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Parte 1 “El Día en Que Tome tu Mano”
La Infancia es simple….debería ser simple…
La Infancia es querida y añorada por los adultos cuando se enfrentan a la adultez, queriendo volver a los tiempos en donde se podían hacer amigos fáciles, como la aventura estaba en cada imaginación de un infante o de no preocuparse de que ocurrirá mañana.
Dependiendo de la etapa temprana de cada niño, uno puede tener buenos y malos momentos. Incluso buenas o terribles Infancias. Que puede que eso cambie la mentalidad de uno cuando crezca.
Y no menos importante, la Infancia es el reflejo de la sociedad y las dinámicas futuras a la adolescencia y adultez.
La formación de amigos o grupos ayuda al niño a sentirse seguro, identificado y desarrolla la estimulación del aprendizaje y socialización gracias a las primeras interacciones con otros de tu misma edad a temprana edad.
Pero...
¿Qué pasaría si alguien no es sociable? ¿O lo han rechazado tanto?
¿Qué pasa si ese pequeño no sabe cómo hacer un amigo aunque este quiera sentirse incluido y pasarla bien con el otro?
¿Qué pasa si ese niño no actúa como los demás de su grupo?
¿Qué si lo ven diferente al resto?
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La campana de la escuela al recreo sonó en los rincones más simples y cuidadosos del lugar "El Sol de Natlan" los niños corren despavoridos a jugar, el hambre también les puede en todos los sentidos. El recreo es la mejor forma de pasar el tiempo que estar encerrado en un salón en donde te ponen mucha tarea.
Los niños corretean y se columpian, construyen castillos de arena, se divierten jugando a la pelota, comen las comidas deliciosas que le prepararon sus padres o compran en el comedor. El aroma de los perro calientes, las frituras que crujen en el horno, los jugos refrescantes vendidos por un ambulante querido en la vecindad y por los niños de la escuela.
Ante la libertad e inocencia, los niños ríen y la pasan bien, todos en sus grupos.
Pero ante un rincón oculto, un pequeño mira a los demás, con su comida en mano pero sin dar el paso para ser visto o como poder hablar con un grupo y jugar a lo que juegan.
Desde que es nuevo en la escuela mudándose con sus padres por trabajo, el primer día emocionado de conocer quiso hablar con alguien o hacer amigos.
Pero en cada intento con el paso de las estaciones, los demás lo miraban raro, o se reían a espaldas suyas. Era el "Extraño de ojos fríos" o "No es como nosotros" ese tipo de comentarios.
Y con el tiempo en que es tratado, el dejo de intentar hablar o de querer juntarse en grupos. Era solitario, comer en una banca y ver a otros jugar. Irse a casa y ver como otros van en grupo.
Se sienta contra el muro agachado la cabeza, no entiende... ¿Qué es lo que tiene el que no le gusta a los demás? ¿Qué ha hecho?
Es frústrate el tiempo que lleva acá, el mismo levantamiento, el paso para querer hablar y tiene miedo.
Así que para pasarla bien, no queriendo ser visto por nadie, se pone a leer, adelantar las tareas, a jugar a la pelota o súper héroes. En este día de hoy solo quiere estar tranquilo y comer su arroz con pollo que esta delicioso.
Y que no lo consigan....
Los recuerdos lo asaltaban, como sombras persistentes que se negaban a desvanecerse. Estaban ahí, constantes, aquellos momentos que marcaron su vida escolar. La vez en que, entre risas maliciosas, sus compañeros arrojaron su mochila a la fuente, empapando no solo sus libros y cuadernos, sino también su confianza. Y esa sensación de impotencia, de no poder hacer nada frente a las miradas burlonas, lo acompañaba incluso en los días más soleados.
Las salidas de clase se convirtieron en un campo minado. Tropezones y empujones disfrazados de accidente lo dejaban en el suelo, raspado, golpeado. Los moretones marcaban su piel, pero las excusas que les daba a sus padres dolían aún más - "Me caí corriendo por ahí, nada serio" - Solía decir, mientras su voz temblaba. Mentir se volvió parte de su rutina, una barrera.
Incluso cuando mostraba su inteligencia en clase, la respuesta era siempre la misma; susurros, risas contenidas, miradas cargadas de juicio. Era como si cada acierto suyo fuera un recordatorio para los demás de que él no encajaba, de que era diferente y mucho menos querían tener algo que ver con él.
A veces, fantaseaba con la idea de desaparecer, de escapar a un lugar donde no lo alcanzaran las burlas ni las preguntas sin respuesta. ¿Qué estaba haciendo mal? Él Llegó a esta escuela lleno de ilusión, con el deseo de aprender, de hacer amigos, de disfrutar de su infancia. Pero los meses le enseñaron que el aislamiento era menos doloroso que el rechazo. Y aunque trataba de convencerse de que estar solo era mejor, lo odiaba. Fingir que no le importaba era un peso que lo agotaba los días que pasaban.
Las conversaciones más genuinas que tenía eran con sus profesores o con los perros del director, que siempre movían la cola al verlo. Al menos ellos no esperaban nada de él, no lo juzgaban ni lo miraban con desdén. Pero en el fondo, anhelaba algo más. Quería ser él mismo, sin miedo a las burlas, sin temor a que lo tomaran a la ligera.
En su rincón escondido, donde las sombras lo envolvían como un refugio de su cuarto, estaba él, solo con su comida y sus pensamientos. Allí, el mundo parecía olvidar su existencia, y quizá eso era lo único que le daba paz, aunque no dejaba de dolerle.
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¿Qué es un amigo?
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- ¡OIGAN! ¡AQUÍ ESTA EL EXTRAÑO SALTÓN DE OJOS DE TERROR!
No….no, ellos otra vez…
Ese es el llamado que en su existencia no quiere oír, entre todos los demás, estas son las personas específicas que le hacen un infierno absoluto, una fascinación por hasta qué punto le pueden tocar los nervios o causarle daño.
Cuatro niños mayores de su misma clase corren hacia el cómo cazadores con su presa, burlones y triunfantes de haberlo encontrado en el rincón más solo de la escuela. El mayor de todos, el líder del grupo no espera más y agarra por el cuello, estampándolo contra la pared, dejándolo sin aliento y dándole con su puño en el estómago, dejando caer así su comida y saliva al suelo.
- Miren a quien tenemos aquí, ¿Creíste que te dejaríamos solo sin un poco de diversión? ¡No seas ridículo! – El líder está cerca de su rostro, su aliento podrido le da nauseas, de verdad que se divierte a montones con la tortura.
- ¡Sí! ¡No puedes huir de nosotros, Extraño! – Se burla un compañero.
- Espero que estés listo para nosotros hoy porque iremos con todo.
- Nadie te vera o salvara, asi que abandona tus esperanzas. Tú estás solo. Y siempre lo estarás Hahahaha.
- Exacto…..ahora…. ¿Tenéis algo que decir en tu estúpida defensa? – Pregunta la persona que lo sostiene contra la pared de cemento maliciosamente.
Se molesta a montones cuando no obtiene una reacción del pelinegro, solo el silencio, puede ver las lágrimas casi a punto de salir de sus ojeras pero hoy se está haciendo el fuerte para no sacarlas y mirar a todos lados menos al que está al frente, ¿Quién se cree que es? ¿Se cree mejor que los demás por venir de un lugar extranjero? ¿Por ser más listo que el resto? ¿Qué otros profesores le tengan más aprecio? Tantas mierdas que le hinchan la frente, le hierven y como a pesar de todo desde que le echaron un ojo, no importa que tanto lo fastidien o le dejen claro que un extraño como él no es bienvenido.
Él no les llora.
Eso, como mínimo. No les dará lo que quieren. O rogar que paren. Nada.
El líder se molesta demasiado que lo patea en el estómago otra vez, causando un chillido de Thrain – “Si quieres hacerte el rudo, más te valga que aguantes esta, niño nuevo. A ver cuánto duras este día. Me harás divertir mucho….”
Las patadas eran una competencia de quien daba más dolor en su cuerpo y romperle los huesos, su audición no le ayudaba después de tantas golpizas que le daban. Veía como ellos se comían su desayuno. Llamarlo todo tipo de nombres, de nombres que no entendía la lengua o que no comprendía debido a su audición borrosa. Intento moverse, gritar, defenderse…solo seguían golpeando.
Arañando.
Escupiendo.
Enterrándole su cara en la tierra.
Dejarlo sin aliento cuando le aprietan el cuello.
Débil, se siente débil cuando lo sostienen por los brazos y piernas. Una patética cucaracha e insignificante en sus brazos. Ya no oía nada, quizás sea una bendición, ¿Qué hay que escuchar si esto es lo que tiene que tragarse todos los días, cuando pasa la primavera, el verano y otoño? Está cansado…
Cansado…
Rogar que paren solo los dejara con una sensación de ego enorme y será 30 veces peor. Está tentado hacerlo, duele, duele todo….
Ya la campana se olvidó hace tiempo…pero eso ni importa a los presentes o al mismo pelinegro….
Ya no quiere seguir en este show, en esta ridiculez para satisfacer a otros. Está cansado, agotado de las mismas escenas repetidas, de formar parte de un cruel espectáculo del que nunca pidió ser protagonista. Pero, a pesar de su desgano y su resistencia interna, no sabe qué hacer. Las películas que muestran héroes enfrentándose a situaciones como la suya parecen lejanas, irreales.
Los instantes de desconexión comienzan a aparecer. Pierde la conciencia por momentos, atrapado en un estado de vulnerabilidad que lo aleja de la realidad. Pero esa pequeña tregua jamás dura. El líder le tira agua fría encima para devolverlo al presente, para asegurarse de que no se escape ni siquiera mentalmente.
- ¡Estate despierto, principito! ¡No hemos terminado acá!
Las palabras le perforan los oídos como agujas. Sarcástico hasta el punto usar sus palabras como espadas, lo empujan más y más hacia un abismo del que siente que nunca podrá escapar. Cree que todo continuará como siempre, que ese es el destino inevitable de sus años escolares.
