Work Text:
Amabas el viento que venia conjunto el anochecer. Lo consideraste un deleite, incluyendo de manera simultanea el gusto de la sensación fría en tus pies descalzos mientras pisabas el pasto húmedo, devolviéndote de un pequeño paseo por la cancha de futbol. Después de todas las actividades recreativas de la tarde que hiciste junto a tus compañeros, el sereno que te regalo el final del día era un alivio del cual estabas agradecido.
Escuchaste que un compañero gritó tu nombre, sacándote de tu trance casi al instante.
—¡El profesor nos está llamando al comedor del patio!
—¡Yendo! —respondiste, tomando rumbo al lugar de la cena.
Mientras caminabas, pensabas en todo lo que había pasado en estos últimos días.
Es tu ultimo año escolar en el instituto Aoba Johsai, una preparatoria privada en la prefectura de Miyagi a la cual pudiste entrar debido a una beca deportiva que cubría un gran porcentaje de la colegiatura.
Desde pequeño demostraste el inicio de una gran habilidad para la precisión en cuanto al lanzamiento de pelota, cualidad que afinaste y te hizo destacar como pitcher (lanzador). No era que te gustara mucho la actividad deportiva, tampoco la odiabas, pero si te daba la oportunidad de asistir a una buena preparatoria no ibas a solo quedarte quieto en la zona de strike sin intentar un home-run ¿verdad?
Encontraste una conexión muy buena con tu equipo: no eres muy veloz ni apasionado, pero si diligente y con un atribuido sentido de compañerismo. Al final los años pasaron volando, ganaste medallas para ti mismo, un par de reconocimientos por parte de la escuela, múltiples exámenes aprobados por los pelos y unas experiencias que te dejaron insatisfecho.
Tras recordar tu posición, no podías evitar sentir algo de inseguridad en lo que respectaba tu futuro.
¿Qué harías ahora? ¿Tomarías una ruta básica como estudiar alguna carrera que te consiga un puesto de trabajo estable? ¿Irías por el camino de convertir tu hobby en tu profesión?
Tuviste varias charlas con la psicóloga de la escuela y la prueba vocacional había dado positivo para alguna carrera de humanidades o algo sobre el comercio; debías ser honesto contigo, no te veías estudiando filosofía y mucho menos sociología.
—No, si creo que hoy será la fogata— lograste escuchar una porción de la conversación de varias chicas que iban en frente tuyo.
Claro, la fogata. Era sábado, mañana se irían por la tarde de aquel lugar. Te encontrabas junto a un grupo grande de la escuela en un sitio alejado de la ciudad, el cual creías que era algún estilo de monasterio o zona a la que venia gente religiosa para retiros espirituales debido a su arquitectura.
Pasillos abiertos que conectaban con diferentes habitaciones y casas, caminos de piedra que llevaban tanto a zonas verdes llenas de arbustos florales o zonas de "juego" donde se la pasaron casi todos en los bloques de horas libres con pelotas de voleibol y de futbol.
Todos los cursos que se gradúan este año tuvieron la oportunidad de pasar una semana aquí cómo viaje de despedida. Este tuvo un costo adicional el cual tus padres alegaron querer pagar. Insistieron en que iba a ser una buena idea para que te relacionaras más con tus compañeros antes de salir de la escuela, pero a ti no te terminaba de convencer la idea en ese momento.
Y seguías sin estar convencido.
Si, te divertiste mucho integrándote con gente con la que apenas y habías intercambiado unas palabras, incluso llegando a relacionarte mas con amistades que consideraste pasajeras, sin embargo no fue la gran cosa en comparación a lo que pudiste hacer tu solo con ese dinero. Tal vez viajado a Yokohama, incluso con la posibilidad de visitar Tokio.
Pensarlo de nuevo no te ayudó del todo
"Lo que fue, fue" reflexionaste, comenzando a notar un fuerte aroma de carbón y leña quemándose que se intensificaba con cada paso que dabas, hasta que por fin llegaste al lugar de reunión; la zona de comedor al aire libre, situada en el patio de atrás del lugar. Tenia unos metros de camino de piedra que conducían a varias fogatas dividas, con bancas hechas de troncos alrededor de estas.
Buscaste donde estaba asignada tu clase y te sentaste en una banca algo pequeña. Al poco tiempo que pasa sentiste el toque de alguien en tu hombro.
—Oh, disculpa (T/A) — Oikawa te regalo una sonrisa ligera.—¿El lugar de tu lado esta ocupado?
—Eh, esto ¿no? no, no, no— sacudiste tu mano derecha con una expresión de sorpresa, te habían tomado desprevenido.
—Gracias por el cupo— Iwaizumi dijo alzando su pulgar, sentándose justo a tu lado, quedando el en medio, tu en un extremo y Oikawa en otro.
Iwaizumi Hajima ¿Hajime? era un compañero tuyo de curso.
Te habías topado con el varias veces para hacer trabajos en grupo y lo que mas conocías de el era su físico. Joder, tu tampoco eras el mas debilucho, pero Iwaizumi te hacia parecer un flacucho desnutrido en comparación cuando eran las clases de educación física. En esta semana te relacionaste mucho más con el, sobre todo en las actividades deportivas y se llevaron bien al conocerse más.
Y a su lado estaba Oikawa...
Tooru.
Oikawa Tooru.
Como podrías describirlo...
Por lo básico ¿quizás?
Recordaste brevemente el apodo que Iwaizumi varias veces le dijo cada vez que esos dos estaba juntos (mierdakawa, perezokawa, perdedorkawa; estupikawa era tu favorito).
Tooru es también de tu curso, el cual casi siempre ves hablando o de plano existiendo al lado de Iwaizumi. Su cabello es de color marrón y las puntas se extienden hacia afuera, dándole un aspecto identificable. Sus ojos son para perderse en... son marrones, casi del mismo tono que su pelo. Es muy alto, crees que ganándote casi por 20 centímetros mas o menos, no sabrías calcularlo ahora que están sentados.
