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El decano Lawrence, tan serio y recto se encontraba acompañando al Santo Padre Inocencio XIV por los pasillos de Roma, claro que con un equipo de 20 hombres que los rodeaban siempre.
Vincent no conocía casi nada de Europa, así que Thomas junto con Ray habían organizado distintas visitas a los lugares de la capital de Italia, para que el nuevo Sumo pontífice se relacione más con su nuevo hogar.
Estabas caminando por un pasillo en el que solo entraban dos personas cómodamente una al lado de la otra, entre medio de las altas edificaciones en las que el sol a pesar de estar en su punto máximo solo pegaba en lo alto de las paredes.
Hablaban del clima agradable de ese día, estaba cálido el ambiente pero no lo suficiente para hacer sudar al decano que usaba ropa de civil negra salvo la camisa blanca y Benitez que usaba el atuendo papal blanco de varias capas, hasta que se toparon con dos individuos muy peculiares.
Thomas frunció el ceño ante esto, se suponía que mientras El Papa está aquí el equipo de seguridad no permitía el acceso a nadie más que ellos dos. Además la apariencia de ambos era algo escandalosa en términos de cotidianidad del decano, acostumbrado a las sotanas negras, blancas y rojas.
El más llamativo tenía el pelo rojo fuego que le recordaba a las rosas en su punto de vida más vital, usaba ropa negra que al decano le daba claustrofobia de lo apretadas que se veían y unos lentes negros que no dejaban ver nada de sus ojos. Por alguna razón parecía una serpiente hecha persona pensaba Thomas en su mente
El otro más bajo y con una contextura más ancha tenía el pelo blanco con pequeños rizos que daban la impresión de ser una nube en vez de pelo y usaba un traje de tres piezas en tonos crema, sus ojos eran demasiado celestes para ser reales.
Intercambio miradas con Su Santidad, que también veía curioso al par que no notaron sus presencias por estar discutiendo, el más bajo movía las manos en una de ellas con un papel algo arrugado, como tratando de explicarle algo al más alto que inclinaba la cabeza hacia un lado y hacia el otro mientras se agarraba el puente de la nariz con hastío.
“Deberíamos presentarnos” Dijo Vincent con las manos tomadas por atrás de su espalda.
Un gesto de asentimiento rápido del hombre mayor de ojos azules y con paso algo apresurado se acercaron al inusual par hasta que sus voces llegaron a sus odios
“¿Estás seguro que revisaste bien tus bolsillos Aziraphale?” Preguntó con voz cansada el más alto.
“Revise bien, debí olvidarme las gafas en la biblioteca” Se notaba el nerviosismo en la cara del vestido de tonos claros que ahora sabían que se llamaba Aziraphele, lo cual es un nombre muy raro para una persona “Y la luz de este lugar es terrible para mis ojos Crowley”
Vincent y Thomas detuvieron su andar y abrieron grandes los ojos ante ese nombre, era el nombre del creador de la Biblia satánica.
El pelirrojo suspiró dramáticamente y soltó un ruido de fastidio “Vas a tener que realizar un milagro para leerlo” Se sacó las gafas y pudieron apreciar unos ojos serpentinos y amarillos, algo inhumano porque hasta las rendijas negras se movian “Yo tampoco puedo leer el papel aqui, ya sabes, jurisdicción”
Vincent se aferró al hombro de su decano, mientras que este tomó su cruz y comenzó a rezar, un escalofrío recorrió su columna vertebral.
Ahora el turno de suspirar dramáticamente fue del otro, miró con derrota al pelirrojo pero asintió un poco, su mano hizo un gesto como el que se hace para prender una luz y lo que pasó dejó atónitos a los católicos.
Un rayo de luz iluminó al par de extraño en un segundo, el ángulo del espectro de luz absolutamente imposible, el de cabello blanco vio el pedazo de papel y en su cara se posó una pequeña sonrisa “Lo tengo” Luego de eso chasqueo los dedos y así como llegó la luz desapareció.