Cuando cree que todo continuaría hasta que él sea adulto…que ese es el destino de sus años escolares…que al final nunca tuvo a alguien con quien estar…
En medio de su mundo difuminado por el dolor, un sonido sordo cortó el aire, como un tambor retumbando en la distancia. En su mente nublada, apenas pudo distinguir una figura que se movía con corriendo a su encuentro entre la confusión. Lo único claro era el tono carmesí que destacaba contra la oscuridad del entorno, un cabello rojo que danzaba con el viento y que parecía irradiar una energía vibrante.
La conmoción lo sacudió. Poco a poco, la niebla de su mente comenzó a disiparse, permitiéndole observar con claridad lo que sucedía frente a él. Una joven, de su misma edad quizás, avanzaba corriendo como una bala, segura, decidida. No era una presencia cualquiera; tenía la precisión de alguien acostumbrado a defenderse y a enfrentar lo que otros evitaban. Si Thrain tuviera que apostar, ella debe estar en clases de Karate.
Lo que siguió ocurrió como un torbellino, un estallido de caos que se desplegó en segundos. La chica se plantó frente al líder con una postura que hablaba de fuerza y desafío. Él no tuvo tiempo de reaccionar cuando sintió el impacto de un golpe que lo hizo tambalear, la sangre cayendo lenta pero notablemente al suelo desde su rostro. El puño estaba manchado de sangre y en la otra mano un bate lo estalla duro contra la espalda del más grande, Thrain no puede creer lo que está viendo.
- ¡Déjenlo en paz, monstruos! ¡Mentase con alguien igual de fuerte que ustedes! - Respondió la chica con furia, haciendo todo para apartar a los imbéciles que dañan a Thrain. Se pone frente al pelinegro, bloqueando cualquier intruso que se lo toque in dedo más.
- ¡Tú no te metas! – Le grito uno de los secuaces pero se espanta cuando el bate es dirigido a él, dándole con mortalidad en el hombro – “¡AAAUUCHHHH!”
- ¡Oblígame entonces! - La pelirroja era buena peleando, como esquivar a sus enemigos hasta dejarlos contra el piso. La vergüenza que les da de no poder darle la mínima a alguien menor que ellos es humillante entre sus caras, el daño fue tan horrible que los amigos del líder se marcharon despavoridos. La pelirroja se quedó sola con el líder al cual han abandonado, agarrándolo del cabello para estampar su cabeza contra la pared.
- ¡Suéltame, lunática! ¡Suéltame! - Ella no lo suelta, y lo deja inconsciente contra la pared.
El silencio gobierna a pesar de la distancia del sonido de los autos y la gente hablando de sus días. Thrain es agachado porque sus oídos oyen estática y el mareo le ha podido dar. Pero ni con eso espanta la persona que lo ha defendido.
El mundo se detiene ante su cabello ondulante al viento y la agresividad, el sudor y rasguños son visibles cuando voltea a verlo, su respiración agitada y sus ojos miel le dan un encanto raro. Si está quedando como un estúpido al verla con la boca medio abierta como un pez seria exactamente el caso. Pero despierta cuando el dolor en su cuerpo se expande que gime dolorido cuando intenta levantarse. La niña corre a su lado preocupada.
- ¡Oye, déjame ayudarte! – Ella se dirige a su lado pero cuando intenta tocar su mano, los dolores de las golpizas, las burlas, las mentiras, la soledad. Inconscientemente el aparta la mano y se enrosca en la pared, dejando a la pelirroja sorprendida por un segundo – “Hey….”
No tiene sentido, ella lo rescato, mejor dicho es la primera persona al que se pone al frente, tiembla acurrucando su cabeza para no verla, con cómo se comporta y actúa, puede pensar que él es un cobarde, un debilucho y un extraño que no pertenece a ningún lugar, que ella aunque lo ayudo termine eso siendo mentira, que finja ser amable…
Puede sentir su mirada miel sobre su persona, quiere disculparse por esta actitud pero no alcanza las palabras adecuadas. Debe pensar que él es un desagradecido por tener que enfrentarse a los chicos que lo atormentan y al final no recibir mínimo una mirada o gracias.
La pelirroja guarda silencio y va con cuidado, como si Thrain fuera un perro al que han abusado mucho y está bastante a la defensiva o tiene miedo.
Suspirando suavemente, ella se quita la chaqueta roja enorme que tiene y con calma paciente se la coloca en el chico, dejándolo sin aliento y mirando hacia arriba. Dándole a este una sonrisa triste y sin juicio – “Tranquilo, no te hare daño. No como estos imbéciles que te han hecho esto, ¿Ok?”
No responde del shock pero no detiene a la chica, saca su mochila un termo con agua, abriéndolo con cuidado y se lo da – “Ten, debes estar sediento, tu botella está vacía y me imagino que fueron ellos quienes lo han botado. Necesitas refrescarte” – La vista del pelinegro va hacia ella y la botella, a punto de tomarla pero el miedo le puede. Casi retirándose siente la mano cálida y pequeña de la pelirroja dándole una mueca suave e insistente.
- No te preocupes, puedes tragártelo todo. No es que no tenga agua en casa o que no pueda llenarla en los grifos de acá, ve…eso está bien, ¿Sabes? – Lo anima más.
Ya sin poder resistirse y con la sed que tiene se traga el agua del termo con la mejor lentitud posible, su pecho le cruje por las patadas que dieron y tomar le parece un desafío cuando el líquido le da en su garganta, pasando por sus pulmones, su estómago hasta cualquier parte del cuerpo. Se recuesta en la pared respirando pesadamente y la pelirroja con tranquilidad se recuesta a su lado. No molestando, ni invadiendo su espacio personal.
No se dicen nada cuando los pájaros y las bocinas los acompañan, cuando termina el agua, con temblor se lo da devuelta.
- Gracias…
- Jaja, no me agradezcas nada. Se notaba que lo necesitabas – Se ríe la chica, mirándolo suave, una vista que no entiende por qué le impacta tanto, esa no debe ser la mirada de alguien que finge ser amable, el aura de ella es sincera, como el sol y no sabe cómo sacar con palabras lo que siente. Su pecho ante tanto dolor, la semilla de una calidez rara se empieza asomar.
Le sigue la mirada al rostro de Thrain, golpizas, rasguños, manchas moradas y negras, un ojo morado, parte de su camisa negra esta rasgada…esto le hierve la sangre, necesita llevarlo a la enfermería de inmediato.
Pero por la reacción que tuvo, tiene que ganarse su confianza, debe tener terror de ella si planea hacerle daño. No tiene intención y lo va a demostrar.
- ¿Puedo comentarte algo? – Pregunta con permiso para continuar, el otro guarda silencio, dividiéndose si debería escuchar o no, asintiendo con cuidado – “Te he visto por el recreo recientemente, solo….no entendía porque, pensaba que te gustaba estar solo asi que no te interrumpía pero…debería haber notado que tu silencio y tu mirada al resto…era porque querías unirte a un grupo, ¿Verdad?
Thrain se siente expuesto, el temblor en su cuerpo regresa, pero en vez de salir corriendo o escapar, algo le impide más que el dolor físico, y habla de manera ronca – “….Si….”
- Ya veo… - Pausa un momento y su cara se vuelve oscura pero no por las razones que el niño piensa – “Por la reacción que tuviste conmigo, ellos y otros te han maltratado todo este tiempo”
Los recuerdos de las risas estridentes le sacuden la espalda de nervios, acurrucándose más en la chaqueta de la pelirroja. Ante las respuestas y el miedo que da, ella aprieta su puño ante la persona a su lado. Ella ha visto y defendido a quienes son maltratados por ser diferentes, iguales a los casos del pelinegro, su amiga Xilonen fue una de esas víctimas. ¿Qué rayos tiene de divertido acosar a otro como si esa gente hubiera matado a su mascota? Nunca entenderá este comportamiento, incluso si hay una razón detrás no justifica el daño físico y psicológico infligido.
Puede percibir que él está aguantando las lágrimas, de cómo ha sufrido en silencio todo este tiempo, su pecho le duele verlo asi, odia esto, necesita llegar a el de una forma, de tomar su mano de alguna forma, hasta que se le ocurre una idea.
Gateando se dirige a Thrain, no alertándolo y le habla con suavidad – “Hey…. ¿Puedes oírme? – El levanta su rostro, con lágrimas a punto de estallar pero queriendo ser fuerte, eso no está bien – “No tienes que ser fuerte frente a mí, lo que te han hecho es imperdonable. Mi amiga Xilonen también sufrió maltrato cuando la conocí. Este acoso no puede continuar en esta escuela y no me iré de aquí hasta que te sientas mejor y te lleve a la enfermería, ¿Entendido?”
El levanta su cabeza sorprendido, sacudiendo la cabeza – “No tienes que estar aquí, no quiero ser una molestia…” - Se apaga antes de continuar – “La campana debió haber soñado…deberías…” – Se calla cuando la determinación ardiente de la otra le dice claramente que no, no se ira.
- No eres una molestia, me alegra haber pateado el trasero a estos rufianes y lo volveré a ser si se meten contigo o alguien más otra vez – Lo dice de manera contundente que lo deja derecho – “Tampoco me importa la campana, el profesor no vino asi que estamos libres, estaba jugando a la pelota con Xilonen hasta que patee muy fuerte y llego hasta este rincón, por eso pude verte”
Sigue – “Asi que no digas que eres una molestia, no es verdad. Puede que no te conozca pero si te digo que nadie debe ser tratado como basura de esa manera. Merecemos ser tratados con respeto y estar para quienes no pueden levantar su voz”
- Puede que no sea lo que tú crees – Lo dice como si no se creyera lo que él contesta. Que tal vez tenga algo malo como dicen los demás, la pelirroja niega con firmeza.
