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Un informante más

Summary:

A la princesa del Imperio, capturada por el ejército de los demonios, no le ha costado nada acostumbrarse a su nueva vida en cautividad. ¿Pero le ocurriría lo mismo a cierto caballero blanco?

Notes:

No sé exactamente por qué, pero este manga y su anime me encantaron y supe que tenía que escribir algo basado en el. No estoy segura de si me ha salido bien, pero hice lo mejor que pude.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Rescate fallido

Chapter Text

Las antorchas iluminaban el camino de Torture mientras se dirigía a la celda de la princesa. En sus manos sostenía una bandeja plateada cubierta con una tapa. Cuando llegó, la chica dormía tranquilamente y tenía una sonrisa en la cara, al parecer tenía un sueño agradable, y su espada clavada a su lado, parecía dormir también. La inquisidora sacudió suavemente el hombro de la muchacha.
-Princesa-Le dijo-Es hora de torturarte.
Los ojos de la princesa se iluminaron, lo cual no era la reacción usual que una persona tendría ante estas palabras. Pero esta no era una situación usual.
Torture dejó la bandeja en el suelo, y levantó la tapa.
-La tortura de hoy-Dijo-Es fondue de chocolate.
A la princesa se le hizo agua la boca. Esto sería difícil. Si Ex tuviese una boca y garganta propiamente dichas, hubiese tragado saliva.
Era una bandeja en cuyo centro se hallaba un cuenco con chocolate fundido tibio, y a su alrededor había montoncitos de diferentes golosinas para mojar en el: Fresas, rodajas de plátano, panqueques en miniatura y otras.
-Según nuestros informantes, el chocolate suele ser irresistible para la mayoría de los humanos-Señaló la torturadora jefe.-Que dices, entonces, Alteza? un secreto a cambio de delicioso chocolate fundido.
El rostro de la princesa de arrugó en una expresión conflictuada. La tentación era grande, pero no quería ceder por enésima vez. Al ver su indecisión, la demonio comenzó a untar las golosinas en el líquido dulce alegremente, mostrando su deleite de forma exagerada para tentarla más, y vaya que si estaba funcionando. La cara de la joven estaba perlada de sudor, era evidente que luchaba contra el impulso de ceder, de escupir su secreto y disfrutar de esa deliciosa comida. Tras unos minutos, finalmente no pudo resistir la tentación.
-Hablaré! !Hablaré! El rey tiene una colección secreta de Funko Pops!
-Muy bien. Buen secreto, estoy segura de que complacerá al Rey Demonio. Adelante entonces. Come todo lo que quieras
Torture le entrego un largo tenedor de hierro, parecido a esos para pinchar malvaviscos cerca del fuego, e inmediatamente la princesa comenzó a sumergir golosinas y devorarlas con alegría. Mientras tanto, Torture la miraba con una mezcla de cariño y tristeza. Era desgarrador pensar en todas las cosas que seguramente le habían sido negadas a la joven humana allí en su propio reino. El haberla tomado prisionera al parecer había resultado más una operación de rescate que una estrategia bélica. A Torture le conmovía profundamente verla disfrutar de las "torturas" que le inflingían con una ilusión casi infantil, y cuando ambas se terminaron la bandeja entera, la demonio le dio las gracias y se marchó, dirigiéndose a la sala del trono, donde la esperaba el rey demonio. Le contó el secreto del día (él se rio con simpatía ante la idea de coleccionar Funko pops) y con eso el día de trabajo terminó.
En la oscuridad de la noche, un caballero de brillante armadura blanca miraba hacia el castillo del Rey Demonio. Sir Louch Brittan planeaba su siguiente estrategia para salvar a la princesa del Imperio de los pérfidos y crueles demonios. Debía ser cuidadoso. Sus últimos intentos no habían dado resultado, pero su determinación seguía intacta. Silencioso como una sombra, se acercó al edificio y se escabulló dentro por un agujero que había en uno de los torreones. Cuidando cada uno de sus pasos, el humano se encaminó una vez más hacia los calabozos, rezando para que esta vez el rescate fuese exitoso. Desafortunadamente para él, no estaba solo en el lugar como él creía y de pronto se encontró cara a cara con uno de los sirvientes de su enemigo. Era una extraña joven con orejas y cola felinas, piel morena, ojos claros y vestida con lo que parecía piel de leopardo y botas altas. Por un momento el hombre se quedó paralizado por la sorpresa, pero pronto reaccionó y rápido como un rayo sacó su espada, preparándose para pelear. Pero la joven se limitó a sonreír como si estuviese viendo algo muy divertido, y dijo en voz baja:
-Yo no haría eso si fuera tú.
Sir Louch no le hizo caso y se precipitó hacia ella arma en mano. Tuvo lugar una batalla bastante corta que terminó con el caballero sin yelmo ni espada, y Krall, la domadora de bestias alzándose triunfalmente por sobre su oponente.
Justo en ese momento se oyó un jadeo de sorpresa proveniente de una celda cercana. La princesa se había despertado con el alboroto de la pelea, y miraba la escena con ojos como platos.
