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Steve espera un cambio brusco de dinámicas pero, para bien o para mal, este nunca llega. Obviamente hay ciertas cosas emocionantemente nuevas, pero su relación sigue en mayor medida igual, incluso ahora que Javi ya no es solo su compañero. Esto lo calma, porque reconoce que nunca fue bueno con los cambios abruptos y nada lo pone más nervioso que de repente tener que acostumbrarse a una nueva forma de vida con su nuevo novio.
Siguen juntándose a tomar como lo hicieron desde un inicio, pero ahora suelen terminar besándose o sacándose la ropa. Nunca llegan a más que eso y aunque al principio lo sorprende, porque ambos son adultos acostumbrados a llevar una vida sexual activa, no tiene demasiado por qué quejarse, al menos no cuando tiene estos momentos.
Está oscuro afuera, y se desabotona la camisa para completar el siguiente paso del ritual que se armaron junto a Javier para cada noche que pasan juntos, que casualmente suelen ser la mayoría de la semana. Hoy es viernes, y se pone especialmente contento cuando recuerda que los sábados pueden entrar más tarde al trabajo, porque eso significa más tiempo en la nube de paz sobre la que siente que flota desde que empezaron a salir unas semanas atrás.
"Lay down for me, mhm?", le murmura Javier mientras va por unas latas de cerveza a la cocina. Él se desajusta el cinturón y obedece, sintiendo la suavidad de las sábanas contra su abdomen desnudo y cerrando los ojos para enfocarse más plenamente en su entorno.
Separa los labios cuando escucha que su novio se acerca, y deja salir un suspiro de alivio al sentir como le deja un cigarrillo encendido en la boca. Guiándose puramente por su oído, nota como Javier deambula por su departamento (y hay algo tan cotidiano en la forma en la que se mueve que le saca una sonrisa); reconoce que está yendo a prender la radio, luego lo oye volver y la cama se hunde a su lado cuando apoya su peso en ella.
"Tell me if it hurts", Steve asiente, como siempre lo hace, pero sabe que Javier está hiper consciente de sus movimientos y de que no existe la menor chance de que salga lastimado ni por error.
Las manos del hombre de pelo oscuro se apoyan en sus omóplatos, comenzando su movimiento con la cantidad justa de presión como para sacarle un gruñido de satisfacción.
Steve no sabe desde cuando le gustan tanto los masajes, si le gustan en primer lugar, o si solo los disfruta así porque está perdidamente enamorado del hombre que se los da. Sea cual sea el motivo, su efecto es inmediato y jura que puede sentir a sus músculos relajándose uno por uno a medida que las palmas de Javier los exploran.
Sus manos son grandes, ásperas, y está tan consciente de su tacto que cree que, si tiene que describirlas, podría decir en que lugares tiene cicatrices o marcas incluso sin verlas. Javier es aparentemente un maestro al tocarlo y, mientras baja por los costados de su cintura, Steve tiene que contenerse para no gemir del placer.
Ni siquiera es un toque sexual, no está cargado de esa intención por parte de ninguno de los dos, pero a la vez se siente mucho más cálido y satisfecho de lo que lo ha estado nunca.
"You're so pretty...", la voz del hombre lo baja un poco de su burbuja, por lo que gira la cabeza para mirarlo a través de ojos entreabiertos y una expresión burlona. Javier se le ríe en la cara sin frenar el gesto de sus manos que ahora tiene presionadas contra su espalda baja, apretando sus pulgares en un movimiento tan certero como delicado que tiene a Steve sintiéndose drogado una vez más.
"Fuck off, Javi", es lo único que se obliga a responder, antes de volver a esconder la cara contra la almohada y estirarse un poco. Exhala profundamente al notar la forma en la que los dedos de su novio juegan con los aros de su cinturón y, justo cuando está por acotar algo al respecto, la sensación de labios presionados contra la base de su cuello hace que el aire se le trabe en la garganta, "Hey... that's not fair..."