- Esa es mi decisión para juzgar, y por lo que veo eres alguien que ha estado solo todo este tiempo, apuesto un Mora que tampoco tienes amigos a tu lado.
El silencio de él lo dice todo. Triunfante ella le da una mueca de tener una gran idea – “Eso se puede reparar, príncipe” – El apodo que usaron para burlarse los demás no tiene el mismo tono que el de ella, es tranquilo, divertido, adorable hasta suena.
El desmoronamiento de su incredulidad es real, aguanta pero una lágrima silenciosa se le sale. Mirándolo con empatía acerca su mano - "¿Puedo tocarte? Me dices cuando quieres que pare"
El no debería aceptar este trata, le pueden estar mintiendo en la cara para traicionarlo más tarde....pero están débil, tan cansado, no queriendo fingir más que es fuerte y esto no le lleva carcomiéndolo desde que empezaron las palizas silenciosas.
Las lágrimas se deslizan con facilidad cuando se deja, acariciando su cabeza y poniendo la cabeza del pelinegro en su cuello, abrazándolo, como si fueran amigos desde hace tiempo. No permitía que nadie lo tocara a parte de sus padres, acá los tocamientos equivalen a rasguños, a toques bruscos, en montarlo como saco de boxeo.
Pero ni fuerzas tiene para decir que no, se descarga en el cuello de la pelirroja, harto de ser fuerte, de aguantar, se siente visto. Por dentro no quería que el abrazo parara, uno de los mejores que ha recibido.
Llora con fuerza, pero no importa las gotas de agua o los mocos, ella no lo aparta. Lo sigue acariciando, diciendo que todo estaba bien y genuinamente le cree. Se aferra porque lo otro sería un frío Abismo al cual no quiere volver. Se aprieta más cuando la chica canta una melodía, relajándose en su angustia acumulada.
No tiene ella que hacer esto.
No debe dejarse llevar por esto.
Pero se siente tan bien que no puede evitar pedir más de lo que debe, más a una persona desconocida, entrándole una familiaridad que nunca ha tenido en mucho tiempo, como si la conociera, como regresar al nido de donde vivo.
- Llora, ¿Ok? Todo está bien.
Así paso el tiempo, sin preocuparse por las clases o que pensaran los demás. Que tareas debe hacer o si otros vendrán a buscarlo y burlarse. Se siente protegido y tímido le devuelve el abrazo a la pelirroja, soltando una pequeña carcajada ella, y de manera inesperada le revuelve el estómago.
Ya cuando se calma, la niña se levanta con cuidado y se sacude para quitarse la tierra, se dirige a las cosas de Thrain esparcidas por el suelo y las coloca en el bolso negro del chico. Agarra el bate que se consiguió y lo mira al acercarse.
- Debemos llevarte a la enfermería, después de ahí debes irte a casa, solo me dices en que salón estas para tener los apuntes pata tus tareas. Hay que hablar de la situación con el director, no puede continuar este silencio y te ayudare en el paso del camino - Levanta su mano y espera ahí - "Así que vamos..."
Quita la cara de esos ojos de panel de abeja y miel roja, es insoportable, su persona no puede con algo que no entiende, ella...
- Tú no tienes que hacer esto.... ¿Por qué?....
Lo mira serio y da pasos firmes hacia el - "Porque nadie merece estar solo o pelear solo, porque nadie tiene que pasar por las locuras de la mente de otros, porque mi instinto no mienta cuando me dice que eres una buena persona y porque es mi decisión darte la mano, no sé cuánto tiempo te han hecho esto pero existe gente que están dispuestos a darte el corazón en la mano y que lo último que quieren es hacerte sufrir"
- No nos conocemos, no te conozco - Contraataca de manera débil, pero ella se ríe ante eso, dejándolo avergonzado y sus mejillas rojas.
- Bueno, nada mejor que dar el primer pasó y tomar la mano del otro, ¿No? - Le pregunta juguetona y curiosa. Al no recibir respuesta lo toma como una victoria, le sonríe con ternura y sinceridad, como un sol - "¿Cuál es tu nombre?"
Sus ojos están como platos, aprieta la chaqueta roja sin aliento para responder, que esto no es real, que ese corazón de ella que le muestra en su mano es una fantasía...pero es real, él lo ve...es real.
Suelta una lágrima pero le da una tímida, pequeña pero dulce sonrisa, casi con lentitud y temblor toma la mano de ella - "Me...llamo Thrain Christensen….”
La pelirroja brilla más y con todo lo que tiene, pone de su empeño en ayudarlo a levantarse con un brazo en el cuello y el de ella en la cintura de Thrain en dirección a la enfermería escolar - "Un gusto en conocerte Thrain, me llamo Mavuika Haborym, puedes también llamarme Mavu con toda la confianza del mundo hehe"
Su risita es contagiosa que lo baja de la tormenta oscura que fue su jaula.
Mientras caminan juntos por los pasillos, él no puede dejar de mirarla. Que alguien quiera ser su amigo es un regalo, un bálsamo que envuelve las heridas que le negaron sanar durante lo que parecían ser siglos.
Y no sabe por qué, pero su corazón late y late, como el sonido suave y constante de un tambor en la distancia. Late al paso que ambos dan, acompasado con el eco de sus movimientos.
No entiende lo que está sintiendo, pero no parece importante entenderlo ahora. Hay algo tranquilizador en no buscar respuestas inmediatas, en solo dejarse llevar por el momento.
Con la mano de ella entrelazada en la suya, siente una calidez que le invade el pecho. De manera grata y segura, sabe que no se arrepentirá de tomar esa mano.
Ni hoy, ni mañana.
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Parte 2 “Este Sentimiento Que No Comprendo, Pero al Estar a Tú Lado Todo Es Fácil”
No se arrepiente ninguna pisca de su ser en haber tomado ese corazón en mano. Si el único precio que tiene que pagar es aguantar las penurias para poder tener esa mano cálida lo haría otra vez si el destino y el tiempo existieran.
Después de ahí los acosadores y la gente que lo deprecia fueron expulsados de la escuela y se han hecho estrictas reglas a los profesores y al sistema de defender y ayudar a los estudiantes que sufren de acaso. Organizar grupos de apoyo y defensa contra males similares, clínicas de psicología infantil y demás herramientas para combatir el Bullying, en no ser indiferentes a los estudiantes que sufren por otros al cual dañan como juguetes quebrados.
Mavuika lo defiende y cuida contra quienes todavía le guardan asco o se atreven de poner un dedo. No le importa los regaños preocupados que le hace su madre al respecto, no piensa esperar quedarse callada para que los que están bajo su hala resulten heridos. Es protectora y fiera, como los primero fuegos de la historia al ser descubiertos y que no se detienen ante las hibernaciones o las pequeñas lluvias.
Su relación ha perdurado desde entonces y hacen de todo juntos como cualquier amigo, jugar a los escondites. Perseguirse a las traes, columpiar, jugar con sus juguetes favoritos, bromear y tener pillamadas en la casa del otro. Son uña y diente, fuego y hielo pero su terreno los juntaban a ambos y desarrollaban actitudes y pensamientos similares.
Perdura tanto que llegaron a secundaria de últimos años juntos en la misma clase, a un paso de la universidad y de decidir qué hacer con sus vidas.
Al tiempo que van han desarrollado una rivalidad de quien hace mejor las cosas, divirtiéndose ante el fuego que sienten cuando participan en deportes o en el campo intelectual en clase. No importaba la manera en que competían, sentían una satisfacción en que sus emociones y persistencia enérgica son mutuas. Y si en alguna parte uno perdía el otro se unía en la derrota, si uno de ellos ganaba en algo y el otro no para ellos es como si hubieran ganado junto a la persona que está a su lado.
Aprendió de ella a defenderse en las clases avanzadas de karate en sus tiempos libres, le han servido de sobremanera si tiene que partirle los dientes a alguien quien se pase de la raya. Pero la secundaria la mayor parte del tiempo fue tranquila, nadie lo molestaba, esta entre que se ha vuelto un tanto más grande, fuerte y que sabe defenderse; o que es una persona muy serena que no causa conflictos con nadie, muchos lo ven como un líder ya que integra bien al grupo, ayuda y tienen una confianza en el que le enorgullece, estando en una situación mejor que en la primaria. No una mariposa social pero ayuda a quienes de verdad buscan su apoyo, alguien con quien confiar en las malas o cuando todo está perdido.
El entiende que es cuando te sientes solo que no sabes que hacer, él vivió eso.
Por eso defiende a quienes no pueden alzar su voz, sino apoyarlos. Conoció a un chico menor que el cuándo unos le lanzaban comida y lo llamaban raro. Decir que salieron corriendo al verlo es quedarse corto. Ayudando al adolecente a levantarse e inesperadamente cuando más conversaban y el chico venía a buscarlo, parece una relación de Mentor – Alumno, pero aprecia la amistad que desarrolla con el chico.
Ororon puede ser alguien un tanto excéntrico pero es alguien amable, le gusta la ganadería, teniendo un huerto en casa y alguien que quiere hacer lo correcto por lo demás, tuvo que enseñarle que si quiere hacer lo correcto o salvar a los demás tendrá que tener el deseo de cuidarse y lo que quiere hacer por sí mismo.
También se ha hecho amigo de Xilonen, la mejor amiga de Mavuika. Al principio de primaria tardaron en bajar las aguas ya que a pesar de todo no confiaban en que el otro se convirtiera en el próximo actor de la desgracia como han sufrido, pero ambos se empezaron a llevar bien, a apoyarse moralmente y en tener un código de “Amigos en el Crimen” cuando alguien se entrometía con Mavuika, bueno….resulta que esas personas no han vuelto a fastidiarla otra vez; tocando ambos sus puños cuando sus planes resultaban como querían.
