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~Derrames~

Summary:

Stanley sufre de una rara condición, dónde solo puede llegar al orgasmo a través de un derrame o también llamado un "Squirting".
Como Xeno lidiara con eso?

Notes:

No te tomes tan en serio la lógica de esta historia, solo disfruta.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Pov Omnisciente

— Ah!~ M-Mierda Xeno!~-.

La pareja conformada por militar Stanley Snyder y el Doctor Xeno estaba como siempre teniendo uno de sus momentos de pasión y placer en la oficina del albino.
El Doctor embestia el coño de su querido subordinado con fuerza, mientras esté gemía y se retorcía del placer.
Estaban en la mesa de los trabajos de Xeno, Stanley apoyando sus brazos temblorosos en la mesa, mientras el contrario trabajaba su interior como tanto le encantaba al más alto.
Llevaban un buen rato en aquello, era común que estos durarán en sus momentos.

El orgasmo se empezó a hacer presente en ambos, así que el Doctor abrazo por la cintura a su pareja y apoyo su espalda en su pecho, mientras ahora con sus dedos al desnudo empezaba a acariciar con rapidez el clítoris necesitado del militar.

— C-carajo... H-harás que- Agh!~ H-harás que me venga~ -. Gimió Stanley, mientras sentía los espasmos empezar a hacerse presentes en su piel.

El Doctor no dijo nada, solo siguió masturbando a su pareja hasta que finalmente, este llegó a su punto de crema.
Stanley sufría de una rara condición donde cada que llegaba al orgasmo, sufría un squirting, quizás suena normal, pero es algo que le sucede todo el tiempo, cada que llega a su climax, ya sea en pocas o en grandes cantidades, no puede evitar derramarse como si fuese una fuente.
Lo cual era a veces perjudicial como en ese momento.

Al llegar al orgasmo, el militar se derramó por toda la mesa de trabajo, llegando a mojar algunos planos del doctor de forma accidental.
Xeno al ver aquello, no pudo evitar gruñir un poco.

— Agh...Ya va la tercera vez que haces esto, Stan... -. Hablo el doctor, mientras salía lentamente del interior apretado de su amado, dejando salir el semen.

— Ah... Sabes que... Ah... No puedo evitarlo..-. Respondió agotado, sentándose en la mesa tratando de calmar su respiración.

— Tu haces que mis planes se atrasen levemente, querido... Debo ya ponerte un alto -. Dijo el doctor acariciando la mejilla de su amante con una sonrisa.

— Je, y como?~-. Le respondió de forma retadora, viendo fijamente aquellos ojos azabaches, tan profundos pero a la vez que le encantaban tanto.

Ante la respuesta del Militar, Xeno no pudo evitar soltar una leve carcajada, para luego darle un corto beso en los labios al contrario.

— Un cientifico como yo nunca dice sus planes secretos, querido~ Ahora andando, necesitamos limpiarnos para seguir con nuestros dominación -. Habló separándose de su amante.

Stanley se quedó confundido ante la declaración del doctor, pero solo le siguió la corriente.
Aunque sabía que algo dentro de él le decía que su pareja estaba planeando algo para él.

— (Que pasará por esa frente tuya, Xeno...)-. Pensó

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Pasaron unas cuantas semanas y una vez más, la pareja estaba en su momento de placer.
Se besaban con necesidad y pasión, mientras la ropa poco a poco iba desapareciendo hasta quedar ambos completamente al desnudo.
El rubio fue recostado en la mesa de trabajo, mientras el doctor abría sus piernas y las enrollaba en su pequeña cintura.

— Jeje~ Es tan gracioso verte tan chiquito a comparación de mi cuerpo~ -. Dijo el militar con burla.

— Tal vez, pero me encanta ponerte asi~ -. Dijo sonriendo, mientras abría un bote de lubricante que había hecho para estás ocasiones.
Mojo sus dedos en el líquido y con cuidado empezó a introducir dos de sus dedos en la vagina del mayor, abriendo sus pliegue y moviendolos en forma de gancho.

El militar al sentir aquella introducción no pudo evitar soltar un leve gemido, aunque no era necesario ya que su interior ya estaba acostumbrado a la circunferencia de su pareja.

— Ngh... S-sabes que no es necesario que m-me prepares... Y-ya me acostumbré a ti~-. Hablo entre algunos gemidos y jadeos entrecortados, a pesar de todo Xeno hacia maravillas con esos falanges.

— Je, querido Stanley, es mi deber como tú amante y pareja prepararte bien antes de cualquier encuentro, las paredes vaginales podrías desgarrarse ante la falta de preparación y-. El doctor no pudo continuar con su larga explicación debido a la interrupción de un largo gemido soltado por el militar, quien arqueo su espalda al sentir como tocaban su punto G.

