Protectorado del Sur no lo sepa. Las plagas de búhos son un problema de todos los años. Y todos los años se le informa de forma muy extensiva sobre ello– Stolas hizo memoria, sí sabía los informes y también recordaba que la solución desde siempre fue la caza de las plagas. Por eso nunca indago más ¿Acaso debió saber o hacer algo al respecto? –Pero eso debe ser porque alguien tan ocupado como usted no tiene tiempo para problemas simples de campesinos. Por favor disculpe mi ignorancia. 

–No te disculpes. Tienes razón, hice una pregunta tonta. Debes pensar que no me importan los problemas de campesinos.  

–¡Yo no dije eso señor! ¡Nunca…

–Está bien Wackford– Insistió el príncipe al notar la preocupación crecer en su invitado– ¡Tranquilízate! Justo por esto es que te mandé llamar. Quiero que hablemos– Wally se obligó a tragar saliva y a volver a su asiento, estaba tan preocupado por enfadar a Stolas que no se dio cuenta cuando se puso de pie. 

Por su parte Stolas inspiró hondo y se frotó la frente pensativo. Tan sólo quería saber si existía algún desencadenante que necesitará conocer, y que haya provocado su exabrupto de aquella vez. También quería saber si Wackford se había enterado de algo que no supiera en relación a Blitzo; y qué otra información de utilidad podía proporcionarle.  Pero ahora, recordaba que tenía todo un territorio bajo su dominio. 

–Quiero saber que piensa un súbdito de mi protectorado sobre mí como el noble que soy. Sé completamente honesto, justo como lo fuiste el otro día. Te doy mi palabra de que no tendrás represalias. ¡Ah! –Lo frenó con un gesto, antes de que el imp soltara la larga y halagadora perorata que se sabía de memoria como anunciador. Stolas repitió– Te pido la verdad. –Wally, perplejo, tardó en responder. 

–No señor. 

–¿Qué? ¿Por qué? –Había una sinceridad obvia en esta respuesta lo que intrigó a Stolas. 

–No me siento cómodo señor. No, no soy el demonio. 

–Wackford anda. Me estarías haciendo un gran favor. Y obtendrías mi gratitud. 

–Hay un dicho en Ira que dice “El pez muere por su propia boca” y no seré ese pez. No lo parece, pero tengo una lengua venenosa. Y seré un diablo humilde, pero no soy tonto. 

–Por favor, no me hagas pedírtelo dos veces– 

–Señor me pone en una posición muy incómoda– La mirada firme de Stolas lo obligó a acceder. Wally, detestando la idea y arrepintiéndose de abrir su bocota aquel día inspiró hondo y asintió –Como diga señor– 

Lo hizo mierda. 

Wackford no mintió al llamar su propia lengua venenosa. Cómo originario de Ira que es, dio en el blanco, pero en vez de armas lo hizo con palabras. A Stolas le soltó una diatriba, amplia y detallada sobre todo ¡Todo! Comenzando con su comportamiento durante el Festival de la Cosecha Lunar.  

–¡¿Por qué me arrebata el micrófono?! I say I say  ¡Sé que quiere irse temprano a casa! ¡Pero debe entender que la gente espera todo un año para este festival! ¿Sabe cuánto entrenan los demonios que participan en los Juegos del Dolor? ¡Algunos llevan años preparándose esperando tener una oportunidad para sobrevivir! Y usted sale con… –Lo imitó. –¡Yujuuu Blitziiiii! ¿Qué rayos fue eso? ¿Por qué muestra favoritismo? ¡Los diablos pensaran que la competencia fue arreglada! – 

También había un poco de resentimiento generacional; resultado de la frustración acumulada durante siglos en aquel Círculo del Infierno; donde la tradición y la comunidad lo eran todo, esta frustración entre sus habitantes era compartida.

–¡En todos estos años nunca visitó el campo de calabazas! ¡El campo de calabazas es nuestro orgullo y símbolo nacional! ¡Y jamás lo ha visitado! ¡Usted odia el campo pero al menos puede fingir un poco! ¿Sabe cuánto esfuerzo se necesito para cultivar y convertirlo en lo que es hoy? ¡Jornadas de Sol a Sol! ¡Sin mencionar toda la sangre y  sacrificio que hicieron los demonios por esas tierras! ¡Ornato Ágave combatió cuarenta y cinco de sus sesenta años de vida en nombre de los Goetia! ¡Su familia! ¿Cómo cree que se sienten sus descendientes cuándo usted solo pasa de largo? En las pocas ocasiones en las que nos honra con su visita  –  

No solo lo hizo mierda, barrió el piso con él.