La estatura seguramente debía ser algo mas aparte de genética, como por ejemplo su experiencia en el deporte. En cuestión de segundos disociaste y cambiaste a imaginar su porte con el uniforme de los chicos del club de voleibol y una corona de oro brillante en su cabeza.
Tu preparatoria esta en boca de muchos por sus clubes deportivos, tanto los femeninos como los masculinos. No era raro escuchar las maravillas que realizaba nadie mas que el capitán y colocador principal del equipo de voley masculino, Oikawa.
Considerado popular no solo por su apariencia, muy atractiva apariencia, si no también por lo que parece ser un jugador polivalente o algo así, no sabias mucho de el como para comentar de mas.
—Toma, malvaviscos— Iwaizumi te ofreció una bolsa, la cual parecía estar circulando y había llegado justo a tu puesto. Saliste de tu trance, aceptaste y diste las gracias, colocando unos cuantos en tu regazo y pasando de nuevo la bolsa a una de tus compañeras que estaba sentada en otra banca.
—¿Podremos asarlos?— preguntaste mirando al fuego vivo, que sobresalía sobre la oscuridad de la noche y la luz blanca de los pocos postes que había alrededor.
—No nos han dado trinches, supongo que no— Iwaizumi responde.
—¿Lo haremos de manera rustica, con ramas tal vez?— Oikawa se metió a la conversación, poniendo su mano en su mentón y arqueando una ceja en señal de cuestión.
—No creo— respondiste casi al tiro, volteando la cara para que no la vieran.—Las chicas no querrían comer de algo que no fue desinfectado...
—Seria divertido si fuera así— Oikawa continua su idea sonriendo emocionado, contagiándote su animo.
Por el tema empezamos una pequeña conversación que a los minutos tuvo que callar. Al final, los malvaviscos eran para hacer algo simbólico a lo que no prestaste mucha atención y solo esperaste a que el profesor terminara su charla.
Al terminar te regaló, y a todos los del circulo, una rama que había sido despojada de sus ramitas y hojas, suficientemente larga para no quemarte al cocinar los esponjosos dulces.
Te emocionaste un poco por la idea de comer malvaviscos asados pero-
—Ugh, se quemo en un lado
Este ya era el tercer malvavisco que no lograbas dorar con éxito, eso te comenzaba a molestar. Solo te quedaban dos pero estabas decidido a conseguir la gloria de comer la gomosa y un poco fundida nube de azúcar blanda bien asada, porque si no "tu noche se iba a arruinar, eras el peor, le caías mal a todo el mundo yyyyyy tendrías mala suerte un mes".
—Mira mira, tres doradas y de una vez— volteaste los ojos un segundo para ver de reojo como Oikawa había asado a la casi perfección sus malvaviscos, comentando con arrogancia al respecto.
Tu ser sintió envidia por aquella hazaña pero el sentimiento rápidamente fue reemplazado por alarme. Al descuidarte pudiste haber dejado caer el dulce y desperdiciado tu ultima oportunidad. Gracias al cielo no fue así.
—¿Quieres uno?— Oikawa te dirigió la palabra, señalando con los ojos a su palo.
—No, gracias, quiero hacerlo por mi cuenta
—¿Estas seguro?
—Yo confió en que puedo hacerlo solo, Oikawa
—Has quemado todos los que has hecho ¿estas segurooooo?
— ¿HAAA?
ESE IDIOTA, TE HABIA VISTO TODO EL TIEMPO Y TIENE LA AUDACIA DE DECIRTE "vales verga" (no te lo dijo) CON UNA EXPRESIÓN DE PREOCUPACIÓN FALSA.
—Estúpikawa— susurraste con molestia, ignorándolo al completo y dándole completa atención al malvavisco. En unos segundos, lo alejaste de las llamas vivas y ahí estaba, un malvavisco bien- se derritió y cayo al piso.—Me lleva la... mierda
—¿Eeehh? ¿No querías ayuda, de verdad?— Oikawa te insinuó en un tono juguetón mirándote como una sonrisa burlona, haciendo una expresión que si antes no te había molestado su cara lo suficiente, ahora si.
—¿Este imbécil te esta hostigando de casualidad?— pregunto con preocupación y firmeza, ignorando a Oikawa al completo.
—Si, hazte cargo por mi— respondiste con una sonrisa vacía sin desviar tus ojos del fuego.
—¡Pero si yo solo-!
Un golpe en el hombro fue a parar en Oikawa por parte de Iwaizumi, y el primero soltó un quejido seguido de "eso duele, Iwa-chan".
Iwaizumi reprendió a Oikawa, no sabias si lo tenia merecido al cien por ciento, pero fue divertido verlos "pelear".
Pelear entre comillas. Parecía mas un intercambio de insultos, que por mas hirientes que parecieran, tu lograste visualizar una pizca de gracia en su conversación.
Eso te hizo pensar brevemente en tus compañeros. En tus amigos. Las amistades, las relaciones con los demás. No va a ser lo mismo una vez se gradúen ¿no? la mayoría se van a ir a otros lugares para estudiar, posiblemente se ocupen demasiado, ya tendrán mas responsabilidades como adultos.
Diablos ¿eso es todo? ¿así ibas a terminar la prepa? apenas y si empezabas a conocer mejor a los maestros. Habían cosas que no creías que se habían quedado a medias o siquiera alcanzaste a comenzar, fuera por tiempo o por indecisión.
—Ñom- AHGH
Por estar distraído intentaste comer un malvavisco directo del palo pero no había ninguno y mordiste un trozo de rama. Escupiste de manera inmediata lo que te encontraste llevando a la boca, sobresaltado y con una mueca de asco.
Los dos amigos a tu lado lo notaron; uno estaba confundido de que había pasado, el otro se tapo la boca para ocultar la risa. Adivina cual era cual.
Al final lograste dorar el ultimo malvavisco. Casi te quemas la lengua, pero sabia a gloria.