—Aah!~ Carajo~ Si!~ -. Gimió de forma placentera y escandalosa, aunque exagero un poco su tono de voz, no quería seguir escuchando la palabrería aburrida de su pareja en un momento como ese.

Xeno siguió preparando con sus dedos la vulva del militar hasta que ya sintió que era suficiente.
Saco sus dedos mojados y ahora acercó su pene a aquella zona, tanteando el terreno con este.

— Por cierto, querido, no quiero que vuelvas a derramarte esta ves -. Dijo con una sonrisa que por dentro era una sonrisa malévola.

— E-eh? Bien, entonces no me lo hagas tan rico~ -. Le respondió Stan con una sonrisa retadora.

Sin esperar más el doctor lentamente se introdujo entre las paredes de carne, y sin hacer esperar más a su pareja, empezó a embestir con un ritmo tranquilo al contrario, mientras acariciaba su vientre y muslos tonificados lentamente, sabía lo sensible que este era en aquellas zonas.
Mientras tanto Stanley solo se disponía de disfrutar aquella longitud acariciar su interior necesitado, tenía uno de sus brazos apoyado en su frente mientras veía de reojo al doctor, viéndolo lleno de placer y también amor, amaba, adoraba hacer el amor con Xeno, era imposible no tener un orgasmo con ese hombre que conoce todos sus puntos para hacerlo derretirse entre sus brazos.
Xeno no poseía un pene de un tamaño elevado, pero dios, sabía muy bien cómo llenarlo y satisfacerlo.

Ambos estaban perdidos en su burbuja de placer, en aquella habitación solo podía apreciarse el choque de sus pieles sudadas y los suaves gemidos del militar, siendo acompañados de los jadeos y gemidos roncos del científico.
Xeno tomo una de las piernas bien formadas de Stanley y la colocó en su hombro, continuando con sus embestidas; está vez con un ritmo más elevado, empalando su verga lo más profundo posible, mientras ahora con su mano restante acariciaba el clítoris hinchado y necesitado del militar, aumentando la dosis de placer.

Stanley ante aquello se retorció levemente y gimió en mayor volúmen, volteando a veces sus ojos hacia arriba.
Aquellas estimulaciones estaban llevándolo al tope.

— Jeje que sucede, Stan?~ Ya tan rápido vas a llegar a limité? Recuerda no ensuciar~-. Habló de forma juguetona y burlona, mientras seguía acariciando con más rapidez aquella cabecilla.

Ante aquel comentario, el rubio miro mal al albino, mientras sentía un leve cosquilleo en su vientre.

— T-Te dije que n-no me follaras tan rico si n-no querias- Ah!~ Q-que me derramara~ -. Dijo entre gemidos, empezando a mover sus caderas para sentir mas fricción, su piel estaba empezando a sentirse tan sensible.

Al oír aquello,el doctor sonrió de oreja a oreja.— Perfecto, en ese caso entonces...-. Xeno se detuvo de repente, y salió de su interior, dejando a Stan tan desesperado.

Al ver cómo el albino ahora buscaba entre los pantalones que estaban tirados cerca de la mesa donde llevaban a cabo su acto de amor, Stanley chasqueo la lengua lleno de necesidad y a la vez confusión.

— Mira Xeno más te vale seguir clavándome la verga o yo-. Antes de continuar, el doctor exclamó feliz al encontrar aquel objeto que buscaba.

Al dejarlo a la vista, Stan se quedó confundido viendo aquel delgado varilla de metal con algunas protuberancias en su estructura y en el extremo había una arandela.

— ¿Q-que carajos es eso? -. Preguntó confundido y curioso.

— Aaah, este pequeño juguete? Bueno digamos que con el... Lograre que no ensucies más mis papeles -.  Respondió viendo el juguete en sus manos, para después empezar a lubricarlo.

Stanley quedó con más dudas que respuestas, pero algo dentro de él conectó al analizar todo. — E-espera! N-No me pondrás esa cosa o... -.

— Jajaja! Hasta que te das cuenta, querido! Verás, mis papeles han sido arruinados por tus deliciosos fluidos, y aunque adoro verte derramandote, eso ya empieza a ser una molestia para mí, y qué mejor que alguien como yo! El Elegante Doctor Xeno! Cree una pequeña herramienta para corregirte!~ -  Exclamo orgulloso. El tono que usaba Xeno para explicar la razón de utilizar aquella varilla uretral de metal era tan encantador y a la vez tan tenebroso.