Su voz lo traiciona, dejando entrever lo fácil de emocionar que es, y prácticamente puede escuchar la sonrisa que el hombre tiene en la cara incluso si está dado vuelta y no lo puede ver. Por un segundo tiene miedo de que Javier siga, porque si él no pone el freno Steve sabe que tampoco será capaz de contenerse, y esa es otra barrera que no se siente preparado para pasar todavía.
Quizás Javier es un adivino -o Steve muy fácil de leer-, porque al instante sube sus manos, volviendo a su tarea inicial de relajarle los músculos y prepararlo para el sueño en lugar de despertarlo aún más.
Los próximos minutos los pasa en silencio, con una pequeña sonrisa inconsciente en la cara, respirando tranquilo. Exhala el humo del cigarrillo con pereza, mitad despierto mitad dormido.
Los segundos iniciales en los que registra el sonido en su cabeza, está seguro que se durmió y está soñando, que la voz calma que le llega es la de su ángel de la guarda. Después, al prestarle más atención, reconoce que es simplemente Javier tarareando una canción en español, y le dan muchas ganas de reírse porque se le cruza el pensamiento de que, en ciertas formas, Javi si es su ángel. Decide no hacerlo y se queda callado, escuchando detenidamente los sonidos que su novio le muestra, grabándose cada timbre nuevo de su voz en su memoria para poder repetirlos una y otra vez.
Es la primera vez que lo escucha cantar, y teoriza que Javier lo está haciendo simplemente porque cree que él está dormido. Sus sospechas se comprueban casi al instante, porque el hombre deja quietas las manos -que ahora descansan en los huecos de sus hombros- y murmura algo tan suavemente que Steve casi no lo escucha.
"Te quiero tanto, Steve...dios", casi que no lo escucha pero lo hace, y nunca estuvo tan agradecido de que Connie lo obligara a ver películas románticas como en este momento, porque entiende las palabras de Javier como si las hubiera pronunciado en el inglés más fluido. Quiere decirle algo, responderle, reafirmarle que él también lo quiere, quiere darle un beso tan fuerte que lo deje marcado para siempre. Pero a la vez sigue teniendo miedo de romper el momento si se levanta bruscamente, asi que fuerza a todo su cuerpo a quedarse quieto, y ruega a Dios no estarse sonrojando por la gigantesca muestra de afecto que le acaban de dar.
Javier reanuda sus labores como si nada, todavía tarareando la canción que suena de fondo en la radio, y de repente a Steve el trabajo de quedarse quietito le parece la peor tortura del mundo.
"Mmm... what are you singing?", le susurra con su mejor voz de falso dormido, estirándose y sacando el cigarrillo de su boca, "Didn't know you were good at that too..."
Javier ignora el cumplido con una risita, y le contesta mientras le acaricia el pelo de una forma tan afectuosa que lo tiene casi ronroneando.
"It's an Argentinian song, a tango. I learnt it a while ago...Do you like it?", y aunque Steve realmente no tiene una opinión formada al respecto -porque no entiende la letra y está muy distraído en su novio como para registrar la melodía-, se encuentra a si mismo asintiendo de una forma quizá muy efusiva. Espera que Javier no descubra su mentira piadosa, y aparentemente no lo hace, porque sigue hablando con el mismo tono cariñoso y agrega, "I really enjoy it... wanna know a fun fact? I also learnt how to dance this type of songs"
Las palabras le llegan como musica a sus oidos, y ni siquiera tiene la idea de suprimir el chillido de sorpresa que sale de su boca. Se sienta casi al instante, haciendo bufar a Javier, quien cruza los brazos sobre su pecho de forma defensiva.
"Fuck off, don't be like that. Its not nice to laugh at your boyfriend's past", dice Javier con tono de reto y Steve le niega con la cabeza, inclinándose para darle un beso en la mejilla, uno que el otro no niega pero que recibe con el ceño ligeramente fruncido.
"Laugh? I was about to tell you to show me", confiesa, esta vez si riéndose un poco cuando la cara de su novio demuestra sin ningún tipo de disimulo la emoción que lo inunda.