Y así paso el resto de la hora. Cantaron canciones, se dedicaron mensajes y luego dieron como ultima actividad la idea de que en un papel se escribieran los arrepentimientos y pensamientos negativos para que el fuego los consumiera. Le pediste a Iwaizumi que te prestara su espalda como apoyo y el acepto sin oposición esperando a que acabaras.
Tu mente se inundo en ideas sobre que escribir. Tal vez haber hecho mas en el club como capitán, o tal vez haber estudiado mucha mas para las clases, ponerle mas empeño a conocer la escuela, no negarte a muchos viajes o actividades... tal vez no haber ocultado durante estos tres años tu enamoramiento con Oikawa.
Estabas enamorado de Oikawa. Un detalle mínimo. Minúsculo.
Habías caído bajo los encantos de aquel chico desde tu primer año. Al principio fue un simple vistazo a su persona en primer año, te cautivaron muchas de sus cualidades físicas.
Lo primero que pensaste sobre el fue que su cara era muy atractiva cuando hacia ciertas expresiones.
Lo segundo fue que tenia un cuerpo desarrollado a consecuencia de su actividad deportiva recurrente. No eran celos lo que sentías al verlo limpiándose el sudor con su camisa, eran ganas.
Lo tercero fue su decisión y seriedad al verlo jugar. Te pareció muy atrayente su dedicación al deporte.
Lo cuarto y que termino firmando el contrato fue... ese día.
Era una reunión entre los capitanes de cada club con el profesor encargado de la dirección del área deportiva, quien ofreció unos papeles con la información de chicos de primer año para confirmar que ellos si asistían a las actividades extracurriculares o no.
Era tu segundo año sin embargo ya te habían asignado capitán porque nadie de tercero quería asumir la responsabilidad. Te quedaste lo que restaba de tarde en tu salón viendo la hora limite con temor. Le escribiste a varios miembros del club pero solo uno había respondido y necesitabas confirmar sobre otros mas. Estabas completamente estresado viendo la hoja y los espacios en blanco solo te mareaban.
—¿Qué haces aun aquí, hum?— Una voz te hizo mirar hacia arriba. Oikawa entro a salón confundido por ver a alguien, caminando lento a uno de los pupitres mientras te juzgaba con la mirada.
—¿Puedo preguntarte lo mismo?— respondiste inclinándote un poco en tu silla.
—Deje mi libro de química debajo de la mesa
—Ento- ¡Mierda! ¿mañana tenemos que entregar el taller?
—¿No te acordabas? ¿En serio?
—No, carajo, gracias por eso— sacaste un cuaderno externo y anotaste con rapidez el recordatorio. Oikawa soltó algunas risas por debajo, no sabias si eran de burla o porque consideraba cómica tu mera existencia.
El actuó por curiosidad y se acerco a tu asiento revisando todo al rededor.—¿Aun no llenas eso?— pregunto viendo el formulario tu mesa.
—puuueeeees... no.— admitiste con un suspiro.
—¿No sabes quien viene a las practicas y quien no? eres un terrible capitán, me siento mal por el club de beisbol— Oikawa aseguro con una expresión de tristeza dramática, tomando asiento del pupitre a tu lado.
—Se supone que es trabajo del profesor tomar asistencia, no el mío corroborar esa lista— respondiste fastidiado por el mero hecho de estar bloqueado y no saber como solucionar.
—Tampoco es para tanto (T/A)
—Lo dices como si recordaras todo sobre tus compañeros de equipo
—Si lo hago— dice presuntuoso.
—No te creo— replicas alzando los hombros.
—¿ACASO NO SOY DE FIAR?— Oikawa pregunto alarmado, señalándose con el dedo incrédulo.—Bueno, no es que recuerde todo TODO sobre ellos, es que me tomo el tiempo de ya sabes, analizar sus fortalezas, y de ahí identifico-
—¿Sobre todos? ¿Así de dedicado eres para esto?— interrumpiste incrédulo y algo sorprendido ante aquella información.
—Si conozco sobre ellos puedo ayudar a sacar a relucir su potencial, dedicarles tiempo para conocerlos es una muestra de afecto muy elevada, por que ¿acaso es digno de adulación?
—Yo creo que es algo muy sospechoso y preocupante— respondiste con honestidad tensando las cejas.
—¡No lo tomes por ese camino!— Oikawa agrego con pánico.
Tuvieron una charla esa tarde que duro hasta que los demás miembros por fin respondieron los mensajes. Conociste un poco mas a Oikawa fuera de su personalidad común, la cual no te terminaba de convencer, y su convicción parecía ser lo contrario a la descripción de egocéntrico.
Notaste con cuidado las expresiones que ponía, debido a que no parabas de admirar sus ojos marrones, y el tono con el que decía las cosas. Cada vez que mencionaba sus habilidades, a pesar de aclamarlas, no se veía del todo seguro con lo que decía. Era como si el demostrara tener fé en sus habilidades pero no las consideraba a un nivel que lo satisficiera, un nivel insuficiente.
Lo sentiste con empatía. Hubieron veces que a pesar de los halagos que la gente te daba, no estabas del todo seguro si de verdad los merecías. Muchas veces en los tres años te saltabas partes esenciales del entrenamiento por no querer esforzarte demás, y mas veces te deprimías durante varios periodos de tiempo si un tiro preciso para el cátcher (receptor) lo alcanzaban a batear.
Conocer un poco mas de esa manera a tu compañero de clase fue el catalizador que prendió la reacción de acción en tu cerebro; serotonina y dopamina a furor.
Al final del día era alguien humano, como tu. Que ha vivido experiencias diferentes a las tuyas, pero estas hacían sentir a los dos de manera similar. Pudiste sentir una conexión al finalizar la conversación; no solo fue sobre deportes, el tema vario hasta gustos y disgustos; también te cautivo su capacidad de retener información durante horas.