La adolescencia es diversa dependiendo del adolescente, a unos les es tranquila, otros es un desastre de hormonas, ya no son los niños que eran antes, están a unos pasos de la edad adulta y empiezan a tener sus propias opiniones independiente de sus padres, a causar problemas, ser rebeldes con el sistema o evolucionar sus gustos. Una etapa también de incomprensión ya que pasan por muchas cosas que ni siquiera pueden figurar que ocurre, a debatirse de lo correcto e incorrecto, a adentrarse en territorios que le fueron prohibidos entrar por sus padres o que nunca se les paso por la cabeza.
Un periodo difícil de transformación. Te empiezan a salir granos, bellos púbicos, hueles más apestoso o tienes ciertas responsabilidades, ya no eres un niño al que no sabes sumar dos más dos pero no eres un adulto todavía para tener el mando de tener trabajo y tomar decisiones sabias todavía.
Una etapa en que muchas emociones y pensamientos se desarrollan, se acomplejan, cosas que tienen sentido y que no. Pero sobre todo….
Una fase en donde te empiezas a fijar en el sexo opuesto.
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El tiempo que pasa con Mavuika lo deja en un lugar que no sabe identificar, casi un mundo mágico en que todo tiene sentido y nada lo es.
Un mundo donde ambos gobiernen juntos como líderes de su propia nación.
Muchas veces pierde el aliento de manera interna cuando ella le da de sus características sonrisas, cuando se queda a escuchar como ella estado en clases de guitarra y prueba las notas, diciendo que están desafinadas pero siempre le dice que lo hace excelente.
En sentir orgullo cuando la pelirroja lo halaga de los postres que ha hecho, sintiendo cierta fascinación y disfrute por la repostería cuando ha crecido. La madre de Thrain le enseñó a cocinar y los postres y panes fueron las primeras cosas que le han gustado que quiso aprender más y mostrar sus avances a su amiga.
O cuando le fascina que ella hable o cante, nunca se cansa de oírla.
A veces ella lo sorprende mirando cuando se le queda viendo durante un largo rato, sonrojándose por eso y ella bromeando que pone a Thrain como un tomate maduro.
Cuando hubo muchos intentos intrusivos de querer agarrar su mano o mirar feo a otros chicos que se le acercan a ella.
O...esa vez...cuando la vio mirando el cielo...
Estaban en casa de Mavuika, era el cumpleaños de su hermana Hine así que invito a sus amigos, Xilonen, Ororon y Thrain. El padre hacia la barbacoa y todos comían a gusto. Mavuika terminó primero y se retire a ver las estrellas en una colina, ella y su familia viven en una granja no tal lejos de la ciudad. El paisaje es fascinante pero no dejaba de mirarla, su mente le dice que quiere ver las estrellas con ella, pero sus pies no se mueven; ¿Por qué está tan nervioso de estar cerca de ella? Hace unos momentos estaban jugando Mario Kart Wii con Hine y sus amigos de primaria o cuando hoy él la ayudo en su cuarto con una tarea de matemáticas para practicar a los exámenes finales.
¿Que tenía esto de diferente para ponerse como piel de gallina?
- Te veo bastante pensativo Capitán - Habla Ororon, le dice "Capitán" por cariño y porque es alguien responsable. Se divierte del comportamiento del otro, no ha parado de mirar a la pelirroja desde que empezó la fiesta.
- Si, estas bastante pensativo que no nos oíste hablar de los siguientes exámenes para la próxima semana, ¿A quién estas mirando, Capitán? - Se burla Xilonen, sabiendo perfectamente a quien estaba poniéndole los ojos, es más; ella diría de que el brillito en los ojos estrellas del otro no paraban de resplandecerse cada vez que pasaba tiempo con su amiga, ni desde niño, y ahora es peor que la causa vomito.
Se siente expuesto que se cubre el rostro con su mano pero ese calor en su pecho y mejillas lo delatan - "No es na-nada, no sé de qué estaban hablan. De seguro no es tan importante ya que estudie para los exámenes"
La rubia y el pelo morado se vieron con cara de diversión ante ese dato.
- ¿No es tan importante, dices? - Se ríe el adolescente morado.
- Sino es tan importante, ¿Quién está en tus pensamientos en este momento? - La rubia no deja pasar la oportunidad y triunfante cuando toca un nervio y ver como el pelinegro quiere mirar a otro lado que no sea a ellos dos en una mesa con mucha gente.
La irritación, algo característico de él le puede - "Que no es nada, ¿Pueden meterse en sus asuntos y comer?, no tengo paciencia para cualquier chismorreo que tengan" - Se pone a la defensiva y casi se puede escuchar un vidrio romperse cuando esos dos renacuajos se burlan más de él.
- Se ve adorable cuando se enfada, ¿No crees? - Sonríe cómplice el chico murciélago.
- Y que lo digas...UAAAahhhhh - Xilonen se estirar del sueño que tiene pero no deja escapar una sonrisa sarcástica - "Nuestro príncipe gato al parecer tiene pensamientos tan urgentes que los estudios, esos pensamientos no deben incluir una cierta pelirroja, ¿Verdad?"
Eso lo hace temblar del enfado que ni tiene palabras para responder, solo dice un - "Tch" - Antes de apartar la vista de los que están sentados al lado suyo y se ríen de su comportamiento, pueden fingir que sus orejas y cola se ponen tensas por todo esto.
Lo irrita de una manera que lo deja mal. Todo esto lo deja descolocado, caliente y con sentimientos encontrados.
Decir que su adolescencia es tranquila no se traduce en que es inmune a los cambios y emociones complicadas que surgen, como pensar en el futuro, donde será tu siguiente parada aparte de la universidad, si quiere vivir solo o con sus padres...
Y de cierta persona que ya hasta aparecen en sus sueños...
Unos normales y bonitos.
Otros...
........
Dios, ni él quiere recordarlos. Lo ponen más rojo en un territorio que ni quiere abrir la boca de lo que sueña aunque lo pongan por las vías de un tren. No confesará nada.
Estando en sus pensamientos, siente varias palmadas en su hombro, Ororon lo mira de manera tranquilizadora - "Puedes irte con ella. Nosotros estaremos bien"
La rubia asiente con somnolencia pero igual de calmada que el otro - "Sip, ya tu terminaste de comer acá así que no te detengas por nosotros o por los invitados. Si quieres reunirte con esa persona hazlo"
- Chicos... - Thrain se calma ante la sinceridad y apoyo de sus amigos.
- A no ser que quieras quedarte y hablar con nosotros de lo que piensas de ella, ¿Sueñas con ella? ¿Qué tipo de sueños? - Le sonríe Xilonen con malicia, dejando al pelinegro furioso otra vez mientras recoge su bolso abajo con agresividad y se va de la mesa, lanzándoles una última mirada mortal antes de marcharse mientras Ororon se ríe y Xilonen lo despide perezosa.
- Él está acabado, ¿No? - Pregunta Ororon, pero sabiendo la respuesta.
- ¿Acabado? Más bien podrido hasta el suelo que pisamos. Sus miradas a Mavuika me irritan. No sé si este sabe lo que siente o no. Si hubiese un concurso de anhelo el ganaría el premio gordo. Con eso te digo todo. No soporto esto, quiero dormir... - Se queja la chica leoparda - "No sé cuándo este confesara que le gusta"
- Tengamos esperanzas. El Capitán lo descubrirá con el tiempo.
- Espero que tengas razón, sino tendré que hacer una canción y poner en disco de DJ en esta fiesta que diga "MAVUIKA, THRAIN TE AMA" y así acabamos este brollo. Odio ser la tercera que los ve muy juntos a punto de hacer algo interesante y nada.
- ¿Pero los amas y quieres lo mejor para ellos?
Xilonen no deja su vista de Thrain y de Mavuika, recordando todo su trayecto y los recuerdos y sonrisas que llevan juntos. Las carreras y peleas de espadas en la cual llevan récord.
Pero sobretodo....ese anhelo que sabe que está ahí, que es obvio por donde se le mire, no solo a Thrain, también a su amiga...pero ¡Ugh! Ambos son tan incómodos que no se confiesan las cosas. ¿¡HASTA CUANDO TENDRÁ QUE SOPORTAR VERLOS EN SITUACIONES PRIVADAS PERO QUE NO DAN EL JODIDO PASO, POR CELESTIA?!
¡Estúpidos sentimientos! ¡Que se la lleve Xbalanque en vez de soportar a estos dos!
Pero....
La rubia sonríe, sabiendo que por dentro algún día sus sentimientos se sabrán. Tarde o temprano.
- Sí, quiero lo mejor para ellos tanto como tú.....Ahhhhhhh - Suspira cansada y mira la luna en un cumpleaños con barbacoa - "Solo es cuestión de tiempo"
- Solo es cuestión de tiempo... - Esta de acuerdo el pelimorado y mira con la rubia el cielo, sacando de su bolso una manzana para ambos mientras pensando al mismo tiempo.
Si.....solo es cuestión de tiempo...tarde o temprano los sentimientos saldrán a la luz.
...........................
Colina arriba se va calmando Thrain de esos dos mientras sube y se encuentra con Mavuika pensativo en el cielo. Es tan serena que no habla y se acuesta a su lado.
Las estrellas empiezan a caer, creando una bella función. Los grillos son lo único que los acompañan.
Mavuika le da un vistazo y le da una sonrisa antes de pasar al cielo - "Es hermoso esta caída de estrellas, mi hermanita tiene tanta suerte"
- Lo es.... - Esta de acuerdo Thrain.
La pelirroja voltea su mirada, volviéndose más suave al mirar los ojos del pelinegro - "Tus ojos son iguales a las estrellas" - Suelta de repente. Dejando a Thrain un tanto sorprendido.
- ............ - El ruega no estar avergonzado – “¿En serio?”
- Si, tus pupilas lo reflejan exactamente bien. ¿No es fantástico?
- .....Si..... - ¿Desde cuándo se avergüenza tanto? De niño no era así.
Ella también se queda callada, rojiza por lo que dijo pero es la verdad, las estrellas se reflejan en sus ojos. Quiere seguir viéndolo de esa forma pero al parecer lo puso nervioso así que para y mira a otro lado. Thrain es adorable pero no lo dice, sino se espanta.