"Really? Are you sure? It's not that easy, Steve", ahora le toca a él bufar ante la respuesta de Javier, porque qué tan difícil puede ser un baile? Estira el brazo, y su compañero entiende el gesto y le da un apretón de manos para cerrar la apuesta tacita en la que se acaba de meter.
Javier corre algunos muebles como si estuviera en su casa y, mientras lo mira desde la cama de su cuarto, Steve piensa que le encantaría vivir con él algún día, tener una casita para ellos dos solos y despertarse todas las mañanas bajo las mismas sábanas.
Cuando lo llama, se levanta y va con él al living. Se permite ojear el estado de su novio sin siquiera intentar ocultar el hambre detrás de su mirada. Observa como el hombre apoya sus manos en sus caderas, acomodando su pantalón. Observa la forma en la que los músculos del torso desnudo de Javier se mueven cuando respira, cuando camina hacia él, cuando se estira para acercarlo.
"So, how does this work, Javi?", le pregunta, sus ojos clavados en la cara de su novio mientras él le planta una mano en la cintura de una forma que lo hace reír, "Fuck no, am I gonna be the woman?"
Javier no le responde al instante y solo hunde su cabeza en el hueco de su hombro, consiguiendo efectivamente callar las quejas de Steve.
"We can both be the man, you know that", y aunque quiere responder algo sarcástico a eso, se da cuenta que no puede hablar, porque tiene la sospecha de que si abre la boca lo que saldrá será un ruido instintivo en lugar de palabras, por lo que solo asiente y deja que su novio siga, "Copy my movements, you'll be fine"
Hace exactamente eso y por unos minutos cree que tan mal no le está saliendo. Obviamente, queda opacado por lo desmesuradamente bueno que Javier termina siendo en el baile, y se cuestiona quién le enseñó y por qué tuvo que hacerlo, pero no se le ocurre -o no se anima a- realmente hacerle la pregunta.
La radio pasa canción tras canción y Javier, muy emocionado como para notarlo, lo guía a un ritmo un poco más rápido de lo que puede seguir; termina pisándolo en más de una ocasión y casi tropezando en otras. Entre las vueltas que están dando, lo concentrado que está y sobre todo lo poco acostumbrado que está al baile de cualquier tipo, Steve siente como lentamente se está empezando a marear.
Trata de ignorar la incómoda sensación en su cabeza y estómago, pero en un momento deja de ser capaz de disimularlo y apoya la frente contra el cuello de Javier, quien frena la sesión de baile al instante.
"Oh? What's wrong?", casi que no escucha la pregunta porque todo le da vueltas, pero consigue murmurar un 'just a bit dizzy' en respuesta, uno que hace que Javier tense el agarre en su cintura sin querer mientras suspira, "Shit... I got a bit carried away"
Ya no se siente tan mal pero, igualmente, Steve no se mueve, no puede encontrar la decisión para hacerlo cuando lo están agarrando de forma tan cuidadosa. Aprovechándose del innato carácter de protector que sabe que Javier tiene, apoya más parte de su peso contra su pecho. Deja que sus manos reposen en la espalda baja de su novio, todavía con los ojos cerrados y la cabeza bien hundida entre su hombro y cuello.
Por unos minutos se quedan ahí parados y, como ninguno de los dos dice nada, el silencio solo es interrumpido por la radio y las canciones que siguen sonando.
Siente que Javier da un paso para atrás y se agacha, pero en el segundo que le toma abrir los ojos e intentar decir algo, no llega ni siquiera a quejarse cuando nota que sus pies se despegan del suelo, y de repente se encuentra en los brazos de su novio.
"Wh- Javi!", más allá de que el movimiento lo toma por sorpresa, la reacción de abrazarse al cuello de Javier le sale casi por instinto. Aún así, aunque podría bajarse pero no lo está haciendo, se queja, "I'm not a kid, put me down"
"Shh...", escucha la respuesta en su oído y, como para acentuar sus palabras, Javier acomoda su agarre en él. Por un segundo Steve se siente tremendamente avergonzado de la posición vulnerable en la que está -quien hubiera dicho que uno de los agentes más solicitados de la DEA se encontraría en los brazos de otro hombre a estilo nupcial?-, pero a la vez se sorprende por lo cómodo que se siente, porque viene experimentando un montón de cosas nuevas que normalmente lo podrían ansioso, pero le parece que mientras tenga a Javi a su lado puede comerse el mundo entero.
