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Esta no era una noche cualquiera, era la noche donde en que todo debia resolverse.Brindando por las peresas que da la vida. Era una reunión de amigos, Bowser y Boo eran amigos de hace bastante años. Pero aun todos esos años no habían podido calmar el dilema que sentía su corazón, desde hace años este estaba dividido.
Amigo mio esta noche, te invito a brindar por él, que los amores se marchan y los amigos nos quedan, tantos años de amistad no pueden desaparecer por un dilema de amor, Boo.
Tienes razón pero, quien lo diría, no, las cosas que nos da la vida. Habiendo tantos hombres en el mundo, nos hizo amar al mismo.
En aquel salón iluminado por el fuego, ambos esperaban al causante de su distancia y delirio.
Luigi se encontraba en camino, no sabia que haría, que decisión tomaría o lo que pensaba en ese instante, los amaba a los dos, Bowser el temido rey de los koopas le había mostrado un lado que pensó no tendría, pues era demasiado explosivo, despiadado y controlador, nunca pensó encontrar en èl ternura, pasión, protección, era comprnsivo nunca lo apresuraba siempre dejandolo ser. Por otro lado Boo era un espíritu jugueton, aunque era un poco aterrador al principio con el pasar del tiempo demostró estar lleno de dulzura, remplazando el miedo por una inmersa compañía que lo hacia olvidar su soledad. Boo era su consuelo. Bowser su refugio.
Al llegar al castillo los koopas lo acompañaron al salo, donde se encontraban los dos hombres que tanto amaba.
Luigi- gruño Bowser con los brazos cruzados. Ya basta, tienes que decidir y poner fin a esto.
Boo floto cerca del suelo, su forma translucida temblaba levemente.
Lo que menos quiero es que sufras- susurro el fantasma, pero sabes que tampoco quiero y puedo seguir siendo una sombra en tu vida.
Luigi trago saliva, los ojos verdes empañados por lagrimas resistiendo en caer. Tenia que dejar de vivir un amor de tres.
¿Por qué me hacen esto?, no se que es lo que quiero ni debo hacer. ¿Por qué no pueden entender que yo los necesito a los dos?- Solto Luigi desesperado, era egoista no quería perder a ninguno.
Amaba a Bowser con una pasión salvaje, peligrosa, que lo hacia sentir vivo. Con Boo, sentía paz, ternura, lo había sacado de la soledad en la que se había sumergido.
No se puede vivir asi. No quiero seguir asi, entre el amor de amigo y el tuyo Luigi- solto Bowser con un deje de tristeza en su voz.
No quiero dejar de verte pues te perdere pero, si sigo junto a ti lo perdere a èl Luigi, entiendelo, no podemos estar los dos contigo, debes de tomar tu decisión y elegir a uno de los dos, si no lo haces tu, no lo podremos hacer nosotros- Boo estaba entre un dilema, no quería perder al hombre que amaba pero seguir a su lado, significaba perder a su mejor amigo de años.
Luigi apreto los puños. Su alma estaba desgarrada. Pensó “Dejar a uno seria matarlo, elegir a uno seria traicionarme”. No podía seguir, no podía dejar de amarlos.
No puedo- dijo firmemente. No quiero elegir. Si los pierdo a los dos, entonces…me perdere a mi mismo.
El silencio se hizo espeso. Boo floto hacia èl, besando suavente su mejilla con un ligero toque.
Boo quiero luchar contigo por él, si no puede tomar una decisión y elegir a uno, dejemos que el tiempo pase y sea lo que Dios quiera.
Pero Bowser, eso no funcionara, no hay quien pueda en el mundo callar a los sentimientos. Si prometemos olvidarlo para seguir con nuestra amistad, seguro estará mintiendo. Es por eso que no puedo seguir con esto, lo siento a los dos, no quiero perderte Luigi, te amo pero, tampoco quiero perder a mi mejor amigo.- con eso dicho se desvanecio en el aire, marchándose.
La sala quedo en silencio solo hasta que Bowser hablo.
Luigi, sabes que te amare incluso si no me escoges pero debes dejar de ser egoísta, solo estas dañándote. Sabes que cualquiera de los dos estará ahí para ti, pero vuelve a buscarme cuando tengas en claro tu decisión.
Te dejo para que lo pienses, puedes retirarte cuando gustes, sabes que mis koopas te aprecian mucho.- Sin mas se retiro del salo, dejando a un Luigi devastado sin saber que hacer o pensar.
Despues de la partida de los dos, cayo de rodillas, solo en la sala lo único que podía hacer era llorar. En su pecho sentía una herida que hardia como lava. No sabia que hacer, no sabia a quien elegir. Pero sin duda sentida que.. acababa de perderlos.
Con el pasar del tiempo las cosas marchaban con normalidad. Luigi en su mente escuchaba las voces de ambos, una calida y ronca, otra suave y temblorosa. Sabia que ambos lo amaban. Pero él, él seguía sin decidir entre alguno de aquel par de amigos.