Ninguno dice nada, el que decirse queda en blanco para ellos. Suspirando de manera contemplativa, Mavuika no puede evitar pensar ponerse nostálgica, y con una oscuridad en su corazón.
- ¿Estas bien, Mavuika? - Pregunta Thrain preocupado ante el largo silencio de su amiga, levanta su espalda del césped para acercarse. La pelirroja niega con la cabeza.
- Nada, nada...solo estoy pensando en nosotros...
El pelinegro no entiende, así que ella continúa.
- La vida de verdad tiene sus giros cuando nos conocemos, recuerdo tus heridas y como me tenías miedo porque pensaban que te dañaría. Pero...aquí estamos, estando juntos mirando el cielo estrellado, a punto de graduarse y seguir sus sueños...pero que nuestros sentimientos no se hayan desvanecido...
Su corazón palpita, devolviéndole la sonrisa - "Si...la vida si tiene sus giros, un giro al cual no me arrepiento de haber tomado tu mano" - Confiesa.
No dice nada durante un momento pero suena más cariñosa pero subyacente de miedo - "Me alegre en ese momento en que lo hayas hecho. Esta amistad nos llevó hasta aquí...pero..."
- ¿Pero?
- ........ - Su cara se entristece - "A las puertas de graduarse, me pregunto... ¿Si esta amistad no se romperá con el paso del tiempo?
Thrain se voltea completo al verla, su corazón deteniéndose y el miedo pasándole por la garganta - "¿Por qué crees eso, Mavuika?"
- Tuve que ver a conocidos míos separarse o dejar de hablarse cuando partían a distintos destinos, o que se resienten por varias cosas que rompen su relación que han forjado con los años, tuve amigas que se distanciaron de mi… - Su voz se vuelve más vulnerable, dejando salir lo que teme del futuro y lo que estuvo ocultando desde hace unos años.
- Mis pesadillas se tratan de que tú te alejes a un lugar donde no pueda alcanzarte o llamarte. Que en la distancia y en tu mirada no sabré si me odias o solo tengas frío al verme con el pasar de los años sin que nos veamos....yo.... - Una lágrima ronda por su mejilla y la oculta cuando une sus mejillas y su cabeza.
- No quiero eso...no me importa si es amistad o no, a-aprecio tanto tu presencia que no me imagino un destino en que nos separemos. Me importas de una manera que...e-es difícil ponerte en magnitud. Nuestros sueños son diferentes; tú quieres ser panadero, yo una guitarrista y tener una banda componiendo canciones...y temo...temo mucho que pase eso...Snif y no quiero, ¡No quiero eso!...El futuro…. – Ella grita en esa última parte, solo para darse cuenta que no está sola y se retracta.
- Lo siento….dije algo raro, hoy es el cumpleaños de mi hermanita, no debería….lo siento – Se pone más como un armadillo escondiéndose, no teniendo la actitud de confidente y segura que la caracteriza, cuando se trata de sus miedos, ella quiere arreglárselas en silencio y ser fuerte, en alanzar sus sueños aunque se equivoque, o no preocupar a sus allegados. Ser positiva es clave para ella en la vida….pero…
Lo que más teme…es al futuro, lo implacable y desconocido que puede ser. Teme al cambio drástico que puede llevar y en perder las cosas que aprecia, que sus sueños tal vez no se cumplan, que su personalidad no sea la alegre Mavuika que fue de niña, que su familia la mire con otros ojos, que pierda sus amistades…o ya no vuelva a ver a Thrain por el resto de su vida….
Un temor que crece a medida que cada vez es más consciente de sus alrededores, de las responsabilidades que uno debe de llevar si uno quiere ser adulta y de la importancia de que muchas cosas no están al control de ella.
La gente cambia lo quiera ella o no, sea en conocimiento, habilidades, personalidad, relaciones, metas y hacia donde uno va…pero se siente tan niña en su cuerpo que infantilmente no quiere perder lo que la llena de felicidad día a día. Quizás su miedo es infantil y no debió soltarlo…tal vez…Celestia…que incómodo.
- Mavuika… - Él la llama a centímetros de ella, pero no puede responder – “Mavuika”
- Por favor…solo ignora lo que dije, puedes regresar con el res-
Es cortada a mitad de la oración cuando el otro la llama nuevamente – “Mavu, mírame, sé que puedes mirarme” – Cuando la llama de esa manera, su tono es preocupado, serio y suave, sube su cabeza de a poco y se encuentra con la figura de Thrain cerca suyo, dejándola sin aliento. Una valentía rara viene cuando pone ambas manos en la mejilla de Mavuika para que no se aparte.
- Esta bien tener miedo al futuro….así sea que tenga pensado ser panadero, todavía dudo si honestamente a la gente les gustara, si podre darles felicidad cuando sus días estén oscuros…
- ¿De que estas hablando, Thrain? Mejoras tus recetas cada día más, incluso si a nadie le agrada, hay gente que les alegrara el día de comer con tus dulces, tus pequeños actos valen más que cualquier palabra que puedas transmitir. Así con tu familia, ellos lo aprecian de creces porque eres tú y porque lo disfrutas.
- Entonces, ¿No sería lo mismo para ti?
- ……………………….. – Calla.
- Veo como entrenas, te desafinas en tus canciones cuando quieres alcanzar la nota alta, tuviste audiciones cuando te rechazaban por cualquier error pero igual seguiste intentando ser mejor. Tú jugaste con tu guitarra las canciones favoritas de Hine hoy y su felicidad se lee con tal solo sentir su energía. Eres tú misma con la música y lo que quieres transmitir a los corazones de otros es lo que a ti te importa, estando en el presente. Así sea que te rechazan puedes tardar en reclutar y crear tu propia banda desde cero…y….- Suelta una pequeña risita – “Todos sabemos que eres muy terca como para dejar las cosas por sentado, esa es una característica entrañable de ti a pesar de tus miedos”
- Thrain….
- Y hablando del futuro y de nosotros… ¿Tú quieres renunciar a lo nuestro?
Ella grita antes de tiempo - ¡NUNCA!
Le da una sonrisa poco típica de él y a pesar de la incomodidad de si debería hacerlo o no toma las manos de Mavuika y responde con convicción – “Entonces está decidido, ambos trabajaremos y llevaremos nuestros sentimientos adelante, incluso si la vida nos pone a distancia” – La seriedad invade el ambiente y la abraza – “Siempre encontraremos la manera de estar con el otro, sea un punto de reunión especial, sea en planificar el tiempo, Ororon me define como una mula como para dejar a los demás atrás, tu relación conmigo es el tesoro más grande para mí como para dejar que el tiempo me lo quite o renuncie”
Mavuika se siente consolada, cada palabra le llega como la pluma de un ángel para levantarse otra vez. Thrain…
- Si el mundo nos hace tropezar, sé que puedo caer a tu lado. Nadie merece ser dejado atrás en la oscuridad, Mavu. No me importa si lo que temes no es nada grave, puedes contar conmigo pase lo que pase – Pone ambas manos en su pecho para que oiga el corazón latir – “Este es mi corazón en tu presencia, así de importante eres para mí y una amistad improbable que ilumino mi camino”
Suelta sus lágrimas sin miedo, dando paso a emociones conflictivas pero entre todas ellas el alivio permanente persiste y a punto de borrar la distancia de ambos – “Thrain” – Su voz sale entrecortada, sensible.
- Llora, Mavu. No hay nada que te detenga más – El abre sus brazos y de repente lo embisten con un cuerpo sobre el suyo rodando colina abajo, él se queda mareado pero despierta rápido ante los sollozos del sol en sus brazos. La incomodidad ya no la siente mientras la envuelve con fuerza.
Pasando un largo tiempo en el sendero que las fuerzas lo agotan, casi queriendo dormir al aire libre, pero puede que algún animal ande rodando por ahí o se resfríen así que ayuda a levantar a Mavuika para volver antes de ser detenido por una mano de parte de la misma.
- Espera aquí – Ella sale corriendo al otro extremo para recoger algo y regresar – “Cierra los ojos por favor, tengo un regalo para nosotros”
Hace lo que le piden y siente un peso raro en la cabeza, cuando los abre se queda ahí viendo como Mavuika se pone una corona de flores de una flor Purpuflor Chamuscada y entiende que también tiene una en la cabeza. Mavuika pone una cara seria y pone el dedo menique al frente.
Ante estas flores que hice para el cumpleaños de mi hermana, quiero úsalas como símbolo de nuestra promesa aquí en la colina, que aunque nuestros corazones estén separados siempre nos llevaremos en mente cuando salga el sol y la luna aparezca. Que ante esta promesa siempre nos volveremos a ver, no importa el tiempo que tardemos y – Pausa con voz quebrada pero no menos reluciente – “Que ante el universo siempre daremos nuestro corazón al otro, sabiendo que en el encontramos un hogar al cual volver…. ¿Estas listos para lo que nos depara el futuro, Thrain?”
Su fuego contagia y lo pone suave que no duda sin ningún retracto su meñique, con la misma seriedad que ella y su palabra como hielo que no se derrite – “Estoy listo ante lo que nos venga, Mavu…siempre ante el mismo cielo y con el corazón en mano” – Él puede ver la lluvia de estrellas en sus ojos miel, que lo deja embobado y tonto pero sin perder su dignidad y respetar que él puede sentirse así sin juicio.
Bajando para poder acostarse aun con las miradas de sus amigos ante lo que ve y triunfantes ante tal desarrollo sin saber lo detalles ambos se acuestan uno al lado del otro con el meñique y las flores de corazón en sus cabezas.
Es tan fácil este sentimiento, arraigado en su corazón cuando se conocieron. Thrain no puede entender la magnitud de este sentimiento pero al lado de ella es tan fácil dejarse llevar, tan sencillo acostarse, como si pertenecieran ahí.