Asume que el hombre no va a bajarlo cuando este empieza a caminar rumbo a su cuarto, así que se resigna a dejarse llevar y le da un beso apreciativo en el costado del cuello. Javier se tira en la cama y finalmente lo suelta, así que Steve gira hasta quedar a su lado, apoyándose en el codo para poder mirarlo.
"What was that about?", pregunta, simplemente para llenar el silencio, trazando con los dedos de su mano libre la clavícula del otro hombre.
"Mhm? Oh, I just like taking care of you", ni siquiera es una explicación como tal, ni algo especialmente profundo, pero la manera en la que Javier lo dice lo hace sentir mareado de nuevo, aunque esta vez es una sensación placentera, "Why are you looking at me like that, huh?"
Steve deduce con qué expresión está mirándolo cuando la pregunta de Javier se registra en su cabeza, porque sus otros compañeros le han hecho saber la cara de tonto que pone, sin darse cuenta, cuando se trata de Javier.
Y cómo no ponerla en este momento cuando el hombre lo mira, semidesnudo y algo agitado, acostado en la -su!- cama?
Cómo mirarlo de otra forma cuando sus ojos marrones se enfocan en él, con una expresión tan suave y el cariño casi palpable?
Cómo podría poner otra cara cuando él estira el brazo para acariciarle la mejilla y le sonríe?
Cómo podría no haberse enamorado, no estarse enamorando más y más, cuando Javier es simplemente demasiado bueno para y con él?
"You're...", quiere empezar a responder pero de su mente surgen tantos adjetivos posibles para esa oración que termina sin decir nada, ganándose una expresión confundida por parte de Javier. No es la primera vez que lo piensa, pero le sorprende la dualidad del hombre que tiene enfrente.
Cualquier persona te sabría describir a Javier de varias maneras. Sarcástico, ácido, valiente, inteligente, confiado, tosco; y no te estarían mintiendo, Javier realmente es todas esas cosas.
Pero también existe otro lado, uno que de a poco Steve conoce más, y le parece incomprensible como puede ser que dos polos opuestos de una persona convivan como lo hacen los de Javier.
Aunque Javier es ácido y no puede decir más de dos palabras sin hacer un comentario irónico, siempre se asegura de no ofenderlo realmente con sus bromas.
Aunque su estilo siempre fue mandarse de cabeza, cuando se trata de su bienestar se vuelve tan precavido que a veces hasta lo molesta.
Aunque es tosco y confiado en todo lo que hace, si él está involucrado nota lo delicado que se vuelve, como duda antes de cada acción, de cada toque.
Piensa que este lado es privado, solo visible para él, y el calor burbujeante que eso genera en su pecho le resulta hasta un poco infantil. Lo enorgullece, en igual medida, porque algo habrá hecho para conseguir que se abriera con él, que se sintiera lo suficientemente seguro como para dejar ver partes suyas que normalmente no muestra con tan poco reparo.
"You're so sweet for me, love", termina diciendo Steve, y el apodo sale de sus labios con una naturalidad -como todo, últimamente- que lo emociona. Puede ver el efecto de sus palabras en su novio automáticamente, porque abre y cierra la boca como para responder algo pero no lo hace, y le dan ganas de reírse de nuevo, "Ow... Don't tell me you like praise?"
Conocer a Javier, más a profundidad, es su pasatiempo preferido y esto se reafirma cuando el hombre asiente de forma casi imperceptible.
Steve se estira un poco más sobre él, hasta terminar acostado encima suyo. Como mide y pesa más, espera escuchar al menos un sonido a modo de queja, pero nunca llega a sus oídos. Se permite frotarse contra él, hundir la cabeza en su cuello y respirar su olor, y Javier está tan callado y quieto que por un segundo no sabe si lo está disfrutando o le parece insoportable.