“Ya se a donde tenemos que ir” Dijo Aziraphele sonriéndole a Crowley, que este último al fin cambió el semblante cansado y le dio una sonrisa picara
“Sabia que podias hacerlo angel”
“¡¿ANGEL?!” gritaron Vincent y Thomas, encontrando sus voces después de casi sufrir un ataque cardiaco los veteranos.
Tanto el pelirrojo como el de pelo blanco voltearon a verlos, Aziraphele los miró con asombro y Crowley frunció el ceño, recien ahi se dieron cuenta del tatuaje de serpiente que tenía al costado izquierdo de su cara, aumentando más la escandalosa apariencia del ¿sujeto?Thomas ya no estaba seguro que lo que estuviera pasando no sería una alucinación de su mente después de ayunar muchas horas. Hasta que recordó que si almorzó con Vincent antes de salir por pedido de este.
“Carajo Aziraphale, otra vez nos descubrieron” Dijo exasperado el de ojos serpentinos.
“Perdón querido” Dijo cabizbajo Aziraphele, cruzándose de brazos y el más bajo otro suspiro pero menos pesado, lo atrajo hacia así y caminaron hasta posarse en frente de Vincent y Lawrence, que miraron asustados al par.
Vincent al notar el estado de conmoción de su adorado decano decidió entablar la conversación hasta que el corazón de Thomas vuelva a latir en una frecuencia no mortal “Disculpen… ¿caballeros?, lo siento no sé cómo dirigirme hacia ustedes” Dijo con voz suave, no la voz que usaba cuando daba sus homilías o bendecía, se puso el manto de Vincent Benitez “¿Pueden explicarnos qué pasó exactamente hace unos momentos?”
El de pelo blanco los miró con intriga hasta que su mirada cambió a una de felicidad “¡Oh!, es usted el Papa actual y usted” Puso sus ojos en Thomas “Usted es el decano Lawrence” ahora su cabeza volteo hacia Crowley “Son aliados míos”
“Cierto que fue el Cónclave” Respondió es más alto, pasándose la mano por la cara “Los de abajo me ordenaron sembrar el caos en la Plaza de San Pedro, pero solo hice que unos cuantos turistas pierdan sus billeteras”
“¿los de abajo?” Pregunto de la nada Thomas, cada vez entendiendo menos lo que decían los dos hombres, ¿aliados?, ¿milagro?, ¿A qué se refería Crowley cuando dijo lo de que no tenía jurisdicción aquí?
Aziraphale y Crowley se miraron por un largo rato, debatiendo de forma psíquica hasta que ambos hicieron un movimiento afirmativo con sus cabezas y voltearon a verlos.
“Los de abajo son el infierno”Dijo Crowley mientras pasaba un brazo por los hombros del más bajo “Soy un demonio y este de aquí” Sacudió ligeramente al de pelo blanco “Es un ángel”
“Lo que vieron hace un momento fue un milagro, un milagro celestial” Dijo Aziraphele como si nada.
Con cada palabra que les decían la mente de Thomas se ponía cada vez más en blanco y Vincent tuvo que tomarle de las manos al decano para que no se caiga si este se desmayaba, aunque él tampoco estaba bien, sino fuera por lo que acaban de ver a este par los tomaría por personas con graves problemas.
“Un ángel” Pronunció Vincent.
“Un demonio” Lo siguió Thomas que recién se dio cuenta de como lo sostenía Su Santidad frente a los..seres “Estoy demasiado viejo para estas cosas” Dijo con voz cansada, sus ojos se pasaron entre el par que lo miraban algo preocupados.
“¿Es mucho para procesar no?” Preguntó con una sonrisa de lado el demonio, ahora lucía mucho más confiado y para Thomas no pasó desapercibido como su brazo tomaba la cintura del más bajo” Ustedes son los más resistentes, por lo general la gente enloquece o se desmaya cuando presencian actos milagrosos o demoníacos”
“¡Si!” Dijo con actitud algo nerviosa mirando al Papa y al decano, un leve sonrojo se posó en sus mejillas blancas al notar como lo tomaba Crowley, normalmente hacia esos movimientos en privado “Tienen un corazón y mentes muy fuertes”
Vincent era casi un experto en el lenguaje corporal así que noto en seguida lo que pasaba ”Perdona mi atrevimiento, pero tengo la duda existencial de cómo un demonio y un ángel pueden congeniar tanto” Thomas casi se ahoga con su propia saliva, de todas las cosas justo eso le llamó la atención al Santo Padre.