Sucedió la realización de estar enamorado cuando menos te diste cuenta pero jamas intentaste decirlo, no por temor al rechazo, si no como te rechazaría. Pensabas que eras muy poco para el.
Volviste en si y con un lapicero que Iwaizumi te presto, escribiste en la hoja varias actitudes tuyas escritas que consideraste negativas como "poca dedicación a los estudios" y cosas que querías hacer desaparecer como "Los mosquitos". En una letra pequeña dibujaste garabatos en lo que el resto seguia escribiendo.
Iwaizumi preguntó si ya habías acabado y pensaste en si era suficiente. Pensaste si de verdad escribir...
[Mi indecisión hacia lo que quiero]
Arrugaste la hoja y la lanzaste sin necesidad de pararte de tu asiento.
—Buena puntería— Iwaizumi te atribuyo, dándote un golpe en la espalda.
—No es para tanto— respondiste.
El papel se convirtió en ceniza, avivando la llama de la fogata. No ibas a declararte a Oikawa, tu lo conocías y se llevaban normal, ni bien ni mal, pero por ese mismo normal es que no se te cruzaba la idea de que el te correspondería. Era mejor enterrar el sentimiento y dejar que con el tiempo encuentres una manera de superarlo.
—Disculpa, (T/A) ¿estas ocupado?
Un maestro se acerco a ti, colocando su mano en tu hombro para llamar tu atención.—(T/A), si no es molestia ¿puedes ir a traer mas malvaviscos de la cocina? muchos están pidiendo otra vuelta
Tu le respondiste que no había problema poniéndote en pie, pero no esperabas que Oikawa dijera al maestro:
—Yo lo acompaño
El te miro como si acabara de dictar alguna sentencia en la que había ganado, cosa que hizo que tu tragaras saliva por el desconcierto de lo que sucedió.
Los dos caminaron un poco separados, contigo yendo al frente intentando descifrar porque demonios Oikawa querría acompañarte.
—¿Qué estas planeando? Si me llegas a meter en problema-
—¡Yo debería ser el que te dice eso!— te interrumpió con una vena en la frente, manteniendo la sonrisa.
—Entonces ¿Cuál es la razón?— preguntaste cruzado de brazos sin detenerte.
—¿Razón de que? ¿Querer acompañarte? Estas dándole muchas vueltas al asunto— Oikawa explica con normalidad pero pronto sus labios ladean hacia un lado como si una idea se le hubiera ocurrido en el momento.—¿Acaso querías escuchar algo diferente?
—NO— respondiste en un grito, evitando la mirada del oji-marrón al voltear tu cara hacia la pared por temor de haberte sonrojado un poco por su insinuación.
El resto del trayecto fue en puro silencio, bueno, Oikawa silbaba de vez en cuando y el sonido de los grillos mas el ruido donde estaban todos afuera, que se disipaba mientras mas se alejaban, les hacia compañía.
Llegaron a la cocina y apenas cruzaron la puerta ordenaste al contrario buscar en los cajones bajos los dichosos dulces. Prendiste el interruptor para iluminar y te fijaste en una mesa rinconera, pues, en una esquina, con una canasta que tenia muchos dulces.
Suspiraste e intentaste avisar a Oikawa, pero-
—Encontré la bolsa-
Al voltear casi pegas un grito. Te encontraste con Oikawa justo atrás tuyo; ahora en frente. Tenia su mano apoyada en los gabinetes de cocina superiores y la otra en su cintura. Por el sobresalto retrocediste solo unos centímetros hasta que tu cuerpo se chocó con la mesa.
—Que susto— dijiste cerrando los ojos con alivio.—Los encontré-
—Oye...—Oikawa te interrumpió. Se veía serio ¿Qué mosca le había picado?
Lo miraste con confusión, demasiada confusión. El parecía pensar que decir antes de volver a abrir la boca sin despegar la mirada de ti. Para tu suerte, solo te saco la lengua y lo alejaste con un empujón. Oikawa comenzó a soltar carcajadas sin cuidado, poniendo una de sus manos en su abdomen.
—¡JAJAJAJA! ¡Te veías tan asustado! ¿apareció un fantasma acaso?— menciono entre risas, ambos volviendo por donde vinieron.
—Si, uno muy feo— aclaraste con un tic en el ojo.
"Fue una broma al final, aunque se tardo en reaccionar, o tal vez solo la ejecuto un poco mal" pensaste.
"No se veía tan mal desde ese ángulo" pensaste también.
Terminaron hablando de banalidades todo el camino de vuelta. Tu estabas cargando siete bolsas de malvaviscos con ambas manos y Oikawa solo caminaba con sus manos vacías guardadas en sus bolsillos. No te diste cuenta si no a mitad de un pasillo.
—Ey, ayúdame— le reclamaste y el te ignoro completamente. Lo dijiste de nuevo y se atrevió a comenzar a silbar. Lo llamaste por su apellido varias veces hasta que por fin volteo.
—No quiero— respondió sacando la lengua.
—¿QUE? TU FUISTE EL QUE SE OFRECIO A VENIR CONMIGO— gritaste deteniéndote en seco, no queriendo caminar más hasta que el hiciera algo.
—Si, pero vine para hablar contigo sobre...— se cruzo de brazos, parando de caminar también.—No pensé que fuera tan difícil de decir
—¿Decirme que? ¡¿Qué eres un fastidioso?!
—NO LO SOY— respondió con una gran vena en su frente.
—SI LO ERES, LO ESTAS SIENDO AHORA MISMO—gritaste de vuelta empezando a enojarte pero dejaste salir un gran suspiro rindiéndote ante el.—Ayúdame
—No dijiste por favor
—Ayúdame por favor
—Te falto el majestad— Oikawa junto con sus manos y te miro con una mueca de suplica.—"Oh, por favor su real majestad"
—¡Cállate ya! Vamos, adelante, camina
Oikawa avanzó, pero tu no. Te quedaste quieto en tu puesto, apoyando tu cuerpo con la pared esperando que Oikawa se diera cuenta. Apenas lo hizo se devolvió jorobado hablando solo en voz baja. Sonreíste de oreja a oreja, y antes de que este tomara una de las bolsas con mala cara, saliste corriendo. Se te ocurrió dejarlo por atrás.