Ante aquello el rubio no pudo evitar sonrojarse hasta las orejas, y asustarse un poco, abriendo sus ojos sorprendido. — C-como lo hiciste!? T-tu-.

— Le pedí algo de ayuda a Brody, no es gran cosa y es bastante sencillo, solo es colocar el metal fundido en un molde de una varilla de este tamaño, lo demás son cosas extras-. Dijo sonriendo de forma sádica, mientras terminaba de lubricar aquel objeto y ahora se volvía a acomodar en la entrepierna del mayor.

El militar estaba algo atemorizado, sabía que Xeno era un sádico,pero ahora sí que estaba sorprendido, trato de alejarse pero la mano del doctor estaba firmemente colocada en su muslo, y aunque puede fácilmente soltarse, Xeno era su debilidad, si él le ahorcara, Stan no se quitaría y lo dejaría hacer su trabajo.— E-espera! D-dolera? C-como voy a-.

— Shhh, tranquilo querido, me aseguraré de que sea una experiencia lo menos dolorosa posible, confía en mi-. Le dedico una sonrisa sincera y volvió a su labor.

Con cuidado abrió los labios vaginales de Stan y separó los pliegues húmedos, buscando la uretra del contrario, al fin encontrar el muy pequeño orificio debido a sus conocimientos en anatomía, con cuidado empezó a introducir aquella varilla, escuchando como Stanley soltaba leves quejidos, quien arrugaba su rostro y sentía un escalofrío recorrer su cuerpo ante la sensación del metal frío en aquella zona que jamás había tocado alguna vez, o al menos no de esa forma tan directa.

— Y... Listo... Te duele, querido?-. Preguntó Xeno mientras acariciaba una vez más su vientre y muslos con suavidad.

Stan no respondió, solo soltó un leve gruñido y miro mal al doctor, se sentía tan humillado, pero no me importaba si era humillado de esa forma por su querido Doctor X.

— Jeje vamos no te pongas asi~ Ahora, pongamoslo a prueba!-. Xeno ayudó a Stanley a levantarse, cambiando ahora la pose.
Stan ahora se encontraba de pie, con la espalda recostada en el pecho de Xeno, sus piernas eran bastante resistentes, pero ahora al estar tanto tiempo al aire estaban algo adormecidas, Pero no era problema para su amante, a quien sostenía con su mano su cintura para mantenerlo en su lugar.

Xeno acomodo su pene de nuevo en la vagina del mayor, notando como a veces se sobresaltaba ante la sensación de aquel objeto en su uretra moverse, provocando que al Doctor me diera gracia.

— Jaja tranquilo querido, si te duele algo sabes que puedes decírmelo, aunque un militar como tú dudo que no pueda soportar está cosita~-. Dijo burlón, pasando su mano restante por encima de aquella varilla, notando como el militar soltaba un leve quejido y le daba un codazo.— Auch jajaja! Tu solo relájate ~ -.

Con cuidado tomo su pene y empezó a introducirlo con lentitud y cuidado dentro del rubio, una vez más empezando con las embestidas placenteras, mientras dejaba besos y chupones por toda la espalda y el hombro del militar, lastimosamente no alcanza a llegar al cuello.

Mientras tanto Stanley sentía aquel objeto moverse en su interior con cada embestida, era una sensación tan extraña, pero los besos y más embestida lograban distraerlo de aquello.
Jamás pensó que el Elegante Doctor Xeno lo sometería a algo como aquello, pero era el costo de adorar a ese frenton malvado que se había robado su corazón.

El placer empezó a volver a crecer en ambos gradualmente, Stanley hasta había olvidado por completo aquel objeto de metal, solo se disponía a disfrutar de la pasión y la lujuria con su amante.
El orgasmo que estaba a flor de piel hace unos minutos estaba volviendo a crecer, Snyder entre gemidos y con el cerebro perdido en el placer, trato de quitar aquella varilla, siendo detenido por su pareja.

— Ah ah, querido~ Dije que no queria fluidos sucios~ -. Le dijo coqueto, mientras embestia con fuerza el cuello uterino de el militar.

— Ah!~ P-pero-. Stanley no pudo hablar ya que el orgasmo estaba empezando a derretirlo, como si fuese mantequilla en una sartén hirviendo.

La espuma subió con rapidez, su cerebro se hizo papilla, sus músculos temblaron y el climax azotó su cuerpo con fuerza, pero no sé sintió tan bueno como siempre lo era debido a que no podía derramarse.
Frustrado no le quedó de otra más que aceptar quedarse así.
Xeno también notó los espasmos del rubio y vio como este no pudo sufrir de su orgasmo, inclinó un poco su rostro para ver su mesa y no pudo evitar sentir emoción.