“Su Santidad” llamó el decano a Vincent “No creo que ese tema sea el principal aquí”
“¿Seguro Thomas?” Vincent lo miró con una ceja alzada y con algo de travesura en sus profundos y según la opinión del decano, los ojos más hermosos que pudo ver en su larga vida. Casi se estaba derritiendo con esa mirada y con las suaves y delicadas manos que envolvían las suyas.
“Somos un equipo” Dijo Crowley, haciéndole volver a la realidad al decano “Desde antes de la creación de ustedes” Su postura emanaba orgullo y hasta un dejo de posesividad, lo cual para Thomas era algo normal considerando la naturaleza demoníaca del ser.
Aziraphele asintió ante las palabras de su compañero “Nos hicimos amigos por nuestro amor a la tierra, incluso evitamos el apocalipsis hace un tiempo”
“¿Qué?” Dijo Thomas con las cejas alzadas mientras se aferraba a Vincent como un salvavidas “¿Cómo es posible que casi haya ocurrido un apocalipsis y nosotros no lo hubiéramos sabido?” Sentía como su presión alternaba entre elevarse o bajarse.
“Nosotros nos encargamos de que la humanidad no lo sepa” Dijo como quien quiere la cosa Crowley “Podemos hacer de todo, así que alteramos un par de recuerdos, borramos otros con unos milagros” Se encogió de hombros restando importancia al asunto.
“¿Pueden cambiar de apariencia?” Pregunto curioso Vincent, soltando una mano de Thomas para llevarla a la espalda de este y sobarla para calmarlo. Aziraphele veía todo esto con una mirada interesante, ver a los humanos enamorados siempre le fascinaba.
“Si, observa” Crowley chasqueo los dedos y en su lugar una serpiente negra con ojos amarillos se poso en el cuello de Aziraphele, Lawrence emito un grito de sorpresa y Vincent emite un ruido de admiración.
“Wow… es impactante” admitió Vincent, la serpiente era majestuosa y elegante con ese patrón de escamas brillantes.
“Es sencillamente un milagro lo que estamos presenciando Su Santidad, lo que hemos leído y estudiado, creído es real “Thomas estaba al borde del llanto, su culpa por su problema en la oración ahora le oprimía el pecho de una forma dolorosa.
“Tranquilo señor Lawrence” Dijo aziraphale con una suavidad digna de un ángel, este extendió sus alas y Vincent aun quedó más maravillado ante la imagen, era como un cuadro renacentista pero en la vida real “Usted y yo somos aliados, es normal sentirse perdido cuando el plan inefable de Dios no es claro, a mi tambien me sucedio”
Vincent miraba el rostro de Thomas, bañado en halo de luz que irradia Aziraphale y nunca lo vio tan atractivo como ahora, pudo apreciar como los engranajes de su mente procesaba el descubrimiento de que todo en la Biblia fue real, los ángeles, demonios, Dios todo ello en lo que sabía que el decano dudaba en seguir creyendo se le mostraba para que su fé y oración se reestableciera “Gracias por esas palabras de consuelo” Dijo con un par de lagrimas cayendo de sus ojos cansados el decano, luego sintió como Vincent lo abrazaba para consolarlo.
Crowley volvió a la forma humana y observó este comportamiento con una mirada solemne “¿Ustedes están enamorados no?”
Inocencio y el decano lo miraron al demonio con un sonrojo muy evidente en sus caras, Crowley estalló en una risa descomunal mientras se sostenía del ángel, que también tenía una expresión cómica.
“No se a que se refiere señor Crowley” Inquirió Thomas mientras movía sus manos con nerviosismo.
“Oh no me digas señor, que me hace sentir viejo” Dijo el de ojos de serpiente “Es tan obvio que se aman, ¿No es así mi ángel?”
“Cierto querido” Combino el de traje “Se ve desde alpha centauri” Ambos volvieron a reír por ese chiste interno, mientras que los humanos trataban de calmar su corazón.