Se quedo inmóvil confundido hasta que gritaste que le dirías al profesor que te dejo todo el trabajo y comenzó a perseguirte desesperado.
—AH, NO SEAS ASI— Oikawa dijo angustiado. Te agarro del cuello de la camisa con fuerza, alcanzándote apenas a los segundos de comenzar a correr.
—¿Me vas a... ah... ayudar... o no?— Preguntaste restaurando tu respiración.
Transpirabas derrotado. Tampoco es que le fueras a ganar en las carreritas a alguien cuyas piernas son mas largas, pero te aferraste a la posibilidad mínima.
—En serio... necesito hablar contigo— notaste a Oikawa poniendo la misma expresión de seriedad que tuvo en la cocina, pero no lograbas comprender que era el tema que parecía carcomerle.
—¿Qué es de lo que quieres hablar? si es tan místico y privado como para molestarme minutos preciados de mi vida ¿Acaso es algo que Iwaizumi no debe ser?— Miraste a Oikawa alzando las manos y el tomo a regañadientes cuatro bolsas para cargarlas.
—¿Puedes venir aquí por ahí a las doce y media de la noche?— pregunto sin dar las explicaciones que necesitabas. Y con respecto al tiempo, entendías un poco el porque. A esa hora los profesores ya debían estar en un sueño profundo.
—Espera ¿estas invitándome a fumar?— alzaste una ceja colocando una de tus manos en tu pecho mientras que la otra sostenía el resto de bolsas.
—No es eso- ¿tu fumas?
—¿Tu no?
—Nah, no te creo
—Los mild seven son mis favoritos
—Estas de broma— y si lo estabas. Mild seven era la marca que fumaba tu papá, por eso los conocías. No le diste una respuesta a Oikawa por estar de juguetón con el y terminaste provocando en el una imagen errónea de un falso lado tuyo rebelde.
En lo que quedo de vuelta pensabas arduamente en si aceptar su reunión ultra-secreta, sin tener una idea de que harían o que te iría a decir.
¿Era riesgoso? Tal vez, aunque era el ultimo día, no creías que les importaría si alguien no esta en su habitación.
Y ahora el problema seria como salir de tu habitación, la cual compartías con dos de tus compañeros. Posiblemente a esa hora ya estén durmiendo y si no, se te cruzó por la cabeza el comprar su silencio con dulces.
—Eh— Espera un segundo.
¿Por qué estas pensando en alternativas como si ya hubieras aceptado?
Paraste a Oikawa antes de pasar por donde terminaba el pasillo de concreto y empezaba el camino de piedras que llevaba al comedor. Viste a los demás dispersos ahora entre fogatas, algunos sentados en el pasto, otros cotilleando con los profesores.
—¿Es... importante lo que me dirás?—preguntaste en voz baja con algo de confusión, volteando a verlo sin esperar una mirada tan penetrante.
—De vital importancia—Oikawa te miro fijamente sin pestañear con una sonrisa ligera.
En serio ¿Qué iba a decirte? acaso...
¿Acaso era una trampa y un amigo suyo le pidió el favor, para que ese amigo sea con quien te reúnas y profetice su amor eterno por ti?
Era una posibilidad ¿verdad que si? eras tan guapo y tan buen partido.
Seh, debías dejar de engañarte con una falsa autoestima.
Iwaizumi noto que Oikawa regresó, se acerco a los dos y al verte mirando al suelo de manera instintiva lo golpeo.
—¡¿Y eso porque?!
—Algo tuviste que hacer, estoy seguro
De manera instintiva se te salió una carcajada y Oikawa te miro mal.
. . .
Eran las 12 en punto y estabas en cama recostado sintiéndote ansioso. Revisaste tu teléfono miles de veces para confirmar que aun faltaba media hora, saliendo y entrando en varias aplicaciones de redes sociales con la esperanza de que el tiempo fuera mas rápido.
—¿Te doy?
Volteaste al ver al otro lado y estaban tus dos compañeros de cuarto jugando con cartas encima de la cama de uno de ellos. No sabias que tipo de juego era, y mucho menos las reglas, pero estos llevaban una hora entera intentando ganarle al otro.
—Hanamaki, decide si te doy otra carta o no— dice Matsukawa, uno de tus compañeros de cuarto, con una expresión de cansancio.
—Déjame pensarlo más, no quiero pasarme
—Si pierdes solo le debes una salida a comer, hombre— añadiste y captaste la atención de ambos.
— Y si gano, el me debe comprar los profiteroles de Missy
—¿La tienda francesa que abrió a la vuelta de la escuela?—Preguntaste intentando echar cabeza para recordar el aspecto de aquella nueva pastelería que se había hecho popular.
—Esa misma, este lleva rato queriendo comer uno de esos pero el precio esta alto— Matsukawa agrega, señalando a Hanamaki.
—Por eso no puedo desperdiciar una sola jugada— Hanamaki intenta explicar, volviendo al juego.—Dame una de en medio de la baraja
—No me jodas
—Si te jodo, Matssun
—Bueno, yo me piro— dijiste mientras te estirabas en tu cama. Te levantaste a buscar tus zapatos y te colocaste un suéter por encima de la pijama, luego guardaste tu teléfono en el bolsillo de tu pantaloneta para proceder a ir a la puerta de la habitación.
Ambos chicos pausaron su juego y fijaron su atención en ti, curiosos en tu acción de salir tan tarde pero no les duro mucho la intriga.
—Si vas a la cocina róbate algo para nosotros—Hanamaki habló volviendo a concentrarse en el juego.
—Ni loco, voy a tomar aire simplemente—negaste su petición, abriendo la puerta con cuidado para que no se escuchara y con el mismo cuidado la cerraste.