Lento pero seguro al futuro, conquistara sus sueños y vera a Mavuika a su lado, esta tan seguro que sueña con nada en la paz de la habitación de ella.
Que con tranquilidad algún día entenderá este sentimiento que crece como un capullo.
…………….
O mejor dicho….
Sabe que es…prohibido, delicado…pero poderoso.
No lo nombrara ahora.
Porque tiene el tiempo del mundo para que esta flor en su corazón se convierta en algo hermoso.
Y apostando a todo….Mavuika también puede compartir el sentimiento.
…………………………………
………………..
Parte 3 “Con el Corazón en Mano a Tú Lado”
Muchos niños quieren ser adultos para que las limitantes de la niñez no los entierren más. Los adultos quieren volver ser niños porque la vida y las responsabilidades los aplastan de a gratis.
Al ser infantes, uno pensaría que sus padres tienen dinero infinito o que las cosas que compran ya estuvieron ahí desde el inicio. Cuando llegas adulto entiendes y aprecias que nada en esta vida es gratis, ni el esfuerzo que haces para comprar esas cosas que te gustan, tus conocimientos, amistades y sueños no se hacen realidad de la noche a la mañana, si quieres obtener algo debes trabajar para alcanzar esa realidad y no a través de ilusiones que te enviaran a rincones sin salida. En la adultez eres el que está a cargo de tu vida y cómo quieres vivirla.
La persistencia y la conciencia son claves para ascender plenamente sobre el barro si uno tan enserio se respeta asi mismo para alcanzar lo que se proponga sin traicionarse. Muchos caen en la mentira e hipocresía porque no son sinceros con ellos mismos o de genuinamente trabajar en los errores que tienen.
La adultez es un peso que se sacrifica día a día, pagando y caminando sin parar. Pero también es la etapa en donde por fin puedes hacer lo que quieras siempre y cuando no dañes la libertad del otro.
Tus padres no siempre estarán para ti en el camino, por eso tienes que tener claro lo que quieres y aprender sobre la marcha que es ser un adulto, nada te es dado porque si, no eres un niño para que te regalen cosas y te sientas mejor contigo misma. Cada cosa es posible archivarla, solo es cuestión de tiempo, practica, tropezar y levantarse. A veces la vida no es rosas y pasaran penurias.
Eso es cierto para Thrain y Mavuika.
Thrain pasó día y noche practicando para nuevas recetas para su negocio. Estudiar financias, trabajar para ahorrar dinero, planificar, buscar personal para su panadería, comprar la zona para comerciar y equilibrar sus relaciones con el trabajo. Fue una tarea titánica que le gano unas buenas movidas al hospital por dolores de espalda y falta de sueño. Mavuika tuvo que a veces amarrarlo para que durmiera y darle comidas sanas en vez de pura bebida energética. Pagar grandes cantidades de dinero durante 3 años por adelantado en el negocio para que por fin lo dejaran en paz. Tener varios altercados con ladrones que querían robar en su negocio y el dinero que tuvo que contratar guardias.
Mavuika en ensayar todos los días el canto y la guitarra, trabajar en puestos que no quería, soportar compañeros y jefes tóxicos para conseguir dinero. Estar en la calle en zonas concurridas y cantar para el público y que poco a poco su fama rondara de voz en voz. Familiarizarse con otros que quisieran reunirse a su banda. Ser contratada por varios productores pero rechazada al final porque sus canciones o estilo no son para “Las Masas”. Al fin consiguió a alguien para que financie y pueda publicar sus primeras canciones en las redes sociales aunque no fue popular o que nadie la notaba; Thrain estuvo para ella cada vez que la depresión le daba cuando la negatividad se acumulaba en ella o nada resultaba como quería.
Si, ha sido un camino arduo y con altibajos. Lo que no cambia es el apoyo y cariño que se tienen, en las buenas y en las malas; como si las circunstancias volvieran su relación más fuerte y unida de lo que ya es. Ambos de nunca faltar su palabra y llegar juntos hasta el final.
Si, nada fue un color de rosas…
Pero todo fue pagado con creces. La perseverancia no ha cambiado en ambos.
Lo que no ha cambiado son los sentimientos que se tienen uno al otro, haciéndose más grande a través de los años, una flor que está a punto de aparecer sus primeros pétalos maduros.
En cualquier momento esta flor será igual de reluciente que los cristales
…………………..
………….
- ¡Mavuika! ¿No tienes un lugar al que ir? - La voz de Xilonen resonó en el pequeño estudio de la banda, cortando el aire como un eco vibrante. Su mirada estaba fija en su amiga, quien, completamente inmersa en su guitarra, seguía afinando las cuerdas y probando sonidos como si el tiempo no existiera.
Mavuika levantó la vista al escuchar su nombre y en ese instante, como si una avalancha de realidad cayera sobre ella, sus ojos se abrieron de par en par. Su cuerpo reaccionó de inmediato, poniéndose de pie con una prisa que desbordaba la urgencia.
Rápidamente, colocó la guitarra en su estuche con movimientos casi automáticos, sus manos trabajando con la velocidad de quien ya ha repetido la acción cientos de veces. Se acomodó la chaqueta negra, ajustándola a su torso, y alisó la tela de su camiseta color vino antes de recoger sus gafas de la mesa. Sin perder un solo segundo, pasó los dedos por su cabello, desordenado por horas de ensayo, arreglándolo con precisión antes de girarse hacia Xilonen.
"¡Maldición! ¡Se me olvidó que tengo que ver a Thrain! Gracias, Xilonen..." – Apresurada y agradecida mientras sus ojos recorrían el estudio con rapidez, asegurándose de no olvidar nada antes de salir.
La rubia aún relajada en el sofá, estiró los brazos con una expresión indiferente, pero el brillo malicioso en sus ojos la delataba - "Sí, sí, claro. ¿Qué harías tú sin mí para recordarte que tienes que ver a tu novio?"
La palabra novio hizo que Mavuika se detuviera por un breve instante, girándose hacia su amiga con una mirada afilada. Pero en lugar de refutar con seriedad, simplemente exhaló con diversión, el momento convirtiéndose en un intercambio ligero y familiar entre ellas - "Todavía no somos novios, Xilonen."
La rubia arqueó una ceja, cruzando los brazos con expresión desafiante, como si estuviera a punto de lanzar el golpe final en una discusión que ya había ganado antes de comenzarla.
- ¿Y cuándo se van a confesar uno al otro? - La pregunta flotó en el aire por un segundo, pero la mujer de rojo no dudó. Su respuesta vino con una firmeza que no solía tener cuando hablaban del tema.
- Hoy lo haré.
Xilonen, quien esperaba otra evasión o un comentario despreocupado, parpadeó una vez. Su postura cambió, su incredulidad mezclándose con una chispa de sorpresa - "¿En serio, Mavuika?"
Ocupada asegurándose de que todo estuviera listo, sonrió con un aire despreocupado - "¿Tú crees que no voy a aprovechar el momento cuando Thrain me pidió que lo viera hoy para pasar el rato?"
La mujer leopardo la observó, su expresión cambiando lentamente hasta convertirse en una sonrisa cargada de satisfacción - "Más te vale, ante las gemas de mi cuello, que sea así. Si no, destrozo tu moto y todas tus pertenencias"
La pelirroja soltó una carcajada, su risa resonando en el estudio con naturalidad - "Jajajaja, ya sé que lo harás... Has esperado por esto tanto tiempo."
Chasqueó la lengua la rubia, su frustración reflejada en la manera en que cruzó los brazos con más fuerza.
- Ni qué lo digas. Odio ser la tercera en cualquier mierda que ustedes dos anden haciendo.
Dejó escapar una sonrisa más pequeña, esta vez teñida con un matiz de disculpa. Bajó la mirada, las palabras de su amiga golpeando con suavidad su pecho - "Perdón... Xilonen"
La chica leopardo exhaló lentamente, su expresión suavizándose. Sin más palabras, agarró la mochila de su amiga y se la entregó con un gesto tranquilo - "Vamos, chica de fuego. Has esperado demasiado por este momento. No retrases lo inevitable"
Mavuika, sintiendo el peso de la realidad asentarse, respiró hondo, como si con ese aire pudiera llenar su cuerpo de confianza. Entonces, sin más dudas, se despidió de su amiga, rugiendo el motor de su motocicleta mientras se dirigía a la panadería de Thrain.
Xilonen no hizo más que mirar con orgullo mientras la silueta de su amiga se desvanecía en la distancia. Finalmente, se dejó caer en el sofá con una exhalación larga y satisfecha.
- En serio, no me pagan lo suficiente para esto.
Y así, cerró los ojos, entregándose al sueño con una sonrisa ligera en los labios.
El olor a pan se huele a la distancia, el humo cae reluciente cuando el invierno y los copos aterrizan por el suelo. Natlan no es una nación que de manera normal haya invierno, solo ocurre dos veces de cinco veces, cuando ocurre todos se abrigan y pasan la mayor parte del tiempo en casa calentándose o en negocios donde haya calefacción.
Los pasteles se venden a grandes promociones. El café se mescla con las risas de la gente, todos sentándose para contar como fue su día en el trabajo o los planes para el fin de semana.
Todos los glaseados de postres decorados con la pinta de una fiesta elegante se postran pacientes para ser comidos en las estanterías, la pizza y pastas se saborean con exquisitez.
La panadería es a la vez un restaurante, todo el lugar no es como los modernos, es hogareño y con música de piano de fondo. Decorado de arriba debajo de flores, estrellas y construcciones de madera y piedra, una fuente dentro del lugar y jardines para dar un paseo o comer ahí. Es un sitio que con el tiempo ganó popularidad pero ahora está tranquilo, la paz es una característica al entrar y cualquier problema que se dé se hace en privado o se larga del sitio.