Vincent suspiró varias veces antes de la pregunta “¿No ven mal que nosotros nos amemos?” Thomas lo miró de repente sin atisbo de nervios.
“No” dijeron al mismo tiempo Aziraphale y Crowley “Dios los fabricó para amar” Dijo Aziraphele.
“¿Fabricó?” Consultó Thomas.
“Ustedes fueron diseñados por Dios y fabricados por nosotros “ Comentó Aziraphele señalando a Crowley y a él, haciendo que la boca de Lawrence primero pase de una O a una sonrisa de felicidad.
“No agradezcan, que por su mente e imaginación crearon el alcohol” Dijo el demonio.
“Añado también los libros y la música” Les sonrió el ángel y su mirada se posó en Vincent “Si no fuera por tu vestimenta creería que eres uno de los míos”
El Papa abrió y cerró las bocas varias veces, sin saber qué responder hasta que escuchó una risa a su lado, Thomas casi se dobla de la carcajada que pegó.
“Sabía que esa aura angelical y pura alguien más la vería” El decano se enderezó enjuagando las lágrimas que se formaron en las esquinas exteriores de sus ojos.
Vincent puso en blancos sus ojos ante las palabras de su decano y cardenal favorito “Y yo te confundí con un demonio, a donde quieras que ibas sembrabas el caos en el Cónclave” Ahora le tocó a él reírse de sus propia frase y a Thomas poner los ojos en blanco.
El ángel y el demonio observaron esa interacción con un dejo de nostalgia, ambos amaban el amor y el compañerismo que mostraban los humanos cuando este sentimiento predomina en sus vidas y corazones.
Crowley carraspeo un poco llamando la atención de ambos hombres “Nosotros tenemos que irnos, fue un gusto conocer a Su Santidad” Dijo ofreciendo su mano para que la estrechen, lo cual lo hicieron con sonrisas y emoción, cuando llegó el turno de Thomas lo atrajo hacia sí y le dijo al odio “Suerte en tu relación”, dejando al humano procesando la frase.
Aziraphale siendo como es prefirió un abrazo, realmente se encariño con ambos. Thomas no podía de la felicidad y Vincent también, además cuando el ángel lo abrazo le susurro al odio “Son realmente lindos juntos, cuando mueran me encargare del papeleo de ambos yo mismo” y eso no supo si tomarlo de buena o mala manera.
Los seres se alejaron unos pasos antes de sonreír por última vez a la pareja, ambos chasquearon los dedos en un santiamén se fueron, dejando a Vincent y a Thomas con un sentimiento de vacío.
“Y pensar que yo rece todas las noches por un milagro y Dios al fin me lo concedió” Dijo Thomas después de un rato.
Vincent lo miró con una sonrisa dulce y amorosa “¿Eso quiere decir que tu problema con la oración se soluciona?”
“Si, no solo eso, sino que se afianzó aún más” La sonrisa de Thomas era tan radiante y llena de vida que Vincent se movió por instinto y atraído a ella a darle un beso casto en los labios, luego le tomó las manos.
“Lo siento, fue una terrible infracción en tu persona” Dijo Benitez con la cabeza a gacha, realmente avergonzado por seguir un instinto tan primitivo.
Thomas soltó una de sus manos para llevarla a la cara de Su Santidad y levantar su cabeza con gentileza para hacer contacto visual “No me disgustó en lo más mínimo tu accionar” Le acariciaba el la mejilla con el pulgar suavemente “Cuando volvamos al Vaticano…¿Quisieras que vaya a tu habitación para beber un café y hablar sobre lo nuestro?”
Vincent dejó la culpa de lado ante la respuesta positiva y asintió con mucha alegría “Me encantaría, ahora mi querido Thomas” dijo imitando el tono de voz de Aziraphale ”Debemos irnos, o el monseñor Ray se volverá loco”
“Buena idea” Respondió Thomas, para en un movimiento atrevido tomar la cintura de Inocencio con una mano “Te escoltaré a la salida así, hasta que veamos al equipo de seguridad” Ambos soltaron una risa entre dientes y salieron con paso ligero y lento del pasillo que les cambiaría la vida.