Estuviste en frente de la puerta unos segundos con su mano apoyada en tu corazón. Tu estomago se retorció de improvisto. ¿De verdad ibas a ir? ¿Qué tal si era una broma? ¿O sera que-? ¿Qué será? ¡¿Que carajo será?!
Querías volver a entrar pero algo te lo impidió, el recuerdo de lo escrito en aquel papel. Meditaste en silencio que significaría ir o no ir, las posibles consecuencias de ser capturado...
"Agh ¿siempre fuiste así de indeciso? Si ir o no ir. Si es una broma o no. No lo sabrás si no vas, (T/N)."
Bajaste las escaleras al primer piso con mucha precaución. Seguiste por el camino viendo a ambos lados hasta que llegaste al comedor de afuera de nuevo y ahí viste a Oikawa. Estaba sentado en el borde del pasillo con sus codos apoyados en sus rodillas y su cabeza sostenida por sus manos.
Revisaste tu teléfono.
—doce y diez...— dijiste para ti en voz baja, demasiado confundido al verlo.
Caminaste hacia el y con un poco de duda, le tocaste el hombro. El volteo sin ningún sobresalto, como si ya supiera quien había llegado.
—Yahoo, (T/A)— Te saludó ladeando la cabeza. Sonreía ligero y se veía super pacifico, como si el aire nocturno le brindara calma.
—Pensé que esto era una broma para hacer que me regañaran— confesaste sin ningún remordimiento.
—Y aun así viniste— te respondió mostrando los dientes en una sonrisa mas grande.
—Entonces ¿Qué querías hacer?
—¿Te lo debería decir?— dijo vacilando, tomando una hoja del suelo y jugando con ella.
—¿Deberías decirme que?
—(T/A) ¿Recuerdas la primera vez que intentaste lanzar una pelota?
—No...?
—Uh, entonces olvida eso, uhm...— dijo soltando la hoja. Vio al cielo en busca de otra manera para entrar en el tema y termino volviendo a mirarte.—¿Recuerdas el partido del 7 de octubre del año pasado?
—Creo que, tal vez- no lo se, no recuerdo la fecha de los partidos del equipo de volei ¿por que?
—Ese día estaba jugando nuestra escuela, en el estadio Nippon Paper— Oikawa miró hacia el suelo esta vez, como si estuviera intentando recordar.
Buscaste en tus recuerdos debido al nombre tan familiar... ¿El Nippon Paper Kleenex? ese era un estadio de beisbol, no de voleibol. Ahí habías jugado tu una vez con el equipo de beisbol para la final de un torneo. Tu equipo fue el ganador, claro.
—Que miedo que recuerdes esa fecha— lo viste con una total desconcierto, arrugando las cejas.
—Fue el primer y único partido del equipo de beisbol que vi fuera de la escuela, un amigo quería verlo y lo acompañé
—Bueno... ¿Qué tal te pareció? ¿Mas emocionante que el voleibol, a que si?— el ambiente no era uno que conocieras. Para calmarte pretendiste ser algo juguetón y provocador, dándole un codazo mientras reías débilmente.
—Ni de chiste— respondió de manera directa con una expresión de molestia, sacudiendo su mano en forma de negación.—Pero hubo algo en ese partido que llamo demasiado mi atención
—¿Las porristas del equipo contrario?— era tu segundo intento de molestarlo pero quedaste totalmente inmóvil al escuchar tu nombre completo saliendo sus labios.
—El pitcher de nuestra escuela, (T/A) (T/N), fue lo que hizo ese partido memorable
—Eh, uh— te tomo por sorpresa su respuesta. No sabias que hacer y miraste al suelo intentando ocultar tu rostro, que estaba con una expresión revuelta entre timidez y confusión.—Gracias, yo diría que todo el equipo lo hizo bien también, igual gracias, sabes, gracias, si lo hice-
—Mírame cuando lo digas, ten la frente en alto— con una de sus manos tomo tu mentón y lo alzó. Viste su cara seria y tragaste saliva por sentir un escalofrió gracias a esta.—Reconoce que fuiste la carta de triunfo de ese partido, fuiste increíble
—Esos tiros fueron de suerte— esquivaste su mirada pretendiendo no estar nervioso.
—¿Lo fueron? vi tus ojos, estaban llenos de determinación y-
—¿COMO PUDISTE VER-?— coloco en un flash su mano en tu boca, seguido de un "shhh". Sin darte cuenta, habías alzado la voz lo suficiente como para poder avisar a alguien de la presencia de ambos afuera.
Strike uno.
Te pusiste inquieto por sentir la mano fría de Oikawa en tu cara y la quitaste de manera brusca, volviendo a preguntar lo mismo pero en un tono mas bajo.
—Estaba en primer fila, pero eso que importa, lo que digo es que te veías como si fueras el dueño del mismo aire, la pelota era tu monstruo entrenado, esos tus tiros engañosos y peligrosos, fue por ti que nuestra escuela pudo ganar
—¿Me trajiste aquí para halagarme, su propia majestad? Han existido mejores momentos— estabas sudando frio sin poder comprender del todo lo que pasaba, así que hiciste lo posible para mantener la imagen de no darle mucha importancia. Cuando claro que lo sentías importante. El mismismo Oikawa estaba reconociendo que se fijo en ti en todo un partido y tu ni siquiera lo recordabas a el asistiendo siquiera.
—Quería que supieras mis sentimientos sobre ti, y no hay momento mas interesante y memorable que este viaje ¿no lo crees?
"¿ACABA DE DECIR SENTIMIENTOS?" tu mente casi explota.
—Eres fuerte y pude notar que muchas veces no lo parecías creer, tenia que hacer algo y nada mejor que el que te lo afirme otro deportista ¿no?