— Eureka! Otra de mis herramientas funcionó con éxito!-  Exclamó alegre, mientras que Stan le veía mal de reojo, sentía aún el calor de su vientre, sentia una necesidad enorme de correrse, sus paredes vaginales se apretaban pero simplemente no podía sentir su orgasmo.
Iba a asesinar a Xeno después de esto

El doctor al notar el estado frustrado de Stanley no pudo evitar reír levemente y acariciar suavemente su mentón.

— Tranquilo, querido, es por un bien~ Solo mira lo hermosos que se ven mis papeles y me querida mesa completamente limpios! -. Habló alegre y emocionado, mientras ahora; con sus manos en el rostro del militar, le obligaba a ver la mesa impecable por los momentos.

Snyder se sentía como un perro rabioso con un bozal, sin poder hacer nada más que sucumbir ante las peticiones de su amo.
Xeno soltó el rostro del contrario y volvió a acomodarse en su lugar, bajando su mano hasta acariciar suavemente el clítoris del militar.

— Ya ya, quieres correrte, verdad?~ Vamos a la cómoda cama entonces ~ Ya no es necesario estar aquí, mi teoría ya fue confirmada -. Con lentitud salió del rubio antes de que pudiera hacer o decir algo, Stanley lo llevo con fuerza a la cama y se sentó encima de pene.

—Voy a montarte hasta que te corras y cuando te corras quiero que me quites esta porquería -. Hablo en un tono grave, haciéndose un poco notable la desesperación y necesidad que sentía.

Se apoyo en sus rodillas y tomo la polla de Xeno, y la posicionó una vez más en su coño, para después bajar de un sentón, empezando rápidamente un ritmo necesitado y rudo, nada comparado al sexo que siempre suelen tener, aunque era entendible.

Xeno sonrió y solo se dispuso a disfrutar de los sentones rápidos de su amante, ayudandolo dándole caricias en su vientre y pasando de forma juguetona su pulgar por su hinchado clítoris, había adoptado un tono levemente rojizo.

El militar gemía y disfrutaba de aquella polla golpeando una vez más con fuerza su cuello uterino, sintiendo su interior latir de desesperación, simplemente no aguantaba más; Si para quitarse esa cosa tendría que montar y ordeñar a Xeno hasta el día siguiente, así será.

Por suerte Xeno ya estaba extasiado desde hace un rato, pero se había estado contuviendo, el ver a su amado tan desesperado por correrse y ver cómo el objeto cumplía su función solo le causó más éxtasis y calor.
Fue cuestión de unos cuantos minutos para que la corrientes de placer empezarán a recorrer también por su vientre.
Stan conocía sus movimientos y reacciones cuando estaba a punto de llegar al orgasmo, así que no era necesario avisarle.

Con cuidado y seguridad, dirigió sus dedos a la arandela de la varilla, y empezó a jalar lentamente de ella, hasta que llegó a su orgasmo y la varilla salió; provocando que Stanley soltará un gemido tan pero tan femenino, que le hizo considerar volver a tomar los tratamientos de testosterona.
Fue tan degradante, pero lo adoró, le encantó sentir como al fin se liberaba y dejaba salir todos sus fluidos vaginales a plenitud.

Cuando el orgasmo de la pareja finalizó, Stanley quedó en su posición, tratando de controlar su respiración agitada, sintiéndose tan ligero.
Al alzar su rostro, no pudo evitar ahogar una carcajadas, pues sus fluidos habían salpicado a Xeno por completo.

— Ejem... No es de las mejores duchas pero supongo que no es tan malo...-. habló el Doctor mientras limpiaba un poco su rostro que tenía algunos restos del líquido levemente pegajoso.

— Jajaja supongo que fue el karma?-. Dijo soltando una risa, para después inclinarse un poco y plantarle un beso en los labios a su amado, sin importarle si saboreaba su propios fluidos.

La pareja se fue a asear y cambiaron las sábanas sucias, para después recostarse cómodamente con el calor del otro.
Justo antes de poder conciliar el sueño; el rubio que tenía acurrucado a Xeno en su músculo pecho, habló.

— Okey Xe... Para la próxima... Te pondrá esa porquería de metal en la polla a ver si te gusta-. Hablo con cierto resentimiento en su voz.

Al oír aquella declaración el doctor no pudo evitar carcajear levemente, para después volver a cerrar sus ojos para descansar.

— Supongo que es justo, querido..-.

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Espero que les haya gustado!/

Notes:

Espero que les haya gustado!