Thrain no podía estar más orgulloso del progreso que ha hecho hasta llegar adulto, ver a los demás felices y a salvo le llena el corazón. Sus empleados son gente trabajadora y amable. Sus amigos Tarko y Ororon lo cubrirán hoy y el resto de la semana, su salida será a las 2:00 p.m. y se les pagara las horas. Unas pequeñas vacaciones le vendrían bien para descansar y pasar el tiempo con ella.
Vive en la panadería, subiendo las escaleras hasta el séptimo piso con unas buenas vistas de Natlan y un apartamento espaciado y cómodo para él. Coge los bocadillos que llevara recién salidos del horno, un jugo de naranja y se marcha abajo abrigado a esperar a Mavuika.
- Suerte en tu cita, jefe – Se despide Ororon, se ha vuelto un poco más grande, no lo suficiente como para alcanzar a Thrain. Trabajar para Thrain en un gran negocio ya que puede promocionar sus frutas y verduras, ayudando en la panadería y con una pequeña tienda al lado de sus productos del huerto.
- Tal vez deberías llamarlo asi – Ajustándose la bufanda y mirando la nieve caer. Thrain se sienta en una mesa y el pelimorado le da un café amargo como le gusta al hombre.
- Parece un buen ambiente como para estar a solas con ella. ¿Tú crees que…..? – El otro no sabe si preguntarle. El otro puede entender lo que quiere decir y suspira.
………………
Todos esos sentimientos dentro de él eran como una flor creciendo en un jardín protegido, cuidado con esmero. Florecían en los momentos más sutiles, en los gestos pequeños, cuando ella le limpiaba las lágrimas antes de que se atrevieran a caer, cuando sus miradas se cruzaban en la dirección del otro como si fuera la única brújula que importara. Florecían cuando él le preparaba comida en los días en que Mavuika parecía abatida, cuando juntos observaban las estrellas en la colina, envueltos por la calma de la noche.
Sí...
Ya no piensa retenerse más. Quiere estar con ella. Construir un futuro juntos. Cuidar el corazón que ella le entregó en mano ese día, besar ese mismo corazón cuando el cielo se desgarre en lluvia, llegar juntos a la vejez, con la certeza de que nunca dejó de sostenerla.
Decírselo hoy no es una opción que pueda posponer. Lo obvio entre ellos ya no merece retraso. Por eso la llamó, para que lo recogiera en su moto, para pasar el día juntos en casa de Mavuika.
Solo es cuestión de tiempo, y lo termina aquí y ahora.
- Sí, es hoy… y no me llames luego para preguntar cómo fue - Le sonríe a su amigo, quien, viendo la inquietud en sus ojos, no puede evitar darle un pulgar arriba, deseándole suerte.
Se pone de pie, recoge sus cosas y se despide de Ororon, Tarko y los demás de la tienda antes de salir. La brisa fría le golpea el rostro, haciéndolo estornudar casi de inmediato.
A la distancia, Mavuika lo saluda con energía y corre hacia él. Es hermosa, tanto que su distracción al mirarla le juega una mala pasada, su pie tropieza con una roca y su cuerpo tambalea peligrosamente. Pero antes de que el mundo se incline demasiado, unas manos firmes lo sostienen con precisión.
- ¡Dios, Capitán! Cuidado por dónde pisas, todo el camino está lleno de trampas - La pelirroja no lo suelta hasta asegurarse de que recuperó el equilibrio. Sus ojos reflejan una mezcla de regaño y preocupación - ¿Estás bien?
Thrain ríe por lo bajo, sorprendido por la rapidez con la que ella lo atrapó. Pero no va a mentir... le gusta la manera en que la cercanía los envuelve. Su respiración se estabiliza, su postura se suaviza – “Estoy bien, gracias, Mavu” - Responde con una sinceridad calmada.
Esta suelta un suspiro de alivio y su sonrisa recobra su brillo habitual.
- Pasaremos un gran rato en casa. Mis padres y Hine están de vacaciones en Liyue, así que tengo la casa para mí sola. Prepárate, porque quiero verte destrozando la cocina mientras yo pongo la guitarra a todo volumen hasta que los vecinos al otro lado del río me escuchen - Bromea, caminando juntos hacia la moto.
- Si eso ocurre, me escondo entre las colinas y dejo que te lleven - retruca con un tono seco, aunque una sonrisa tenue traiciona la falsa amenaza.
Ella saca la lengua en un gesto juguetón y se sube a la moto. Es entonces cuando él lo nota. O mejor dicho... cuando debió haberlo notado antes. Su expresión cambia al darse cuenta de la evidente falta de abrigo en ella.
- ¡Mavuika! ¿Por qué no estás abrigada?
Parpadea, sorprendida. Su mirada viaja instintivamente de arriba abajo, revisando su propia ropa, dándose cuenta demasiado tarde de que ha salido vestida como si fuera un día cálido. Junta los dedos con nerviosismo, aquel gesto que hace cuando olvida detalles importantes y murmura con una mueca de disculpa.
- Ups… se me olvidó. Lo siento. No lo noté hasta que lo mencionaste.
Thrain cruza los brazos y la observa con una expresión de leve desaprobación. Mavuika se encoge un poco, ya anticipando su regaño.
- De verdad lo siento. Mira, estoy bien. Al menos el calor de la moto me mantuvo resguardada, así que no pasó nada... - Intenta justificarse, aunque sabe que su olvido no tiene excusa. En Natlan aunque no sea muy a menudo, el frío puede ser traicionero y terrible de todas las manera posibles.
Revuelve la motocicleta buscando algo que la ayude, pero es inútil. No tiene nada abrigado con ella. Se rasca la cabeza con frustración, sin darse cuenta de que él se ha acercado sigilosamente.
Entonces, una calidez inesperada se posa en su cuello.
Siente la textura suave de una bufanda rodeándola con delicadeza. Sus ojos se encuentran con los de Thrain, que ajusta el tejido con precisión, asegurándose de que cubra bien cada espacio expuesto. La nieve cae en pequeños copos a su alrededor, pero él se mantiene firme, sin apresurarse en su tarea. Con una última caricia sobre la bufanda, retrocede, volviendo a cruzar los brazos.
- No vuelvas a hacer eso, Mavuika - Su mirada, seria pero preocupada, le deja claro que no tolerará que vuelva a descuidarse así.
El corazón de la pelirroja late con fuerza. Sus dedos recorren la tela con suavidad, sintiendo el calor que todavía se aferra a ella, sintiendo el gesto protector de quien acaba de envolverla en él. Por un momento, su mente se queda en blanco, hasta que se sacude y asiente con seriedad.
- No volverá a pasar - Alegrándose de que su voz no haya titubeado.
Cuando suben a la moto, el hombre hace algo inesperado, le pregunta si puede sostenerla por la cintura para que entre en calor. La emoción de Mavuika es evidente. Durante tanto tiempo, él había evitado ese tipo de contacto por respeto, pero ahora... ahora sus brazos la rodeaban con naturalidad.
El aroma a colonia y jabón recién bañado la envuelve, un olor fresco, a pino, a invierno. A pesar del viento, ya no le molesta el frío golpeándole el rostro. Él está ahí, cerca, su aliento roza su cuello y le provoca un cosquilleo casi imperceptible.
- ¿Estás bien? - Pregunta él con voz baja.
- Sí, gracias, Thrain - Sintiendo las mariposas revoloteando en su estómago.
Él sonríe, y su expresión es suave, cálida como la miel. Aprieta ligeramente el abrazo.
- Me alegra saberlo. No te distraigas en el camino.
Ríe con dulzura, fingiendo una ligera queja en su mente – “Como si no me sostuvieras y me provocarás un revuelo de mariposas”
Pasando los edificios y los puentes, la nieve cae en silencio.
Pero ellos están envueltos en la calidez del otro.
Al llegar a la casa, se dedicaron a acomodar todo, preparándose para disfrutar de su tiempo juntos. Entre risas y anécdotas recientes, la cocina se convirtió en un espacio vivo, donde cada movimiento hablaba de una familiaridad creciente entre ellos.
Thrain inspeccionó las estanterías y la nevera, buscando los ingredientes perfectos para preparar una torta tres leches. Su concentración era impecable, midiendo cada cantidad con precisión, mezclando con paciencia, asegurándose de que cada paso fuera el correcto. A su lado, Mavuika trabajaba en una ensalada de frutas fresca y helado, preparando los complementos perfectos para la salida que habían planeado. La colina, el lugar donde habían hecho su promesa con la corona de flores, los esperaba bajo un manto de nieve ligera. Un picnic parecía la opción ideal, siempre y cuando estuvieran bien abrigados.
Entre bromas y travesuras, la cocina se llenó de momentos espontáneos. La pelirroja lanzaba comentarios juguetones y, en represalia, el pelinegro le dejaba pequeñas manchas de glaseado en la cara. Ella fingía indignación, pero las carcajadas eran imparables. Sin embargo, bajo toda esa alegría había algo más profundo, algo tácito. Una ternura implícita que los acercaba poco a poco, como si la confianza se tejiera en cada instante compartido.
Mientras preparaban todo, la pelirroja contó su día en el estudio, tocándolo de vez en cuando con un gesto juguetón, mientras Thrain la miraba con esos ojos atentos, siempre observando, siempre aprendiendo de ella. En un gesto de retribución, él le enseñó varias recetas sencillas para que pudiera cocinar en su día a día. Mavuika, agradecida, le regaló unas colchonetas y varios instrumentos de relajación para el estrés, asegurándose de que pudiera tomarse momentos de descanso.
Sin pensarlo demasiado, el hombre probó uno, aplicándolo en su cuello con curiosidad, y el efecto fue inmediato. La presión se disipó poco a poco, una sensación suave y silenciosa recorriendo su cuerpo, tan agradable que casi lo sumió en un estado de letargo.
Cuando finalmente salieron rumbo a la colina, el aire frío los recibió con un toque firme pero no implacable. Organizaron el picnic con paciencia, asegurándose de que todo estuviera en su sitio antes de acomodarse. Ella, sintiendo la tranquilidad del momento, tomó su guitarra y comenzó a tocar con un ritmo relajado, una melodía que se entrelazaba con el viento y el entorno.