—Sigo sin poder creer que el mismismo Oikawa Tooru estuviera tan asombrado con mi juego, esto es algo inesperado si debo ser honesto
—Llevo queriendo decírtelo durante mucho tiempo pero no encontraba el momento correcto
¿Y este lo era? Es la ultima noche del viaje, deberían estar dormidos a este punto-
Oh.
Es la ultima noche del viaje.
Siguen los exámenes finales y después de eso, la graduación. Posiblemente no tendria tiempo con los arreglos de la graduación.
—No necesitabas reunirnos en secreto para halagarme, estoy seguro que Iwaizumi no se iba a burlar de tus indicios homosexuales hacia mi— otro intento comico para ocultar lo inquieto que estabas en la conversación sobre la situación de admiración hacia tu persona, pero todo falló al ver la expresión de incrédulo de Oikawa.
—¿Que?
El ambiente se puso incomodo, o eso creíste. Oikawa se volteo al instante y miro hacia el otro lado. Mierda, que fue lo que dijiste, seguro no le gusto la broma, uh, que debías hacer-
—¿Cómo es que eres tan perspicaz?— Oikawa murmuró, cubriendo su boca con ambas manos. Igual lo alcanzaste a escuchar.
—¿Que- Que dices?— no procesabas correctamente a lo que se refirió.
—A mi me gustas, (T/A)
"A mi me gustas (T/A)"
"A mi me gustas"
"Me gustas"
—tu mente colapsó al completo— ¿QUE DIJISTE?
—creo de la sorpresa tu dialogo se intercambió con tu acción— resalto Oikawa aguantando la risa de tu reacción.
—perdón- ¿QUE DIJISTE?— reaccionaste parándote de manera involuntaria. Claro que alzaste la voz al tomarte por sorpresa, lo insólito e increíble de la situación te abrumo hasta ese punto.
Segundo strike.
—SHHHH ¡Te van a escuchar!
—¡¿Que acabas de decirme?!
—Cálmate primero, nos van a descubri- — Y en efecto, en unos segundos ambos voltearon al escuchar los pasos de alguien venir. Oikawa te tomo de la mano y te llevo adentro de un jardín con arbustos gigantes que os cubrían.
Sentías las mejillas arder y te consumió la ansiedad al completo, sin poder revisar siquiera hacia donde te llevaron.
—Ejem— Oikawa toció para llamar tu atención e intento inhalar y exhalar. Notaste que lo hacia como ejemplo para ti y lo seguiste, calmándote un poco en el proceso.
Aunque controlar tu respiración no hizo que dejaras de estar con la fabrica llamada cerebro colapsada.
El te tenia aun agarrado de la mano y procedió lentamente a entrelazar sus dedos con los tuyos. El tacto con sus manos, las cuales se sentían un poco ásperas, te hizo sentir fuera de este mundo.
Lo miraste con los ojos abiertos a mas no poder y tu cara formando una mueca de estupefacción. A pesar del frio de la noche y los escalofríos constantes por la timidez, debías estar botando humo por el sonrojo excesivo que tenias.
—Captaste mi atención de una manera interesante ¿lo sabias? eres apocado de vez en cuando pero eso nunca ha bloqueado tu entusiasmo sobre el beisbol, a pesar de ser inseguro... logras despejar completamente esa indecisión a la hora de jugar
—Estas in-insultándome o confesándote, no logro atraparlo
—Me cautivaste— Oikawa se acercó a ti, tomando tu otra mano vacia para juntarla consigo. Sonreía con los parpados bajos. Joder, mirada seductora lo aumentaba lo que sea que Oikawa estaba provocando en ti. —No reconoces tu dedicación pero yo si, esa frustración que sientes al no decidirte parece desaparecer una vez entras a la cancha, es inquietante
—¿Por qué me analizas tanto?—preguntaste confuso. No sabias si era porque la sangre fluyendo por tu cara que te hacia estar lento o por estar agarrado con Oikawa pero luchabas con mantenerte cuerdo ante aquella proposición.
—Disculpa por querer demostrar que estuve al pendiente de ti— dijo dramático, frunciendo el seño para fingir molestia.
—¿Esto no es una broma, verdad? te delataría con Iwaizumi por ser de muy mal gusto
—Estas negado algo que esta pasando aquí y ahora—el peli-marrón se vio dolido— ¿por que lo haces?
—No es eso, es que- Oikawa, ponte en mis zapatos un momento— te separaste del agarre del contrario, bajando la cabeza y comenzando a apretar los puños.—Soy solo el pitcher, los otros jugadores hacen el mismo esfuerzo y posiblemente son igual de interesantes, si es que te fijaste en eso ¿por que yo en especifico?
—Eres lindo, 10/10 a mis ojos— Oikawa admite sin ningún lio alzando su pulgar.
—¿YO?— te señalaste con perplejidad. Tu mentón en el suelo.
—Me gusta demasiado tu actitud, no solo eres carismático y puedes ser alguien con quien pasar un buen tiempo, si no que a pesar de perder el animo, vuelves a levantarte así tardes, que hombre que eres— Oikawa extendió su mano y te dio una sonrisa suave. Dudaste si agarrarla y el contrario simplemente la bajo suspirando.
—Los halagos normalmente son lo mío, pero que lo digas tu de todas las personas...
—¿Que los diga yo les da mas peso? ¿Por que será? Sera tal vez porque soy-
—Porque me gustas también, Oikawa— confesaste sin rodeos. Posible adrenalina se vio involucrada.
—Ya lo sabia— A Oikawa le comenzaron a temblar las manos, aun así conservando su sonrisa casual. No, el en realidad no lo sabia. Su mente tuvo posibles 10 cortocircuitos consecutivos.
—No lo sabias, estas mintiendo
—¿Por qué te mentiría?— intentó recuperar la compostura, forzando una sonrisa.
—Porque yo también me he fijado en ti, y puedo saber la diferencia entre tus sonrisas...—intentaste desviar la mirada de la vergüenza, hablaste sin pensar y ahora debías explicarte.— Cada una es diferente si uno presta atención, y uh, la que haces cuando te pones serio al jugar... es muy atractiva
"Alto, alto ¿Que mierda fue eso?" reflexionaste sobre lo que acababas de decir. Una confianza rara se apodero de ti para agregar ese ultimo comentario.