Y es que Wally no hablaba solamente por sí, hablaba por su gente. Le echó en cara comportamientos que si bien no fueron contra él ni atestiguó, si supo de primera mano. Siendo el protectorado del Sur una comunidad cerrada, todos conocían los asuntos de todos. Si Stolas ofendió o indignó a alguien todo mundo se enteró y Wackford ahora mismo se lo hizo saber. Después de todo, aquellas tierras son habitadas por diablos iracundos, que instintivamente se resienten en nombre de sus vecinos.

Y entonces, llegó la hora de la estocada final. 

Con voz quejosa y llena de emoción el diablillo siguió:

–¡El esfuerzo y orgullo de los demonios se va al traste! ¡Somos el hazmerreír de Ira!, ¡Sólo mire!  ¡Mire! –Le mostró el teléfono móvil, una fotografía. Stolas se puso rojo de vergüenza, sintió que la sangre se le fue a las patas. Era él besándose con aquel íncubo sexy en la fiesta de Verosika. ¡Nunca creyó que eso estaría en redes! –¡Está en todas las noticias! – Bramó Wally con voz llena de reproche– ¡Señor, usted puede hacer lo que quiera con su vida privada!– El imp estaba al borde de sus emociones, evidentemente esto le dolía, como le dolería a cualquier demonio tradicional cuya identidad está ligada a su cultura e instituciones que la componen: iglesia, familia y monarquía – Pero también debe recordar que tiene una responsabilidad con los diablos de Ira. ¡Porque usted es Stolas Goetia!
¡Príncipe del infierno! ¡Usted representa el protectorado del Sur! ¿Cómo cree que nos sentimos los irenses sureños cuando vemos esto? ¿Cómo sentir orgullo de nuestro Lord? ¡El nombre se respeta por el hombre que lo porta!–

 Pese a que odio sentirse insultado y casi lo manda a sacar a patadas de allí. Stolas se dominó y siguió escuchando. Porque aunque ante cada acusación quiso saltar a defenderse, también fue consciente de lo importantes que eran estas observaciones. 

Le impresionó mucho que este diablo a quien apenas conocía tuviera tanto para decirle y reclamarle.  Fue confuso y atemorizante. 

Acelerado por sus emociones,  Wally no solo desahogó su descontento con él. El diablillo le reclamó a Stolas hasta el cansancio y cuando se quedó sin aire para seguir se hundió en su asiento. 

–¡Wackford! ¿Estas bien?– 

Wally respiraba rápido. 

–Estoy bien señor. Me excedí y lo lamento mucho…Siento que haya tenido que escuchar todo eso. Por piedad discúlpeme por lo que más quiera– Y es que una vez que empieza, un irense desahogará su coraje hasta que no le queden fuerzas. 

–Por favor no lo lamentes. Te agradezco tu sinceridad. También me doy cuenta de que no dimensione bien la petición que te hice–  Este discurso tuvo un coste emocional para Wally y Stolas se arrepintió por orillarlo a ello –Muchas gracias. Como dije antes te recompensaré – Alarmado tras conocer el verdadero sentir de sus súbditos Stolas preguntó –Si no es mucho pedir ¿Puedo contar contigo para una conversación honesta como esta más adelante? – 

–¿Pero… pero por qué querría hablar de nuevo conmigo? ¿No va ha.. ha…

–Porque he comprobado por mí mismo que no te da miedo decir lo que piensas. Aún bajo la amenaza de las consecuencias. Aprecio eso. Sé que muchos de mis súbditos solo me dirían lo que quiero escuchar y no lo que necesito saber. Has sido muy valiente. –Posó su mano sobre la de Wackford para mostrar su apoyo, Wally la retiró enseguida. 

–No debería tocar a un diablo que apenas conoce. 

–Tienes razón. Te conozco desde hace años y aun así no sé nada de ti, pero en esta sola charla me has mostrado lo mucho que me conoces– 

Por primera vez, para Stolas, aquellos encuentros ocasionales en el campo cobraron significado.