-Sir Louch, ¿qué está haciendo?-La joven parecía genuinamente sorprendida.
-¿No es obvio, Su Alteza? Estoy intentando sacarla de este horrible infierno !y esta malvada criatura me lo intenta impedir!
Para su sorpresa, en vez de agradecerle, la chica se limitó a sacudir la cabeza como si él acabase de decir una estupidez. Y antes de que pudiese procesar o entender lo que pasaba, el hombre se encontró en la celda contigua a la suya.
-!Oye! ¿Qué rayos haces?
La domadora solo sonrió misteriosamente. Se volvió para irse, y antes de desaparecer por el corredor, dijo algo que heló la sangre de Sir Louch:
-Al rey demonio le vendrá bien otra fuente de información...Quizá incluso me de un ascenso.
En ese momento el noble guerrero se dio cuenta de que estaba ahora en la misma situación que la que se suponía debía resolver. Era ahora un prisionero igual que la princesa. A pesar de su rígido entrenamiento militar, un escalofrío recorrió su espinazo. ¿Qué clase de atrocidades harían con él los demonios? No quería ni pensarlo.
A la mañana siguiente se oyó el chirrido de la puerta de la celda al abrirse. Una mujer de aspecto joven pero intimidante, con cabello negro y cuernos en la cabeza entró y lo miró severamente.
-Así que tenemos a alguien nuevo... Tú debes ser Sir Louch, me informaron de tu captura temprano.
El caballero imperial la miró con frialdad, asegurándose de no mostrar la más mínima señal de debilidad.
-Entonces debes saber que mi reputación es la de ser alguien extremadamente fuerte. Ustedes decidieron no matarme, así que deben estar planeando obtener algo de mí, ¿No es cierto?
La inquisidora sonrió con suficiencia.
-Eso es correcto. La princesa ya es nuestra informante. Pero dos nunca están de más.
-Nunca les diré nada-Dijo el caballero con desprecio.
-Imaginamos que dirías eso. Así que nos tomamos la molestia de preparar ciertos incentivos para hacerte confesar...
Louch se estremeció internamente al ver que la demonio sacaba algo de una caja que había traído. Imágenes de hierros ardientes, clavos, garfios y otros instrumentos de tormento vinieron a su mente, y tragando saliva con nerviosismo, le vio sacar de la caja...Un par de medialunas de masa
El hombre la miró sorprendido y extremadamente confundido.
-Es hora de la tortura-declaró Torture.
-¿Cómo? ¿Qué significa esto? ¿Qué planeas hacer?
La inquisidora sostuvo la medialuna en frente de él. Sir Louch aún no entendía nada. ¿Cómo podía un croissant ser una tortura? Ahora que lo pensaba, se veía bastante apetitosa. Dorada, crujiente... Era de sus golosinas favoritas. De pronto su corazón dio un brinco. Ahora lo entendía. !Intentaba tentarlo!. Se rio con arrogancia.
-¿De verdad piensan que pueden comprarme con comida? !Ja! Se necesita más que un cruasán para vencerme. No cederé ante algo así.
Por respuesta, la demonio partió un trozo de la masa, dejando entrever que estaba tibia y rellena de crema pastelera. El caballero imperial se sacudió nerviosamente. Esto era más difícil de lo que había creído. La tentación era sorprendentemente fuerte. Hacía tanto tiempo que no se daba el gusto de comer algo dulce, tal vez...!No! !No! Ni pensarlo. Pero...Era tan tentador...Su estómago ruggió. Nunca pensó que algo así pasaría, pero la "tortura" estaba funcionando. Finalmente, Louch no pudo soportarlo más. Necesitaba probar esto.
-!Hablaré! !Hablaré! Los caballeros imperiales criamos caballos árabes.
El hombre cayó sobre sus manos, avergonzado de si mismo por haber cedido ante algo tan simple. Pero cuando levantó la vista, no vio que nadie lo juzgara o se burlara de él como habría esperado en esta situación. La torturadora y la princesa lo miraban con una especie de...¿Ternura? su confusión aumentó exponencialmente.
La inquisidora le entregó la medialuna, agradeciéndole amablemente por el secreto que había dado. El hombre miró la delicia con una mezcla de deseo y desconfianza. No entendía por qué sus enemigos le darían algo tan sabroso. Pero al probarlo, todas sus preocupaciones se esfumaron. Sólo podía pensar en lo exquisita que era.
Cuando Torture se fue, Sir Louch se quedó en silencio unos minutos para ordenar sus revueltos pensamientos. Luego, con una voz dubitativa, le preguntó a la princesa:
-Esto...Lo que acaba de pasar...¿Es normal aquí?
La joven asintió.
-Entonces ¿Los infernales no te han hecho daño realmente?
-No, nunca lo han hecho. Nos hemos equivocado con ellos, en muchas formas. Son increíblemente amables conmigo. Más amables de lo que la gente en casa era-Su cara se torció con horror al darse cuenta de lo que acababa de decir, y le dedicó al caballero Imperial una mirada suplicante-Por favor, no le digas a nadie que dije eso. No quiero ni imaginar el lío que se armaría.
-No te preocupes, no diré nada. Aún no logro procesar todo esto ¿Sabes? Digo...Va en contra de todo lo que siempre nos han enseñado.

Notes:

Y así comienza la historia! Planeo continuarla, pero no creo que vaya a ser muy larga. Comentarios y sugerencias de trama bienvenidos. Nos vemos por ahora!