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Llamada de medianoche

Summary:

Después de llegar a Teselia como estudiante de intercambio, Damián tiene algunos problemas para dormir, que se alivian cuando escucha la voz de su novio en el teléfono.

Notes:

Work Text:

Después de desempacar las maletas y de un vuelo de por lo menos 10 horas y media, Damián pudo finalmente recostarse un momento en la comodidad de la que sería su habitación por las próximas semanas.

Damián había llegado a Teselia tan solo unas horas atrás, durante la tarde, aunque tuvo que resolver unos asuntos primero. Se había hospedado temporalmente en la academia arándano, daría clases extracurriculares a los alumnos más jóvenes de la academia, todo lo relacionado a una alimentación adecuada para entrenadores aventureros y pokémon hambrientos.

Todo aquello le daría créditos de a poco, y si tenía suerte tal vez podría graduarse ese año escolar.

Y mientras estaba en la ducha, disfrutando de un merecido baño de agua caliente —Al cual le costo tomar, al recordar que en esa región no era habitual el uso de celsius para medir la temperatura— Repasó su idea de presentación la cabeza, no era malo con el idioma, pero ciertamente los nervios podrían darle una mala pasada.

“Buenos días, soy Damián. Estudiante de intercambio en Paldea.” y lo repitió tanto hasta empezar a analizar las letras. Hasta que su propio nombre sonaba raro en su boca.

Pensó que haber llegado con dos días de antelación a la región le serviría.

Pues estaba equivocado.

No solo tenía que recordar constantemente la equivalencia de celsius a fahrenheit, ni que cada vez que entraba al baño la ventilación se encargaría de asustarlo. Sino que la diferencia de casi 12 horas con Paldea que le hará tener sueño en horas tempranas y a estar despierto de noche.

En pijama y disfrutando la comodidad de la habitación, tomo su SmartRotom y busco en sus contactos, respondiendo uno que otro mensaje que había recibido.

Noa.

Florian.

Mencía.

Anán.

Había hablado brevemente con él en una llamada cuando llegó a la región, pero lo necesitaba de nuevo, ya extrañaba esa voz, se había vuelto adictivo el solo escucharle parlotear de cualquier cosa. Abrió el chat, leyendo el último mensaje que recibió.

“Buenas noches. ¿Cómo va todo en Teselia?”

“Bien, supongo, descubrí que hay un pokemon parecido a Toedscool muy curioso. Se llama Tentacool y se la pasa en el agua.” 

En Paldea ya era de mañana, Damián podía sentirlo, no podía conciliar el sueño.

“Anán, ¿Puedes llamarme en cuanto puedas?”

 

Enviado.

pasaron uno, dos minutos, cinco…

y la llamada no se hizo esperar más.

 

— Pensé que estarías dormido, ¿no es de noche allá? —La voz alegre de Anán resonó en la habitación de la academia.

— No puedo dormir, me dormí en el avión y no concilio el sueño.

— ¿Entonces me llamas para que te aburra? Vale… Ya veo como están las cosas por aquí. —Una risita se escuchó del otro lado de la llamada. Escandalosa pero dulce, una que Damián no podía olvidar.

— Oye… Pero también te extraño, no te he llamado para nada más. Quiero saber como esta mi DJ favorito…

— Bastante bien, sobrellevando las tareas de los extraordinarios como un campeón. Y hablando de campeones, ¿No se ha ido la delegada contigo?

— Ah… Si, aunque le dieron una habitación lejos de la mía, cuando hable con ella se veía  cansada, espero que ella pueda dormir no como yo.

 

Damián se acurruco en la cama, colocando el dispositivo a su lado.

 

— ¿Me extrañas?

— Mucho.

— También yo.

—  Cuando vuelvas te llevaré al restaurante que comentaste la otra vez. No te desanimes, tampoco me iré a ningún lado.

—  Anán…

— ¿Si?

 

Silencio.

 

— Se siente mal tener tanto espacio en la cama, con lo que me gustaba compartirla…

— Mabosstiff se encargará de llenar ese hueco en la cama por mi. No te preocupes.

— Hoy prefirió la pokebola, así que estoy solo. 

 

Damián se cubrió parcialmente con las sábanas, no se molestó en apagar la luz de la habitación.

 

—  Amor…

 

Y eso fue suficiente para que Damián perdiera el aliento por unos segundos.

— Nunca me dices así…

— Nunca te tengo al otro lado del mundo. ¿Quieres que me quede hasta que te duermas?

— Por favor.

 

— ¿Cómo fue tu día entonces?

— Bien dentro de lo que cabe, en esta academia tienen un terrario lleno de pokémon que no había visto en mi vida, muchos no se encuentran en Paldea. Y se pueden usar los orbes teracristal aquí.

— Anda que hasta en Teselia pueden hacerlo, supongo que algún día me haré con uno.

— Veré si te consigo uno. Te recuerdo de quién soy hijo… —Soltó una risita.

—  Oferta tentadora…Pero prefiero otras cosas en este momento, como no tener tantos trabajos que hacer y visitarte. 

 

— Ya me estoy arrepintiendo de haber venido...

— Hey, dale unos días más. Acabas de llegar a la región, hay mucho por hacer. Fue un día agotador, tranquilo ¿Si? que estoy seguro que te encantará dar esas clases. 

— Lo intentaré... Me encantaría que vieras el terrario, es muy bonito.

— Pues ya tienes una nueva misión, recorrerlo todo y enviarme fotos. Las estaré esperando con ansias.

 

Un leve bostezo salió de Damián.

 

— ¿Qué hora es allá?

—  Las 12 en punto... Nunca estoy despierto a esta hora.

— Técnicamente lo estás, solo que en Paldea. Pero siempre puedo contarte datos innecesarios hasta que te quedes dormido.

— ¿Qué haces?

— Tarea, pendientes, intente hornear una pizza y ahora estoy pendiente a no explotar la cocina.

— ¿Estás cocinando?
— Bueno mi chef 5 estrellas se ha ido a Unova así que intente hacer algo más complejo y revise en tu libro de recetas, Al menos se veía bien cuando lo coloque en el horno.


— Oye Anán... Si logras graduarte este año... ¿Qué harías? Supongo que ya tienes un plan o algo...
— Pensaba en irme a Teselia y probar suerte con mi música allá, pero quedarme en Paldea también es una opción. ¿Qué hay de ti?

— Pensé en estudiar la universidad, gastronomía, aunque no estoy tan seguro.

— Para mi que serías el mejor de todos, ¿Podría ser tu conejillo de indias para probar recetas?

— Por supuesto.

 

Risitas. Los párpados le empezaban a pesar, pero ya no tenía fuerza para levantarse y apagar la luz.

 

— La pizza se ve decente, un segundo...

 

Y lo próximo que escucho fueron quejidos, alguien había olvidado los guantes. Escucho el grifo abrirse y pequeñas maldiciones sin sentido de parte de su pareja.

 

— Pues está caliente...

 Ya me... he dado cuenta...

 

Escuchó un crujido.

 

— Soy pesimo.

Aww... No digas eso.

— Me hace falta practicar, lo bueno es que tengo tiempo. Lo malo es que me haces falta.

Te amo.

— ... También te amo, ¿Estas bien?

Tal vez me relaje un poco… Tal vez demasiado. 

Ya veo, en ese entonces… Descansa. 

Ninguno de los dos colgó la llamada, y solo unos minutos después lo único que Anán logró escuchar de Damián fue su respiración.

Buenas noches Damián, Te amo.

Y Damián continuó dormido, con una sonrisa.