Ambos se encontraban sonrojados bajo el manto de la noche, inquietos y exaltados de maneras diferentes, pero a un mismo nivel. Un silencio los invadió durante un minuto entero, hasta que Oikawa pudo articular unas palabras.
—Yo necesitaba que fuera esta noche— Oikawa confesó.—Le dije a Iwa-chan que la pasáramos mucho contigo esta semana para ver si yo podía prepararme antes del gran evento (su confesión) pero esa vez en la actividad de arte, o el partido de hace dos días, incluso cuando fuimos a buscar los dulces hoy-
—¿No sabias como decirlo?
—Nope, si sabia
—¿Entonces?
—Sentía que... esperarías demasiado de mi y no podría cumplir tus expectativas, asi que cada vez que queria intentarlo... sabes, eso
El se calló y se quedo quieto en su lugar, sin poder refutarte.
—Disculpa ¿estuviste sufriendo de la inseguridad que me tachaste hace poco?
Estabas confuso sobre porque el pensaría que no "podría estar a tu altura". Era tan obvio que Oikawa tenia tantos atributos suyos que lo ponían en un pedestal tan alto, haciendo parecer que tu era ser muy poca cosa para el en primer lugar.
Te diste cuenta entonces.
Sufrias lo mismo que el.
Te sentías inferior, ignorando todo por lo que has peleado para llegar a conservar tu beca. Faltaste a muchas practicas pero participaste en muchas más. Pudiste no hacer mucho en algunos partidos pero hiciste demasiado en otros. Tu mente denigraba lo que conseguías porque para ti, era la norma.
No solo eso, eras indeciso por temerle a intentar tomar una decisión y que las consecuencias de esta no te agradaran.
No, no lo serias más.
Debías tomar el riesgo, después de todo podría ser la única oportunidad de tu vida.
¿Era la adrelina apoderandose de vos?
—Oikawa...— tomaste la iniciativa, acercándote a el hasta que quedaran a unos pocos centímetros de diferencia.
Estas ubicado en tercera base, (T/N). Es la ultima entrada.
El chico en posición de batear ya tiene dos strikes en contra pero a tu equipo solo le falta una carrera.
—Tu eres alguien muy interesante— Los ojos de Oikawa comenzaba a brillar y su boca se retorcía. El estaba ¿asustado? ¿sorprendido?
El bateador logra zafarse del tercer el strike al batear.
Muchos están persiguiendo la pelota para atraparla en el out-field.
—Me encanta tu dedicación al voleibol, tu personalidad es algo infantil y juguetona, cosa que se me hace atractiva por alguna... razón, me agrada
¿Te vas a quedar en tercera base? ¿Vas a correr a home para lograr la carrera decisiva? ¿Confiaras en su tiro?
¡No lo pienses demasiado! ¡Eso te quita tiempo!
¡Solo corre!
—Quiero saber mas de ti, quiero conocerte mejor Oikawa— Lo miraste con seguridad y le regalaste una sonrisa.—Me gustas mucho, Oikawa
[¡Corre y toca home, (T/N)!]
—Yo también tengo los mismos sentimientos por ti— respondio extrañado, como si no controlara lo que sale de su boca. En sus ojos la luz de la luna estaba reflejada. Abrazaste a Oikawa hundiendo tu cara en su hombro, quien parecía estar inquieto. No sabias si era por el frio de la noche por tu inesperado toque, pero que importaba.
Tal vez la actividad de la fogata había dado sus frutos. O simplemente quisiste seguir tu capricho. Lo que sea que fuera la razón, ya se había hecho.
Tu confianza paso de 100 a 0. No podías moverte del abrazo por temor a que Oikawa te viera a punto de morir por toda la sangre que se acumulaba en tu cara. No podías ni siquiera musitar. Estabas helado, irónicamente, a pesar de sentir tu cuerpo arder.
Entonces sentiste los brazos de Oikawa acomodarse en tu cintura. El te acerco con fuerza, apretando su agarre. Te susurró—No me veas aun, no me gusta mostrar este lado vulnerable— y no le hiciste caso, sacando tu cabeza para verlo de frente. El estaba completamente avergonzado, igual o peor que tu en cuanto a sonrojo.
Sus miradas se entrelazaron. Hicieron una conexión muy extraña. El sonido de los grillos se hicieron cada vez mas silenciosos a lo que ambos ignoraban el mundo. Ibas a decir algo pero justo-
—¡¿Que hacen aquí?!
Fueron descubiertos por dos profesoras supremamente molestas, siendo alumbrados con sus linternas.
—Ups— Oikawa soltó con una sonrisa vacía.
—Mierda— dijiste comenzando a entrar en pánico. Tal vez fue mala idea-
Si, si fue muy mala idea. Pero aun así, fuiste y te declaraste por cuenta propia.
Tomaste una decisión peligrosa y seguías en pie.
Que noche para ti ¿no crees, lector?
Extra:
—Tomo otra— Hanamaki habló con desconfianza en su decisión. Matsukawa estaba igual de preocupado por el resultado, pero repartió la carta sin voltearla. Se vieron directamente unos segundos hasta que ambos ascendieron la cabeza entre si, dando la señal de estar de acuerdo.
—Uno, dos... TRES-
—GANÉ— Hanamaki grito. En forma de celebración alzo los brazos y golpeo el aire. Matsukawa recostó su torso y puso su cabeza en donde estaban las cartas, soltando quejidos de fastidio.
Hanamaki puso su mano en el hombro del contrario y este alzo la mirada para mirar que quería ese estúpido con el que acaba de ser sentenciado.
—Quiero un croquembouche— dijo con malicia detrás de la expresión neutral que coloco.
—Que te lo compre el capitán— Matsukawa respondió con una vena en la frente.