El silencio aparte de la melodía gobernaba la escena, solo interrumpido por el rasgueo delicado de las cuerdas y los sonidos naturales de la colina. Mientras comían, observaban a los ciervos pasar con elegancia y a los conejos mordisquear la nieve en busca de alimento.
Un momento suspendido en el tiempo, compartido entre ellos. Donde todo se llena de recuerdo de esa promesa en la noche de estrellas. Donde comparten de lado a lado hablan al mismo segundo.
- Thrain-
- Mavui-
Se paralizan y se ríen un tanto nerviosos.
- Tu primero Mavuika.
- ¿Seguro? Pareces tener algo importante que quieras decirme.
- No importa…puedes empezar.
- Ok… - Mavuika se para saboreando el aire fresco, la bufanda de Thrain la cubre y se intenta calmar ante el momento más importante de su vida – “El tiempo ha pasado rápido ¿No? Desde que tome tu mano ese día”
- Si…
- Cuando te rescate eras un perro golpeado…pero ante todo una persona que ha sufrido a manos de los míos, alguien que estaba solo cuando quise que tomaras mi mano no era por lástima que te tenia, quería decir cada palabra de ser tu amiga y aquí estamos los dos, comiendo en la colina y siendo adultos – Sonríe más con los ojos cerrados – “Si soy sincera si me dicen que si cambiaria algo de nuestro encuentro yo cambiaria más que todo de clase para poder conocerte antes….y no tuvieras que sufrir todo eso”
- ……………………………….
- Sé que tal vez lo he repetido muchas veces pero has sido la persona más importante para mí que no imagino una vida en donde no te haya conocido. En donde nos hemos prometido en esta colina que estaríamos en las buenas y en las malas…Me alegra que estemos juntos, no me pongo en la cabeza estando con otra persona a mi lado…yo… - Ella para recuperar el aliento.
Thrain también siente su corazón latir, y se para a su lado con cuidado agarrar sus manos y protegerlo del frio y calmarla. Poniéndose un poquito sonrojado pero que esta continúe.
Mavuika toma aire, intentando contener el latido desenfrenado en su pecho. La brisa fría roza su piel, pero no le importa, no cuando el fuego dentro de ella arde con más fuerza que cualquier estación. La bufanda de Thrain, aún aferrada a su cuello, le da un calor distinto, uno que no proviene de la tela, sino de su dueño. Ese mismo calor que ha sentido desde hace años.
No quiere dejarlo pasar.
No ahora.
No cuando lo que siente la consume como brasas encendidas que no han dejado de arder desde aquel día en que él tomó su mano por primera vez.
Se humedece los labios, su mirada fija en la nieve que cubre el suelo, organizando en su mente el torbellino de pensamientos que ha contenido por tanto tiempo. Cuando finalmente encuentra la fuerza para hablar, se desliza suave, pero intensa.
- Durante todos estos años, desde que te conocí hasta ahora, cada momento contigo ha sido un regalo, algo que jamás podría dar por sentado - Levanta la mirada hacia él, y por un instante, se pierde en sus ojos.
- Tu presencia ha sido una bendición en mi vida, algo que no puedo reemplazar con nada más. Ha estado ahí en mis días buenos y en los malos, en cada instante en el que creí que el mundo me superaba.
El hombre la observa en silencio, pero su mirada le dice todo lo que necesita saber. Hay algo en sus ojos que la envuelve, algo que la hace querer seguir adelante, sin detenerse.
- Cuando tomaste mi mano aquel día, no sabías lo que significaba para mí. No sabías que en ese instante, la niña que fui encontró un futuro al que podía aferrarse.
Se detiene un momento, mordiendo su labio inferior, su corazón latiendo como un tambor en su pecho. Pero al final, las palabras salen, porque tienen que salir.
- Te amo, Thrain… – Su cara se pone roja y siente que va a llorar.
El frío de la noche se hace insignificante ante la calidez de la confesión.
- Quiero estar contigo. Quiero poder sostener tu mano no solo como tu amiga, sino como alguien que siempre estará a tu lado - Respira hondo, su cuerpo temblando de emoción más que de frío, y con un gesto decidido, muestra sus manos abiertas ante él, igual que cuando era niña y le enseñó su palma por primera vez.
Un corazón.
Su corazón.
- Si lo deseas…ante este corazón en mano, ¿Quieres ser mi novio?
El tiempo parece congelarse. La mujer siente la presión en su pecho aumentar, como si el universo entero estuviera conteniendo el aliento, esperando su respuesta.
Pero Thrain no la deja en la incertidumbre por mucho tiempo.
Él da un paso adelante, acercándose más, sus ojos fijos en sus manos extendidas. Su expresión cambia, no hay duda en ella, solo algo cálido, algo profundo.
Siente el peso de la confesión en cada fibra de su cuerpo, como si el mundo se hubiera detenido solo para ellos. Su respiración se entremezcla con la de Mavuika, y por un instante, todo se reduce al latido de sus corazones, al leve temblor en sus manos, al calor que emana de su cercanía.
Mira sus manos extendidas, ese gesto que ha sido símbolo de su conexión desde que eran niños. Un corazón ofrecido, el suyo, en la apertura de sus palmas, esperando. Pero el pelinegro no solo ve lo que ella le ofrece. También comprende lo que tiene que dar.
Lentamente, lleva una mano a su pecho, allí donde los latidos son firmes, intensos. Sin pensarlo demasiado, sin contenerse más, cubre la pequeña distancia entre ellos y coloca su propia palma sobre la de ella, dejando que el peso de su corazón descanse sobre su piel.
- Si tú me has dado tu corazón… entonces toma el mío.
No es una metáfora. Es real. Es un pacto silencioso que trasciende las palabras. Ella tiembla, no de frío, sino de emoción pura.
- Cuando me diste tu mano aquel día… nunca pensé que alguien llegaría a sostenerme sin intención de soltarme - La voz de Thrain es baja, pero cada palabra tiene un peso tangible, como si la estuviera ofreciendo con cada respiro.
- No entendí lo que sentía al principio. No sabía lo que era. Creía que era gratitud, pensaba que era cariño.
Su pulgar traza círculos sobre la mano de Mavuika, en un gesto inconsciente, cálido – “Pero cuanto más te conocí, cuanto más estuve a tu lado, más claro se volvió” - Entonces, con una suavidad que desarma cualquier barrera, apoya su frente contra la de ella, dejando que el momento los envuelva - “No es gratitud. No es solo cariño. Es más que eso”
Su voz cae en un susurro, pero la intensidad de sus emociones lo hace resonar más fuerte que cualquier grito - “Te amo, Mavuika” - Las palabras emergen, ardientes, como llamas que no queman, sino que calientan desde lo más profundo.
- He deseado tanto ser tu novio. Más de lo que siquiera me permití admitir. En donde nuestros corazones son uno.
No espera una reacción inmediata, pero la obtiene de todos modos. Dos lágrimas escapan de los ojos de Mavuika, y antes de que pueda hacer cualquier otra cosa, se lanza contra él con fuerza, tropezando ambos en la nieve. El mundo desaparece, las estrellas se desdibujan. Lo único que existe es la risa, fuerte, pura, incontrolable.
La atrapa por la cintura, asegurándose de que no caiga más allá, sosteniéndola con firmeza. La abraza sin reservas. Como si nunca fuera a soltarla. Como si nunca quisiera hacerlo. Ella acaricia su mejilla pálida y se quedan mirando de manera libre y desnuda, el no puede evitar acercarse, parando como para pedir permiso, Mavuika pone los ojos en blanco y lo besa.
Una explosión de calidez los gobierna ambos hasta el punto de no respirar, es un tanto desordenado de que no han besado a nadie antes que no sean con la persona que quieren estar, pero cuando se separan se juntan otra vez y son más suaves que el beso anterior.
Sus movimientos son para conocerse, casi entrando calentitos en la cercanía. Abrazándose más hasta que separan por falta de aire.
No se sueltan cuando comen galletas juntos o cuando ella reanuda la nota de una canción de dos niños que el destino los junto con Thrain acostado en el hombro de ella y escuchando igual que un reino en el cielo.
Nunca se sueltan la mano. Sus corazones en mano cuando se acuestan en la cama, donde los copos caen y Mavuika duerme tranquila, el no para de mirar los pequeños detalles, pecas que tiene, un pequeño lunar al lado de su ojo pero nada de eso importa y la protege más del frio, donde nada pueda tocarla y le murmura al oído. Casi un poema para quien tomo su mano.
“Cuando las flores del mundo cayeron como suspiros apagados, tu mano se alzó, fuerte y etérea, para atraparme entre su suavidad. Fui una hoja al borde de un abismo, arrastrado por el viento de risas crueles, pero tú me sostuviste antes de que la caída devorara lo que quedaba de mí. Donde el eco de la soledad era un peso eterno, llevaste en tus manos el calor de un corazón vivo, derramando sobre mi oscuridad pinceladas de un cielo nuevo.
En la llama de tu presencia, el tiempo se hizo un instante eterno. Me uní a ti en esta vida y también en la que aún no ha nacido, en la muerte y en los paisajes que solo las almas conocen. El sol, cómplice de tu esencia, floreció ante mí como un fuego tímido y cálido, tan íntimo como el roce de aquel primer encuentro, donde incluso el frío más cruel fue derrotado por tu calor.
Lo que siento arde sin consumirse, es un nombre secreto que la luz reveló en mi pecho. Esto que crece en mi interior… sí, lo he comprendido al fin. Esto es amor. El amor que eres, el amor que ofreces. Gracias, Mavuika. Por la luz, por el refugio, por el todo.
Gracias……”
Repita cada vez ese gracias hasta que caiga dormido.
Ella sonríe al oírlo y lo besa en la frente con las manos juntas.
Felices en el mundo de los sueños.
Con el corazón en mano.
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