"You should let me protect you sometimes...", murmura Steve contra la piel caliente del hombre abajo suyo, dejando bajar sus manos por sus costados y deleitándose con las respiraciones que deja salir, unas que le dejan en claro la respuesta a su pregunta anterior; Javier sí está disfrutando esto.
Se aleja apenas lo suficiente para verle la cara y cuando lo hace maldice no tener una cámara y no poder fotografiar lo que considera la expresión más hermosa en el hombre más hermoso del mundo. Quiere guardar cada detalle de cada oportunidad que tiene para verlo de cerca, pero no puede encontrar la fuerza de voluntad para romper el contacto visual que los ojos de Javier le están ofreciendo.
La intensidad, el deseo, el amor con el que lo mira lo vuelven loco, y se encuentra a sí mismo soltando más y más elogios y alabanzas como si Javier fuera un Dios y él su seguidor más devoto. Mentalmente se arrodilla y mira al cielo; reza por tener mucho más tiempo, muchos más momentos así y su novio, que en su cabeza es tanto su Dios como su ángel como la fuente de todos sus pedidos, le concede su deseo; le permite pasar más días como este, en los que no hacen nada pero a la vez le alcanzan y sobran a Steve como para seguir de pie cuando las cosas se le ponen feas.
No registra lo que dice pero sigue hablando y sus palabras siguen funcionando, porque no toma mucho para que Javier esté completamente rojo y riéndose con un nerviosismo que Steve reconoce como timidez. Decide por fin dejarlo en paz, y con una sonrisa gira una vez más para quedar acostado boca arriba a su costado.
"Love? Is that really the petname I'm getting?", el Javier irónico vuelve a aparecer y Steve se ríe, porque es lo primero que dice en como quince minutos y no suena para nada enojado al respecto.
"Huh? I should be the one complaining, you only started using my name a couple weeks ago", refuta mientras lo ojea de costado, encontrando la mirada de su novio que al parecer se le adelantó en el gesto, "And love is pretty good. It suits you"
Javier no le responde pero ve como sonríe, y sabe lo que va a hacer incluso antes de que haga cualquier movimiento. De golpe lo tiene encima, y la presión que sus brazos hacen alrededor de su torso hace que la risa le salga un poco ahogada.
"What should I call you then, Steve?", le pregunta aún sin liberarlo del abrazo en el que lo tiene atrapado, y ni siquiera llega a pensar en las posibilidades antes de que Javier vuelva a hablar, "Babe, sweetie, sweetheart, honey...uhm..."
La respuesta correcta aparece de repente en la mente de Steve, y se la susurra al oído con una sonrisa inocente.
"But that isn't romantic, Steve. Pobrecito is not a petname, there's no way I'm calling you 'poor thing'", y Steve bufa ante la negativa absoluta de su novio, quien lo mira con el ceño fruncido en una visible desaprobación a su idea.
Pelean unos minutos más al respecto y como después de pasar por como diez apodos distintos siguen sin llegar a nada, terminan decidiendo que con 'Steve' y 'Javi' están bien. Javier aprueba efusivamente el 'love', y la ansia prácticamente descarada que demuestra tiene a Steve pensando en que momentos va a aprovecharse de su efecto en él.
"You didn't get your massage today, shit", agrega Steve un buen rato después, cuando su discusión juguetona ya se calmó y se encuentran simplemente acostados hablando de estupideces, "Let go, I'll do it quickly"
Pero Javier no lo suelta, todo lo contrario, sino que lo atrae más hacia él hasta que su cabeza está prácticamente apretada contra su pecho.
"Im relaxed enough. I guess you could say that's the effect you have on me", le responde Javier, y Steve siente las vibraciones de su voz a través de su piel. Murmura una queja sin mucho esfuerzo y su novio se ríe, pero parece considerarlo aunque sea por un segundo porque agrega, "If you insist..."
Y Steve para las orejas como si fuera un perro, bien atento a la orden de su dueño, y cuando escucha las palabras se ríe con tanta fuerza que sabe que todo el edificio lo escuchó, y que seguro mañana le van a doler las mejillas.
"Suuure Javi, you can be the little spoon tonight"
